sábado, 30 de noviembre de 2013

Releer




     "Releer lo que me había ahuyentado una primera vez, releer sin saltarme un párrafo, releer desde otro ángulo, releer por comprobación, sí... nos concedemos todos esos derechos.
     Pero sobre todo releemos gratuitamente, por el placer de la repetición, la alegría de los reencuentros, la comprobación de la intimidad".
Como una novela
Daniel Pennac

     Nunca he comprendido a la gente que se aburre delante de un libro. Claro, asumo que hay otros que no me comprenden a mi, que no veo la televisión por ese mismo motivo. Pero me he dado cuenta de un fenómeno curioso. La gente es capaz de ver una película dos, tres, cinco veces... pero cuando digo que he leído tal o cual libro dos veces, se giran para mirarme como si estuviera contando mi último viaje a marte.

     Uno de los derechos del lector, como dice Pennac, es volver a encontrarse con las palabras que le hicieron sentir un día. Cuando un libro me apasiona no lo leo, lo devoro, me dura un rato, apenas una tarde en la que no respiro por escuchar mejor su voz y por eso pasado un tiempo me gusta regresar a su historia. Tengo la sensación de hacerlo de una forma mas pausada, deteniéndome entre las líneas para recoger todo lo que el autor quería decirme. Porque si lo estoy releyendo es porque ese libro me dice algo a mi. De hecho los lectores tenemos una "vena" egocéntrica que hace que pensemos que hay libros que nos hablan directamente, a nosotros de forma individual de entre los cientos, miles de personas que se han acercado a esa misma cubierta. Y somos capaces de hacer esa afirmación sin pudor alguno.

     Hubo un tiempo en el que decía eso de "las vida es limitada y las lecturas parecen no serlo, ¿por qué entonces repetir pudiendo descubrir otra historia?" Hasta que me encontré con un libro ya leído en las manos, y disfruté de sus palabras. Me reencontré con los hombres de gris de Momo que recordaba de mi infancia y los disfruté desde otra perspectiva. Me descubrí releyendo poemas hasta casi memorizarlo y también novela, sí. Haciendo mías frases sueltas, usando ejemplos prestados, ideas adquiridas, miradas nuevas. Repitiendo lecturas.
     He descubierto que cuando somos niños si que somos capaces de releer los libros de Julio Verne, los cómics de Asterix, Las aventuras de los cinco... en esa época es algo mucho más frecuente. A medida que vamos cumpliendo años perdemos ese pequeño placer que se encuentra en saber lo que va a suceder, anticiparse a la frase, al verbo, a la palabra. O tal vez no.

     Personalmente me gusta volver a pasar por determinadas lecturas, ya sea completas o capítulos sueltos. Es uno de esos placeres que hago sin prisa, sin listas, disfrutando letra a letra.

     Y vosotros, ¿practicáis la relectura?

     Gracias

jueves, 28 de noviembre de 2013

El sueño de una noche de verano. William Shakespeare


     "El rey celebra aquí sus fiestas esta noche. Cuida de que la reina no se presente ante su vista, pues Oberón está muy enfurecido contra ella porque lleva de paje a un hermoso doncel, robado a un monarca de la India. Jamás había tenido ella un cautivo tan encantador; y el celoso Oberón habría querido hacer al muchacho caballero de su séquito, para recorrer los bosques inaccesibles, pero ella retiene por la fuerza al amado mozalbete, le corona de flores y cifra toda su alegría en él. Y por eso ahora nunca se encuentra en gruta, pradera, clara fuente o a la brillante luz de las estrellas sin que se querellen. De modo que todos sus duendes, llenos de miedo, se deslizan dentro de la corteza de las bellotas y se esconden allí."

     Creo que fue viendo El club de los poetas muertos que me fijé en el título que os traigo. Después, pasado el tiempo, me dio pereza porque pensé: "teatro". Sin embargo, como todo lo que me llama la atención siguió ahí, en un rincón de mi mente, hasta que me decidí a lanzarme. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El sueño de una noche de verano.

