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miércoles, 3 de mayo de 2017
Cuando llega la penumbra. Jaume Cabré
"El día que maté a la primera niña entendí lo fácil que era, pero mi vida cambió desde entonces y no hubo marcha atrás; a partir de ese momento dejé de ser una persona normal, ya no podía, me había convertido en un hombre excepcional."
Cada vez que tengo oportunidad, digo a quien quiere escucharme que Yo confieso es una de las mejores novelas contemporáneas que he tenido el placer de leer. Y he tenido que esperar seis largos años para recuperar la voz de Jaume Cabré y poder embarcarme en su siguiente título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando llega la penumbra.
Esta vez estamos ante un recopilatorio de relatos, de los cuales dos ya habían visto la luz. El resto son completamente inéditos y de longitudes diferentes, con historias diferentes y dos nexos en común: el primero es que todos ellos están protagonizados por hombres. El segundo, es que cualquiera de ellos pueden ser los propietarios de la mirada que ilustra la cubierta del libro y es que, todos los relatos son una visión del mal.
Siempre digo que es complicado hablar de un libro de relatos sin caer en la tentación de ir desgranando uno a uno cada sinopsis y estropeando así la percepción del lector. Baste decir que en esta ocasión, Cabré habla de asesinos, de refugios en cuadros, de confesiones que jamás serán desveladas y de pérdida del alma. Cada relato, y apuntaría a que no es trivial que comience con niños en un hospicio, es un paso hacia el mal que sus personajes albergan, hacia sus vidas, y también hacia la propia intranquilidad del lector que reconoce un tono solemne, y a ratos irónico, que se mantiene de forma constante en la obra. Casi pareciera que, independientemente de quien tome la voz, y voces que se diferencian perfectamente unas de otras, Cabré hubiera querido otorgar al conjunto un sentido de grupo, de muestra de lo que hay.
Trece relatos y un epílogo, eso es lo que nos ofrece Cabré bajo el título Cuando llega la penumbra, demostrando una vez más que es un arquitecto de palabras. Y es que, con una ambientación magnífica basada en actos y almas más que en descripciones y lugares, nos deja su obra más oscura demostrando que es capaz no solo de extenderse en una gran obra como la citada al principio de esta entrada, sino también de condensarse en un puñado de páginas. Nos dejará con las ganas de que alguno de sus relatos fueran novelas completas, pero no porque nos falten datos, sino por el mero placer de seguir disfrutando de alguna de las historias. Yo, por ejemplo, me pregunté cómo había llegado cierto asesino al lugar en el que decidió que podía descargar su alma, y en qué modo exacto finalizaría la historia. Encontraremos también alguna pincelada irónica que lejos de buscar la sonrisa del lector, le hacen casi sentirse observado por el propio autor, como si esa ironía fuera destinado al propietario de la pluma y no del libro. Y es que, la sensación de ese ojo mirándonos que ilustra la cubierta del libro, se intensifica a medida que avanzamos historia tras historia.
Me ha gustado, lo he disfrutado y he paladeado la prosa de uno de los mejores escritores contemporáneos que podemos encontrar dentro de nuestras propias fronteras. No me cansaré de decirlo: hay que leer a Jaume Cabré.
Y vosotros, ¿me podéis recomendar a algún escritor patrio que consideréis imprescindible?
Gracias.
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sábado, 8 de septiembre de 2012
Entrevista a Jaume Cabré
- Yo confieso tiene un toque personal en las calles, en los tratos y en el amor por el arte y la música. Con muchas referencias culturales. ¿cuánto hay del autor en ese amor por el arte?
- El libro tiene muchas referencias cultas por el protagonista. Si escribe como piensa de toda su vida con libertad en esta gran carta, es natural que las haya, forman parte de él. La música forma parte de Adriá; dentro de lo que le toca vivir, con esos padres que tienen una connotación negativa pero que también le dan un gran apoyo cultural.
En cuanto a si hay parte del autor, por supuesto que la hay. Siempre he sentido un gran interés por la música, incluso más que por la literatura, pero mi propia biografía me empujó hacia la literatura, a componer una narración. Mi visión de la literatura es por medio de una composición global, exactamente igual que pasa con la música. No se tiene todo delante sino que hay que ir recordando y moviéndose en el tiempo de lo ya plasmado y por eso se necesita tener una visión de todo el conjunto. No es así por ejemplo con la pintura, ya que se tiene siempre delante el cuadro en que se trabaja.
