sábado, 15 de septiembre de 2012

Entrevista a Javier Sierra


          Javier Sierra pertenece a ese pequeño grupo de personas que han sabido a lo que querían dedicarse desde siempre. Ya con doce años conducía su propio programa radiofónico en radio Heraldo y con dieciséis colaboraba regularmente en prensa. Con sólo dieciocho fue uno de los fundadores de Año Cero y a los veintisiete estaba dirigiendo más Allá de la ciencia. Sabido esto, no sorprende que se dedicara a estudiar Ciencias de la Información, ni que haya salido en programas como Crónicas Marcianas, Milenio 3 o La rosa de los Vientos. Su segunda pasión confesable es viajar, ha visitado más de una veintena de países y siempre se ha sentido atraído por los misterios. Hoy tiene un nombre consolidado y multitud de fans entre el colectivo lector.

     - Apasionado del misterio de toda la vida, ¿en qué momento se das cuenta que la pasión de un niño por los enigmas va a convertirse en el camino que siga el adulto?
     - Creo que eso ocurrió en 1989 cuando, meses antes de empezar mis estudios de periodismo en Madrid, el Dr. Fernando Jiménez del Oso abanderó la primera gran revista profesional de temas ocultos del país: Más Allá. A diferencia de notables predecesoras como Karma 7 o Mundo Desconocido, ésta era una publicación en la que pesaba mucho el diseño, el color y el buen hacer periodístico. Vi ese lanzamiento desde la barrera pero creo que fue la primera vez que pensé que se podía combinar periodismo y misterio de un modo serio.
     -   Cuarto milenio, Más Allá… está claro lo que le atrae. Si pudiera elegir un enigma para investigar libremente y esclarecerlo, ¿Con qué se quedaría?
     - La búsqueda de vida inteligente extraterrestre sigue pareciéndome el gran reto. Saber si estamos solos me intriga.
     - Tras varias publicaciones llegó La cena secreta con un éxito arrollador, su séptima obra, podría decirse que no le cogía de nuevo, pero aún así ¿se espera uno un éxito semejante?
     -  Lo cierto es que no. La cena secreta fue un libro difícil de escribir. Tenía sobre la mesa tantas fuentes de información, tantas perspectivas contradictorias sobre el célebre mural de Da Vinci, que finalmente tuve que hacer un trabajo de campo, in situ, en Milán, que me llevó meses. Cuando al final logré encontrar un sentido global a la obra, novedoso, e incorporarlo a la novela, supe que tenía en las manos un buen libro. Pero, ¿qué pensaría el lector? ¿Apreciaría ese esfuerzo? El tiempo ha respondido a esas dos preguntas mejor de lo que entonces soñé…
     -  Leyendo sus libros se tiene la percepción de que no es todo ficción, ni mucho menos.  Esa duda razonable que hace que nos creamos la historia supongo que se consiga con mucha documentación, ¿cuánto tarda en documentarse aproximadamente?
     -  Cada proyecto es diferente y tiene sus propias necesidades. La cena secreta llevó dos años largos de documentación, pero El ángel perdido me ocupó más del doble. Creo que lo importante es no tener prisa y dar por finalizados los proyectos cuando están realmente acabados.
     - El ángel perdido tiene un cambio sutil en las formas, es mucho más cinematográfico que dicen ahora, ¿es una invitación?, ¿ve su obra en la pantalla?
     - Es cierto que esa novela tiene un lenguaje más cinematográfico, pero eso es una exigencia de los tiempos que corren. Los lectores del siglo XXI están muy influidos por el séptimo arte y conocen sus códigos. Y los escritores también. Cosa distinta es que el libro llegue a la gran pantalla. Creo que ese momento tardará…
     -  Muy cerca de las tecnologías, los blogs… ¿cómo ve el mercado del libro digital en nuestro país?
     - Con preocupación. Siento decir esto, pero creo que las administraciones y las editoriales deben hacer un esfuerzo por dar satisfacción a la enorme demanda de contenidos digitales que hay en España si no queremos que la piratería lo devore todo y destruya la creación. Se necesitan plataformas de distribución eficaces, precios más bajos, un IVA para los eBooks que no sea del 21% sino del 4%, como el del libro de papel, y una persecución legal seria a quienes distribuyen ilegalmente contenidos que no les pertenecen. Pero, sobre todo, se requiere un gran esfuerzo educativo para que robar un eBook contemporáneo sea algo que la sociedad desprecie.
     -  Alguna vez ha comentado que hay lectores que se le acercan con historias, por si le interesan, ¿nos lo puedes explicar un poco?
     -  Ese es el lado inmensamente positivo de las tecnologías: los lectores pueden aproximarse a los escritores y compartir con ellos inquietudes. Algunos llegan más lejos y proponen incluso temas sobre los que le gustaría leer. Yo los atiendo a todos, aunque todos entendemos que la decisión final sobre un libro sólo le corresponde al escritor.
     - ¿Qué busca en una historia para que le atraiga hasta llevarla al papel?
     - Que me enseñe algo, que me descubra mundos nuevos y que me haga vibrar. Casi nada.
     - Recordando sus comienzos, ¿Qué le recomendaría  a quienes están empezando?
     -  Que se pregunten primero en qué creen. Con qué tema o enfoque se sienten verdaderamente comprometidos, hasta el punto de poner su vida al servicio de esa idea. Y después, que perseveren.
     -  Y ahora, ¿Qué tiene entre manos?, ¿Cómo será la próxima historia de Javier Sierra?
     -  Vuelvo a escribir mucho sobre arte. Pero aún no sé si será lo siguiente que publique. Ruego paciencia. Cada uno de mis libros tiene su tiempo.
     - Finalmente, no puedo desaprovechar la oportunidad de pregunta qué está leyendo en este momento.
     - Ahora leo por trabajo. En estos días he terminado la colosal biografía que Geoffrey Parker le dedicó a Felipe II
     - Muchas gracias por permitirme asomarme al otro lado del libro, ha sido un verdadero placer.
     - Gracias a ti.