     Hoy nos vamos de boda. Se casan Teseo e Hipólita, y en la boda asistiremos a las desventuras y aventuras amorosas de dos parejas mientras se mezcla el mundo real con el de las hadas. De hecho, os pongo en antecedentes: Hernia está enamorada de Lisandro, pero su padre quiere que se case con Demetrio quien es a su vez amado por una amiga de su novia. Es más, él abandonó a esta amiga, Elena, por Hernia, quien tiene cuatro días para cumplir la voluntad de su padre o morir, así que planea fugarse con Lisandro. Pero claro, ella se lo cuenta a su amiga Elena... ¿imagináis?
Y por otro lado llegamos al bosque, a ese que planean ir los huidos, y en él nos esperan Oberón y Titania, los reyes de las hadas, enfadados por un paje. No sólo eso, Oberón quiere echar en los ojos de su esposa un líquido que hará que se enamore de quien vea primero al despertar, él la adora. Y será a ese bosque al que lleguen Lisandro y Elena y la buena voluntad, o no tan buena, la que provoque el enredo. Porque hay líquidos que "los carga el diablo".

      A estas alturas ya es evidente que hay un enredo y de los gordos, ¿no? amores cruzados, situaciones desesperadas y, como no, batallas dialécticas llenas del ingenio al que nos tiene acostumbrados el autor. Soy consciente de que el teatro es un género que muchas veces asusta y que hay además autores que nos "intimidan" por todo lo que representan, pero sigo defendiendo que hay clásicos a los que merece la pena acercarse. Y poco importa en realidad si es a través de la lectura o de una representación teatral. Pero ahora que parece que llevamos una temporada en la que hadas, duendes y magia entran y salen de cualquier estantería sin pudor alguno para sus dueños, puede que sea el momento adecuado para reírnos un rato de la mano de Shakespeare.

     Mi recomendación de hoy pasa por una comedia de enredo en la que, además aparecen unos cómicos. Una historia llena de simbolismos también y con alguna parte en verso ágil, endiablado incluso en una obra que dura veinticuatro horas. Una obra que todos conocemos, al menos por encima, y que realmente pocos se han atrevido con ella. Magia, mitos y bosques encantados llegan a mis estantes y pensadlo, en realidad conocemos más obras de Shakespeare de las que pensamos en un primer momento.

     Por cierto, de la obra de Shakespeare, ¿tenéis alguna favorita ya sea leída o vista? A mi me encanta Hamlet.

     Gracias

miércoles, 27 de noviembre de 2013

El joven Nathaniel Hathorne. Víctor Sabaté




     "Estoy seguro de que no creeréis mi historia, y quizá sospechéis que ni siquiera yo debo de creer en ella. Sois, por supuesto, libres de hacerlo. También yo he pensado que lo que me ha sucedido, este plagio inverosímil del que creo haber sido víctima, es algo imposible, y que, en consecuencia, el hecho de escribir un libro a partir de ello bordeará la extravagancia o la ridiculez."

     Una editorial desconocida para mi y un título que me llamó la atención porque le faltaba una letra, o algo así. en realidad no, "está bien escrito" me explicó @AramysRomero, y después... bueno, después de cuatro frases me lo tuve que apuntar. Y así es que hoy traigo a mi estantería virtual, El joven Nathaniel Hathorne.

     Conocemos a el narrador, un hombre que tuvo el sueño de ser escritor y quedó por el camino de una vida de clase media, felicidad media, distracción media... Al principio pensó que sería un triunfador, estaba destinado a ello y no necesitaba esforzarse, había tiempo así que apenas escribió un cuentito. Años más tarde descubre  que lo improbable tal vez haya sido posible: ¡un plagio! pero ¿anticipado en el tiempo?

