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miércoles, 24 de abril de 2019

Esta bruma insensata. Enrique Vila-Matas


     "Había llegado a ser un artista citador gracias precisamente a que de muy joven no lograba avanzar como lector más allá de la primera línea de los libros que me disponía a leer. La causa de tanto tropiezo estaba en que las primeras frases de las novelas o ensayos que trataba de abordar se abrían para mí a demasiadas interpretaciones distintas, lo que me impedía, dada la exuberante abundancia de sentidos, seguir leyendo. Aquellos atascos, que por suerte empecé a perder de vista hacia los dieciocho años, fueron seguramente la base de mi posterior afición a acumular citas, cuantas más mejor, una necesidad absoluta de absorber, de reunir todas las frases del mundo, un ansia incontenible de devorar cuanto se pusiera a mi alcance, de apoderarme de todo lo que, en momentos de bonanza lectora, viera yo que podía ser mío".

      Y si voy a hablar de escritores a los que sigo la pista, no puede faltar el gran Vila-Matas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esta bruma insensata.

     Conocemos a Simón Schneider, de profesión escritor frustrado, hermano a la sombra del éxito literario de Rainer, y recolector de citas. Si el primero vive aislado, el segundo se oculta del mundo, al menos hasta que Rainer le anuncia a Simón que se encontrarán en Barcelona. Todo ello en octubre de 2017.

     Parece difícil hablar de la obra de Vila-Matas sin caer en la tentación de imitarlo o, al menos, de demostrar que uno está a la altura de lo leído y cuajar la opinión de citas y referencias a otros escritores. Y es que hace mucho, desde siempre, que la obra de Vila-Matas versa sobre la literatura, o se entreteje con ella hasta adueñarse del concepto metaliterario como jamás lo hizo escritor alguno. Ya sus personajes tienden a ser devotos practicantes de la fe o del ateísmo literario, como en este caso lo son el par de hermanos protagonistas. Uno, el desconocido, el que al igual que el autor del libro recopila citas, cree en la literatura, se esfuerza, se frustra y la vive. El otro, una suerte de Pynchon importado que alimenta su fama de escritor a base de esconderse del mundo, es un ateo convencido que usa lo que tiene más a manopara construir sus veloces novelas. Y así, entre uno y otro, Vila-Matas opta por ambientar su historia en un fin de semana que todos recordaremos en la ciudad de Barcelona. Y donde siempre se dice que las fechas señaladas pueden comerse a una novela, Vila-Matas parece usarlo para mostrar que lo que allí sucedió realmente no llegó a suceder o que al menos no fue para tanto.
     Ahora que lo pienso tal vez sea esa la bruma insensata a la que se refiere Vila-Matas en el título de su novela, la de la realidad y la situación política. O quizás eso sea darle muchas vueltas y la bruma sea la de la vida del escritor que de un modo u otro siempre vive de algún modo aislado de la realidad al percibir el mundo desde su naturaleza de creación literaria en potencia.

     Entonces, ¿de qué trata exactamente el libro? Simón nos cuenta desde el futuro lo sucedido tiempo atrás, rememorando aquel último encuentro con su distante y esquivo hermano. Un momento que esperaremos ansiosos mientras las reflexiones sobre casi todo forman parte del armazón literario de esta tremenda novela. Incluiremos que aquí son todos Vila-Matas y sonreiremos ante la nada velada crítica al formalismo de la desaparición como método para estar más presente que nunca. ¡Qué se le digan a Salinger o Pynchon! Y seremos testigos de la lucha de Simón por conseguir escribir a quien el propio autor no concede un respiro salvo para mantenerlo con vida ya que, sí estáis pensando en un final feliz basado en que, al ser el narrador de la novela, en una suerte de justicia poética ya está escribiendo un libro, es que habéis leído poco a Vila-Matas: el hermano famoso ya trataba en su obra la autoficción.

     Esta bruma insensata es una nueva muestra de que Vila-Matas vive en un universo propio del que nos hace partícipes en cada obra. Una vuelta a la metaliteratura más pura y casi un duelo entre las formas de concebirla. No es una novela al uso ni requiere de amores o muertes, pero precisamente por ello, alimenta al lector. Dicho esto sólo me queda recomendaros que descubráis, si no lo habéis hecho ya, el inmenso placer que supone leer a Vila-Matas.

