sábado, 14 de septiembre de 2019

Leer a escondidas


     "Y menos aún podían protegerme de mis pesadillas, esas que inexorablemente llegaban cada noche, aunque yo intentase mantenerme despierto a fuerza de leer el mayor tiempo posible, escondido bajo las sábanas y con una linterna. ¡Como si la luz de una lámpara de aceite pudiese contra aquellas sombras vivientes".
Dark Fantasies.

     El libro parece haberse vuelto un complemento. Ahora hay colgantes literarios, bolsos e influencers de esos que, sin haber leído demasiado, han convertido al libro en un objeto imprescindible del outfit ideal. Pero nosotros tenemos también nuestra cuota de culpa. Seamos sinceros... no hay lector que no mire una vela con olor a libro, un atril o un marcapáginas... y ahora muchos lo fotografían. Nos parapetamos detrás de un libro que mostramos sin pudor... salvo que sea de esos libros que preferimos esconder.

      ¿Qué motivo puede tener un lector para esconder un libro? Y ahora es ese momento en el que todos estáis pensando en aquellas famosas cincuenta sombras que nadie reconocía haber leído pero cuyas ventas superaban a cualquier otro libro publicado en los últimos años. Ya conocemos el fenomeno. Vamos a llamarlo "fenómeno Dan Brown" ya que fue uno de los que inauguraron esa tendencia a renegar de lo comprado y leído hasta tres veces en una semana mientras que las listas de ventas cantaban acusadoras que no había familia en la que al menos hubiera entrado un ejemplar. ¡Que se lo digan a Tom Hanks! Y sin embargo no es este el único motivo para renegar de una lectura.
Recuerdo haber leído Pornografía, un librito magnífico que llevo años recomendando, entre miradas de reojo de acompañantes de metro y también como había una colección de libros de nombre La sonrisa vertical que vivían única y exclusivamente en las librerías, ya que no había lector exhibicionista o casa con estantes que mostraran uno solo de sus rosados lomos. Y ahí seguía año tras año entregando premios para fantasmas... o tímidos. Pero era aquel un momento en el que el sexo era algo que se llevaba en privado, y uno no llevaba el Kamasutra o Historia del ojo alegremente por la calle. El primero por lo obvio y el segundo, por si acaso. Gracias a dios esos tiempos pasaron y ahora... ahora los llevan si acaso en formato digital.
Hay sin embargo otros libros que hablan de muertes desde un punto de vista macabro, que supera a la novela negra por mucho, que tampoco somos capaces de exhibir en su lectura. Y, si bien hay parámetros cambiantes en cuanto a lo que vamos aceptando o no mostrar como lectura propia, siguen existiendo lagunas y parcelas privadas. Cadáver exquisito es el ejemplo perfecto de estas lagunas: bajo un título aparentemente inocente, se esconde una novela que poca gente soporta sin pestañear y que nadie querría que un compañero de transporte público leyera sobre su hombro. Y sin embargo es más fácil atreverse a salir con eso a la calle que con La máquina de follar. Aunque luego en esas redes en las que se exhiben las lecturas veamos a Bukowski de forma habitual. Son mundos paralelos.

     Los lectores mostramos un punto de provocación, irreverencia o tal vez estupidez. O quizás simplemente sean arrebatos no disimulados: renegamos de leer un clásico, porque uno se siente así provocador de ballenas y tolstones, o echamos pestes de la última novela bestseller porque nos sentimos de este modo contracultura. El caso es negar. Y es que, en el fondo, yo creo que lo que nos gusta es leer a escondidas. Como esos niños que se meten bajo las sábanas con una linterna para seguir leyendo y que yo solo he conocido en las películas. Pero quién sabe, tal vez sean como las meigas...

     Y vosotros, ¿estáis dispuestos a confesar alguna lectura oculta? Personalmente confieso haber leído todos y cada uno de los libros aquí citados.

     Gracias.

15 comentarios:

Goizeder Lamariano Martín dijo... [Responder]

Lo confieso, hace años mi novio (ahora marido) y yo fuimos muy fans de Dan Brown. Y también he leído los tres de Cincuenta sombras. Y reconozco que cuando leía Las edades de Lulú me daba pudor leerlo en el metro o en cafeterías... Un abrazo.

Emilio Manuel dijo... [Responder]

¿Hay motivo para esconder un libro o leerlo a hurtadillas?, sinceramente no, nunca me he escondido por estar leyendo cualquier tipo de libro y soy de los que nacieron en una época en la que estaban prohibidos determinados tipos de lectura; en la actualidad, se está poniendo de moda lo políticamente correcto, puede que a partir de ahora muchos comiencen a esconder aquello que leen por temor a la denuncia en redes sociales.

Saludos

Mari Carmen Moreno Mora dijo... [Responder]

La verdad es que no me escondo de las lecturas que voy conociendo. Confieso que me picó la curiosidad saber porque todas las mujeres de un año en concreto leían las cincuenta sombras, y porque decían que se ponían cachondas perdidas, yo no entendía como que te peguen con un látigo podía llegar a excitarte, la verdad, y decidí leerlo, menuda mierda pinchá en un palo, como se dice por aquí, a mi ni se me meneo el cuerpo, eso sí, lo acabé para ver hasta donde llegaba la jilipollez humana, llega lejos, definitivamente. El segundo lo dejé antes de la mitad del libro, me dí cuenta que no soy masoquista, lo de sufrir, aunque sea leyendo algo horrible, no es lo mio. A esas que me dijeron lo bien que se lo pasaban leyendo al Grey, les dije que si eso las ponía cachondas es que no sabían lo que era pasárselo bien en la cama, ni leyendo un libro en que de verdad hay sexo del bueno y llegas a excitarte y ponerte como una moto de carreras jajajaja A mi me ha pasado, no voy a decir que no, y los libros no me avergüenza nombrarlos, así es que haz otra entrada de libros eróticos que te los enumero. Besos.

