lunes, 30 de enero de 2017

El accidente del teletransporte. Ned Beauman


     "Un azucarero derramado en la alfombra de tu anfitrión es una parodia de la avalancha que mató a su padre y a su madre, así como la forma en pico de pato de los labios de tu nueva novia cuando trata de poner morritos seductores es una cita del graznido que tu última novia emitía en la cama. El timbre del teléfono en plena noche cuando un extraño da una extensión equivocada a la operadora es un tributo al inadvertido equívoco de telegramas que acabó con el adúltero matrimonio con tu prima, así como el sonoro hueco que produce el contoneo bamboleante de la clavícula de tu nueva novia es una refutación de la aparente belleza del carnoso escote de la última. O eso es, por lo menos, lo que le parecía a Egon Loeser. Y es que, a sus ojos, los dos asuntos más hostiles a los que había de enfrentarse todo hombre en la vida de modo constante, consciente y con newtoniano proceder eran los accidentes y las mujeres."

     La cubierta, la cubierta es bonitísima con ese rojo y esa chica que uno no sabe muy bien a lo que se va a enfrentar, porque el título es esquivo a la hora de explicarnos. Así que la colección termina por inclinar la balanza y hoy traigo a mi estantería personal, El accidente del teletransporte.

     Conocemos a Egon Loeser, un hombre cuyo nombre jamás hubiera podido ser elegido con más tino por parte del autor, que pretende construir una máquina para transportar a los actores por el escenario. Y también quiere tener sexo con una joven llamada Adele Hitler, que nada tiene que ver con Adolf pese a estar en los años treinta en Berlín. Entre obsesiones y artistas, persigue a esta mujer a lo largo y ancho del mundo, es decir, hasta Los Ángeles, pasando por París.

     El accidente del teletransporte es un libro tan inclasificable, como divertido. De hecho está plagado de referencias histórica, culturales y geográficas que se mezclan con anécdotas imposibles por las fechas en que se relatan, así como un cinismo a lo largo de toda la novela que ni siquiera permite a nuestro protagonista convertirse en uno de esos aclamados antihéroes.
     Empecemos. Estamos en los años 30 en un Berlín de fiestas en fábricas abandonadas y en el que la ketamina hace furor sustituyendo a la coca. Imposible, lo sé, esto hubiera debido de suceder muchos años después, pero ocurren accidentes y también suceden ecos y la historia se repite y ese Berlín improbable, puede ser Nueva York en los ochenta o cualquier otra ciudad en una fecha o tan lejana llena de jóvenes vacíos de determinadas clases. Es en este Berlín y jugando a historias repetidas, que Loeser intenta mejorar un invento de Venecia para usar en el teatro, la máquina del teletransporte, que en su día provocó una catástrofe y decenas de muertos, y en este presente se conforma con dislocar los brazos del actor que lo llevaba puesto y que les sacará cierta utilidad en un futuro para dar placer a la exnovia de Loeser. Pero me desvío. Loeser, en plenos treinta, enamorado de Adele hitler y seguro de que esa mujer con ese apellido le cambiará la vida, la persigue por tres grandes ciudades, sabiendo que ella se acuesta con cualquiera, salvo él. Y el autor, en un acierto máximo a la hora de elegir apellidos y estableciendo un paralelismo entre la bondad de la belleza amada, y el nazismo y la belleza aria, nos muestra a un Loeser que ni siquiera es capaz de darse cuenta de lo que está sucediendo a su alrededor.
     Seguimos con Loeser, y ahora nos vamos a París donde conoce a un timador que le hará operar determinadas glándulas para... bueno, eso mejor lo descubrís mientras se habla de Hem y su libro como manual de entrada a la ciudad de las luces culturales. Y de ahí a Los Ángeles, Beauman encuentra aquí al mejor de los compañeros de nuestro perdedor protagonista, que sigue sin follar (porque en el libro dicen follar, sí, con todas las letras, cosa que por algún curioso resorte hace reír al lector como si fuera un niño) desde que se enamorara de la señorita Hitler. Esta vez el personaje en cuestión es Gorge, un hombre capaz de saludar a los cuadros como si fueran personas debido a una afección visual, y juntos darán lugar a una de las mejores partes del libro que, por cierto, a lo largo de la trama también incluye misterios e incluso muertes.

