"Hace seis meses, alguien se plantó en este mismo sitio —en el piso veinticinco del rascacielos donde se encuentra Coble & Roy, la firma de marketing en Manhattan donde trabajo— y trató de saltar al vacío".
Esta parte nos la sabemos todos: Por la autora de La Asistenta con unas cifras de ventas tan indecentes como envidiables, llega blablabla... Hoy llega a mi estantería virtual, Querida Debbie.
Conocemos a Debbie. Nadie diría que hace tres décadas estudiaba en el MIT y tenía grandes sueños. Ahora es una ama de casa que disfruta de la jardinería y da consejos a la gente en una columna de un periódico local. En realidad ella tampoco, y eso hace que se sienta un poco vacía y frustrada. Imagináos que su punto destacable del mes sea la selección de su jardín para una revista... Pues lo es. Al menos hasta que la revista decide suprimir ese artículo y poner en su lugar las rosas del rival de Debbie. Y sumad que le cancelan la columna semanal, llaman gorda a una hija, la otra no es suficiente y su marido... Bueno, imaginad un mal día. Y a una columnista estresada y enfadada dando consejos.
Eso que os he puesto es Querida Debbie. Sin duda con un poco más de "chicha", claro, estamos hablando de Freida McFadden, lo que significa que lo importante es lo que se cuenta y la velocidad a la que puede conseguir que lo leamos. No va a haber un gran desarrollo de personajes, no va a hacer que te encariñes particularmente de ninguno y, desde luego, no va a ser una lectura inolvidable. Pero va a ser divertido, no va a tener piedad con sus personajes y va a intentar sorprenderte al final. Porque eso es lo que uno espera de un libro de esta autora y ella siempre lo da, aunque para ello tenga que ir sacrificando cosas, o personajes. En esta ocasión pasa lo mismo, los personajes existen para el papel que desempeñan y la ubicación tampoco es importante, la autora no pierde tiempo en tonterías cuando lo que realmente quiere hacer es contarte la historia de Debbie y lo que pasa por su cabeza.
Porque, por supuesto, Debbie tiene un secreto. Y, por supuesto, Debbie recibe cartas de alguien de su pasado que conoce su secreto mucho mejor que tú, lector. O que los vecinos, y esos no pueden enterarse de la verdad sobre Debbie, tiene que impedirlo como sea, ¡cueste lo que cueste!
Como podéis ver, Querida Debbie es una novela entretenida, algo que es mucho y que suele ser poco valorado por la crítica pero muy aplaudido por los lectores. Una elección piscinera sencilla que, sin llegar ni a la sombra de La Asistenta, permite unas horas de relax y desconexión. Y, aunque a veces lo olvidemos, ¡la lectura es diversión y entretenimiento!
Y vosotros, ¿buscáis libros piscineros para el verano?
Gracias.
"Todo empeña por pequeñas cosas: un cepillo de dientes en el vaso del lavabo, unas prendas en el cajón más pequeño, cargadores de teléfono en ambos lados de la cama. Luego estas pequeñas cosas dan paso a otras algo más importante: las cuchillas de afeitar, el enjuague bucal y las píldoras anticonceptivas comienzan a disputarse el espacio en el botiquín y la pregunta cotidiana pasa de "¿Vas a venir?" a "¿Qué hacemos para cenar?".
Y por más que lo haya estado temiendo, este paso de ahora era inevitable".
Y aquí estamos, buscando nuevamente el libro entretenido que me haga pasar las horas volando. Hoy traigo a mi estantería virtual, La primera mentira gana.
Conocemos a Evie Porter, una joven que vive inmersa en la fachada que se ha creado. Novio perfecto, casa perfecta, todo perfecto. Pero todo es mentira.
Bueno, tampoco es que vaya a contar mucho más ya que la sorpresa forma parte de lo divertido. Solo diré que es una novela que se mueve en dos hilos temporales, uno presente y otro en el pasado escondido de la protagonista, donde conoceremos al Sr Smith. La trama, como podéis ver, no es particularmente original, pero la novela juega con la forma en que está escrita dando un buen punto en el primer tercio, en el que llega a sorprender al lector ya habituado a los giros del género. Sin embargo Elston no es capaz de mantener esa sensación durante todo el libro, quedando el resto en algo más manido. La novela cae en los márgenes habituales de protagonista de éxito, amor inesperado (en serio, es totalmente esperado), conflictos, secretos... para adentrarse en el juego psicológico de saber quién está diciendo la verdad. Nada nuevo bajo el sol.
La primera mentira gana es una novela entretenida en la que el lector deja de sorprenderse para acabar resistiendo la tentación de hacer una lectura en diagonal. ¿Es entretenida? Sí, si lo único que quieres es una lectura ligera en la que sea a simple curiosidad la que te lleve al final de la historia. Pero poco más se le puede pedir en un panorama saturado de este tipo de novelas.
Hoy una reseña breve para una novela que permanecerá el mismo tiempo en la memoria del lector.
Y vosotros, ¿con qué novela comenzáis la semana?
Gracias.
