Mostrando entradas con la etiqueta Guía del autoestopista galáctico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guía del autoestopista galáctico. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de septiembre de 2011

Guía del autoestopista galáctico. Douglas Adams




     "En los remotos e inexploratos confines del arcaico extremo occidental de la espiral de la galaxia, brilla un pequeño y despreciable sol amarillento.
     En su órbita, a una distancia aproximada de ciento cincuenta millones de kilómetros, gira un pequeño planeta totalmente insignificante de color azul verdoso cuyos pobladores, descendientes de los simios, son tan asombrosamente primitivos que aún creen que los relojes de lectura directa son de muy buen gusto.
     Este planeta tiene, o mejor dicho, tenía el problema siguiente: la mayoria de sus habitantes eran infelices durante casi todo el tiempo Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referían principalente a los movimientos de pequeños trozos de papel verde; cosa extraña, ya que los pequeños trozos de papel verde no eran precisamente quienes se sentían infelices".

     ¿Verdad que cuando hablan de radionovelas que conmocionaron el mundo todos pensáis en La guerra de los mundos? Pues hubo muchas más que causaron ese efecto. Hoy traigo una, la Guía del autoestopista galáctico. Empezó su andadura como radionovela, se transformó en serie de libros y luego llegó a la pantalla en forma de película.

     En el libro, Douglas Adams comienza su narración justo antes de la demolición de la tierra, hace falta ese espacio para construir una autopista hiperespacial. Sí, lo que leéis, una autopista. Conocemos a Arthur Dent, un hombre cualquiera, que consigue salvarse (esto por si pensábais que era un libro sobre éxodos masivos) gracias a su amigo Ford, que resulta ser extraterrestre dicho sea de paso. Para salvarse, se meten de polizones en una nave de poetas burócratas de color verde. Cuando los descubren los expulsan, ante semejante descripción entenderéis que no tengan muy buen carácter, y son recogidos por un pirata de dos cabezas que convierte en sensato al mismísimo Jack Sparrow y que afirma ser presidente de la galaxia. En sus aventuras aparecerán también un androide un poco loco, una chica que se salva, por supuesto la única junto con nuestro protagonista, una raza que nosotros conocemos como ratones de laboratorio pero que resultan ser algo muy distinto.. Supongo que lo más directo sería decir que aparece de todo.

     Se trata de un libro de viajes disparatados, parodias que se encadenan entre energías improbables que hacen funcionar naves imposibles y alta tecnología que no resulta ser tan eficaz. Pensaréis que hace falta saber mucho de ciencia ficción para captar cada matiz, y seguramente sea así, pero yo no puedo catalogarme como experta y disfruté enormemente la lectura.  El descubrimiento a lo largo del libro de la Guía, cuya portada reza No se asuste, nos abre un camino hacia los miles de anotaciones realizadas por otros tantos autoestopistas. Civilizaciones imposibles, peripecias imposibles también... todo lo es en realidad en este libro referente casi del humor inteligente de ficción.
     Recomendaría el autor coger una toalla para leerlo, y si termináis por hacerlo tal vez acudáis a tan curiosa celebración su honor. Yo dejo que decidáis si os hace falta, pero si os digo que leer este libro es entrar en un viaje absurdo, alucinante y divertido para todos los que se ríen de cosas simples, absurdas, técnicas.. en definitiva, para todos. Os guste o no la ciencia ficción.

     Gracias

     PD. En este libro se construye un superordenador (pensamiento Profundo) al que le preguntan la respuesta a la Vida, El universo.. y, tras pensarlo durante varios millones de años, Adams tuvo la suerte de pasar por allí para dejarnos anotada su respuesta.