viernes, 12 de junio de 2020

El cielo de tus días. Greta Alonso


     "Uno sabe cuándo va a tener un día de mierda. Lo intuye al despertar, sin salir de la cama; lo siente a oscuras, tras los párpados cerrados, al tomar conciencia de sí mismo envuelto entre las sábanas.      
     Aquel iba a ser un día de mierda".
     Para los que vivimos en ciudades pequeñas, olvidadas, los libros que se ambientan en territorio conocido tienen algo especial. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El cielo de tus días.

     Conocemos a Natalia y a Alex, policías de la judicial en Bilbao. Él es el jefe. Ambos llevan unas vidas personales rutinarias e insatisfactorias mientras lidian con una atracción en la que no quieren caer y brillan en lo profesional. Alex además lleva encima el peso de la muerte de Alicia, una novia que tuvo de joven a la que no puede olvidar cuyo asesinato se le grabó a fuego marcando su vida. Ahora alguien envía a Natalia un mechón del cabello de Alicia junto a una foto. El pasado a veces acecha, ahora llama a la puerta directamente.

     Últimamente casi todas las novelas negras incluyen tensión sexual. Una tontería según mi criterio, pero es evidente que la tontería funciona. En este caso y al igual que sucede con más puntos de la novela, la autora parece condensar lo que otros nos regalan en una trilogía en las casi  páginas de este libro. De ese modo articula la novela por un lado en la relación entre ambos policías y por el otro con la investigación puramente policial, que se mezcla inevitablemente con las vidas de ambos jóvenes. Y no solo porque les afecte en el trato entre ellos, aquí cuando algo se mezcla, lo hace de verdad. Esa es la tónica constante de una novela que va ganando fuerza y crudeza a medida que el lector avanza en su lectura hasta convertirse en un enredo en el que todo es posible y nadie está libre de sospecha. Si algo puede complicarse, se complica, y si un personaje puede verse envuelto en problemas, allí estarán los problemas llamando a su puerta. Y es que Greta (que no es el verdadero nombre de la autora) parece divertirse complicándole la vida a cada personaje, sin piedad alguna por ellos ni tampoco por el lector que quizás haya desarrollado una cierta simpatía (y mira que lo pone difícil para que nos caigan bien con sus imperfecciones y dudas).
   
     Ponía antes la sinopsis pensando que no había contado nada. Normalmente cuento poco pero hoy no he hablado de los mails de "Asesino" en los que relata lo que fue la vida de Alicia, ni tampoco de Néstor, que la familia de Alex es para echar de comer a parte, o de Jon y compañía, que forman la familia totalmente tradicional e incluso divertida en sus estrictas normas de Natalia. Tampoco he dicho que hay muertes, disparos, secuestros, piedras, cal viva, cadáveres enterrados y personas ejecutadas, que se habla de mafia y drogas, de prostitución, sexo, lujos y miserias. Efectivamente no he dicho casi nada de esta novela en la que los secretos son la marca de agua que nos acompaña durante lo que ha sido una lectura rápida y entretenida. Del final os diré que no me ha sorprendido, pero a veces, cuando las novelas se complican y giran, uno casi prefiere que el autor sacrifique el giro final a cambio de un discurso placentero no vaya a estropearnos el entretenimiento de los últimos dos o tres días. En este caso, y pese a que hubiera recortado una parte para tal vez un segundo libro, la lectura ha sido divertida. Solo le ha faltado ese puntito que me decía a mi mi abuela: "a veces menos es más". Y es que no  hace falta ponerlo todo en un solo libro. De verdad.

     El cielo de tus días es una ambiciosa novela negra cuya lectura me ha parecido, sobre todo, divertida.

     Y a vosotros, ¿os gusta leer sobre lugares conocidos?

     Gracias.

miércoles, 10 de junio de 2020

Xingú. Edith Wharton


   

     Me gustan los clásicos y me gustan los ilustrados. No hay mucho más que decir para explicar por qué hoy traigo a mi estantería virtual, Xingú.

     Conocemos a la señora Ballinger, creadora del Lunch Club, para lectores de un cierto nivel social; es decir las señoras Plinth, Leveret, Roby y las señoritas Glyde y Van Vluyck. Ahora están esperando a Osric Dane, autora del libro "Las alas de la muerte" ya tratado en su club.

