miércoles, 21 de febrero de 2018

Bajo el árbol de los Toraya. Philippe Claudel


     "Nosotros enterramos a nuestros muertos. O los quemamos. Nunca se nos habría ocurrido confiárselos a los árboles."

     Claudel tiene una forma especial de escribir que muchos descubrimos con Almas grises. Tiene una suerte de tristeza perenne en su todo que no consigue despegarse ni en los buenos momentos. Quizás por eso me ha costado acercarme a este libro cuya naturaleza triste se intuía ya en la sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual, Bajo el árbol de los Toraya.

     Esta vez conoceremos al narrador, y alter ego más que probable del autor. Realiza un viaje a Indonesia y descubre la forma que tienen en una zona de encarar la muerte. Con ella aún en la memoria, recibe la noticia de que su gran amigo Eugène tiene cáncer. La muerte de su amigo le servirá para hacer un recorrido sobre los muertos que le han rozado, pero también sobre su propia vida y las mujeres que han pasado por ella.

     La muerte siempre ha sido un tema complicado, tanto en la vida como en la literatura. Y en esta última, recurrente. Quizás por eso Claudel ha querido dedicarle un libro a ella y concederle una doble lectura que representa perfectamente en la tradición funeraria de Sulawesi, Indonesia. Allí, como el narrador y cineasta descubre en un viaje, cuando un niño muere, es depositado en el tronco de este árbol como si se tratara de un féretro vivo. El árbol, herido en su corteza, va sanando y cerrándose manteniendo en su interior el cuerpo del niño, convirtiéndose en un féretro ahora vivo que sigue creciendo hacia el cielo. Esta costumbre tan chocante, intenta tener algo de curativo también para los padres que han sufrido la pérdida. Para cualquier persona ajena, no deja de ser una costumbre chocante, quizás por eso la usa Claudel en su libro: la muerte y frente a ella, la vida. La muerte, el dolor, el duelo y, frente a ella, la capacidad del ser humano para recomponerse y seguir adelante.
     En la trama, el gran amigo muerto: la noticia, la llegada del inminente final, el recuerdo de sus últimas palabras. Los muertos en la vida del viejo protagonista: el padre, el compañero de alpinismo, el suicidio, convivir con la muerte... su exmujer y el niño muerto... las formas de aceptarlo: divergencias. Pero no aparecerá solo Florence, también hablará de su relación con una mujer croata, incluso una doctora tendrá relevancia. Todo ello son ingredientes para una vida y en toda vida ronda la muerte. Volvemos a ese rito casi homenaje a la vida que se realiza en Indonesia y reflexionamos junto al narrador sobre la necesidad de no olvidar a los muertos, pero también la de sobreponernos y seguir adelante. Y todo ello con el estilo de Claudel, la calma, la cultura rondando, la música, el capítulo en el que Kundera aparece por ejemplo, es sin duda alguna lo mejor de esta novela.

     Claudel es escueto, para mi gusto demasiado en un momento en el que a muchos libros parecen sobrarles páginas. Me hubiera gustado que se extendiera un poco más, que desarrollase algunas preguntas, que se terminara de mojar y me obligara a mojarme a mi. Me he quedado con las ganas de decírselo al propio libro a medida que se acercaba el final. ¡venga, que tu puedes, estruja un poco, haz que sangre! Pero no lo llega a hacer. Quizás porque en ese caso se hubiera perdido el homenaje a su amigo muerto, a la amistad entre ambos, a esa relación especial que se tiene con quien se es afín y que hace pensar que habla de su amigo Jean-Márc Roberts, editor fallecido en 2013.

     Pienso, porque este es uno de esos libros que obligan a pensar, que quizás sea este libro el ataúd vivo de papel que le entrega a su amigo, su propio rito no exento de poesía o de vida. Que sus reflexiones sean la forma de afrontarlo y que cada lectura sea un avance en el proceso de cicatrización de un árbol convertido en papel. O tal vez esté dándole demasiadas vueltas debido a la lectura, poco importa. el caso es que me gustan los libros que me hacen removerme, aunque sea a ratos incómoda. Eso es lo mejor que tiene Bajo el árbol de los Toraya, su poso, la permanencia en la mente del lector. Eso y el placer que es leer a Claudel.