     Ayer fue el Día del Libro, ¿Qué os llevásteis a casa?

     Gracias.

viernes, 7 de abril de 2017

Mac y su contratiempo. Enrique Vila-Matas


     "Me fascina el género de los libros póstumos, últimamente tan en boga, y estoy pensando en falsificar uno que pudiera parecer póstumo e inacabado cuando en realidad estaría por completo terminado. De morirme mientras lo escribo, se convertiría, eso sí, en un libro en verdad último e interrumpido, lo que arruinaría, entre otras cosas, la gran ilusión que tengo por falsificar. Pero un debutante ha de estar preparado para aceptarlo todo, y yo en verdad soy tan sólo un principiante. Mi nombre es Mac."

     Llevo ya muchos años siguiendo la trayectoria de vila-Matas, y cada libro que sale a la venta, me atrae como un imán pese al resultado de su lectura. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mac y su contratiempo.

     Conocemos a Mac, un hombre de 60 años, abogado que ha perdido su empleo, paseante del barrio El Coyote en Barcelona y lector. Mac quiere escribir, se le despierta ese interés dormido y el encuentro con un vecino que sí logró ser un escritor con nombre, será el punto que necesita para que ese interés sea espoleado. Su vecino, que sí logró el éxito, escribió en su día "Walter y su contratiempo" una novela en la que un ventrílocuo de una sola voz... bueno, un libro. Un libro que se convertirá en el elegido por Mac, el principiante, el debutante, para ser reescrito.

     Hay un placer compartido por todos los lectores y es leer a Vila-Matas por primera vez. Y digo esto porque no me cabe duda de que, si los escritores tienen obsesiones que van plasmando en sus libros, la de Vila-Matas es la literatura. en toda la extensión de la palabra. Por eso sus libros van siempre cruzados de referencias y reflexiones que captan el interés de cualquier aficionado a la literatura y convierten la lectura de sus novelas en un inesperado placer. Sucede lo mismo en Mac y su contratiempo y ya en el primer párrafo de ese improvisado diario, vemos como entra de lleno en un tema que bien hubiera podido dar para un debate, y es el de los libros póstumos. Vila-Matas, sabe lo que hace. Y continúa esa línea a lo largo del libro. Un libro en el que Mac planea la reescritura dudando de si es demasiado ambicioso, citando nombres conocidos, dudando y conociéndose, incluso viviendo su propia historia más que escribirla.  Y es que Mac, y aquí entramos en el laberinto que el autor tiende a proponer en algún momento en casi todas sus obras, lo que escribe es un diario con la firme intención de que no vea la luz, por lo cual no debería de sucederle nada interesante, su diario no debería de ser interesante, aunque la vida no sepa eso. Y además, en el proceso de reescritura de aquel libro, cuentos, iremos viendo, incluirá reflexiones que llegan a ser pequeñas disertaciones sobre distintos conceptos en el mundo literario, combinando en la novela que tenemos entre manos (empiezo a necesitar aclarar de qué libro hablo) los límites entre la realidad y la ficción.

     Y la repetición. El propio autor es consciente de sus tendencias que él no llama repeticiones, evitando la palabra como si fuera a manchar su obra, pero yo no encuentro otra forma de definir este libro. Vila-Matas se repite, y aquel concepto de un libro dentro de otro y de otro que pudo ser novedoso en su obra hace ya unos años, empieza a ser una constante habitual que solo sorprende a quienes no hayan leído apenas nada o nada del autor. Disfrutarán entonces de sus reflexiones, temáticas y alusiones a novelas o libros ya conocidos y, si se trata de un lector sesudo, buscará además el sentido de cada nombre, de cada palabra, de cada personaje, para descubrir, por ejemplo, la importancia de tener a alguien que te espolee a la hora de crear. Serán capaces de percibir esa ironía, ese sentido del humor sutil que saca la sonrisa del lector que lee despistado del mundo y también una cierta crítica al mundo literario mientras se dirige a un final que, personalmente no terminó de convencerme del todo. Verá como se desdibujan los límites entre géneros, las líneas que gran parte de los escritores parecen empeñados en seguir y Vila-Matas en saltar. Y disfrutará página tras páginas.
Sin embargo, si usted es lector habitual del autor, tal vez reciba esto como quien sabe que al tocar un timbre se acerca la hora de comer y tiene hambre; con ansia incluso, agradecido, pero no tendrá la sorpresa porque es un menú prácticamente cerrado en el que todos los sabores le suenan a uno demasiado. Y eso es justo lo que me ha sucedido a mi.