     Xingú es una novela corta y francamente divertida sobre un club de lectura y los complejos de los integrantes, en este caso mujeres. La altiva, la tonta, la que creen tonta y se ríen y, sobre todo, las seis elegidas. ELEGIDAS, si me lo permitís decir así. Y como incluso siendo seis compiten entre ellas. En este caso la tonta es Roby, que llega recomendada pero nadie tiene del todo claro qué narices pinta en tan selecto club. Se centra entonces en como Roby acapara a Dane, la autora invitada que incluso se marcha con ella dando plantón a las "buenas lectoras" intrigadas además ante lo que es Xingú, vocablo convertido en la palabra de la noche. Estas cazadoras de lo erudito bien pueden representarse hoy con facilidad al igual que sus ganas de verse superiores, sus complejos y sus tonterías, y eso es precisamente lo que hace de esta novela un canapé tremendamente divertido: hay cosas que no cambian demasiado y en esto de lo erudito hay que ser muy flexible para poder mirar a gusto por encima del hombro.
     No voy a desvelar, por supuesto, lo que es Xingú, no estaría nada bien por mi parte hacerlo, pero sí diré que este libro es una suerte de "cena de los idiotas" condensado, una reunión de narices estiradas con una supuesta víctima y un buen repaso a lo que sigue siendo, en muchos lugares, el mundo cultureta actual. Wharton, sin despeinarse, muestra a los miembros del club y sus flaquezas: que si el libro se mojó y no pude leerlo, que si... bueno, ya nos entendemos. Y consigue que el lector saque a pasear una sonrisa maliciosa a la vez que le deja pensar que él, por supuesto, es mejor que todas esas señoras. La autora, exigente y distante, es usada además para generar una cierta simpatía ante el club descolocado y finalmente Roby se alza como la supervivente en una voz discordante capaz de no hacer lo esperado. Porque el el fondo, todas las integrantes que se consideran exclusivas, están presas de sus propias normas.

     Xingú es un librito corto y bonito con el que me he reído un par de veces con bastantes ganas y, no sé vosotros, pero a mi con un libro me cuesta mucho más reír que llorar.

     Y vosotros, ¿qué os cuesta más?

     Gracias.

lunes, 8 de junio de 2020

La casa de la isla. Sarah Blake


     "El otoño había dado paso al invierno para luego volver sobre sus pasos, no del todo convencido, después de que el frío de noviembre entrara con fuerza y luego decayera como una mujer que nunca acierta con el abrigo, hasta que por fin diciembre hizo su aparición".
     Una de las cosas positivas de empezar con las fases ha sido la apertura de librerías y grandes superficies en las que se venden libros. Por eso mi madre me trajo este. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La casa de la isla.

     Conocemos a la familia Milton. Y lo hacemos a través del matrimonio formado por Kitty y Odgen, que se ven sacudidos por la tragedia al perder un hijo. Con una esposa que parece incapaz de recuperarse de su pérdida y un mundo acercándose a la II GM, Odgen decide hacerle a su mujer un regalo con el que comenzar una nueva vida: una isla con su casa correspondiente, una magnífica casa que tres generaciones después será visitada por Evie, nieta de Kitty y especialista en historia y particularmente interesada en dar voz a mujeres que no la tuvieron. La antaño gloriosa casa es ahora un lugar ajado por el tiempo y puede que por los secretos que alberga.