     Y, no quiero dejar pasar una semana mas la oportunidad de daros las gracias a todos vosotros, por pasar, por comentar y, sobre todo, por leer. esta es vuestra casa.

     Bibliografía:
     - Roswell, secreto de Estado
     - La España extraña
     - La Dama azul
     - Las puertas templarias
     - En busca de la Edad de Oro
     - El secreto egipcio de Napoleón
     - La cena secreta
     - La ruta prohibida
     - El ángel perdido

viernes, 14 de septiembre de 2012

La cena secreta. Javier Sierra




     "Nadie se dio cuenta.
     Ninguno de los vendedores, cambistas o frailes que deambulaban aquel ocaso por los alrededores de San Francesco el Grande se fijó en el sujeto desgarbado y malvestido que penetró a toda prisa en la iglesia de los franciscanos. Era víspera de fiesta, día del mercado, y bastante tenían los milaneses con aprovisionarse de viandas y enseres para los días de duelo oficial que se avecinaban. En semejantes circunstancias, era lógico que un vagabundo más o menos les trajera sin cuidado.
     Pero aquellos necios, sin embargo, se equivocaron una vez más. El mendigo que había entrado en San Francesco no era uno cualquiera."

     Hay un montón de libros que se lanzan al mercado y contienen los ingredientes adecuados para convertirse en un éxito. Unos llegan, como El código Da Vinci, otros no, como..........(no recuerdo el título) e indudablemente, la inmensa mayoría son duramente criticados por su calidad literaria. Hoy he decidido acercar uno de esos libros pero de producción propia, parece que siempre acudimos al mercado extranjero para referirnos a estos libros y sagas que baten ventas desde su salida cuando también los hay en nuestro país. Uno de los primeros ejemplos es el libro que hoy traigo a mi estantería virtual, se trata de La cena secreta.

     Conocemos a Fray Agustín Leyre, inquisidor dominico que se dedica a descifrar mensajes. Cuando Leonardo está a punto de terminar su hoy famoso cuadro La última cena, es enviado a Milán a supervisar su obra, ya que se han recibido unas cartas anónimas que advierten que el propio autor se ha retratado en el cuadro dando la espalda a Jesús con un oculto significado.

     Tengo que decir que es una novela, ante todo, entretenida. Javier Sierra parte de una base real, un formato fácilmente visible y en el que podemos comprobar que existe todo aquello que él nos dice. Eso hace que sus interpretaciones e hipótesis, incluso las palabras que pone en boca del propio Leonardo, tomen consistencia en la mente del lector. Evidentemente es inevitable hacer comparaciones, sobre todo con el ya nombrado Código por popularidad, y es que la figura de Leonardo ha dado para muchas novelas de ficción y otras tantas que, a buen seguro, quedan por escribirse.

     La novela engancha, hay que reconocérselo a Javier, así como la capacidad que tiene para que dudemos de la veromisilitud de aquello que nos está presentando, pese a que sabemos que estamos ante una obra de ficción. Esto hace que las páginas vuelen en cuanto la historia empieza a moverse, haciéndonos sonreir en algún momento mientras recordamos a los frailes de El nombre de la Rosa. Un misterio cuyo final buscamos con avidez, como corresponde en este tipo de libros, y que no nos decepciona en el resultado, dejando la sensación propia de quien queda satisfecho tras una buena mesa (si me permitís la broma ya que hablamos de cenas).