     Comentaba hace apenas unos días un  escritor al que admiro que casi todos libros tratan de amor o de muerte, excepto los que trataban de amor y muerte a la vez. Puede que tenga razón, ¿qué me decís vosotros, son vuestros temas recurrentes en las lecturas realizadas?

     Gracias.

17 comentarios:

Juan Carlos Galan dijo... [Responder]

De Philips Claudio leí el pasado año "La nieta del señor Linh", una gozada de libro por todo: su trama, los personajes, el lenguaje... Imagino que este que reseñas será semejante por lo que me atrae mucho. De todos modos veo que el tema es duro, pero ya lo era en el de "La nieta..." (la vejez, el desvarío mental de los mayores, el respeto a quienes nos precedieron...) pues en el fondo rondaba también los aledaños de la muerte.
Un beso

Shorby dijo... [Responder]

Qué ganas qué ganas que ganas de leerlo!!!
Es uno de mis autores favoritos, me encanta cómo escribe =)

Besotes

Desequilibrada total dijo... [Responder]

ya sabes que por el momento lo que he leído de Claudel me ha gustado y convencido totalmente, y me enamora con esa prosa triste de la que hablas, es así.
¿Se te ha quedado corta, entonces?

Besitos.

CHARO dijo... [Responder]

No dejo de preguntarme cómo eres capaz de hacer una reseña de un libro a diario pues para eso es porque lo has leído, de verdad que no deja de admirarme. Me gustan mucho más las novelas de amor que las de muerte.Besicos

Mi Álter Ego dijo... [Responder]

Pues me parece precioso eso de "enterrar" (¿enarbolar?) a la gente en un árbol.
En los libros que yo leo suele haber muertos pero porque leo mucha novela negra y, en esas, el muerto suele ser lo de menos. Besotes!!!

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! Esta vez lo voy a dejar pasar porque no es un libro demasiado de mi estilo y creo que no lo llegaría a disfrutar.
Muchas veces busco historias románticas, donde el amor es el gran protagonista, no lo puedo evitar, jejeje.
Besos!

AMALIA dijo... [Responder]

Son buenos los libros que tratan de temas reales.
Anoto el título.
Un beso.

Margari dijo... [Responder]

Cómo me gustan estos libros que te dejan poso, que te dejan pensando, que siguen en tu cabeza a los días de terminarlo. Y hasta ahora lo poquito que he leído de Claudel me ha encantado, así que apuntadísimo me lo llevo.
Besotes!!!

Yani dijo... [Responder]

¡Hola! Conocía al autor, pero no este libro. Es una paradoja interesante que las historias que merecen más páginas no las tengan y aquellas que no valen la pena tengan por demás. Me interesó el argumento, así que agregué "Bajo el árbol de los Toraya" a mi lista. En cuanto a los temas recurrentes de los libros que leo, casi siempre pasan por la muerte o el aburrimiento. Los libros con historias de amor no me gustan para nada, salvo que sean clásicos indispensables o que se trate de un amor que no sea entre una pareja. Besos.

Neftis dijo... [Responder]

Este libro no es para mi, lo dejo pasar.

Saludos

mar dijo... [Responder]

Almas Grises me encantó tengo pendiente continuar con el autor. Besinos.

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Uy soy de temáticas de amor muerte y redención Buen libro pero creo que lo dejare pasar. Te mando un beso

Twins dijo... [Responder]

Sí que es verdad que los temas recurrentes en las lecturas suelen ser el amor y la muerte... ¡Buena reflexión!

Un saludo.

Rocío - Mis apuntes de lectura dijo... [Responder]

No conocía este libro, pero me gusta lo que cuentas de él así que me lo llevo apuntado, un beso

Carla dijo... [Responder]

No me importaría nada leerlo, aunque he de reconocer que creo que debería buscarle su momento
Besos

Rocío CazaEstrellas dijo... [Responder]

Tengo mis dudas con este libro. Claudel me cautivó con uno de sus títulos y con otro me dejó entre tocada y desconcertada (han pasado dos años y todavía no tengo claro si me gustó), así que este no estará entre mis prioridades. Y sí, son temas que suelen estar presentes, aunque a veces sea solo de pasada, en mis lecturas. Un besote!

Al calor de los libros dijo... [Responder]

He leído varios libros de Claudel, empecé con "La nieta del señor Lihn" y me atrapó su forma de escribir.
También recomiendo sus películas, en las que es guionista y director (son independientes de sus libros)
Un abrazo