     De algún modo siempre me han interesado las historias familiares. Esas familias que llegaron a USA y se convirtieron en apellidos poderosos, esas capaces de regalar una isla y que se movían en sus propios ambientes y bajo sus propias reglas. Ni siquiera los rumores de guerra frenaban su ambición, como en el caso de Odgen. Los Milton pertenecen a esa clase y la casa es la perfecta representación de unos tiempos cambiantes que van desgastando este tipo de apellidos y poder, los nuevos conceptos sociales, mucho más modernos, debilitan esa suerte de jerarquías no escritas que acaban siendo como la casa que se encuentra su nieta Evie pero, al igual que ella, sus miembros siguen sintiéndose conectados al apellido.
     El comienzo de la novela es impactante, uno respira el lujo y los privilegios para rápidamente zambullirse en la pérdida de un hijo vislumbrada en un espejo. Entendemos a Kitty, es imposible no hacerlo. Pero ellos son los Milton y hay cosas que se guardan en lo privado, y ni siquiera ahí son mencionadas. Las apariencias y la unidad mandan ya sea en Wall Street o en casa, y así, al más puro estilo Tartt, comienza una historia en la que las emociones se reprimen o se anulan para mantener esas apariencias. Y como gran símbolo la casa, magnífica, comprada mientras el país sufría la Gran Depresión para consolar la tristeza de su esposa, una casa sin un solo lugar cómodo en el que sentarse y que se va deteriorando al mismo ritmo que unas normas que ya no tienen sentido, si es que lo tuvieron alguna vez. Diseccionando sus secretos, Blake nos va dejando poco a poco el armazón de una familia para que seamos nosotros quienes decidamos cómo juzgarlos. De tiranos que no permiten ni siquiera el amor, a presos incapaces de escapar de sus propias cadenas y ahí es donde aparece Evie, la nieta. Una mujer que parece empeñada en descubrir los secretos, particularmente los de Kitty, de su familia y a la que seguimos con la esperanza de que descubra lo que nosotros sabemos que sucedió. Un personaje que vemos sigue siendo preso, a su modo, de los lazos familiares en este caso al no querer deshacerse de la casa y que, lo siento mucho, juzgo duramente precisamente por eso, y porque me ha resultado creíble esa reticencia, ese poso indisoluble al final de la taza.

     La casa de la isla me ha gustado, más en su historia remota que en la actual y aunque considero que le hubiera venido bien una pequeña poda en la parte final para evitarnos la visión doble, he disfrutado de su lectura. Y es que, desde que en su día leí la magnífica "La casa de los siete tejados", me ha interesado esta suerte de historia moral contemporánea de Estados Unidos. De hecho, y según mi personalísimo criterio como lectora, forman un género propio alque me acerco de tanto en tanto con mayor o menor tino.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. Me declaro cómpice, me acabo de dar cuenta de que he guardado todos los secretos de los Milton.

miércoles, 3 de junio de 2020

La sexta trampa. J. D. Barker



     Lo bueno de una cadencia anual es que uno sabe que empieza una trilogía y la termina en un plazo razonable como para no olvidar detalles. Hoy traigo a mi estantería virtual, La sexta trampa.

     Ya nos conocemos todos. Sam Porter, que investiga, Cuarto Mono, que mata. No sabemos quién es, pero tenemos claro eso: que mata.

     Me váis a perdonar que sea un tanto críptica en esta ocasión pero hay que tener cuidado con no desvelar nada de la trama de ninguno de los anteriores, amén de la trama de este. Solo diré que, al igual que sucedía con la segunda entrega, este comienza exactamente en el mismo punto en el que terminaba el anterior, algo que ayuda a entender los anteriores finales con los que Barker nos obsequiaba, y es que esta trilogía es más un libro dividido entre tres, que tres libros separados, por eso no hay que extrañarse de reapariciones, flecos que se van cerrando en el siguiente libro ni casi de cualquier cosa que al autor se le haya podido ocurrir. Entonces, ¿qué ofrece que no tengan los anteriores y, lo más importante, lo podría leer por separado?
     Bien, respecto a leerse por separado el autor va dando las pistas suficientes como para poder hacerlo y, además, en este tomo se resuelve la trilogía, por lo que no hay mayor problema. Comparte con los anteriores, además de trama y personajes, la voz de un diario que, en esta ocasión acompañará durante poco más de 24 horas a las diferentes visiones de lo que está sucediendo.Y para que nadie se preocupe, ya os adelanto que al final el autor se encarga de dejarnos claro que hemos cerrado la trama.