     En este caso la conclusión es exactamente igual al resultado, es decir, un éxito de ventas de un libro concebido como un Bestseller y que no decepciona como tal. Un libro que se sigue vendiendo porque las intrigas entre monjes, evangelios, vaticanos y sectas siguen resultándonos atractivas. Y todos nos paramos un segundo cada vez que en algún lugar vemos que se refieren a los archivos Secretos de El Vaticano o cualquiera de esos "grandes misterios de la humanidad". ¿O soy yo la única que me paro?

     Gracias


jueves, 13 de septiembre de 2012

Narración de Arthur Gordon Pym. Edgar Allan Poe




     "Cuando todos nos hubimos tranquilizado, nos pusimos a mirar la nave que se alejaba, hasta que se perdió de vista. El tiempo empeoraba y soplaba un ligero viento. En el preciso momento en que el buque desapareció en el horizonte, Parker se volvió hacia mí con una expresión en la cara que me dió escalofríos. Tenía un aire de seguridad y entereza que nunca le había observado. Antes de que despegara los labios, yo tenía el pálpito de lo que iba a decirme. En una palabra, insinuó que uno de nosotros debía morir con el fin de salvar a los demás."

     Hay autores cuyo nombre nos resulta conocido a todos. Sus historias han sido leídas mil veces e interpretadas otras tantas. Eso le pasa al autor que hoy traigo, es conocido y reconocido por todos, pero no toda su obra tiene la misma fama. El libro que he elegido colocar en mi estantería virtual es Narración de Arthur Gordon Pym.

     Conocemos al señor Pym y lo acompañamos durante sus aventuras marítimas, o tal vez sería mejor decir sus desventuras pues tienen mucho de terrorífico, con buques fantasmas, motines y canibalismo incluídos. A bordo del Grampus nos vemos viajando por los mares del sur, asistimos a un naufragio, hambre, y un rescate por una goleta británica. Esto que debiera otorgar tranquilidad no lo hace puesto que viajará por el océano Antártico demostrando que aún les queda mucho por pasar.

     Esta es la única novela escrita por el archiconocido autor de cuentos de terror. Es curioso como siendo su obra más larga es también la más controvertida encontrando disparidad de opiniones, venerada por unos, como Lovecraft o Stevenson, encontró escollos en la crítica y público por su última parte, en la que chocan el realismo imperante en la obra con la imaginación desbordada de un autor con una clara tendencia a los mundos fantásticos.

     Se trata de una novela rápida en la que el lector no tiene tregua como tampoco la tienen los protagonistas de la historia. Poco a poco los va haciendo pasar por momentos casi pavorosos en los que los sentidos se encuentran alerta y los cuerpos en tensión. No deja de resultar curiosa la cantidad de detalles que nos va dando, salpicados a lo largo de la obra y que contribuyen a que nos sumerjamos en una maraña de sentimientos que nos producen el feroz deseo de conocer el final de la historia. Sin lo unimos a la aceleración de los acontecimientos a medida que avanzamos, no hay otro final que el que nos lleva sin resuello hasta el punto exacto en el que Poe decide dar por concluida la aventura. Reune todas las características que han podido tener las aventuras marítimas a lo largo de la historia de la literatura, salta de unas a otras en una primera persona impecable, Pym no nos ahorra detalles para que lo acompañemos en su viaje cargado de realismo. Y... nos encontramos con uno de los finales que más ríos de tinta han hecho correr en la literatura incluso hoy, habiendo pasado tantos años.

     El propio Julio Verne se sintió fascinado por esta curiosa historia y la forma que tiene de dejar al lector pensativo, elucubrando, y decidió continuarla en su obra La esfinge de los hielos, dando así buena muestra de lo que nos podíamos encontrar en este título. No diré que sea la mejor obra de Poe, ni tampoco la más representativa, pero tiene todos los ingredientes para picar la curiosidad del lector y querer saber lo que se esconde tras la narración. Al menos eso es lo que me pasó a mí. Porque cuando un libro da tanto que hablar y genera posiciones tan dispares respecto a una de sus partes.... cuando hasta el mismísimo Julio Verne decide continuar una historia porque se siente fascinado por ella; lo menos que puedo hacer es estar convencida de que merece la pena descubrirla. Por eso la traigo hoy a mi estantería, por si os contagio la curiosidad y os acercáis a conocer a Pym. Os aseguro que no os dejará indiferentes.

     Por cierto que comenzaba diciendo que este es un autor de los reconocidos, de esos de los que hablamos todos como si tuviéramos leída su obra. Por eso os pregunto, ¿habéis leído algo de Poe o pertenece a esos nombres que casi por hartura dejamos a un lado convencidos de que sabemos lo que nos vamos a encontrar?

     Gracias.

