jueves, 20 de septiembre de 2012

Cafés literarios




     Ya he comentado, creo, que esta semana la entrevista será al director y presentador de un conocido espacio de divulgación cultural televisivo. Al hilo de esta entrevista me estuve fijando en la parrilla televisiva, algo que no suelo hacer, y he descubierto que hay una enorme variedad de tertulias (normalmente sobre "el corazón") ocupando enormes franjas horarias. En estos programas la gente se sienta en sofás más o menos incómodos y, con sus mejores galas, se dan gritos sobre lo que mi abuela hubiera denominado, asuntos privados. Pero las tertulias, no han sido siempre así; hubo un tiempo en que había tertulias en los bares y cafés, algunas de ellas famosas hoy en día y otras no tanto. Me estoy refiriendo a las tertulias literarias.

     Quien no sabe de la existencia de estos lugares en los que nacieron grandes temas y mejores obras, y quien no ha jugado a sentarse en el Café Gijón soñando con llegar a ser un día un gran autor... bueno, con vivir de la literatura nos conformamos. Algunos incluso lo consiguen o están en el buen camino, como una persona que me comentaba este pequeño placer hace no mucho tiempo. Hoy, traigo a mi estantería virtual una suerte de guía a golpe de pintas, copas y, también en algún caso, cafés. Os invito a recorrer conmigo las salas de los cafés literarios, en los que se establecían improvisados puntos de encuentro entre autores y generaciones que hoy hacen historia. En España en el ya nombrado Café Gijón se alternaban sillas con el Lyon. Conocidas eran las conversaciones de autores y actores a la salida del teatro, en las que no se medían las fuerzas o las famas sino la validez de los argumentos. A golpe de horchata y zarzaparrilla sus tertulianos bien aposentados entre mesas de mármol se dejaban ver mientras escuchaban a Ramón y Cajal o Pérez Galdós. Incluso tuvieron su propia musa, una mujer a quien llamaron madame Pimentón. Poco a poco ha ido perdiendo lustre, pero a muchos nos sigue gustando pasar por él y aspirar el tenue olor a bohemia que impregna sus paredes.
   
     Ahora nos vamos a Dublin, allí está el Pub Davy Byrne lugar visitado por James Joyce hasta el punto de incluirlo en sus obras. No sólo en Ulises, obra en la que Bloom entra a por queso gorgonzola y borgoña, sino también en Dublineses. Está claro que algo tiene ese lugar que quien pasa lo recuerda, nos lo encontramos también en El hombre tranquilo. Qué no habrán visto esas mesas.... lo sé, horchata es lo que no han visto casi con seguridad.

     Y ya que estamos por estas tierras os invito a que conozcáis el Eagle and Child, un pub inglés que se encuentra en Oxford y cuya enseña es justo lo que promete el nombre. Se trata de un lugar largo y estrecho en el que se gestaron los denominados Inklings. Venid conmigo que os invito: es martes, y nos vemos antes de comer, en una sala privada, al fondo, rodeados de pintas. La sala se llama The Rabbit Room, no tiene pérdida. Allí, si decides entrar te encuentras con C. S. Lewis, Charles Williams y J. R. R. Tolkien. No creo que pueda haber un plan mejor que dejarse caer por allí... y así lo debió de pensar mucha gente, puesto que tuvieron que cambiar su lugar de reunión a otro pub de la misma calle; pero me reservo el nombre, así los curiosos seguirán buscando al conejo. Confieso, eso sí, que hubiera escuchado tras la puerta sin pudor atesorando cada una de sus palabras.

     Y por último, que entre parada y parada ya vamos "bien servidos de copas", os propongo acompañar a Hemingway, buen conocedor de las ciudades, sus fiestas y sus bares. Este hombre era muy capaz de irse al Harry's New York Bar a departir con Humphrey Bogart o a buscar el sitio en que Ian Fleming nos contaba que James Bond ocupó cuando aún contaba la tierna edad de dieciséis añitos. Estamos en París, todo es posible. Aunque no sólo en París, tenemos en Cuba la Floridita, según nos enseña Hemingway, lugar por donde pasó, pasa y pasará un tremendo cartel de gente conocida. Se sentaba allí Tennesse Williams y Jean Paul-Sartre, compartiendo placer con Graham Greene sin saberlo ya que no pudieron coincidir ni una sola vez. Hemingway de hecho, se mantiene en una esquina de la barra, inmortalizado en su postura favorita, discutiendo a saber de qué, codo apoyado y aire distendido. Como no hacerlo, si incluso en Madrid era asíduo del Ritz, con la misma pose relajada y las mismas ganas de vida.