     Estamos ante una novela corta que juega con el concepto de plagio y de metaliteratura incluso. el autor parte de una premisa totalmente inverosímil, que lo plagie un escritor ya famoso siendo él un desconocido no publicado y que el relato plagiado aparezca con una fecha anterior. Dicho así es totalmente increíble. Pero, si en una primera parte nos cuenta su vida, deseos y, seamos honestos, sus pocos esfuerzos por lograr dichos deseos; en la segunda nos desarrolla esta posibilidad utilizándola como excusa para construir una historia. De este modo y plegándose sobre si misma, la historia se simplifica y discurre de una forma ágil para dejarnos además referencias literarias a Vargas Llosa o Borges.
     Una primera obra, un apellido que parece mal escrito, una trama diferente, original y bien concluída y todo ello en cien páginas en las que consigue llevar al lector a ratos interesado, o divertido, o atónito hasta buscar el final que llega dejándonos con las ganas de seguir leyendo a Sabaté.

     Esta vez os traigo un pequeño descubrimiento que os invito a investigar. Os llevaréis una grata sorpresa.

     Y vosotros, ¿cuál ha sido vuestro último descubrimiento?

    Gracias

     PD. No he mirado si Aramys tenía una reseña del libro. Cualquier coincidencia con ella (en caso de tenerla porque no he mirado) no será plagio. No obstante, hace unas reseñas fantásticas, dignas de ser leídas (que no plagiadas)

martes, 26 de noviembre de 2013

Hace cuarenta años. Maria Van Rysselberghe




     "No me decía a mi misma que lo amaba: él era, sencillamente, lo principal. aparte de él, ocupaban mi vida una mor muy alegre y la ternura de una hija. Mi existencia transcurría plena y placentera, sin frivolidad: el arte al que servían quienes me rodeaban era un dios difícil. Sin embargo, sin aquella criatura a la vez desfigurada y resplandeciente el mundo habría carecido de significado; sólo en él percibía lo irreductible que me corresponde. Él encarnaba la sensatez necesaria, mi centro de gravedad. Lo llamaré Hubert."

     No conocía el libro, me lo presentaron, como tantas veces, como tantas lecturas (gracias). Un libro con una base romántica, con una base lectora... una rareza seguramente. Una lectura corta, una cata casi. Hoy traigo a mi estantería virtual, Hace cuarenta años.

     En una casa en una duna, en el Mar del Norte, nacerá un amor incondicional entre un hombre, llamémosle Hubert, y una mujer. Ambos casados, ambos amantes de los libros, ambos singulares. Cuarenta años después ella recordará el momento en que ese amor llenó su existencia.

     Tengo que decir que el tono de esta novelita es delicioso. Esa reflexiónen la que se percibe el cariño por lo vivido, sin un atisbo de nostalgia o arrepentimiento, sino el simple cariño por la experiencia me cautivó desde las primeras páginas. Y tengo que empezar resaltando eso porque luego con la historia tuve ciertos problemas. Me costó mucho creerme que dos personas se enamoren de una forma tan platónica, lo siento. Supongo que me falta ese lado romántico que hace que disfruten de la tortura de saberse enamorados y solos y no avanzar o marcharse. Entiendo la fidelidad, ¡cómo no! Pero no entiendo la tortura. Y ahí, como sucede en muchas ocasiones con las historias, es en el momento en que tuve esa desconexión que provoca que una novela se quede en letras y no nos llegue a calar.

     No me entendáis mal, no estoy diciendo que sea un mal libro. Simplemente no es para mí. Hubo algún momento en el que incluso confieso que me reí sabiendo que estaba destinado a causar otro tipo de sentimientos. Creo, sinceramente, que cada libro tiene su lector adecuado, de eso trata precisamente este espacio, y en este caso... la que no estuvo adecuada, fuí yo.

     Y vosotros, ¿no os ha sucedido alguna vez que estáis leyendo un libro y se os antoja lejano y ajeno pese a que pongáis todo el interés?

