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jueves, 8 de noviembre de 2012
Puerto humano. John Ajvide Lindqvist
"Bienvenido a la isla de Domarö.
Este es un lugar que no podrás encontrar en ninguna carta de navegación, a menos que pongas mucha atención. Se encuentra a algo más de dos millas al este del istmo de Refsnäs, en el sur del archipiélago de Roslagen, en el interior del mismo, alejado de los fatos de Söderarm y Tjärven."
Parece que cuando hablamos de terror tenemos que pensar en mónstruos de pesadilla que acechan bajo la cama, y parece que tenemos que pensar siempre en los mismos autores. Sin embargo, hace unos años que empiezan a entrar con fuerza nombres nuevos como es el del autor que hoy traigo, que desembarcó con sus peculiares historias de niños, vampiros y asesinatos. Hoy acerco su último libro a mi estantería virtual, una historia que le ha consagrado en el panorama literario actual. Se trata de Puerto humano.
Anders está con su mujer y su hija en la isla de Domaro, un paraíso de hielo en miniatura con un emblemático faro. Un día van de excursion al faro y su hija se adentra en una planicie de nieve desapareciendo en la nada sin dejar rastro destrozando al matrimonio y convirtiendo a Anders en un hombre atormentado que busca una solución en el resente mirando al pasado de una isla en la que no es todo tan sencillo como parece.
Como he comenzado diciendo, el terror no viene siempre de la mano de mónstruos. En este caso y pese a todo lo que nos va añadiendo el autor, no podemos desembarazarnos de él desde el momento de la desaparición de la niña. Asistimos a un padre destrozado que cae en las garras del alcohol tras esa devastadora desaparición. Cuando toca fondo, su única salida es volver al lugar en el que todo pasó con la esperanza de poder encontrar un clavo al que agarrarse y salvarse, ya no tiene esperanzas de salvar a su desaparecida hija. Hace demasiado tiempo. Nos vemos inmersos una historia cargada de melancolía y secretismos con el mar de fondo y como protagonista. Vamos conociendo a los habitantes de esa pequeña isla y nos sumergimos en una atmósfera opresiva que se va enrareciendo con palabras a media voz y secretos jamás compartidos. Porque no es sólo la historia de una desaparición, sino la de una isla completa con sus habitantes y costumbres. Tenemos la sensación de estar ante esa portada blanca y ver como se difumina una niebla que nos va permitiendo ser testigos de cuanto nos relata el autor.
Al mas puro estilo de los "lugares malditos" y cargados de leyenda, acompañamos al protagonista pensando en lo que acontecerá al caer el sol, sabiendo que los verdaderos mónstruos no necesitan ocultarse en las sombras. Lo acompañaremos mientras recuerda, piensa en cosas que le pasaron desapercibidas en su momento, intentando agarrarse a partes iguales a sus recuerdos aún vivos y a la posibilidad de que exista algo tras la muerte que le permita mantener una conexión con su hija... y con la realidad. Es, en definitiva, una historia en la que un hombre lucha por su cordura y su vida mientras se sumerge en las aguas de las leyendas locales de mano de una pareja de ancianos. Cada pueblo tiene su historia maldita, cada casa, cada lugar... si estamos además en una isla de pescadores, prácticamente aislada.. cualquier cosa es posible. Incluso que Maja, la hija de Anders, esté aún luchando por escapar de su oscuro cautiverio.
Hoy traigo una novela que me llamó la atención de un autor con una visión propia del terror contemporáneo. Alabado por la crítica y los lectores nos descubre a personajes cercanos con los que nos es fácil conectar. No hay mónstruos bajo la cama esta vez... o tal vez sí, porque el autor fiel a su costumbre nos hará girar 180º a medida que vayamos leyendo. Pero los peores son, sin lugar a dudas, aquellos que nos van comiendo por dentro y nos hacen descender a los infiernos, porque los infiernos particulares siempre han sido mucho más peligrosos que los que apareen en grabados. Sean del tipo que sean.
Una historia de pérdidas irreemplazables y de secretos. Porque, digo yo, ¿no os resulta irresistible desde niños el poder descubrir un secreto?
Gracias
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Descansa en paz. John Ajvide Lindqvist
"“No es Elías.”
La luz de la luna era más que suficiente para que pudiera ver lo que había pasado con su cuerpo. Las diminutas manos que ahora se movían a tientas estaban deshidratadas, negras, y la cara… la cara.
Mahler cerró los ojos, se los tapó con las mano, sollozando.
Se dio cuenta de lo mucho que, a pesar de todo, había confiado, aunque fuera imposible, en que Elías iba a tener el mismo aspecto que en vida. De todos modos todo aquello era imposible, entonces ¿por qué no iba a poder ser así?
Pero no lo era."
Sólo haya que ver la portada del libro con esos ojos imposibles para darnos cuenta de que estamos ante una novela de terror.. aunque no del todo. En realidad se trata de una novela de zombis... aunque tampoco del todo. Precisamente por eso la traigo. Parece que los zombis están de moda, junto con toda suerte de criaturas sobrenaturales estos han sido unos de los que más guerra nos han dado, aún recuerdo mi entrada de Orgullo prejuicio y zombis. Nada que ver con este libro.
En ese libro, el autor de nombre imposible, revive a los muertos en una zona geográfica, Suecia, y con una fecha de caducidad, han de llevar menos de tres meses fallecidos, y ocurre en plena ola de calor y con un fenómeno curioso que impide desconectar los aparatos eléctricos. Esto supone un problema tremendo para la población, ya que además los zombis tienen una suerte de recuerdos reflejos que les hacen volver a casa. Lo enfoca desde el lado más complicado, las familias que se enfrentan a sus muertos recientes y, como no, aquellas personas, una joven en este caso, que se ven facultadas para luchar contra tan curiosa plaga.
Nos alejamos mucho aquí de cualquier zombie-party americana, no pretende eso el autor. Es más, hay un momento en que parece que nos estuviera hablando de salud pública más que de zombis, para encontrarnos luego de frente con una novela de terrores íntimos. El miedo a la muerte, el temor a no saber qué hacer con el recién fallecido al que añoras, la esperanza en recuperarlo cuando ha perdido realmente su esencia personal y está claro que no es bueno. Pero no es sólo eso, también hay terror real, del que recorre un escalofrío por la espalda y nos hace pensar eso de.. "dónde vas? date la vuelta", eso sí, sin buscar golpes de efecto rápido ni caer en oportunismos baratos.
Es un libro logrado que juega con los sentimientos del lector, que muchas veces comprende tanto a los protagonistas como sus más que dudosas decisiones. Os invito a conocer a un padre y su hijo, cuya mujer acaba de fallecer, a un abuelo y su hija que acaba de perder a su nieto, a una abuela y su nieta, ambas con poderes físicos y, sobre todo, a los redivivos y su curiosa forma de comunicarse.
No hay sangre, ni cerebros, pero si hay miedo; a la muerte como ya dije, a lo desconocido, a quedarnos solos y, como no, a los zombis. Es un libro que nos proporciona una mirada diferente de una historia conocida y que os recomendaría leer de noche.
Gracias
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