     PD. Si os animáis a descubrir esta historia os recomiendo la Narración de Arthur Gordon Pym con el prólogo y anotaciones de Julio Cortázar.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Entre montones de libros

Biografías  Alicia Martín  (Casa de América - Madrid)


     Muchas veces me preguntáis cómo es posible que lea tanto. Y tantas otras he contestado que era debido a que muchos libros que salen los he leído hace más o menos tiempo. Supongo que la pregunta es sobre el momento en que uno se decanta por la lectura.
Ahora es más difícil, ya que la vida está llena de trampas mortales para futuros lectores disfrazadas de juegos de palabras en red y pajaritos cabreados que intentan matar a cerdos a cabezazos. Ahora hay whatsapp, wii, nds, ndsi y tantas otras cosas cargadas de tantas siglas, que me recuerdan los tiempos en que intenté comprar mi primer coche y descubrir que significaba aquella maraña de letras situada por fuera de la matrícula. Lo cierto es que con una televisión con dos canales, una radio llena de estática y cintas a las que había que dar la vuelta de forma periódica, era mucho más sencillo pensar en libros. La biblioteca de mi casa constaba de una Biblia, como toda casa que se preciase, y media docena de bonitos títulos encuadernados todos iguales que daban un aspecto estupendo a la estantería. Los usados se limitaban a unas cuantas novelas de Marcial Lafuente Estefanía, media docena de Arlequín y la enciclopedia Espasa de turno. Supongo que ahora, estaréis pensando que tengo años suficientes como para que la vida en mi juventud fuera en blanco y negro.... y seguramente acertéis. Si alguien le hubiera dicho a mi abuela que existirían los e-reader... bueno, y los tablet! se hubiera reído de buena gana.

     Pero más o menos fue así, y en una casa con una televisión más te valía buscarte la vida para distraerte mientras la familia miraba ese invento del maligno que, ya en aquel momento, subía el volumen sólo para poner anuncios. Y así fue como empecé con Julio Verne, que me descubrió su mundo submarino con cohetes que parecían balas y volcanes que nos dejaban pasar a las entrañas del mundo. empecé a pedirlos por mi cumpleaños, y cuando me regalaron el videojuego del momento (dos palitos manejados con sendos mandos a rosca que golpeaban una pelota cuadrada en la tele y llamaban tenis), preferí sentarme a leer La historia interminable mientras cedía mi turno. Y se mantuvo hasta que me empezaron a guiar y descubrí autores pensando que eran tesoros, para luego saber que eran conocidos por todos. Leí poesía, teatro, terror, ficción... todo lo que caía en mis manos pasaba por delante de mis ojos. Y poco importaba el sitio; salvo una vez que estaba leyendo un libro un tanto subido de tono en el autobús y lo fui cerrando mientras miraba a mi alrededor, un ojo en el libro, otro en la gente... como si estuviera cometiendo un delito.
     Poco a poco fui llenando de libros mis estantes y, como quien no quiere la cosa, los empecé a posar en la sala. Un día uno, otro un par... y tomando posiciones. Conociendo a Bulgakov, Steinbeck, Capote... y empezando a escuchar esto de, "Y si ya lo has leído, ¿para qué lo quieres?" Pero, evidentemente lo quería, y los sigo queriendo cuando los conservo en su sitio exacto. No por orden de compra, ni autores, editoriales o colores. No, así no están mis libros. Tras años comprando mis libros se apretujan unos contra otros sin otra disposición que el hueco que quede. Se apilan en dos filas por estante y se completa colocando girados sobre ambas filas aquellos que tienen tapa blanda. Se codea el mismísimo Rey Lear con Lestat el vampiro que le comenta que su autor no sólo murió sino que se duda de su autoría, mientras junto a Moby Dick , Alicia se queja de que la ballena no pasa por su espejo para ver si en ese otro mundo puede hablar. Peter Pan tampoco vuela, supongo que por miedo a tener a su lado a El señor de las moscas, y una niña mala mira de reojo a un coronel, que ya no tiene quien le escriba aunque sea del mismo puño y letra. También están la chica de las cerillas, la de la gasolina y otra que vive en un palacio en el que siempre suena el viento; y todas ellas juegan con las luces a ver si ven las sombras de un tal Grey, que les han dicho que es un hombre muy majo, nada que ver con psicópatas o perturbados no, esos son Salvajes y aquí todos pasamos por El tratado de las buenas maneras.

     Lo único que me falta de enseñaros es un estante vacío, donde voy colocando los libros que me quedan por leer y un cuaderno donde apunto poemas. Y, justo arriba de todo, el cuaderno en el que apunto los libros que no tengo pero tendré, los que me recomendáis o encuentro por el camino y que, mas tarde o mas temprano, pasarán a estar en la pila que se sostiene desafiando a la gravedad  que es la de mis lecturas actuales e inmediatas. Y es justo a esa pila a la que me refiero cuando digo que estoy Entre montones de libros.

