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sábado, 4 de noviembre de 2017

Rueda de prensa Joyce Carol Oates

Joyce Carol Oates acompañada por Juan Bas y María Fasce

     El mismo día que se entregaba el Premio Nobel de Literatura, algunos teníamos el privilegio de asistir a una rueda de prensa con Joyce Carol Oates con motivo de su premio en el festival Ja! de Bilbao. Un año más se le resistía a esta imponente mujer el premio, que iba a parar a manos de Kazuo Ishiguro, para tranquilidad de todos aquellos que seguían estupefactos al premiado Bob Dylan.
Este año se celebraba la VIII edición del Festival Ja! Bilbao, o Festival Internacional de Literatura y Arte con Humor, y ella era la galardonada. Puede parecer cuanto menos chocante ver unido el humor a las letras de Oates, sin embargo, y como puede apreciar cualquier persona que siga este festival, no se basa en literatura cómica, ni siquiera la denominada feeling good. De hecho, los propios organizadores argumentaban su decisión en "el humor negro y moderno (como el del gato Chesire) que se puede apreciar si uno se para detenidamente a leer casi cualquiera de las obras de esta mujer". Además se daba el caso de que otra homenajeada, en este caso por el centenario, era Gloria Fuertes, y en ambos casos se trataba de mujeres, rebeldes, fuertes.

     Ver entrar a Oates, impresiona. Tanto por su severo atuendo, como por su porte elegante uno tiene la sensación de que pise unos centímetros por encima del simple suelo mortal. Y quizás por eso el silencio es sepulcral en la sala mientras Juan Bas se encarga de las presentaciones, tanto de esta mujer, como del festival. Toma la palabra después María Fasce para comentar un poco la obra de Oates, conocida por todos en calidad y extensión y acabar centrándose en su última novela "Un libro de mártires americanos", una novela que se abre con un asesinato y que trata de la vida y la muerte, del aborto, las creencias, la pena capital, las familias y los estigmas. Un novelón, si me permitís la opinión.

     Apenas comienza el turno de preguntas aparece la palabra mágica, "Nobel" y ella no duda un instante en afirmar "Que me nominen ya es un honor. Lo cierto es que no pienso demasiado en los premios." Centrándonos ya en el que iba a recibir en unas horas se mostró encantada, y confesó que se sintió "Sorprendida al enterarme. Además que apareciera Alicia en el país de las maravillas fue toda una alegría ya que es de mis libros favoritos. Cuando lo leí supe que quería ser como Lewis Carroll" añadió con una sonrisa y señalando con la cabeza el cartel del festival y añadiendo "Ha llegado en un momento muy oportuno ya que ahora, con Trump como presidente, parece que Estados Unidos se ha instalado en el absurdo." En cuanto a su novela, afirmó que "no se basa en hechos reales, sin embargo algunos pueden encontrar su punto de partida en el asesinato hace algunos años de un médico abortista llamado David Gunn por parte de Griffin, que fue encontrado culpable de asesinato." Para Oates, "lo que no es tragedia, pertenece a la comedia y mi última novela se nutre de ambas" señalando así ese humor sutil que se acerca casi a la sátira. Destacó además la capacidad para "tomarse a broma el horror" siguiendo la estela de Kafka como una opción para sobrevivir.

     El asesino de su libro es un fanático y es que la misma autora reconoce que "el fanatismo en sí mismo es interesante para un escritor. Él oye voces y para él es Dios y su voluntad lo que recibe." Y mata por evitar el aborto y salvar la vida del feto y también de su madre, que estaría perdida en caso de abortar. Cuando se le pregunta a Oates su postura, dice que tal y como ella lo ve, "el aborto no es un problema hasta que lo convirtieron en ello manipulando los sentimientos de la gente." Llegado este punto entra el espinoso tema de la religión. Oates no es una mujer que se ande con rodeos y afirma que "las religiones pueden ser estructuras de poder que manipulan a algunos creyentes. Los líderes sacan provecho del fanatismo" y pone como ejemplo al islamismo, en el que no se suicidan los líderes, sino que utilizan a jóvenes. En Un libro de mártires americanos aparece el Ejército de Dios que, como bien puntualiza Oates, "existe todavía". El otro lado de su novela es la víctima, Gus, que "no eligió morir pero que también tiene algo de revolucionario, de esos que abandonan a sus familias por la causa. Eligen entre la causa y su vida, así es Gus. Tenía que ser así para que hubiera historia".
     A una mujer tan prolífica como ella era inevitable preguntarle si estaba escribiendo y la respuesta fue, como no podía ser de otro modo, afirmativa, añadiendo que "será una novela corta sobre un mundo distópico". Con esta repuesta el nombre de Trump no tardó en salir, y en si la novela trataría sobre él o lo borraría del mapa. "Trump no sirve como personaje en una novela realista porque es tan ridículo, que la gente diría que no puede ser así. Además ya se ha escrito una novela sobre este tipo de personajes como es El otoño del patriarca, no se puede hacer más ni mejor." no dudó tampoco en poner de manifiesto su preocupación por la situación actual de su país: "Hay dos Américas, y son muy diferentes la una de la otra. En este momento ha ganado la extrema derecha, pero creo que es temporal y espero que no cause daños irreparables. En mi novela, que escribí antes de Trump, el pulso es entre las fuerzas del pasado y las del laicismo". Y eso que Oates, profesora de Princeton, no quiso terminar la rueda de prensa sin dejar clara su fe "en las nuevas generaciones "los jóvenes no fueron los que eligieron a Trump. La mayor parte de los votos,  provienen de gente de interior, de franja, con una mente más cerrada y nacionalista" una visión que no dudó en calificar como "ciega".