     Gracias

lunes, 25 de noviembre de 2013

Doctor Sueño. Stephen King



     "El segundo día de diciembre de un año en el que un cultivador de cereales de Georgia hacía negocios en la Casa Blanca, uno de los hoteles de veraneo más importantes de Colorado ardió hasta los cimientos. El Overlook fue declarado siniestro total. Tras una investigación, el jefe de bomberos del condado de Jicarilla dictaminó que la causa había sido una caldera defectuosa. En el hotel, que permanecía cerrado en invierno, sólo se hallaban presentes cuatro personas cuando ocurrió el accidente. Sobrevivieron tres."

     Así comienza el libro que hoy os traigo, trasladándonos directamente a una historia que todos conocemos. Por eso muchos nos hemos lanzado en plancha a este libro nada más salir. Bueno, y porque King es de los autores más leídos de forma abierta o no. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Doctor Sueño.

     Conocemos a Dan. Y digo conocemos porque poco queda de Danny, el niño que tenía un curioso poder y un amigo imaginario en El resplandor salvo parte de ese poder y un montón de demonios que no sabe como acallar. Y lo hace bebiendo hasta que toca fondo y decide reconducir su vida. La mejor forma es usando su poder para ayudar a la gente y asistiendo a reuniones de Alcohólicos Anónimos. Poco supone Dan que una niña con un resplandor de una fuerza inusitada se pondrá en contacto con él y le llevará a descubrir que hay vampiros psíquicos contra los que luchar.

     Para los que leemos a King habitualmente empieza a ser algo obvio que su escritura ha cambiado. Lo conocimos como un hombre aterrador que nos cambió la idea sobre payasos y que nos quitaba el sueño por las noches y ahora lo vamos siguiendo en una escritura más sobria y quizás un tanto alejada de ese terror explícito. Poco a poco se ha convertido en un contador de historias. Y eso es lo que hace justamente en esta novela.
     Los que se acerquen a ella buscando una segunda parte del terror sentido en el Overlook rodeado de nieve posiblemente sufran una decepción, porque el libro no trata de eso ni tampoco lo pretende. King se viste de gala en esta edición para hablarnos de un Dan convertido en maestro y una niña, Abra, que está descubriendo su poder. Con una novela en la que no falta una secta de asesinos y peligros acechando nos internaremos en el universo de King a través de la puerta del desaparecido Overlook. Porque si bien comenzaba diciendo que no es una segunda parte, si que es un punto más de la historia que comenzó hace tantos años en El Resplandor. Un punto de vista más maduro, que no busca el susto sino añadir datos, completar lagunas, que conozcamos a ese niño que dejamos aterrorizado. Un niño que ha crecido marcado por lo sucedido hasta el punto de tener un trabajo cuanto menos inquietante y con el que acaba generando uno de esos protagonistas torturados que tanto le gustan a King y que son obligados a reaccionar por la vida. La protagonista femenina dota además a la novela de un tono juvenil que no le había visto antes al autor que, por lo demás, se mantiene fiel a sus ritmos y esta vez busca un final resolutivo acorde con el tono de la novela. Una novela que, pese a sus seiscientas páginas se hace ligera en su lectura y llegada su parte final nos cuesta dejarla posada sin saber el destino final de nuestros protagonistas.

     Para quienes no hayan leído a King, es una buena forma de acercarse. Sus incondicionales nos vamos acostumbrando a esta evolución del "maestro del terror", aunque echemos en falta esas primeras novelas que nos inquietaban hasta quitarnos el sueño.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     "Y la gente cambia. El hombre que ha escrito Doctor Sueño es muy distinto del bienintencionado alcohólico que escribió El resplandor, pero ambos conservan su interés por lo mismo: contar una historia acojonante." 
Stephen King