     Quedan muchos más, el Iruña en Bilbao, el Gran Café en Barcelona, el Novelty, el Pombo... todos ellos legendarios, con poca actividad ya en muchos de los casos y más como homenajes a lo que fueron que somo símbolos de lo que son. La buena noticia es que abren librerías que también son cafés, se renuevan los conceptos y nos adaptamos. Y, asistamos a ellos o no, a todos nos gusta el olor de un libro y el aroma de un buen café. Los que no leemos, también opinamos y leemos muchas veces fuera de casa, encontrando rincones insospechados de placer. El mío está en una terraza con sillones muy bajos y una mesa empeñada en golpearme la espinilla cada vez que me levanto aún pensando en las últimas letras leídas antes de cerrar el libro.



   

48 comentarios:

Lesincele dijo... [Responder]

Siempre me han gustado...aunque en mi ciudad no hay ninguno xD.
Yo ahora la mayoría de las veces leo en casa o en las horas muertas del trabajo...y si tiene que ser en bar (porque tengo que esperar o lo que sea y voy a leer) la verdad es que cojo el primero que veo xD.

Un beso!

Quadern de mots dijo... [Responder]

Hay muchos lugares con encanto para poder leer y no siempre son cafés. Sonará quizás un poco ridículo pero antes, cuando me desplazaba en tren me gustaba llegar antes a la estación, sentarme en el mismo banco (un poco incómodo) y sumergirme en la lectura. Ahora que llevo a mi hija a la estación, llego siempre pronto a buscarla, así disfruto de tiempo para mí y leer tranquilamente en el coche. Eso sí, en ambos casos sin el gustoso y apetecible café.
En Barcelona existe también el café “Els Quatre Gats” donde los modernistas como Santiago Rusiñol hablaban de literatura y artes.

Meg dijo... [Responder]

muy buena la observación sobre la comodidad de los sofás de las tertulias actuales :-)

En cuanto a los cafés, y dado que hace poco he revisionado "Tierras de Penumbra", me encantaría ver el de la foto que has elegido. Por los otros tengo curiosidad, ya que no todos los conocía (como el de Dublín), asi que me pondré a buscar fotillos e información. Un beso!

Valaf dijo... [Responder]

Me tocas la fibra con The Eagle & child. Ese lugar, mesa al fondo, fue testigo del nacimiento pausado de uno de los monumentos más notables de la imaginación humana.

Y fuera de casa y para leer, a falta de algo del estilo de "the Eagle", nada mejor como un lugar conocido como "la senda de la Pegunta", justo al lado de la fuente que le da el nombre. Si esperas lo suficiente, los mismísimos elementales te pasan las páginas. Y no hay trasgos (que yo sepa)

Un beso

Floreal dijo... [Responder]

Esas tertulias son espacios literarios por excelencia, crean ambiente y transforman los bares al mismo tiempo que los bares (más bien las pintas), transforman a los tertulianos. Me ha encantado esta entrada.

Mar dijo... [Responder]

Es un placer leer un buen libro en compañía de un humeante café. Y tambien una tertulia literaria con café. Tienen un aroma especial, quizá por el café, por el tabaco de la pipa, por la virtud de las palabras...

Bss.

Tatty dijo... [Responder]

Qué bonita entrada, me encantan estos cafés cuando me los encuentro por referencias en los libros, sería fascinante trasladarse en el tiempo a ellos
besos

jose maria criado lesmes dijo... [Responder]

Amiga Silvia; sobre esas vergonzantes tertulias, televisivas a las que aludes al inicio de tu comentario, son fruto de la incultura de quien las alimenta y la falta de escrúpulos de quienes las promueven y los que en ellas intervienen.
!Ojala! fueran sustituidas por las tertulias que en la segunda parte comentas, pero veo con desconsuelo que es difícil que eso suceda.
Besos

Francisco dijo... [Responder]