     Y trasladando una pregunta que hicieron el otro día en el café, ¿cómo colocáis vosotros los libros?

     Gracias

martes, 11 de septiembre de 2012

Headhunters. Jo Nesbø


     "Una colisión entre dos vehículos es pura cuestión de física. Todo depende de las casualidades, y las casualidades pueden explicarse con una ecuación: fuerza multiplicada por tiempo es igual a masa multiplicado por aceleración. Y si consideramos esas cualidades como variables, obtendremos un relato sencillo, verídico e implacable. Un relato que da cuenta, por ejemplo, de lo que sucederá si un camión de veinticinco toneladas que circula cargado hasta los topes a una velocidad de ochenta kilómetros por hora alcanza a un turismo que va a la misma velocidad pero que pesa ochocientos kilos. Dependiendo de estas casualidades que son el punto de impacto, el tipo de carrocería y el ángulo en que se encuentran los dos implicados en uno con respecto al otro, puede existir un sinfín de versiones de un mismo relato, aunque todas tendrán dos consecuencias claras: todas esas versiones son tragedias y es el turismo el que lleva las de perder."

     Suelo quejarme de las sagas largas, luego caigo en ellas de forma estrepitosa y acabo enlazando tomos seguidos en los que no me despego de los mismos personajes, pero me quejo. Y de las sagas que salen, las más extensas son muchas veces las policiacas, así que son las que me pienso más si comenzar. Caso tras caso enlazamos libro tras libro muchas veces por decenas. Pese a todo sigo conociendo nuevos detectives, eso sí poco a poco, e incluso a veces, algún autor despistado se desmarca con un libro independiente. Es el caso del libro que traigo hoy, se trata de Headhunters.

     Un Headhunter es un cazatalentos. Se dedica a buscar profesionales de éxito para empresas independientes, es uno de esos trabajos que nos resultan llamativos cuando conocemos de su existencia y siempre asociamos al glamour. Y a eso se dedica Roger Brown, con mucho éxito además. Lleva una vida envidiable, con una casa fantástica y una esposa a juego. Pero todo eso cuesta dinero y Roger costea su vida mediante robos. Será su propia esposa quien le presente a Clas Greve, un hombre candidato para su negocio... y para ser robado, puesto que posee un cotizado Rubens en el que nuestro protagonista ve un futuro en el que el dinero no es una preocupación. Lamentablemente para él, el dinero dejará de preocuparle pero no porque no lo necesite, sino porque tendrá cosas más importantes en la cabeza, y peligrosas.

     Como curiosidad os comentaré que esta obra, siendo independiente del personaje más conocido de  Nesbø, Harry Hole, tiene una relación extraliteraria muy directa con él. Cuando se publicó, el autor creó una organización benéfica para alfabetizar a niños en el Tercer Mundo bajo el nombre de Harry Hole. Desde 2.008 todos los beneficios de esta obra, en cualquiera de sus formatos incluído el cinematográfico, van a parar directamente a ella. Sin duda un gesto a resaltar.

     En cuanto al libro, es más corto y tiene mucha más acción que los otros que he leído de Nesbø. Eso le da un toque diferente para los que ya le conocemos, y prepara a quienes aún no hayan comenzado. Es un libro de dualidades. Por debajo de la acción tenemos un protagonista con muchos matices y dos caras; por un lado es un triunfador y por otro un ladrón; es un hombre que sabe lo que vale, pero esconde inseguridades que jamás reconocería abiertamente. Y tal vez por esa vida "de pose" es por lo que terminamos conectando con él, perdonándole la chulería y la prepotencia y riéndonos de sus pequeñas obsesiones con detalles como la altura. Hay también una dualidad en importancias, es en cierto modo una lucha de inteligencias, un duelo. Y eso nos mantiene en vilo sin buscar el misterio y la sorpresa fácil, sino llevándonos de la mano mientras nos muestra pistas, verdaderas o falsas, hasta dejarnos sin aliento en mitad de la carrera.

     Hoy traigo uno de esos libros de ritmo endemoniado que buscan, en este caso con éxito, dejar al lector sin aliento, conseguir que suden las manos mientras pasamos las páginas y miremos el reloj de reojo esperando que el tiempo no corra para leer un capítulo más. Un protagonista contradictorio, casi inestable, que nos trae de cabeza todo el libro, acompañado de retos, carreras, asesinatos, giros, engaños... ¿qué más se le puede pedir? Ah si, nos concede además un buen final.

     Y es que yo muchas veces abro un libro por evasión, y disfruto cuando, al cerrarlo la tarde se ha convertido en atardecer o casi noche y las horas se me han escapado entre los dedos. Porque a mi me decían de pequeña, que cuando uno disfruta el tiempo pasa volando. Y a vosotros, ¿cuándo tenéis la sensación de que se os pasa el tiempo volando?

