lunes, 28 de mayo de 2018

¡Absalón, Absalón! William Faulkner


     "Desde las dos, aproximadamente, hasta la puesta de sol, permanecieron sentados, aquella sofocante y pesada tarde de septiembre, en lo que la señorita Coldfield seguía llamando el despacho por haberlo así llamado su padre; una habitación cálida, oscura, sin ventilación, cuyas ventanas y celosías continuaban cerradas desde hacía cuarenta y tres veranos, porgue allá en su niñez, alguien opinaba que el aire en movimiento y la luz producen calor, mientras que la penumbra resulta siempre más fresca".

     Cada vez que reeditan a Faulkner, me acerco a curiosear y, cada vez que la nueva edición me convence, lo releo. Hoy traigo a mi estantería virtual ¡Absalón, Absalón!

     Estamos en Toknapatawpha y conocemos a los Sutpen. Conocemos su historia y decadencia y lo hacemos a través de la conversación entre Quentin Compson y Shreve. Pero no serán los únicos, ya que esta es una historia con partes confusas, interrupciones y aportaciones externas de otros narradores que conseguirán que comprendamos qué aquello tan terrible que sucedió.

     Si bien siempre he creído que casi todos los libros son para casi todos los públicos, y digo casi por dejar restricciones de esas que se visten con sonrisas verticales a criterios de edad, es cierto que no todos los escritores son iguales. Hay una serie de nombres como Joyce o Thomas Mann que exigen al lector un pequeño esfuerzo que va más allá de una lectura hecha como simple recreo para llegar a ser disfrutables. Y Faulkner, por ejemplo, pertenece a este grupo de autores. No quiere decir esto que sus libros sean unos ladrillos infumables, de hecho encontraremos a mucha gente que argumentará lo contrario (me incluyo), pero si que se puede hacer una lectura por capas de sus novelas. De tal forma que cada relectura nos desvela algo nuevo que merece la pena ser leído por primera vez.

     Las cuatro voces, a menudo monótonas y repetitivas, suenan a ratos lúgubres incluso a ojos del lector. Todas ellas darán testimonio, no ya de lo sucedido, sino también de la inexactitud del ser humano. Gracias a ello, las voces de los narradores transformadas en personas, se desnudan totalmente ante el lector, que es capaz de percibir sus obsesiones, virtudes y defectos. Además, y dejándonos llevar por ellas, vamos descubriéndonos montando un puzzle cada vez más intrigados, necesitando tener en la mano todas y cada una de las piezas. Faulkner se repite igual que lo hacen sus protagonistas en el camino de una historia que trata soledad, esclavitud, guerra, fortuna decadencia, cambios sociales... y lo hace con un estilo único que los lectores habituales de Faulkner descubrirán cambiante en su obra.
     Llega la familia Sutpen, llaman a la puerta y comienza uno de los mejores libros que he leído jamás. Una novela que hoy en día sigue siendo novedosa por su forma de distribuir los hechos, y también los tiempos utilizados. Y, lo mejor, sin duda alguna, es la certeza de que llegaremos al final de este drama con la historia puesta sobre la mesa y un cierre perfecto que dejará satisfecho al lector mas exigente.
Si tengo que ser sincera, nunca disfruté tanto de una misma historia contada por varias voces. Y pocas veces he podido resumir de forma tan simple como la frase anterior, un libro tan intrincado.

     Dicen que William Faulker fechaba la última página de sus novelas, costumbre habitual entre los escritores. Y que ¡Absalón, Absalón! fue fechado un 31 de enero de 1936. Desconozco como se sintió en ese momento, y si era realmente consciente de la novela que estaba dejando terminada. Pero sí puedo decir que mi sensación al terminar el libro, y lo he leído varias veces, ha sido siempre la misma: asombro. Y, por supuesto, una profunda admiración.

