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jueves, 13 de junio de 2019

Alta fidelidad. Nick Hornby


     "Hay quien se preocupa, y mucho, de que los niños pequeños jueguen con armas de fuego, de que los adolescentes vean vídeos en los que la violencia es moneda corriente; nos da miedo que esa especie de cultura de la violencia termine por tragárselos como si tal cosa. A nadie le preocupa en cambio que los niños escuchen miles, literalmente miles de canciones que tratan siempre de corazones destrozados, de rechazos y abandonos, de dolor, tristeza, pérdida".

     Reconozco que la nueva colección que está sacando Anagrama con motivo de su aniversario me está sirviendo para hacerme con algunos libros que ya tenía, pero en una edición mucho más bonita. Y, de paso, releer. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alta fidelidad.

     Conocemos a Rob cuando su relación con Laura acaba de finalizar. Tiene 36 años, una tienda de discos y comparte su afición por la música y por las listas con sus dos empleados y amigos, Dick y Barry. No tarda en enterarse de que Laura ha comenzado a verse con un hombre al que siempre ha odiado y él mismo intenta contactar con sus ex, sin olvidar nunca a Laura.

     Por empezar por el principio diré que hay una magnífica adaptación de este libro, aunque es más lúdica y profundiza menos en el protagonista. Lo cierto es que si uno ve la película, es imposible leer el libro sin John Cusack paseándose por las páginas tarareando alguna canción.

     La historia es la de Rob, un personaje que se muestra con sus defectos, egoísmos e incluso infidelidades para que el lector juzgue sus actos y se adelante incluso a ellos. Con un tono desenfadado que a veces encuentra la sonrisa, el libro arranca con la primera lista: las ex. A partir de ahí vamos asistiendo a sus reflexiones, no siempre maduras, y descubrimientos casi de adolescente en el amor. Todo ello queda salpicado con las conversaciones entre amigos y las listas de películas, malos grupos, canciones para el fin... casi de cualquier cosa, excepto de una y que hizo que me sintiera muy identificada y conectarse con él. A fin de cuentas, yo sería incapaz de citar solo 5 libros como los mejores.
     Es cierto que la frescura que la novela desprende en esa primera parte se va diluyendo hasta perderse en un final que estoy segura no es al gusto de todos. Pero también es cierto que el autor nos lo va dejando entrever y que, sí somos sinceros con nosotros mismos,  es bastante más realista que cualquier otra opción alternativa que hubiéramos podido barajar.

     Los lectores vamos aprendiendo con los años a recopilar lecturas y, sí en la primera no me pasó porque desconocía la historia con la que ahora lo voy a comparar, tengo que reconocer que en esta relectura he pensado en Bridget Jones más de una vez. Me quedo, lo reconozco, con una curiosidad y es el saber si un lector masculino se podría sentir más o menos identificado con Rob.

     Alta fidelidad me ha gustado mucho, ya lo hizo en su día y lo he vuelto a disfrutar. Es una novela entretenida incluso si no se comparten los gustos musicales del protagonista. Ahora me toca volver a ver la película.

     Y vosotros, ¿me decís vuestros cinco libros favoritos?

     Gracias.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Funny Girl. Nick Hornby


     "Ella no quería ser la reina de la belleza, pero quiso la suerte que ahora estuviera a punto de convertirse en una.
     Hubo unos minutos ociosos entre el desfile y el anuncio del resultado, así que los amigos y familiares se congregaron alrededor de las chicas para darles la enhorabuena y cruzar los dedos. Los pequeños grupos que se habían formado le recordaban a Barbara unas ruedas de regaliz: una chica en traje de baño almibarado -de un rosa o un azul brillante- en el centro; un remolino de gabardinas negras o marrón oscuro rodeándola."

     Alta fidelidad. Es lo que primero se me vino a la mente al encontrarme a Hornby en la librería. Y como había hablado no hace mucho de ese título, no pude evitar llevarme a casa el nuevo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Funny Girl.

     Conocemos a Barbara Parker en el año 1964 cuando está a punto de ganar el concurso de belleza local Miss Blackpool. En contra de lo que pueda parecer, Barbara no tiene ningún interés en ganar el título, loq ue ella quiere es salir de su ciudad natal e ir a Londres para emular a su admirada Lucille Ball, actriz de comedia televisiva. Con esfuerzo y trabajo consigue su objetivo y se cuela en los hogares bajo el nombre de Sophie en la serie Barbara ( y Jim).

     Hornby es un escritor divertido. Eso lo vemos desde las primeras páginas en el desparpajo de una protagonista que se siente asfixiada en su localidad natal, que vive sola con su padre, y que está deseando encontrarse en la capital. Hasta aquí podríamos estar ante mil novelas y unas cuantas películas de "chica mona busca ser actriz y acaba de camarera". Tras un pequeño amago o pista de lo que acaban haciendo alguna de esas chicas, Hornby opta por conceder su deseo a la protagonista gracias al encuentro con el que será su manager, y ahí ya empezamos a ver el tono teatral que alcanzará la historia. Seguiremos el avance de Barbara, su transformación en Sophie y la compartiremos con el coprotagonista de la serie, el director y sus dos guionistas en lo que será una magnífica representación social del Londres de los años sesenta. 
     Una época en la que los televisores llegan a las casas y las familias se reunen ante ellas, Llegan las teleseries, el público en directo y las nuevas estrellas televisivas. Un mundo nuevo en el que la sociedad parece olvidar el exterior por unas horas. Y el autor opta por unos diálogos muy logrados, que alterna con los pensamientos de quienes los protagonizan. De este modo, evita la aridez que podría suponer representar este mundo, ya que nos va dando pistas extra sobre cada uno de ellos. La novela alcanza entonces su tono máximo en un intento de transmitir el éxito que tuvieron estos formatos en aquella época, indicio quizás de que estaban cambiando las cosas y que muchos lectores podrán identificar en sus distintos países con unos años de diferencia. De hecho hay una defensa poco velada al simple entretenimiento frente a un cierto tipo de snobismo que será una suerte de "malo" de la historia. Y todo este grupo de personajes y ambientes se ve reforzado por los nombres reales que salpican la historia, consiguiendo de esta forma un universo mucho más real del que se lograría con simples descripciones. Es más, la propia Lucille Ball existió junto a su serie como puede verse en la imagen adjunta.

     Hornby da muestras desde las primeras líneas de que evitará entrar en la zona triste de estrellas caídas, soledad y fracaso, y mantiene esa intención durante toda la novela. Pero porque no es ese tipo de novelas, esta es una historia amable y francamente divertida con una protagonista que me ganó desde el momento en que es invitada a una cena por un acompañante que se equivocó de tipo de velada. 
     He disfrutado mucho con la visión de Funny Girl. Me ha parecido una historia muy entretenida con un final incluso mejor de lo esperado tras un leve bache. Puro y simple entretenimiento. Nada más y nada menos que cultura popular.
     Y vosotros, ¿recordáis alguna serie que os enganchara?
     Gracias