La pluralidad televisiva a acabado con la calidad de las tertulias que había en tiempos de la transición. Para mí recuerdo con añoranza aquellas reuniones magistrales en torno a José Luis Balbín en La clave. Esa fue una de las mejores tertulias que hubo de todos los tiempos en un plató de televisión. Sonaba la musiquilla del programa y ya me quedaba embobado escuchando a los contertulialos. Y no me importaba la hora en que terminara. ¡Tiempos aquellos!. Estas buenas costumbres se van perdiendo, por desgracia. Hoy en TV no hay tertulias de esa índole, hay corrales en los que se reúnen un grupo de personas que suelen vivir del cuento y gritan, porque realmente no hablan, sobre temas frívolos, rozando en la intimidad de los mencionados de turno o pasándose de la raya con ellos. Estos "reality" se miden por decibelios y cuanto más griten más éxito de audiencia tienen. Yo alucino viendo a personas embobadas ante estos pseudoprogramas.
Estas tertulias literarias que hoy nos traes no creo que abunden mucho ya en nuestro país. Las buenas costumbres se van perdiendo. Una pena. ¿Tanto hemos cambiado?. Besos.

Tizire dijo... [Responder]

Siempre he tenido el anhelo de poder asistir a un local con encanto donde se desarrollara una tertulia literaria: que la gente desconocida se reuniera simplemente por el placer de comentar un libro con un buen café en la mano. Lamentablemente, donde vivo no existe ningún sitio similar, por lo que seguiré soñando con estas tertulias decimonónicas de las que tanto he oído hablar. Preciosa entrada, 1beso!

mágico dijo... [Responder]

Lugares sin tanta historia, anónimos, con olor a incienso y pensados para dialogar y pasar un rato agradable fumando shisha los he encontrado a patadas en países árabes. También en alguna tetería por el Albaicín.

Besitos


-María Bravo- Lecturas en La boca del libro. dijo... [Responder]

Poco a poco parece que están volviendo a los cafés-literarios en las ciudades. Pero vamos, en vez de tanta tertulia del corazón, un programa literario no vendría mal. ¿Nunca os habéis preguntado por qué no se publicitan libros en televisión? :(

Una buena entrada. Gracias :)

Pakiko dijo... [Responder]

Son cada vez menos frecuentes estos cafés. A mí me gustaría conocer alguno en Granada porque voy por allí a menudo y poder degustar un café literario.
Besos

Elena dijo... [Responder]

En los sitios a los que voy siempre intento visitar alguno de esos cafés que fueron famosos por sus tertulias, tendré que incluir alguno en el blog ;)
Te escribo desde un café en el que la mayoría de gente está sola y conectada a sus portátiles. Supongo que por eso los visito porque me encantaría asistir a una de esas tertulias.
Saludos

Offuscatio dijo... [Responder]

Esta entrada es para imprimir y adjuntarla al guía de viajes, aunque, como bien dices, muchos de estos rincones ya sean sólo un ícono de otros tiempos que atesoran viejos recuerdos. Hoy, precisamente, he recibido una invitación a una charla de Reig sobre Borges en el Café Gijón. Pero, no ese que tu comentas, sino uno que está en Second Life. Las tecnologías penetran poco a poco todos los ámbitos de la vida social..Así que yo, por ahora, me contento con ese Café Literario que todos conocemos, donde se puede disfrutar de buenos libros, entablar amenas conversaciones y conocer a personas con un gran fondo lector :) Besos.

Marikiya dijo... [Responder]

Como hubiera molado asistir a una de esas tertulias tan interesantes. Yo sólo he estado en La Floridita, así que me quedan muchos cafés literarios pendientes ^^ ¡¡¡Ojalá pudiera visitarlos todos!!!

Arila dijo... [Responder]

Qué entrada más interesante, en el pasado esos cafés debieron ser super interesantes pero ahora creo que es poco frecuente. Yo suelo leer en casa y en el transporte público sobre todo, rara vez en una cafetería y en todo caso acompañada de una cocacola porque soy de esas poquísimas personas que no beben café.
¡Un beso!

Margaramon dijo... [Responder]

Es una pena que existan tan pocos cafés literarios. De los que has nombrado solo estuve una vez en el Iruña. Una entrada fantástica, yo ayer empecé a escribir una en la que os contaré mis aventuras con los clubs de lectura y tertulias literarias que hay por Palma. Nada que ver con estos lugares emblemáticos, pero si para pasar un rato agradable charlando de libros.
Besotes

Icíar dijo... [Responder]

Yo me conformo con poder escucharlos hablar. Hay muy pocos programas de esos, a mí sólo se me ocurre el de Sánchez Dragó.
Como siempre es un placer leerte cuando haces estas entradas en la uqe mezclas dentro de un tema tantas cosas.
Lo de los cafés librerías està de muerte, pero fíjate que yo eso lo había visto (y me sorprendió cuchísimo) en Estambul, sobretodo en la calle Istikal, que abundaba este tipo de negocios, una làstima que no pudiera leere turco, porque era realmente tentador.

