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jueves, 2 de noviembre de 2017
El coloso de Nueva York. Colson Whitehead
"Yo estoy aquí porque nací aquí y en consecuencia no sirvo para ningún otro sitio, pero tú no sé. Quizá también seas de aquí y antes o después descubriremos que vivíamos a una manzana de distancia y ni siquiera lo sabíamos. O quizá te mudaste hace un par de años por cuestiones de trabajo. Quizá estudiabas aquí. Quizá viste el panfleto. La ciudad ha dedicado una cantidad considerable de tiempo y de dinero en prepararlo, con todo el conjunto de películas, programas televisivos y canciones... la idea esa de que «Aquí puedes conseguirlo». La ciudad también ha dedicado muchos esfuerzos para que tu población natal parezca de lo más sosa y pequeña, solo por si acaso alguna vez te preguntaras por qué a veces resulta una lata regresar a ella."
Tras leer El ferrocarril subterráneo y Zona Uno, tengo bastante claro que Whitehead me gusta. Tanto es así que apenas he tardado en sumergirme en las páginas del último de sus libros que nos llega. Hoy traigo a mi estantería virtual, El coloso de Nueva York.
Conocemos Nueva York. En este libro dividido en trece partes que se presentan como trece instantáneas al comienzo de cada capítulo y que se desarrollan en las distintas partes de esta gran ciudad, iremos tomando el pulso de la famosa urbe.
Escribir sobre Nueva York es complicado. Poco queda que decir sobre esta gran ciudad que no haya sido ya escrito, filmado o cantado. Y sin embargo siguen saliendo libros ambientados en ella o que, como el que hoy traigo al blog, se basan únicamente en las calles de esta gran ciudad. Colson Whitehead decide en este libro contar la parte por el todo y a través de capítulos que hablan de la llegada, Central Park, el JFK, el metro, la lluvia y varios lugares emblemáticos, hace unas pequeñas radiografías narradas por una suerte de dios obsvervador que bien podría ser la conciencia de la propia ciudad protagonista. Para ellos la reflexión en primera persona se torna en un diálogo en segunda para avisar al lector de los sentimientos que le despertará la ciudad, llegando a la tercera persona que hablará de helados, viajes y maletas relatando las pequeñas vidas que, terminamos pensando, dan vida a Nueva York, enorme y magnífica, protagonista absoluta y viva de este libro. Su narrador habla o escucha a ciudadanos y turistas, a veces simplemente mira, y, lejos de perdernos, nos sentimos como si alguien particularmente entusiasmado nos estuviera describiendo sensaciones de viva voz.
Ya en el comienzo, ese que abre esta entrada en el que Whitehead se dirige al lector y le advierte casi de cómo es la ciudad desde los ojos de un nativo que la ve cambiar, notamos la vehemencia que será una constante a lo largo de todos los capítulos. Además, al finalizar con una despedida, no conseguimos despegarnos la sensación de estar ante un viaje turístico a las entrañas de la ciudad. Me ha recordado en algunos momentos a aquel libro que escribiera en el verano de 1948 E. B. White, por lo demás conocido por dar vida a un ratón llamado Stuart Little, aunque quizás en el suyo White destilara más fascinación y ruidos y menos nostalgia y solemnidad de la que se percibe en el título de Whitehead (y ahora que escribo esto me doy cuenta de la similitud de sus apellidos). Y así, si Whitehead comienza afirmando soy de aquí y no puedo ser de otro sitio, White decía Nueva York debe de ejercer un atractivo irresistible sobre la imaginación de cualquier soñador perturbado que desee desatar la tormenta. Y con esta frase regreso a la reflexión con la que comenzaba esta reseña y me pregunto qué tiene la ciudad de Nueva York para fascinar y seguir fascinando a tantas personas cada día. Tal vez, solo tal vez, leyendo el libro de Colson Whitehead, uno llega a comprender lo que se siente al pisar sus calles y comprende, al fin, que el coloso al que se refiere el título es la propia ciudad, capaz de sobresalir por encima del mapa haciendo sobra al resto de urbes.
Me gusta Colson Whitehead y me gusta viajar en mis lecturas. En El coloso de Nueva York nos tropezamos con un magnífico personaje construido a través de instantáneas y sentimientos anónimos que son, al final, la sangre que circula por las venas de esta ciudad viva.