Uno de los fenómenos editoriales de los últimos meses ha sido La asistenta, algo que además ha potenciado la editorial al poner la trilogía en manos de los lectores con bastante celeridad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual su tercera entrega y cierre, La asistenta te vigila.
Conocemos a Millie. Ya la conocíamos en realidad. Pero ahora el tiempo ha avanzado y la vamos a conocer en su nueva etapa familiar y en su nueva casa. Y en su nuevo vecindario.
Una de las dificultades a la hora de hablar de un cierre en una trilogía es no destripar los dos primeros por lo que en general se termina hablando del conjunto. En este caso, hay que decir que lo más llamativo fue la llegada de La asistenta, volumen con el que abre la trilogía y que descubría a los lectores como un libro en apariencia bastante simple se convertía pasado el momento X en una novela que era difícil de soltar por lo entretenida y las sorpresas que la autora había ido dejando y que parecían agolparse en las páginas de la novela. Los lectores, que llegamos esperando un thriller al uso, descubríamos una forma especial de narrar que no dejaba ni siquiera el epílogo para la tranquilidad y que nos obligaba a esperar si habría, previsiblemente sí, una segunda parte. Como todo, la novedad en una segunda entrega es difícil de mantener y la autora tenía que elegir entre repetir fórmula perdiendo originalidad o volver a reinventarse y optó, evidentemente, por lo primero. Aún así seguía siendo una lectura atractiva capaz de hacer pasar unas cuantas horas de buen entretenimiento a los lectores que ya le habíamos cogido cariño a Millie.
En esta entrega la autora recupera a Millie, como no podía ser de otra manera y, tal y como apunta la contra, Millie está casada (no diré con quién), tiene familia, y ha llegado a un nuevo vecindario (uno de los puntos fuertes de esta historia es precisamente el vecindario y la forma en que lo usa McFadden). La novela comienza con un prólogo que no sabemos quién nos cuenta pero nos dice claramente que, por mucho que toda la primera parte de la novela nos parezca una narrativa bastante convencional de un vecindario con sus secretos y una fachada de perfección que se agrieta, algo va a pasar. Y, al igual que sucede en sus anteriores entregas, veremos aparecer a un muerto (aunque tardará bastante, algo que sería agotador si no fuera porque la autora mantiene el ritmo a base de capítulos cortos y esa constante sensación de que pasan pequeñas cosas constantemente y que todas las frases que se dicen, van a significar algo mayor). A partir de ese momento comienzan los giros que tanto éxito han dado a la trilogía y veremos como las sospechas de cuernos, el dinero que puede ser caído del cielo para la ambición de unos, el regreso de personajes y las acusaciones cercanas, toman posesión de la novela para que el lector llegue, sin apenas darse cuenta, a la parte final. Es cierto que el lector se inmuniza y que eso significa que cuando empieza a leer la novela ya lo hace con un cartelito de advertencia "nada es lo que parece, nadie es quien dice ser y todos ocultan algo incluso mientras te lo están contando", lo que lleva en ocasiones a descubrir de antemano alguno de los momentos clímax de la historia, pero es más porque nos entretenemos buscando todas las posibilidades que por la pericia a la hora de vaticinar el curso de la narración, seamos sinceros.
Sin embargo y pese a ello tengo que decir que la historia es entretenida. ¿Carece del frescor de entregas anteriores? Sí. Por eso celebro que la siguiente novela de la autora sea independiente. Bastante me ha costado escribir esta reseña sin dar un solo nombre o una sola pista de lo que en ella sucede. Bueno, salvo la primera línea, esa que no es del principio de la novela pero pertenece a ella y he colocado en cursiva.
La asistenta te vigila es el cierre a un auténtico fenómeno de lecturas. No diré que es alta literatura, pero sí que es muy entretenida. Si no habéis conocido aún a McFadden, acercaos a La asistenta. No decepciona.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.
"Yao
Estoy bien —dijo la mujer—. No me pasa nada.
A Yao no le parecía que estuviese bien.
Era su primer día como enfermero de emergencias en prácticas. Su tercera visita a domicilio. Yao no estaba nervioso, pero se encontraba en un estado de alerta extrema porque no podía soportar cometer siquiera un error insignificante. De niño, los errores le hacían llorar sin consuelo y aún le provocaban calambres en el estómago.
Una única gota de sudor se deslizaba por el rostro de la mujer, dejando un rastro de baba de caracol por encima de su maquillaje. Yao se preguntó por qué las mujeres se pintaban de naranja la cara, pero eso no era relevante.
—Estoy bien. Quizá no sea más que un virus de veinticuatro horas —añadió ella con un leve acento de Europa del Este.
«Fíjate bien en tu paciente y en su entorno», le había dicho Finn, el supervisor de Yao. «Piensa que eres un agente secreto en busca de pistas para realizar un diagnóstico».Debo de ser de las pocas personas de este mundo que no han visto Big Little Lies, pero es cierto que tanto ver el título en boca de todo el mundo me llamó la atención, así que hice lo propio: buscar el libro. Al final no me tropecé con el que daba nombre a la serie, pero sí con una opción de la misma autora. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Nueve perfectos desconocidos.