     Gracias

     PD. La película, recién estrenada:


lunes, 10 de septiembre de 2012

Pregúntale al polvo. John Fante




     "Cierta noche me encontraba sentado en la cama de la habitación de la pensión de Bunker Hill en que me hospedaba, en el centro mismo de Los Ángeles. Era una noche de importancia vital para mí, ya que tenía que tomar una decisión relativa a la pensión. O pagaba o me iba: es lo que decía la nota, la nota que la dueña me había deslizado por debajo de la puerta. Un problema relevante, merecedor de una atención enorme. Lo resolví apagando la luz y echándome a dormir.
     Cuando desperté por la mañana, me dije que tenía que hacer más ejercicio y comencé en el acto. Practiqué varias flexiones. Luego me cepillé los dientes, noté el sabor de la sangre, vi una mota sonrosada en el cepillo, me acordé de los anuncios y resolví bajar a la calle y tomar un café."

     Hacía tiempo que tenía pensado traer este libro y no veía la ocasión. Dicen que Bukowski es el padre del "realismo sucio" y dice el propio Bukowski en el prólogo de este libro, que aquí se inspiró. Hoy traigo a mi estantería virtual Pregúntale al polvo.

     Conocemos a Arturo Bandini, un aprendiz de escritor que lucha por salir adelante en un nada glamouroso Los Ángeles de los años treinta. Intenta sobrevivir como persona y como escritor mientras mantiene una relación tortuosa con una camarera mexicana llamada Camila.

     Es curioso como este autor pasó desapercibido hasta que el propio Bukoswki lo señaló en el panorama literario. Tuvo que esperar a que uno de sus lectores se viera catapultado para poder sobresalir y que todos descubriéramos a sus personajes, personas que en sus libros eran fácilmente catalogables como perdedores en una lucha permanente. Hoy, ya reconocido, Pregúntale al polvo es una de sus obras más afamadas, perteneciendo a la tetralogía de la Desesperación.

     Cuando se habla de realismo sucio siempre hay matices que realizar. Bandini es un personaje complejo que se enfrenta a la falta de trabajo, al rechazo o, peor aún, la indiferencia. Y todo ello lo hace con un eco a la vida del propio autor, un toque que resuena a biografía sin llegar a serlo de escritor de origen italiano y relaciones tortuosas que hace que miremos la vida de Fante preguntándonos cuánto hay del autor en el personaje o viceversa. Y justo en ese momento es cuando dimensionamos su obra; la capacidad de crear un personaje complejo que se nos antoja real con sus virtudes y miserias es algo que percibimos desde las primeras páginas en esa narración despreocupada y casi íntima. Poco a poco descubrimos que lo conocemos, sus pensamientos, sus ideas, aspiraciones y miserias quedan al descubierto y sus cambios nos desconciertan tanto como al entorno. Y eso despierta el interés en una novela que te atrapa sin necesitar de una acción trepidante.

     Está dotada de un sentido del humor al que, o bien me acostumbré o bien el autor dejó de recurrir a medida que avanzaba, pero que no eché de menos. Tampoco eché de menos un maremagnum de personajes y me sorprendí, casi divertida al intentar contar de qué trataba el libro, con una historia de pocos protagonistas. Pero refleja en ellos la vida en una ciudad y de un momento crucial, el fin de la Gran Depresión. Es cierto que Fante se adentra en el realismo sucio, pero también es cierto que no gira en torno a él. No teme ensuciarse las manos de tinta pero no resulta tan agresivo en su lectura como otros autores que pertenecen a esa corriente. Simplemente expone las cosas llanamente, sin subterfugios ni florituras.

     Hoy traigo una novela escrita en 1.939 y convertida en un éxito de ventas en los años ochenta. Un libro de sueños, egoísmos, decepciones y también de amor. Así que, supongo, que si tuviera que resumirlo diría que es un libro que habla de personas. Os invito a conocer a Arturo Bandini, aspirante a escritor.

     Se da además el caso de que los libros que hablan sobre literatura en la forma que sea me resultan atractivos. En este caso no se trata de una librería o lector sino de un hombre convencido de su talento que busca ver cumplido su sueño. Si abro un libro y mi mirada tropieza con un fragmento como este...
     "- ¿Tiene trabajo?- preguntó.
     - Soy escritor- respondí-. Espere, puedo demostrárselo."
     Bien, si eso pasa, el libro tiene muchas posibilidades de venirse conmigo a casa. El tema me atrae.

     Y a vosotros, ¿hay algún tema que hace que un libro os atraiga al primer golpe de vista?

