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miércoles, 10 de marzo de 2021

Manifiesto por la lectura. Irene Vallejo

 


     "Narramos, escribimos y leemos porque hemos fabricado la fabulosa herramienta del lenguaje humano. Por medio de las palabras podemos compartir mundos interiores e ideas quiméricas".

     Tras varios elogios y debido a que los ingresos van destinados a un Pacto por la Lectura me decidí a comprar este libro. Se trata de Manifiesto por la lectura.

     Hay dos maneras, supongo, de encarar un libro como este a la hora de ser reseñado. La primera es la fácil, la emocional que queda tan bien y que, ojo, está ahí en todo lector amante de los libros. Ahí llegamos y decimos que este libro es una maravilla que defiende la necesidad de leer, la maravilla que es hacerlo y lo mucho que se disfruta. Os puedo decir que el título le va como faja a bestseller: hecho a medida. Abrimos el libro, nosotros amantes de la lectura, apasionados de la letra escrita y a poder ser tinta en papel, y nos encontramos un canto a todo lo que nos gusta y, seamos sinceros, nos embellece. Porque un canto a la lectura es en cierto modo un pequeño aplauso al lector que se siente bien entre tanta palabra hermosa y ejemplo literario. Lo leemos y subrayamos de forma incesante frases y palabras que la autora ha escrito leyendo nuestro alma. Todo eso es este libro.

     Pero por otro lado está nuestro lado más práctico. Vaya por delante que el libro es barato y que apoyo totalmente el destino al que ha ido mi dinero pero, seamos serios, que son poco más o menos sesenta páginas. Páginas escritas como si MrWonderfull hubiera quedado encerrado un mes en una biblioteca y hubiera descubierto que, como no podía ser de otra manera, le gusta mucho leer. No encontrarán ustedes una sola opinión negativa sobre este libro en el que la creatividad es la puerta mágica que todos los lectores sabemos que es. Está escrito para complacernos, claro, porque somos los lectores empedernidos los que compramos libros todas las semanas, los que nos lanzamos sobre los libros que hablan sobre libros y los que, de eso estaban seguros, nos íbamos a enamorar de las palabras de Vallejo. El problema de este tipo de afirmaciones es que parece que llega un momento en el que todo nos vale. Si habla de amor por los libros, una librería, un escritor, una biblioteca... ¡dentro! ¿Que no sabes qué profesión colocar a un protagonista? Hazlo escritor, hombre, así accedes a los lectores empedernidos. Y si no se te ocurre nada o no te cuadra, siempre pueden entrar en una librería o leer un libro antes de acostarse. Cómo, entonces, no adorar un manifiesto que diga en voz alta lo bonito que es leer, que cuando lo abras se oigan aplausos y que además te corresponda a ti una parte... Bien, pues eso es lo que tenemos entre manos, un librito que nos dirá justo lo que queremos oír y que bien hubiera podido ser el prólogo de El infinito en un junto. Que ese título de la autora ya es otra historia. 

     A estas alturas supongo que muchos tenéis el gesto arrugado, un mohín de enfado, y lo comprendo. Pero a mi la lectura de este manifiesto me ha parecido un ejercicio de autocompacencia. 

     Y vosotros, ¿sois lectores de libros sobre libros?

     Gracias.

martes, 1 de septiembre de 2020

El infinito en un junco. Irene Vallejo




     "Misteriosos grupos de hombres a caballo recorren los caminos de Grecia. Los campesinos los observan con desconfianza desde sus tierras o desde las puertas de sus cabañas. La experiencia les ha enseñado que solo viaja la gente peligrosa: soldados, mercenarios y traficantes de esclavos".

     No voy a ser yo quien se resista al fenómeno del año. Sobre todo porque esta vez no se trata de una novela negra. Hoy traigo a mi estantería virtual, El infinito en un junco.

     Está claro que los libros sobre libros captan la atención del lector empedernido, y también del curioso que quizás no siendo tan lector, se sienta atraído por ese mundo. Así han ido proliferando libros sobre libros, libreros, escritores y casi cualquier cosa que a uno se le haya podido pasar por la cabeza y que esté mínimamente relacionada con la literatura. Pero nos faltaba, pese a que ya hubo intentos que se quedaron en el camino, un libro de divulgación que fuera apto para todos. Y ese es precisamente el hueco que ha venido a cubrir Irene Vallejo.

     Hay que decir en primer lugar que el libro está escrito desde la cercanía y que Vallejo lo ha dejado repleto de pequeñas anécdotas que existen no sólo para armar el grueso de la obra, sino también para mantener al lector distraído con pequeñas curiosidades. Y así comienza el viaje, como no podía ser de otro modo, por la Biblioteca de Alejandría, descubrimos la falta de papiros y así la diferencia con el pergamino, la tradición oral... el libro. El gran protagonista de este título y también de sus anécdotas, unas más conocidas, la mayor parte prácticamente desconocidas para cualquiera demostrando así Vallejo su pasión y no solo su buen hacer por la literatura. El libro es ameno, es interesante y es divulgativo. Es un libro para leer a cachitos, sin grandes atracones. Y no porque sea un libro pesado, lo es porque se repite y eso en dosis altas puede ser contraproducente durante la lectura. Leerlo a trocitos lo hace más llevadero, mejora la sensación y nuestra opinión sobre una obra entretenida en la que entras con cuidado y sales con alguna anécdota anotada para el repertorio personal. Me cuesta verlo como un ensayo puro y duro y los viajes que plantea, en anécdotas, son agradables y entretenidos. No llega a disfrazarse de novela ya que le falta una trama siendo el libro como tal la unión de cada capítulo.


     El infinito en un junco es una lectura amena para amantes de los libros y de las curiosidades en general. No he encontrado la joya que todo el mundo parece ver, pero he disfrutado su lectura.


     Y vosotros, ¿os gustan los libros sobre libros?


     Gracias.