     Con un muerto en la primera página, que no llega a ser tan impactante como el comienzo del primer libro que, personalmente, me encantó, el autor busca una novela entretenida en la que la gran incógnita (la identidad de el Cuarto Mono) se convierte en la gran duda, logrando que el lector se involucre para intentar resolver el enigma. Nash y Clare me parecen dos grandes aciertos en esta ocasión ya que, al menos en mi caso, han formado dos opiniones diferentes a la mía sobre lo que podía estar sucediendo y eso le ha dado vidilla a la lectura. En cuanto al final siempre le pongo pegas a Barker y es que creo que no tenemos el mismo concepto a la hora de pensar en cómo debe de finalizar una novela. En esta ocasión reconozco que llegaba ya con mis reservas, y quizás por eso me ha parecido el más correcto de los tres en ese sentido.

     ¿El resumen? Bien, es una novela entretenida que juega con una cierta espectacularidad que hace que gane puntos y cuyo poli me ha gustado más de lo habitual.
      La sexta trampa es el cierre a una trilogía entretenida con la que pasar unas cuantas horas. Y, como ya he dicho en más de una ocasión, no debemos olvidarnos de la importancia de la palabra "entretenido" porque, seamos sinceros, en realidad todos buscamos eso en un libro. Aunque lo llamemos de mil formas diferentes.

     Y vosotros, ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias.

     PD. He sudado la gota gorda para aguantar sin contaros que El Cuarto Mono es aquel que dice "No hagas el mal".

¿O qué pensábais?, ¿que os lo iba a contar?

viernes, 29 de mayo de 2020

La tela de araña. Joseph Roth


     "Paladeaba el ocultarse como si de néctar refrescante se tratase. Se fue hacia un rincón oscuro y estiró en los bolsillos los dedos de la mano. Al mismo tiempo fue inclinando el cuerpo hacia delante. Sin advertirlo estaba adoptando la posición de acecho de su araña".      

     Volver a Roth es como volver a casa de forma periódica, como ir a un balneario de letras en el que las aguas tranquilas sanan heridas de otras prosas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La tela de araña.

     Conocemos a Theodor Lohse, un oficial alemán afectado por la desmilitarización impuesta a Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Ahora vive con su madre y sus hermanas y siente que lo rechazan por no haber tenido el decoro de morir como un héroe en la guerra, y desubicado tampoco parece tener mucho más que hacer que tutelar a un hijo de judíos. Sintiéndose menospreciado y desubicado no tarda en caer en el nacionalsocialismo alemán.

     Esta primera novela fue publicada por entregas en el diario Arbeiter-Zeitung entre los meses de octubre y noviembre de 1923, siendo publicada su última entrega (que no el final de la novela) apenas un par de días antes del putsch de Múnich. De este modo se gana la fama de profética una novelita en la que la inestabilidad de la República de Weimar queda reflejada en una sencilla prosa y con un poderoso protagonista.

     Theodor es un personaje llave, un ser complejo que se gana la simpatía del lector para después granjearse su desprecio. Un hombre nacido para el ejército que se ve relegado y se siente despreciado se convierte en el gran embustero. Roth construye una fachada que nos engaña para ocultar a un ser vil y aprovechado que carece de muchas de las cualidades inherentes al ser humano dificultando la lectura de su maravillosa prosa al obligarnos a seguir los pasos de Lohse. Dicen que Roth no estaba contento con esta novela, que él cuando era preguntado citaba Hotel Savoy como la primera dejando en el olvido a La tela de araña y creo que puedo entender por qué. Yo señalaría su parte final en la que el giro, por supuesto esperado, se precipita dejando al lector con ganas de más sin que ello desluzca en absoluto la trama, más bien al contrario, tuve la sensación que querer venganza tanto como la quisieron otros durante este período y tuvieron en cambio que conformarse con lo que se les ofrecía. De este modo, más que algo profético yo veo en esta novela una lección de vida, un aviso sobre lo difícil que puede ser detectar a determinadas personas viles y mezquinas que se ocultan bajo una fachada incluso amable y conformista. Esas personas, parece mostrarnos Roth, para cuando se quitan la careta, nos muestran un lado terrible que el autor recrea en fantásticas descripciones.