     Gracias

sábado, 8 de septiembre de 2012

Entrevista a Jaume Cabré

     Jaume Cabré es un autor fundamental en el panorama actual. Licenciado en Filología Catalana por la Universidad de Barcelona, catedrático de Lengua y Literatura en diversos institutos y profesor de Narrativa Audiovisual en la Universidad de Lleida. Ha trabajado como guionista de cine y televisión y colaborado en diversos medios de comunicación y literariamente se ha centrado en la novela y el relato. Pese a ello encontramos con su firma obras de teatro y reflexiones sobre la lectura y escritura. Cuenta con premios como el Víctor Catalá en 1973, el Fastenrath en 1980, el Crítica Serra d'Or en 5 ocasiones,... la crítica española también le dió su premio en 1992, la lista es larga. Ayer os presentaba su último libro, Yo confieso, y hoy conocemos al autor.

     - Yo confieso tiene un toque personal en las calles, en los tratos y en el amor por el arte y la música. Con muchas referencias culturales. ¿cuánto hay del autor en ese amor por el arte?
     - El libro tiene muchas referencias cultas por el protagonista. Si escribe como piensa de toda su vida con libertad en esta gran carta, es natural que las haya, forman parte de él. La música forma parte de Adriá; dentro de lo que le toca vivir, con esos padres que tienen una connotación negativa pero que también le dan un gran apoyo cultural.
     En cuanto a si hay parte del autor, por supuesto que la hay. Siempre he sentido un gran interés por la música, incluso más que por la literatura, pero mi propia biografía me empujó hacia la literatura, a componer una narración. Mi visión de la literatura es por medio de una composición global, exactamente igual que pasa con la música. No se tiene todo delante sino que hay que ir recordando y moviéndose en el tiempo de lo ya plasmado y por eso se necesita tener una visión de todo el conjunto. No es así por ejemplo con la pintura, ya que se tiene siempre delante el cuadro en que se trabaja.
     - Novela complicada, con un narrador omnisciente que es capaz de saltar de época en época y moverse con la misma soltura que si estuviera en el presente, ¿empieza a ser un rasgo característico de su obra este tipo de narradores?
     - Es un poco por lo comentado antes de concebir la literatura como una composición global. Llego a ella sin ver la novela realmente, tengo algo un punto de partida y empiezo a trabajar porque lo necesito. Sin saber cómo es la historia y cómo evolucionará.
     Hay fusión de tiempos dando señales para que el lector no se pierda y un narrador totalmente libre con personas gramaticales también libres. Realmente hay un borde con el caos en el que procuro moverme.
     - ¿Es importante la ubicación elegida entonces a la hora de escribir una novela?
     - Parto de un lugar conocido que podría ser mi casa, yo nací en El Eixample, para así buscar un lugar familiar puesto que la novela en sí parte de dos personajes separados por más de quinientos años. Aunque una vez que aparecen y tienen mi interés, esa separación me pareció algo anecdótico. Relativizo el tiempo y el espacio (Cataluña y Polonia) y me encuentro con alguien que busca refugio en un monasterio…. Todos me gustaban y todos tenían que contar su historia. Así que necesito a alguien cercano, un niño en este caso un poco mayor que yo y que vive en mi piso.  A partir de ahí hay grandes divergencias, Adrià es un niño solitario, hijo único y con unos padres excesivamente autoritarios, características que no comparto con él.
     La ubicación es por tanto muy importante ya que el autor tiene que verlo verosímil para que lo pueda ver el lector y es muy importante que el entorno que ve el autor lo sea.
      -  Los silencios son una parte muy importante de Yo confieso, se nos indica que se saben interpretar, se escucha a escondidas, ¿es difícil utilizar el silencio para dar énfasis?
     -  El silencio es una figura capital en la música, sobre todo en el sentido técnico. En la literatura en cambio lo tienes que decir y por lo tanto el lector no nota y es fácil que pierda el significado. Hay que percibirlo captando la importancia de los momentos en que se compone ese silencio. Son los diálogos que no se dicen pero que están.
     Decía Zweig algo así como que él escribía la historia y luego iba quitando las partes sobrantes hasta que se desmorona.  Es  muy importante ese punto, vigilar que no sobra nada cuando se escribe un libro. Y dirás que eso lo digo yo que precisamente he escrito una novela muy larga (y eso que he quitado todo lo necesario para que no sobre una frase, ni un solo adjetivo)
     - En realidad esta era mi siguiente pregunta. Estamos en un momento en que los libros parecen escritos al peso, de 300 a 450 páginas y usted se desmarca con una novela de novecientas, ¿se planteó la extensión en algún momento?