     Y vosotros, ¿podéis decirme algún escritor a cuya obra sois fieles?

     Gracias.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Aire de Dylan. Enrique Vila-Matas




     "Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida, pero cuando lo hacen parece que entren sin brida y directos ya hasta el final de la obra. Ése fue mi caso. Y hoy puedo afirmarlo con toda seguridad. La representación empezó la mañana en la que mi mujer me entregó una carta que acababa de llegar de Suiza, una invitación a participar en un congreso literario sobre el fracaso."

     En este tiempo que la literatura se funde con la tecnología se ha puesto de moda leer sobre libros, librerías, bibliotecas... En este tiempo en que los críticos y los bloggers dan sus opiniones al aire o a páginas, hay autores que hablan de ello en voz alta, como lo hizo hace no mucho Vila-Matas. Y es en este tiempo en que aparece el autor fracasado como protagonista, sin miedo a ser fracasado y conferenciando incluso sobre el tema. Partiendo de esta base, y preguntándome si Vila-Matas intentaba una vez más dejar un mensaje en su nueva obra me acerqué a este libro cuyo tema es casi tabú. Hoy traigo a mi estantería virtual su última obra, cuyo título me cautivó desde el primer momento. Se trata de Aire de Dylan.

     A través de un escritor fracasado sin nombre, conocemos a Vilnius, un joven que parece querer fracasar y cuyos dos rasgos más sobresalientes son su físico parecido a Dylan y tener un progenitor ya fallecido, un autor de nombre Lancastre, cuya autobiografía quiere inventar ya que fue destruída a manos de su madre.Completa el cuadro la amante de Vilnius, Débora.

     El tema literario es recurrente en este autor, y sus narradores siempre objeto de elucubraciones sobre si se trata de alter ego del mismo. Dice el propio autor
     "Creo personajes (los diferentes narradores de mis historias, por ejemplo) que son variantes de mi mismo, sin ser jamás yo."
     Y deja así zanjado el tema.
    En esta obra, a golpe de ritmo teatral, nos presenta las obsesiones literarias del autor, una de ellas el objetivo final de la vida. Y lo hace dando un giro enseñándonos un personaje diferente, el fracasado, el hombre sin aspiraciones que no busca ningún objetivo ni persigue un fin en la vida. Tenemos así a Vilnius y su archivo sobre el fracaso y la curiosa vida que le lleva a representar el papel de un moderno Hamlet con su padre muerto y sus villanos adecuados. Tenemos el arte, el esfuerzo el autor muerto que se reinventó y que tal vez bocetó una autobiografía magnífica que quedó destruída por el camino; y en la otra cara de la misma moneda el no hacer nada. Volvemos al Hamlet moderno descubriendo el papel que jugaba Débora en vida del fallecido autor y nos sorprendemos con los contrastes entre padre e hijo y sus puntos de convergencia con nombre de mujer.

     No hace falta leer mucho para descubrir las formas que tanto me gustan de Vila-Matas pero, si no lo conoces, tendrás que avanzar un poco más para caer en esta maraña a ritmo de teatro, llena de referencias culturales cruzadas. Una tela casi familiar en torno a las desaparecidas memorias que hay que reinventar y las personas que tuvieron cerca. Padre, madre, hijo y amantes respectivos nos van atrapando poco a poco, casi sin darnos cuenta, mientras disfrutamos de cada palabra. Tengo que reconocer que no es Dublinesca, y que este autor me ha dado un par de obras que no han conseguido cautivarme, pero últimamente me he reconciliado con él y su literatura, la que escribe y aquella de la que habla.

     Hoy traigo un libro sobre autores, cine, generaciones, Hamlet... una historia condensada en poco más de doscientas páginas que merecen la pena ser descubiertas. Un libro que rescata al aún vago Oblómov de las olvidadas páginas de la literatura rusa para mostrarnos su cara más actual y que lo hace con una profunda vena cómica.

     A fin de cuentas... Oblómov es un personaje supérfluo que no es capaz de esforzarse por nada ni mover un dedo por nadie, que esquiva sus obligaciones en la medida que le resulta posible. Y... si soy sincera... creo que conozco gente así, ¿vosotros no?

     Gracias