     He visto citar esta novela muchas veces como ejemplo de que había quien estaba viendo lo que se venía encima a Europa. También he visto como la citan para hablar de una generación que ante el desencanto se deja tentar por una posición extremista. Y luego he leído la novela. Y me he encontrado a un personaje mucho más cercano a Eichmann que a un desencantado embaucado, he visto caer una máscara y aprovechar una situación para dejar salir la verdadera naturaleza amparándose en cualquier excusa posible. Y de todas las excusas posibles, las extremas son las que proporcionan el paraguas más grandes. Cada libro pertenece al lector se sumerge en sus páginas y yo aquí dejo la muestra de mi lectura. Una lectura grata que recomiendo sin dudarlo. Roth es una apuesta segura.

     La tela de araña es un librito magnífico con una historia ambientada en un momento convulso de la historia más reciente de nuestro continente. Pero más allá de eso, es un personaje difícil de olvidar y una buena opción para acercarse al autor de La leyenda del Santo Bebedor. Aunque en este caso no sea una novela tan amable.

     Y vosotros, ¿a qué escritor consideráis un puerto seguro?

     Gracias.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Mujeres que no perdonan. Camilla Läckberg


     "Cuando su marido entró en el cuarto de estar, Ingrid Steen disimuló el objeto que tenía en la mano y lo escondió entre los cojines del sofá. Tommy pasó de largo. 
     Tras dedicarle una sonrisa fugaz y mecánica, prosiguió en dirección a la cocina. Ingrid oyó que abría la nevera y buscaba dentro, cantando entre dientes The River, de Bruce Springsteen".

     Llegan las novedades y también los nombres sonados, era de esperar tras el confinamiento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, "Mujeres que no perdonan".

     Conocemos a Birgitta. Ingrid y Victoria. Tres mujeres distintas que se ven unidas por un sentimiento común. Todas se sienten sometidas por sus maridos. Y todas han pensado en la mejor forma de librarse de ellos: el asesinato perfecto.

     Esta vez Läckberg se decanta por lo autoconclusivo para relatarnos la historia del asesinato perfecto. Para ello nos presenta a tres mujeres opuestas, una es una joven rusa que huye de su país tras haber tenido un contacto demasiado cercano con la mafia y temer por su vida. a través de una web que pone en contacto a solteros con futuras esposas conoce a su marido, un hombre que no duda en tiranizar la vida de la joven impidiéndola no solo la huída, sino también llevar una vida social normal. Otra es una periodista que ha dejado una brillante carrera para ser madre y esposa y, si bien lo hizo de común acuerdo, ahora no tiene tan claro no haberse equivocado, sobre todo porque su marido es partícipe de una sociedad laboral machista que no la valora y en lo privado tampoco la respeta. La última es una profesora que padece en casa los abusos de su marido mientras da clases a niños enamorándose de cada familia feliz. Tres mujeres, tres historias, un momento social que les permite buscar una liberación y la opción del asesinato como opción elegida. Aquí la autora no duda en dejar claro que son las opciones elegidas y que todas ellas pueden tener opciones mejores y, por supuesto, legales. Será cuestión del lector decidir si son más o menos culpables en sus actos. Porque, eso ya os lo digo, no hay inocentes en la nueva novela de Camilla Läckberg.

      Con un desarrollo ingenioso y tres voces que se cruzan nos irá dando cuenta de cada situación para apresurarse en la ejecución de cada crimen. Y es que, si bien es una novela negra, a mi personalmente me ha tenido pendiente de una carambola secundaria. Lo que también os digo es que cada uno se verá libre de enjuiciar a cada protagonista y, como antes comentaba, para mi no hay buenos.

     Mujeres que no perdonan es un libro entretenido que se postula como una buena opción para quienes no quieran comenzar una serie. Sirva de acercamiento e incluso como germen para seguir con la autora.

     Y vosotros, ¿preferís las sagas o los libros independientes?

     Gracias.


   

lunes, 25 de mayo de 2020

Kim Ji-young, nacida en 1982. Cho Nam-joo


     "Kim Ji-young tiene treinta y tres años. Se casó cuando tenía treinta y tuvo una hija hace un año. Vive de alquiler en un apartamento de unos ochenta metros cuadrados, dentro de un megacomplejo de edificios residenciales de la periferia de Seúl, con su marido, Jeong Dae-hyeon, que tiene tres años más que ella, y su hija, Jeong Ji-won. Él trabaja en una empresa tecnológica no muy grande y ella renunció al empleo que tenía en una pequeña agencia de relaciones públicas cuando dio a luz. Él vuelve del trabajo casi a medianoche, e incluso acude a la oficina los fines de semana, en sábado o en domingo. Ella se encarga de cuidar a su hija, sin nadie que la ayude, porque sus suegros viven en Busan y sus padres llevan un restaurante. La niña, desde que cumpliese un año el verano anterior, acude a la guardería que está en la primera planta del edificio donde viven y se queda allí toda la mañana".