Azalea Real dijo... [Responder]

Me ha gustado mucho tu entrada. Con respeto al principio de la misma, lo que la sociedad demanda es lo que la va moldeando, lo que tiene audiencia es eso, el cotilleo, el morbo. Casi mejor, porque así no tienes tentaciones de encender la tv a ver qué hay: sabes lo que vas a encontrar y por tanto, mejor seguir con las narices dentro del libro que sea.
Me gusta el concepto de cafetería y lugar de lectura. Ojalá hubiera uno de esos cerca de donde vivo.

Besos.

Teresa dijo... [Responder]

Como dice Icíar, me conformo con "Las Noches Blancas" un programa que emite Telemadrid. Las otras "tertulias" televisivas que comentas, son batallas campales donde sus integrantes no conocen el respeto.

Felicitaciones por esta entrada. Me ha encantado.

Un beso.

Pedro Luis López Pérez dijo... [Responder]

Yo nunca tuve la Suerte de estar en estas Tertulias Literarias, en esos cafés donde se respira tanta inquietud e inspiración.
Debe de ser un auténtico lujo y placer.
Un abrazo.

Marilú CuEnTaLiBrOs dijo... [Responder]

Yo creo que Offuscatio tiene razón, habría que imprimir esta entrada y ponerla en guía de viajes. De todas formas me "consuela" un poco cuando apuntas a que en algunas librerías algo se va haciendo y es una versión modernizada, algo es algo, aunque ya podría ser de otra forma. Besos

Capitán Smith dijo... [Responder]

Bonita pareja la de café y libro. Me gusta la descripción del tuyo, claro que vives en un lugar envidiable. Es bueno que sé abran nuevos cafés- librerías. Besos

Ángela dijo... [Responder]

No te olvides de Els quatre gats en Barcelona,lugar de tertulias, embellecidas sus paredes con cuadros de Picasso. Una hermosa cafetería de paredes bellamente ornamentadas escondida en una callejuela por la que un día sólo tenían acceso los carros, pues es muy muy estrecha. En el Portal del Angel, al lado de Plaza Cataluña. Dentro hay un anfiteatro donde un día los enamoradas cenaban a la luz de las velas, escuchando los acordes del violín y el lamento de un piano viejo. Fuera entre el humo del tabaco y sendos carajillos se hablaba de libros y se hablaba de escribir. Esta preciosa cafetería aparece en La sombra del viento y en una peli de Woody Allen.

Nesa Costas dijo... [Responder]

Impresionante la entrada, si señor.
Con lo que me gusta el café, ni te cuento si son literarios y aun así no he ido nunca a uno de ellos, sobre todo porque me cogen un poco desmano.
Debería solucionarlo y a ver si a mí también se me pega algo. No, en serio, me encantaría poder ir a unos cuantos de los que mencionas aunque por ahora tendré que conformarme con este genial viaje al que me has llevado.
Besos
PD: Tiene muy buena pinta tu rincón, pena lo de la inoportuna mesa jeje

May R Ayamonte dijo... [Responder]

Esa es una idea genial, siempre me ha gustado ese tipo de cafes pero nunca he podido ir a ellos.
Un beso

Isa dijo... [Responder]

Yo creo que todo es cuestión de épocas, porque yo no niego que veo esas tertulias de corazón y a veces me divierten, pero me hubiera encantado conocer a madame Pimentón.

Yossi Barzilai dijo... [Responder]

Por aquí por el Sur donde yo vivo no hay así que me conformo con visitarlos cuando voy a otras ciudades, me gusta el ambiente que hay allí. En Madrid hay uno que es el 81/2, librería- café y además con ambiente de cine. Un beso.

Winnie0 dijo... [Responder]

Sobre las tertulias televisivas del corazón ni te digo...... Lavar los trapos sucios en privado sería lo suyo...
Respecto a esas interesantes literarias....siempre he pensado que sería increible vivir una de ellas en el Café Gijón!!! Un beso

Kikas dijo... [Responder]

Y yo que me pensaba que un cafe literario era cuando se me caia la taza encima del libro
;-)

Trotalibros dijo... [Responder]

Yo quiero ir a Els Quatre Gats, en Barcelona. Allí hubieron genios. Debe ser un honor leer allí.