sábado, 23 de noviembre de 2013

Regalar un libro




     Dice El corte Inglés que es casi Navidad, y no sólo ellos, las tiendas se han vestido ya con los colores rojos y verdes tan característicos de esta época del año. Y yo miro el calendario y no termino de verlo, me faltan días o me sobran, según se mire, para acercarme a esas fechas. Es cierto que hay nieve en algunas partes, pero... no termino de verlo. Y sin embargo empiezan a inundarnos con campañas de compras de regalos y colonias y complementos, corbatas, juguetes... ya se venden hasta los dulces. Luego dicen que el tiempo pasa rápido... ¿no será que nos empeñamos en correr de fiesta en fiesta?
     Total, que hoy cuando en una tienda me ha dicho una amable chica "Si no la veo antes, Felices Fiestas" he pensado que tal vez la rara sea yo. Porque a fin de cuentas espero seguir saliendo a la calle durante todos los días que restan para las fiestas. Pero tal vez debería de pensar en los regalos que tengo que comprar. Tal vez. Y siguiendo una máxima que nadie dice pero todos hemos cumplido alguna vez, tiendo a regalar lo que me gusta orientado a quienes quiero. no mucha gente, apenas un puñado de personas. ¿Debería entonces regalar libros?

     No, porque los libros, como me han dicho muchas veces ocupan sitio. Y además, ¿qué hacemos con ellos una vez los hemos leído? qué tontería gastarse el dinero que vale, luego ya no sirven de nada. Y ocupan sitio y pesan. ¡Vaya si pesan! Que se lo digan a mis estantes que mantienen la horizontalidad porque unos libros sobre otros sirven de pilares improvisados que sustenten el peso de tanto papel. Además leer puede ser malo para la vista, hay miopía del estudiante (que lee) pero nadie ha oído jamás hablar de la miopía del espectador de televisión o del jugador de mus. Claro que no. Libros, qué les puede encontrar la gente de divertido pudiendo ocupar su tiempo en jugar al Candy Crush o a los cerdos que son impunemente golpeados por unos pájaros con cara de mosqueo. Eso si que es divertido y nos permite ver mundos distintos y no abrir puertas a la Tierra Media o al espacio exterior. Además, por si no lo habíamos pensado, leyendo se aprende. Siempre se aprende algo, aunque sea ortografía o gramática. Por favor, ¡un regalo que es casi didáctico! y que además ya no nos sirve para calzar una mesa o un sofá puesto que los amables señores de esa tienda sueca pusieron un mecanismo a las patas que permitía bajar o subir un poco cada una de ellas para que no se movieran en ese baile que buscábamos interrumpir para no derramar el café. Tampoco es un regalo que sorprenda, se le adivina siempre la forma... eso dicen. Aunque tengo que reconocer que ahora tengo una curiosidad y es si alguien regalará libros en formato digital y cómo los envolverá, si irán en un pen, o tal vez con una dedicatoria, si se recibirán igual o por ser intangibles y no poderlos tener en las manos se quedará uno con cara de circunstancias.  Tal vez estos libros si que se salven de muchas de esas críticas que son vertidas hacia este regalo. Supongo que hay muchos motivos para elegir otro regalo, podemos incluso contagiar de nuestra pasión lectora y entonces nos dirán que son caros, que ahora necesitan comprar más como si les hubiéramos hecho adictos a algún tipo de sustancia nociva. Y lo digo cogiendo un libro buscando la advertencia sanitaria que no aparece.

     Tal vez esté confundida y los centros comerciales tengan razón y ya sea hora de buscar los regalos para estas fiestas. Y mucho me temo que, pese a las críticas volveré a mirar las mesas de libros buscando compartir las lecturas que me han gustado durante el año. Y que con otros títulos haré lo que muchos hacen con la lotería, y si no los he leído compraré dos. No "por si toca", claro, pero, ¿y si me gusta? Regalar un libro que no he leído me cuesta, lo reconozco. Llamadlo egoísmo lector.
     Porque el recuerdo de un buen libro dura mucho más que la fragancia de un perfume.
     Porque la historia que contiene un libro nos puede hacer reír o llorar exactamente igual que cualquiera que veamos en una pantalla.
     Porque me gusta compartir las cosas que me hacen disfrutar y también disfruto viendo mis estantes abarrotados.
     Porque puede que acumulen polvo, pero no se rompen al limpiarlos como puede hacerlo una figura.
     Porque compartir una historia es algo mucho más íntimo que comprar una corbata.
     Y porque me gusta invitar a soñar.