     - No, no pienso en esas cuestiones porque cuando la escribo lo que me importa es encontrar un personaje que me enamore, una situación que me provoque curiosidad y un paisaje que me enamore igualmente. Empiezo sin saber si es una novela o un cuento o relato, lo que hago es buscar a alguien que camine y me indique el camino a seguir. Y creo que es lo que hacemos todos, o casi todos.
     - Tiene muchísimo éxito en Alemania, ¿a qué cree que se debe?
     -  Alemania es un mercado totalmente diferente, con unas cien millones de hablantes entre varios países tiene una industria editorial sumamente potente que hace apuestas seguras y fuertes. Interesan los personajes y que no habían visto una forma de escribir así, es una nueva forma de escritura para ellos.
     - Parte de la riqueza del libro está en las formas, comparado con Thomas Mann, con Vargas Llosa en sus comienzos, con Pla, un tanto más cercano geográficamente, ¿De dónde bebe Jaume?¿Cuáles han sido sus maestros?
     -  Hay muchos en realidad, me gusta Márquez y Vargas Llosa sobre todo en sus comienzos, y Carpentier y Rulfo. Me interesa mucho la literatura alemana, Thomas Mann… su Doctor Faustus es un libro para idolatrar. Hay muchos autores catalanes también que no son Pla, como Villalonga y Rodoreda, grandes maestros también Llull y Martorell. Me atraen también los grandes clásicos, la Divina Comedia, no sería quien soy sin ella.  No hay un maestro concreto, estoy leyendo permanentemente y releyendo, en este momento pensando en releer a Anna Karenina. Toda la literatura influye, toda es leída, bebida, trabajada. Incluso la que no gusta, aunque sólo sea por pensar, “yo nunca haría algo así a mi personaje”. Aprovecho para leer más en los períodos entre novelas, pero siempre hay un regusto triste porque tengo 65 años y cuando entro en una biblioteca descubro todo lo que aún me falta por leer.
     -  ¿Cree usted que las nuevas tecnologías fomentan la lectura o que esos lectores que iban a acercar los libros a los jóvenes al final no lo hacen porque los jóvenes que no leían prefieren usar la tecnología para jugar al Angry Birds?
     - Yo creo que el lector normalmente lo es porque proviene de una familia lectora más que por las tecnologías. Los padres que leen convierten en lectores a sus hijos. También puede darse en el entorno. Como profesor de bachillerato me he encontrado con chavales lectores y otros que sin tener entorno se sienten atraídos. Cuando la literatura es tu pasión y consigues transmitirla, los alumnos ven una chispa, una llama como si hubiera gato encerrado, y entonces muchos se descubren queriendo saber el color del gato. Es una edad difícil pero siempre engancha alguno o bien analizan su pasión por la tuya.
     -  Un final impactante el del libro:
     “Di por definitivamente inacabada esta novela el 27 de enero de 2.011 aniversario de la liberación de Austwitz”
     Seguido de una dedicatoria genérica, o casi, pero completa.
     - Estoy agradecido a mucha gente. Piensa que llevo dando la lata 8 años pensando en la verosimilitud. Por ejemplo en cuestiones médicas, pedía que lo leyeran y una vez la respuesta que obtuve fue “Esto jamás lo diría una enfermera” y justo eso era lo que yo buscaba, la crítica que me ayudara a conseguir que fuera real. Por eso no pongo nombres en el agradecimiento, son muchos y no quiero dejarme ninguno por el camino o primar unos sobre otros.
     En cuanto a la fecha es la real en que lo finalicé, recuerdo incluso la hora, fue a media mañana. La historia comienza antes de la publicación de Las voces del Pamano, es decir que empieza en 2.003.
     Es curioso además que las primeras frases de la novela son lo que escribo al final. En este caso, lo último que escribí fue
     "Hasta anoche, andando por las calles mojadas de Vallcarca, no supe que nacer en semejante familia había sido un error imperdonable."
Buscando además que esa frase fuera perfecta para casi resumir y enganchar la curiosidad del lector, la necesidad de saber.
     - Aunque luego está llegar al final. Esos finales que ya sabemos no van a ser felices y edulcorados.
     - El final formaba parte de esta composición en que la historia se engulle a si misma, como una Botella de Klein, y si conseguía eso, tenía el imposible hecho novela. Es mas, lo abandoné por un tiempo, pero cuando finalmente me encaré con el final estaba decidido a darle ese giro .
     - Muchas gracias, ha sido un gran placer hablar contigo y descubrir al autor tras la obra.
     - Gracias a ti, también ha sido un placer.

     Quería daros también las gracias a todos por pasar, por leer, por dejar vuestras impresiones sobre lo que vais encontrando y con ello una muestra de vuestro paso. Gracias, de verdad.

     Bibliografía (Completa aquí):
     - La telaraña
     - Fra Junoy o la agonía de los sonidos
     - Libro de preludios
     - Señoría
     - Las voces del Pamano
     - Yo confieso