Caminante dijo... [Responder]

Fíjate que yo no sería capaz de ponerme a leer en un café, estaría continuamente tentada de observar el ambiente de alrededor. Me gusta el ambiente de los cafés...

Sese dijo... [Responder]

Supongo que este tipo de establecimineto son ya un rara avis.

Siempre quise teletransportarme al café de La COlmena, gorrear cafés y charlar con tan variada "fauna".

Y me encanta leer en el transporte público y sobretodo en un tranquilito café al amparo de un cortado o uno con leche.

Saludos

Colas de Sirena dijo... [Responder]

Hola!! encantada de concer tu blog, te sigo por twitter porque no he visto para hacerlo por blogger.

Besotes

aldogal dijo... [Responder]

Este tipo de entradas me fsacinan por que logran que nos enamoremos mucho mas de ese mundo ese mundo que los lectores no conocemos esa parte del mundo de los escritores a quien admiramos...

Jo dijo... [Responder]

que mejor no fijarse en la barra de "entretenimiento" de la tv. eso mejor... que ver asuntos privados ventilados que de tan oreados ... sale uno con un ceño muy mal!
jaja

al final creo que eso de andar mostrando al mundo las cosas de caracter privado familiar o sentimental les resulta a muchos un boom

:(

por eso y aunque no abunda gente bebiendo cafecito sola o apeada de un buen acompañante (libro) menos mal que aun existen

Rober dijo... [Responder]

Me encanta la atmósfera particular de este tipo de lugares. Curiosamente siempre que me los encuentro es en mis viajes. Por aquí cerca aún no me he topado con ninguno.

Una lástima que estén casi casi en peligro de extinción.

Besos, y gracias por el viaje :)

Citu dijo... [Responder]

Uy me encanto esta entrada hasta medio ganas de tomar café, y por un momento estar ahí con mis escritores favoritos . Te mando un beso y te me cuidas

Nina dijo... [Responder]

Yo solía reunirme hace unos años en la biblioteca mas cerca de mi casa, pero hace tiempos que no pude volver >_<

besos!

sabores compartidos dijo... [Responder]

Menuda diferencia entre las tertulias de antes y la bazofia que nos meten ahora en la tele.
A mi me gusta cuando estoy de vacciones levantarme pronto y mientras se levanta el resto ponerme a leer debajo de algun árbol, ese creo que es un buen sitio.
un besote

Mario Salazar dijo... [Responder]

Buen repaso de los cafés literarios, me imagino viajando a Francia y visitando los lugares a los que iba Joyce, Woolf, T.S. Eliot... y resulta genial, aquí es tradicional de antes los bares en la bohemia del escritor nacional, famosos versos se han hecho entre tragos y mujeres de la vida, o así se canta en una especie de leyenda urbana. Un beso!!

Mere dijo... [Responder]

El café me ha sabido a gloria. El ambiente, exquisito. La compañía, deliciosa. Igual una tarde nos cruzamos en el café Gijón sin caer en la cuenta... Un texto precioso, besos

Marc Verlén dijo... [Responder]

Placer de texto reivindicativo. Lugar para hablar de literatura y lugar para hablar desde la literatura, ¿no crees? Tal vez algo olvidado en estos comienzos de siglo.

Un abrazo.

Elysa dijo... [Responder]

Una entrada preciosa, muy sugerente. Me fascinan todos esos sitios que has nombrados, alguno conozco, de otros solo he leído u oído hablar.
Desde hace muy poco también tengo un lugar asi, espero que consigamos llevarlo adelante.

Besitos

Luciana dijo... [Responder]

En mi ciudad no hay nada muy emblemático, pero cuando estuve en Buenos Aires, visité el Café Tortoni, parece detenido en el tiempo.
Besos.

Sol dijo... [Responder]

Cuando visito una ciudad, me encanta descubrir los cafés míticos, aquéllos que fueron frecuentados por personajes ilustres. Me encantó el café Tortoni en Buenos Aires y el ya decadente café del hotel Baron de Aleppo, por donde se pasearon Agatha Christie y Lawrence de Arabia. Besos.

Candela dijo... [Responder]

¡Qué buen artículo! También me fascinan estos sitios por eso he hablado de ellos en mi página de viajes. Os dejo el link http://bit.ly/1hDo6sF