     Por todo eso, y por un millón de razones más, este año también voy a empezar a mirar los libros con otros ojos. Los del comprador que busca un regalo adecuado para una persona especial. Hay libros especiales, historias especiales y también personas especiales. Este año, si tengo suerte, tal vez acierte en alguna de las combinaciones y sea capaz de unir los tres factores y atarlos con un lazo de color en un paquete rectangular.

     Este año, voy a regalar libros. Y vosotros, ¿figuran también entre vuestras compras navideñas habituales?

     Gracias

     PD. Me niego a felicitar la Navidad con tanta antelación.
           

viernes, 22 de noviembre de 2013

Bumi Barú. Marta Mañes


          "Iba a ser un sábado muy largo pero Clara no lo imaginaba. La luz vespertina aguantaba las horas hasta la llegada del inicio del verano. Clara cruzó la entrada del hall como habitualmente hacía por las tardes. Un gesto amable de la recepcionista, Margot, le indicó que Judith no estaba en la sala de televisión de la planta principal."

     Hay veces que una portada o un título parecen definir lo que esperamos encontrar en un libro. Otras veces no. Otras veces necesitamos tener referencias diferentes, leer sobre él, oír algo más para saber qué esperar, incluso más allá de la sinopsis. Eso me pasó con el título que os traigo hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bumi Barú.

      Conocemos a Clara, una joven que acude a ver a su madre enferma sin saber que ésta ha decidido dejarle leer uno de sus mayores secretos, un manuscrito que ha guardado durante muchos años. Este manuscrito será leído por Clara casi con ansia, encontrando en él el testimonio de una vida a través de la voz de otra mujer, Carina.

     Tres mujeres, Clara, su madre Judith y Carina, la protagonista del manuscrito. Casi a modo de metaliteratura Clara se encuentra con un recorrido por la historia más reciente de nuestro país. Desde finales de los años sesenta hasta la actualidad las cosas han cambiado mucho. Y así asistiremos a la apertura de un país y cómo hubo familias que vivieron una rápida prosperidad, la mejora de la calidad de vida, las ciudades, el inicio del botellón... pocas cosas escapan a la pluma de Marta que sabe dar un reflejo real de la evolución social que estamos viviendo. Y será Carina quien nos lo cuente con los ojos de quien lo vive en directo a través del tiempo, y tal vez, sólo tal vez, en alguna de las cosas que nos cuenta haya lectores que se sientan identificados. O que recuerden a la perfección cada una de sus palabras como si fueran propias. La televisión, el coche, el materialismo, los sentimientos, la crisis incluso, todo ello cabe en esta historia que no es otra que la historia de una familia, casi una saga familiar narrada en primerísima persona.
     Pero no es sólo eso, porque también es Bumi Barú. Desde el principio me sentí intrigada por esas dos palabras. Por un mundo mejor reza el subtitulo del libro. Bien, ahora que las distopías están de moda y nos hablan de futuros inimaginables (o tal vez sí que nos los imaginamos), la idea por la que lucha Clara no se nos antoja tan lejana. No nos habla de ciudades en el aire con todos los avances del mundo, sino de un proyecto que aparece ya en la primera página y al que el mundo se apunta, dejándonos con la intriga sobre qué es. Un proyecto que se nos antoja amable y posible, un cambio si preferís decirlo, que viendo lo últimos años... tal vez no sea tan mala idea.

    Bumi Barú es un libro positivo, escrito de una forma relajada que deja un buen tono en la mente del lector. Un eco a historia real que no podemos despegarnos y un proyecto que... bueno, ese proyecto lo tendréis que valorar vosotros. Porque seguro que os hace pensar un rato.
   
     Mañana me toca ir a comprar libros y hoy elegir lectura de fin de semana. Amenaza lluvia y creo que voy a tener mucho tiempo para sumergirme en una buena historia. Y vosotros, ¿me recomendáis un título para traerme a casa? Uno, de esos que me pueda quedar leyendo el sábado por la tarde mientras oigo llover.

     Gracias