Tras Los ojos de Mona tenía curiosidad por seguir leyendo a Schlesser. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El gato del jardinero.
Empecemos conociendo a Louis, el joven jardinero que vive preocupado por su gatita enferma. Cuando llegamos a la novela una gran tormenta asola el lugar y Louis comienza un curioso intercambio con una vecina: él se encargará de arreglar su jardín y ella le enseñará a amar la poesía. Estamos en la zona de Provenza, un lugar que muchos consideramos casi idílico, y la gatita del jardinero es un pobre animal sin nombre con una enfermedad que lo llevará a la tumba y que entristece a su dueño mucho antes de que eso suceda.
Una profesora jubilada, un músico encantador y un jardín tan destrozado como el corazón del protagonista. Un personaje empeñado en hablar en verso y otro sensible y triste que contrasta con la alegría de sus vecinos. Donde la vecina tiende la mano a Louise para proporcionarle en la poesía un refugio para sus sentimientos, él se convierte en el lugar seguro del jardín.
Es un libro complicado con el que no siempre se conecta debido al poco realismo que desprende, por eso hay que entender que estamos ante una suerte de fábula que no necesita convencernos de la realidad de lo que nos cuenta. La poesía se convierte en algo terapéutico, como un recetario para cada momento que hace que el jardinero salga de su timidez de una forma relativa (recitar a los árboles no es lo mismo que socializar). Esto hace que las citas, las explicaciones y el conocimiento sobre la poesía aparezcan de forma constante en la novela (por algo tendrá que organizar la enorme biblioteca de su vecina) y que terminan de completarse con la aparición de un perro. Con todos estos elementos que por separado se sienten dulces, románticos y destinados a gustar a los lectores, ¿qué puede salir mal? Pues en realidad todo, o casi. Me ha sobrado erudición, me ha sobrado azúcar y me han sobrado muchas cosas de la novela para que consiguiera emocionarme en la forma que el lector pretende. como novela me ha parecido más afectada que sensible y aún así y con todo esto le ha faltado una prosa con un lenguaje que se acercase un poco más a aquello que pretende representar.
Entiendo que, pese a que sigue la línea de su anterior título y por lo que parece el autor se siente cómodo en el mundo del arte, esta vez no ha sido para mi, o no me ha pillado en el momento adecuado.
Pero como siempre digo, lo mío es la simple opinión de una lectora y cada libro tiene su público, así que si os llama la atención o lo habéis leído y os gustó o quizás cuando lo terminéis de leer en un futuro... no dudéis en hacérmelo saber. A fin de cuentas los lectores tenemos tres grandes placeres que no son lo mismo en absoluto:
1. comprar libros
2. leer libros
3. hablar de los libros que hemos leído
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.

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