     El resultado es una novela brillante capaz de sacar de sus casillas a un lector que no sabe si es mejor comprobar fechas que chocan o apuntar frases brillantes que parecen asaltarnos en cada página al despiste. Hay momentos tan absurdos que nos dejan perplejos y otros en cambio nos arrancan una carcajada sin un aparente motivo real. Me lo he pasado bien, me he divertido y he descubierto que queda mucho por inventar en la literatura. Y que, en este libro, no se deja nada al azar, ni siquiera el nombre del pobre protagonista.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. Con lo fácil que ha sido leer y lo difícil que es de contar, me ha quedado un tanto pynchoniano todo esto.

23 comentarios:

albanta Adivina quién lee dijo... [Responder]

Este me encanta. Me lo llevo.

Xavier Beltrán dijo... [Responder]

Las novelas con un halo de absurdidad suelen dejarme tan desconcertado que no acaban gustándome, la verdad, así que no sé si hacerte caso o dejar pasar este libro...

Un besito.

Dorothy dijo... [Responder]

Lo tengo en casa hace tiempo, desde que se publicó y me encantó por el título y, como dices, por esa bonitísima portada, tan original y llamativa. Y ahí se quedó. Esperando. Creo que tu reseña va a ayudar a que salga de su confinamiento...

Abrazos

Tamara López dijo... [Responder]

Esta vez no es para mí ^^

Mangrii dijo... [Responder]

Me atrae esa mezcla inclasificable y divertida de referencias. Este se viene a la lista :)

Equilibrista dijo... [Responder]

Me lo voy a anotar tb, parece muy interesante.
Esa mezcla de tantas cosas q has contado creo q es l puntito de "libro diferente" que puede gustarme.
Besitos

Laura dijo... [Responder]

No la conocía, pero me gusta lo que cuentas :)
Besos!

Mónica-serendipia dijo... [Responder]

Darling, que libro tan raro. Como soy historiadora, casi me daba dolor de cabeza leer tu sinopsis XD

Jose Docavo dijo... [Responder]

Me lo apunto sin lugar a dudas. Me gustan los libros que inventan cosas. Gracias

Inés dijo... [Responder]

Coincido en que la portada es muy atractiva, sin embargo la trama no me llama la atención.
Un beso

Marisa G. dijo... [Responder]

A mí me encanta que un libro me haga reír y veo que con este te lo has pasado genial. Lo que no me queda claro es qué tipo de máquina quiere construir... pero habrá que leerlo no? Gracias. Besos

Atalanta dijo... [Responder]

Uy, pues sí que parece difícil de definir, tengo que indagar un poquito más por ahí, pero me ha picado la curiosidad.
Besos.

Mi Álter Ego dijo... [Responder]

Qué lío, ¿no? Pero mola. Jajajaja. Besotes!!!

CHARO dijo... [Responder]

Me alegro que te haya divertido el libro, me gustan los libros que me hagan reir.Yo sigo con "El Angel enfurecido" Besicos

Ana González Rey (Anita Nsf) dijo... [Responder]

No la descarto, me llama

Margari dijo... [Responder]

Se ve muy original. No lo dudaré si se cruza en mi camino, porque buscarlo ahora mismo con todo lo que tengo pendiente...
Besotes!!

Emma Buffei dijo... [Responder]

No soy de andar verificando fechas... Ya veremos si cuando se me cruce, decido darle una oportunidad. Por cierto, el tiempo del protagonista sin "follar", me hace pensar en el protagonista de : El amor en los tiempos del cólera, Florentino Ariza... Ojalá sepas de lo que hablo.

Mi tarde junto a un libro dijo... [Responder]

Hola! En este caso no termina de llamarme la atención, no lo veo para mi. Yo esta semana estoy con relectura de los fragmentos del destino, Sissi emperatriz accidental y Patria.
Besos!

Aglaia Callia dijo... [Responder]

Curiosa reseña para un libro que parece ser también muy curioso, pero me dejas intrigada, no puede ser de otra forma. Lo tendré en la mira ;)

Besos.

J.P. Alexander dijo... [Responder]

Uy se ve una historia interesante. Pueda que me anime a leerla. Gracias por la reseña y genial semana

Raúl Omar García dijo... [Responder]

Por la portada y el título, pensé que nos traías una novela tipo de Agatha Christie, pero no. Nada que ver.
Suena muy raro, pero si es divertido...
Saludos

Natàlia dijo... [Responder]

La trama no termina de convencerme y la portada es singular.
Un beso ;)

Shorby dijo... [Responder]

Pues creo que lo leería de cabeza, me has convencido del tirón... y de entrada no me llamaba mucho.

Besotes