     Este libro se publicó provocando un enorme revuelo en Corea. Una economía avanzada, una sociedad, en teoría, no tan lejana,  y un libro que provoca una revolución. Aquellas mujeres con una vida públic que dijeron que lo habían leído fueron atacadas en las redes, las voces en contra del libro afirmaban que era una visión sesgada y muy negativa frente a aquellas otras que hablaban de un libro que reflejaba la realidad de una sociedad discriminatoria. Por todo ellos no me puede resistir, y hoy traigo a mi estantería virtual, Kim Ji-young, nacida en 1982.

     Kim Ji-young es un nombre común para una mujer común. Tiene 33 años y vive a las afueras de Seúl junto a su marido y su hija. Lleva una vida común, de ama de casa y madre sin llamar mucho la atención y mira de reojo hacia aquel trabajo que le gustaba y tuvo que dejar. Nada en especial. A fin de cuentas, hasta su nombre propio es algo común.

     Una de las cosas que primero llaman la atención de esta novela es la elección del autor para conseguir que el lector perciba el realismo que esconde su historia. No habla de gente conocida, no busca un entorno determinado que podamos conocer, no. en este caso cuaja el libro de notas en las que nos da porcentajes que muestran que lo que la protagonista vive es algo demasiado habitual. De este modo no tardamos en ver que no estamos ante un simple relato de ficción, en todo caso estamos ante el relato de una vida que de tan común ni siquiera se mira dos veces. El reflejo de una desigualdad socialmente aceptada y no planteada por el conjunto pero sí sufrida de manera individual. A nosotros, que no vivimos este tipo de situaciones ni nos disculpamos por tener hijas y no hijos pero recordamos estudiar sobre tiempos pasados en los que se vivían situaciones semejantes, nos resulta casi una novela de terror. En cambio parece que a las mujeres de Corea les ha ayudado a dar visibilidad al modo en que viven, como si en lugar de una novela esto fuera un reportaje de investigación, demostrando así una vez más que el poder de la literatura puede resultar sorprendente incluso en los tiempos de internet. De hecho, la literatura Coreana sobre mujeres, y escrita por mujeres, está acaparando la atención de medios y lectores en los últimos tiempos (muestra de ello son títulos como La vegetariana o Por favor, cuida de mamá) y atravesando fronteras en medio de debates encendidos sobre sus desigualdades sociales y la disconformidad que muestran las protagonistas de dichos libros.

     Sin embargo y para no dejar que el fondo difumine al libro, hablemos de la novela. Con un potentísimo comienzo polifónico en el que la autora da voz a diferentes mujeres, no tardamos en sumergirnos en la vida de Kim Jo-young. El libro va separando las etapas de la vida de su protagonista desde el momento en que nace hasta la actualidad. Una mujer que vemos sometida al "pórtate bien" y viviendo a la sombra de distintos hombres hasta que en un momento dado pone en su boca las palabras de otras mujeres (para preocupación de su marido que piensa en mandarla al médico), como si este fuera el único modo de expresar lo que le hierve dentro. Y si el comienzo es potente y el juego de voces espléndido, poco hay que añadir salvo que el final, amargo, nos recuerda que no estamos leyendo ficción. Podría explicar ahora las situaciones cotidianas de Kim Ji-young, pero de puro simples, es mejor acercarse a ellas. Solo así se entiende cómo una vida común puede resultar tan impactante como la de un héroe o villano.

     Kin Ji-young, nacida en 1982 es una novela que me ha gustado, me ha hecho pensar, comparar con nuestro pasado y presente y también me ha hecho diferenciar entre lo que podía creer que era y lo que realmente es. Y que me ha dejado preguntándome, por qué no decirlo, en la parte de la escritora que estará reflejada o no en la novela.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.