Mari Carmen Moreno Mora dijo... [Responder]

He dejado comentario anterior, es para verificar que no sale inmediatamente.

Atrapada dijo... [Responder]

Lo que cada uno decida leer es decisión propia y sin duda debe hacerlo para disfrutar, en mi opinión leer es como la vida se debe respetar lo que cada uno hagas aunque no sea lo que nosotros haríamos.
Yo también he leído muchos libros que luego de repente era un pecado leer, a mí no me avergüenza reconocerlo pero la gente te pone unas caras jajaja
Crepúsculo me hizo amar la lectura y Cincuenta sombras me descubrió la novela erótica así que no me importa reconocer ambas cosas.
Cuando digo que leo Romance histórico las caras extrañas se multiplican pero es lo que a mí me hace feliz.
Justo con el tema conozco a una pareja en la que él es fan de un género y se empeña en que su novia lea solo de ese género "serio" así que consiguió que su novia dejase de leer, no se puede imponer algo solo porque quede bien decirlo, lo importante es disfrutar.

Besos =)

Lemon Chaos dijo... [Responder]

"Cadaveres exquisitos" fue un libro que disfruté mucho. La "sonrisa vertical" siempre me llamó la atención,pero aún no lo he ojeado. La trilogía de cincuenta sombras me trae buenos recuerdos. La leí estando en Grecia. Eran los únicos libros en formato digital que tenía.
A mí me da más corte admitir haber leído algún que otro libro de desarrollo personal.
Saludos

Lady Aliena dijo... [Responder]

Creo que a escondidas no he leído nunca, pero pienso que nunca habría que esconderse cuando se lee. Confieso que alguna vez he regañado a algún alumno si leía en clase cuando no tocaba. Pero era más por deber que por convicción. Un beso.

Alejandra (Acabo de Leer) dijo... [Responder]

Yo creo que mis lecturas ocultas son las novelas de Elisabet Benavent porque, admitámoslo, no es Jane Austen pero sus historias me enganchan muchísimo y cuando se me apetece leer solo para desconectar, para una historia de estas que no tengas que estar al 100%, las de Benavent son siempre una buena opción...

CHARO dijo... [Responder]

No te rías de lo que voy a confesar: En una feria de libros nos llamó la atención y nos hizo reir a mi hija y a mi uno titulado "Cómo cagar en el campo", lo quería comprar y no me atrevía así que mi hija más valiente que yo lo hizo y claro lo leímos las dos...no puedo creer que te lo haya contado.Besicos

Varado en la llanura dijo... [Responder]

Yo soy muy pudoroso, en general. No me gusta que nadie vea el libro que estoy leyendo, pero me pasa igual si estoy conversando. Valoro la privacidad y a lo mejor por eso no estoy en las redes sociales. O es que soy así de raro. He leído de todo, además, pero los best-sellers que citas no, más que nada por ir contracorriente. La sonrisa vertical la fundó el gran Berlanga y te juro que no he leído ninguno, jaja.
Un abrazo.

Tamine dijo... [Responder]

Entiendo este fenomeno, pero la verdad es que nunca me ha pasado. La verdad es que si leo algo lo leo porque quiero, y si es raro, pues mejor. Igual soy un poco provocadora para leer y por eso no me importa, no sé.
Un beso!

Goizeder Lamariano Martín dijo... [Responder]

Lo confieso, leí en su momento la trilogía de Cincuenta sombras y me divirtió. Y hace unos cuantos años mi novio (ahora marido) y yo éramos muy fans de Dan Brown. Otra cosa que me hizo pasar un poco de vergüenza fue leer Las edades de Lulú en el metro o en cafeterías. Besos.

la aguja dijo... [Responder]

Forra el libro y podrás viajar en transporte público sin pudor. A no ser que sea un libro con imágenes, jajá. Saludos.

Rachelín The Cure dijo... [Responder]

Me ha encantado. También me pasó cuando me leí el primero de Cincuenta sombras..., porque lo llevaba en el ebook que si no a saber si lo hubiera leído en el metro. Aunque al terminarlo sí que escribí sobre él en el blog y si me preguntan tampoco voy a mentir.
La verdad es que el que leí realmente a escondidas fue Las edades de Lulú. Era una edición de El círculo de lectores que tenía mi madre en el salón, y la portada me llamó muchísimo, así que cuando descubrí de lo que iba, me lo leí del tirón en mi habitación mientras hacía como que estudiaba. Imagínate, con catorce apróx. mi madre ni loca me lo hubiera dejado leer jajaj
¡Ah! y La máquina de follar porque también lo tenía en el ebook, que el título me daba vergüenza. Si es que a veces soy muy pudorosa, ya ves tú qué tontería.
¡Un saludoo!

Paseando entre páginas dijo... [Responder]

Muy de acuerdo con lo que dices hay títulos que avergüenza sacar en público, como el que mencionas de Bukonski o las novelas de romántica histórica de los ochenta-noventa con hombres y mujeres semidesnudos. ¿Un libro que me avergonzara leer en el bus? El de Crepúsculo, supongo.