Y si Whitehead ha sido de mis últimos escritores descubiertos, ¿me podéis decir alguno de los vuestros? No es por ser cotilla, es por... apuntar sus nombres y acercarme a sus letras.
Gracias..
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martes, 10 de octubre de 2017
Zona Uno. Colson Whitehead
"Siempre había querido vivir en Nueva York. Su tío Lloyd tenía un piso en el centro, en Lafayette, y durante los largos períodos de tiempo que transcurrían entre las visitas que le hacía de vez en cuando, fantaseaba con vivir allí. Cuando su madre y su padre lo arrastraban para visitar la exposición elegida para aquella temporada o asistir al exitazo de Broadway que, según ellos, le convenía tanto ver, solían dejarse caer en casa del tío de Lloyd para darle un rápido saludo."
Pese a que esta novela es una reedición, en su día no me llamó la atención. Tras El ferrocarril subterráneo, es lógico que aparezcan reediciones y otros títulos de su autor y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Zona Uno.
Conocemos a Mark Spitz, un limpiador. Un muro de hormigón que pasa por Broadway y canal separa a este hombre y sus compañeros de los no muertos que pueblan ahora las calles. Desde una noche de domingo llamada "La Última noche" el mundo ha cambiado, la sociedad vivió un momento sangriento y ya nada es lo que era. Ahora hay skels (no muertos, esqueletos) en las ciudades y, si bien la mayoría son torpes que permanecen en los lugares habituales en los que estaban en vida, hay otros peligrosos y violentos. Todos ellos con sed de sangre. Por eso el equipo de Spitz lleva unos trajes de un material especial mientras miran hacia Buffalo, lugar más importante de este nuevo mundo, e intentan limpiar la zona uno en un intento de reconquistar sus vidas perdidas.
Muchos han sido los que se han sorpendido al encontrarse Zona Uno firmado por el recientemente premiado con el Pullitzer, Colson Whitehead. Y es que, seamos sinceros, un libro de zombies hace que muchos arruguen la nariz porque es un tipo de literatura considerada de género, y decidan de entrada, no acercarse. Una pena, hay novelas estupendas y no deberíamos de cerrarnos las puertas.
Zona Uno comienza como una novela de zombies cualquiera: una plaga asola el mundo, muertos vivientes pululan de una forma más o menos desordenada y/o agresiva, y un grupo de personas tiene que vérselas para sobrevivir y, en este caso, ir habilitando la ciudad por cuadrantes. Sin embargo Colson opta por jugar con el argumento para hacer una crítica mordaz a la sociedad en la que vivimos. En un mundo poblado de cenizas de muertos (ya sean de guerras, terrorismos....), en un mundo que ha cambiado y que nos lo refleja a la perfección en los contínuos flashbacks de su protagonista a momentos anteriores, se añora esa vida, esas marcas... Incluso en esa situación, hay que tener cuidado con las marcas que los sponsorizan. El resto de productos, serán un mrcado negro. Spitz representa al ciudadano de suburbios que siempre quiso ser un urbanita, que ya de niño envidiaba a su tío residente de un imponente rascacielos, aunque solo viviera en un noveno piso, y que sueña con colaborar en el desarrollo de estas ciudades para tener su oportunidad de ser el hombre que soñó. Entre tiroteos y mordiscos dolorosos, nos adentraremos en recuerdos convertidos ahora también en algo doliente, el miedo a encontrar entre los skels a un amigo, conocido o familiar es latente y el stres post traumático una realidad que se combate con la esperanza, a la que se le pone nombre. La gran novedad, al menos para mi, ha sido un porcentaje mínimo de estos zombies que logran provocar en el lector sensaciones inesperadas. Todo un acierto por parte del autor.
Y para lograr todo esto, Colson utiliza una línea temporal mínima. Si el mundo queda asolado en una noche, Whitehead nos cuenta su historia en tres días, un largo fin de semana lleno de elaboradas frases que me sorprendieron desde las primeras páginas. Una historia muy elaborada que se aleja totalmente de aquellas tipo Walking Dead y de cuya lectura he disfrutado enormemente. Animáos, merece la pena. Es un placer leer a Colson Whitehead y Zona Uno es mucho más que una novela de zombies.
Y vosotros, ¿hay algún género literario que evitéis en vuestras lecturas?
Gracias.
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