     Por si no ha quedado claro, ¡Absalón, Absalón! es un libro imprescindible para cualquier lector decidido a invertir su tiempo en literatura de calidad.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


     Nota complementaria:


     Fue Sherwood Anderson quien aconsejó a Faulkner escribir sobre Mississippi, su tierra natal, y así empezó a hacerlo en el año 1926 creando el distrito de Yoknapatawpha para su obra Banderas sobre el polvo, cuyo punto final pondría en septiembre de 1927. Así, y a lo largo de su obra, ese condado ficticio flanqueado por dos ríos y del que conocemos incluso la población dividida por el color de su piel (6.928 blancos y 19.313 negros) vería pasar por sus tierras a los personajes del autor, ya fueran Sartoris, Copton, Sutpen o Sonopes. Yoknapatawha existe y en ¡Absalón, Absalón! se incluiría incluso un mapa que certificara la existencia de este lugar testigo de desdichas y cuyo propietario único era el propio Faulkner. Su creador. Se da además la peculiaridad de que los ríos que lo limitan, existen en la realidad así que no pocos estudiosos y lectores han jugado a solapar mapas y pan pasado su dedos por las líneas de Lafayette, donde residía el autor.
     Además, y tratandose del lugar de residencia de muchas de sus novelas, no es extraño encontrar cruces de personajes, como sucede en ¡Absalón, Absalón! con Quentin Compson de quien conoceremos acontecimientos posteriores gracias a El ruido y la furia. Evidentemente no es el único caso, pero privar al lector faulkneriano de descubrirlo, sería un crimen.


12 comentarios:

Camino F. dijo... [Responder]

¡Hola!
Este libro lo tengo en casa, en la estantería, esperando a que un día me de ganas de leerlo. ¡La verdad es que mi padre me ha hablado muy bien de él!
Un beso.

Bajolapieldeunlector Cris.R.B. dijo... [Responder]

No tengo ninguno de sus libros aún, y he oído que es complejo de leer...pero me apetece investigar más sobre él y sus títulos. A ver por cuál me decido a comenzar. Este también tiene buena pinta y la edición es una maravilla.

Besitos

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! No lo conocía y si me lo llego a encontrar no sé si me hubiese llamado lo suficiente pero me gusta lo que cuentas y no lo descarto.
Yo esta semana estoy con 13 locuras que regalarte e Iskari.
Besos!

Mi Álter Ego dijo... [Responder]

O sea, que el Yoknapatawpha de Faulkner es como el Derry de Stephen King... curioso. Por cierto, estoy viendo una serie de ciencia ficción que se llama Colony, donde los protagonistas tienen un bar que se llama Yoknapatawpha.

Nunca he leído a Faulkner y sé que debería hacerlo pero tengo que admitir que me impone un poco.

Besotes!!!

Margari dijo... [Responder]

Soy de las que no me atrevo con este autor. Ahora me haces plantearme que quizás debiera aunque sea intentarlo...
Besotes!!!

Juan Carlos Galan dijo... [Responder]

Faulkner es un imprescindible como bien dices. Yo he tenido mis épocas Faulkner, y tras ellas siempre necesito descansar un cierto tiempo porque es el nivel de su literatura es tan inmenso que hay que volver a lo bueno de siempre para valorarle en su justa medida.

En mi blog tengo dos de sus novelas reseñadas ("Luz de agosto" y "Mientras agonizo"). Ambas son magníficas, pero he leído otras: "Hamlet" ('El villorrio' en español), "Sartoris", "El ruido y la furia", y "Santuario". "Absalón, Absalón" empecé a leerla pero no sé por qué la abandoné. Tú me has la has recordado y creo que no pasará mucho tiempo sin que me ponga con ella.

Buena reseña.
Un abrazo

Neftis dijo... [Responder]

Este libro no me llama mucho la atencion a pesar de tu reseña. Lo dejo pasar.

Saludos

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Me encnata este autor. Gracias por la reseña. No he leído este libro. Te mando un beso

Carla dijo... [Responder]

Un autor al que por el respeto que me da no me he animado todavía....
Quizá en algún momento
Besos

Buscando mi equilibrio dijo... [Responder]

Qué interesante tu nota complementaria...
No puedo hablar de Joyce porque aunque tengo Ulisses, no me he acercado a su obra. de Thomas Mann solo he leído "La muerte en Venecia" y de Faulkner aún nada, aunque también tengo un par de títulos suyos. Pero sí, creo que en una primera pasada no se pueden sacar todo el jugo que a priori parece, no son piscineros, desde luego.
Besos.

AMALIA dijo... [Responder]

Un gran autor.
Merece la pena leer su obra.
Un beso.

Shorby dijo... [Responder]

Uno de mis eternos pendientes, tanto libro como autor!

Besotes