     Tengo que agradecer a la editorial la oportunidad de acudir a la rueda de prensa y también, como no, a todos los que os pasáis por aquí. Comentéis o no.

lunes, 23 de octubre de 2017

Un libro de mártires americanos. Joyce Carol Oates


     "Di una sola palabra y mi alma será salva. 
      El Señor me dio la orden. En todo lo acontecido no vaciló su mano. 
      Se oyeron gritos:
      —¡Atrás! 
     Apunté en primer lugar a Voorhees. El médico abortista dijo con voz ronca y cortante:
      —¡Atrás! ¡Baje esa arma!
      Y otros gritaron:
      —¡No! ¡No!
      El Señor ejecutó mis movimientos tan deprisa que los ojos del enemigo ni siquiera tuvieron tiempo de reflejar miedo o alarma. No manifestaron terror alguno, tan solo sorpresa pura y simple."

     Oates me gusta, desde que descubrí su pluma con Blonde, sigo fielmente su trayectoria y por eso, cuando descubrí que salía a la venta este libro, no pude hacer otra cosa que marcarlo en el calendario. Hoy traigo a mi estantería virtual, Un libro de mártires americanos.

     Conocemos a Luther Dunphy un soldado de Dios, una mano ejecutora que no duda en matar a Gus Voorhees, médico abortista, convencido de que con su muerte iba a salvar las vidas de muchos niños inocentes. Y no solo de esos niños, también las vidas de sus madres iban a ser salvadas; porque una mujer que aborta, de algún modo pierde su alma ante Dios. Y conocemos a sus familias, principalmente a sus hijos que nos mostrarán cómo han quedado marcadas sus vidas por las de sus progenitores ausentes.

     Nadie en su sano juicio compararía a Oates con un escritor como Stephen King pero ambos tienen en común su aparente facilidad para escribir. Desconozco, al menos no quiero aventurarme y fallar, el número de títulos que tiene esta mujer escritos, pero a buen seguro que con una media de dos libros por año y la edad que tiene, la cifra escandalizaría a más de uno. Y la calidad de su obra, también. De hecho el título de hoy, por ejemplo, además de la calidad, suma más de setecientas páginas. Como digo, es algo realmente impresionante.

     Un libro de mártires americanos tiene un comienzo abrupto. Luther asesina a Voorhees en la primera página, y también a su escolta dicho sea de paso. Y sin embargo no es un libro que trate sobre el aborto, al menos no únicamente. Pero así comienza y nosotros partimos con un protagonista muerto, y el otro encerrado. Y, al igual que Oates le da voz a Luther pero no a Gus (Voorhees), el lector recibirá un poco más de información sobre el primero que sobre el segundo, que nos llega basado en recuerdos, opiniones ajenas... pero están muertos. Así que la novela fija su mirada en las familias de ambos, dos familias infelices y entrelazadas por el trágico suceso. Pero muy diferentes, sobre todo porque, como bien dice la hija de Gus, ellos no tienen padre. Familias por las que va pasando el tiempo y que viven las diferentes etapas del duelo, que avanzan. La hija de Gus aprende sobre el pasado de su padre, la de Luther aprende a boxear (un tema que está claro fascina a Oates, y que sabe como tratar en sus novelas), pero la vida sesgada termina quedando adherida a la de aquel que se la arrebató. Y mientras esto sucede, y cambiando a cursiva, la autora reflexiona y el lector también. Consigue que entendamos tanto a los cultos y liberales Voorhees, como a los pobres y extremadamente devotos, Dunphy. Y quizás el reflejo de la opinión de la autora comience en la situación que otorga a las familias ya que, aunque hay un esfuerzo por dejar ver al lector el proceso de radicalización de Dunphy, jamás logramos sentir empatía hacia él. Y sin embargo nos resulta más fácil sentirla hacia su familia, víctimas también, igual que lo son los Voorhees. Realizamos el camino de Dunphy hacia lo que hemos conocido en la primera página sin perder de vista la palabra fanatismo y el peligro que esa palabra implica, y recordamos que no hace tanto que esos asesinatos sucedían en Estados Unidos. Y en el lado contrario está la víctima, que también lucha por sus ideales, convencido de su causa y con una misión que le ciega igual que a su verdugo, ante las opiniones o consecuencias que pueda tener en otros. Y entonces, el título de la novela cae sobre su propio pie. ¿No son acaso ambos protagonistas mártires americanos de sus propias creencias y valores? Y Oates nos muestra la vida de sus familias, que son sacrificadas sin temblar en la decisión de estos hombres, relegadas a un lado, y luego sufren las consecuencias más directas de las acciones de estos dos hombres. Es una novela a ratos dura, incluso muy dura en esos capítulos cortos con los que su autora parece querer sacudir al lector; una historia con giros y personajes inolvidables de la que pronto olvidamos su extensión para sumergirnos de lleno en conciencias ajenas.

     Pero comenzaba diciendo que este no es un libro que trate únicamente del aborto y sus posibles dilemas morales a uno y otro lado, ni tampoco es un libro sobre los peligros que encierran los fanatismos, Oates trata muchas más cosas, como ya nos tiene acostumbrados. Habla de moralidad y también de pena de muerte, ya que esa es la condena de Dunphy. Habla de leyes, terrorismo y religión y obliga a su vez al lector a reflexionar sobre todos estos temas.

     Un libro de mártires americanos en un libro de hijos, de guerreros que luchan y de ideales, convicciones y crítica. Una novela magnífica en la que su autora no tiene miedo a los temas intocables y que muestra paralelismos entre dos historias opuestas relatadas buscando una imparcialidad a veces complicada. Es, en definitiva, un gran libro. En toda la dimensión de la palabra.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.