- Novela complicada, con un narrador omnisciente que es capaz de saltar de época en época y moverse con la misma soltura que si estuviera en el presente, ¿empieza a ser un rasgo característico de su obra este tipo de narradores?
- Es un poco por lo comentado antes de concebir la literatura como una composición global. Llego a ella sin ver la novela realmente, tengo algo un punto de partida y empiezo a trabajar porque lo necesito. Sin saber cómo es la historia y cómo evolucionará.
Hay fusión de tiempos dando señales para que el lector no se pierda y un narrador totalmente libre con personas gramaticales también libres. Realmente hay un borde con el caos en el que procuro moverme.
- ¿Es importante la ubicación elegida entonces a la hora de escribir una novela?
- Parto de un lugar conocido que podría ser mi casa, yo nací en El Eixample, para así buscar un lugar familiar puesto que la novela en sí parte de dos personajes separados por más de quinientos años. Aunque una vez que aparecen y tienen mi interés, esa separación me pareció algo anecdótico. Relativizo el tiempo y el espacio (Cataluña y Polonia) y me encuentro con alguien que busca refugio en un monasterio…. Todos me gustaban y todos tenían que contar su historia. Así que necesito a alguien cercano, un niño en este caso un poco mayor que yo y que vive en mi piso. A partir de ahí hay grandes divergencias, Adrià es un niño solitario, hijo único y con unos padres excesivamente autoritarios, características que no comparto con él.
La ubicación es por tanto muy importante ya que el autor tiene que verlo verosímil para que lo pueda ver el lector y es muy importante que el entorno que ve el autor lo sea.
- Los silencios son una parte muy importante de Yo confieso, se nos indica que se saben interpretar, se escucha a escondidas, ¿es difícil utilizar el silencio para dar énfasis?
- El silencio es una figura capital en la música, sobre todo en el sentido técnico. En la literatura en cambio lo tienes que decir y por lo tanto el lector no nota y es fácil que pierda el significado. Hay que percibirlo captando la importancia de los momentos en que se compone ese silencio. Son los diálogos que no se dicen pero que están.
Decía Zweig algo así como que él escribía la historia y luego iba quitando las partes sobrantes hasta que se desmorona. Es muy importante ese punto, vigilar que no sobra nada cuando se escribe un libro. Y dirás que eso lo digo yo que precisamente he escrito una novela muy larga (y eso que he quitado todo lo necesario para que no sobre una frase, ni un solo adjetivo)
- En realidad esta era mi siguiente pregunta. Estamos en un momento en que los libros parecen escritos al peso, de 300 a 450 páginas y usted se desmarca con una novela de novecientas, ¿se planteó la extensión en algún momento?
- No, no pienso en esas cuestiones porque cuando la escribo lo que me importa es encontrar un personaje que me enamore, una situación que me provoque curiosidad y un paisaje que me enamore igualmente. Empiezo sin saber si es una novela o un cuento o relato, lo que hago es buscar a alguien que camine y me indique el camino a seguir. Y creo que es lo que hacemos todos, o casi todos.
- Tiene muchísimo éxito en Alemania, ¿a qué cree que se debe?
- Alemania es un mercado totalmente diferente, con unas cien millones de hablantes entre varios países tiene una industria editorial sumamente potente que hace apuestas seguras y fuertes. Interesan los personajes y que no habían visto una forma de escribir así, es una nueva forma de escritura para ellos.
- Parte de la riqueza del libro está en las formas, comparado con Thomas Mann, con Vargas Llosa en sus comienzos, con Pla, un tanto más cercano geográficamente, ¿De dónde bebe Jaume?¿Cuáles han sido sus maestros?
- Parte de la riqueza del libro está en las formas, comparado con Thomas Mann, con Vargas Llosa en sus comienzos, con Pla, un tanto más cercano geográficamente, ¿De dónde bebe Jaume?¿Cuáles han sido sus maestros?
- Hay muchos en realidad, me gusta Márquez y Vargas Llosa sobre todo en sus comienzos, y Carpentier y Rulfo. Me interesa mucho la literatura alemana, Thomas Mann… su Doctor Faustus es un libro para idolatrar. Hay muchos autores catalanes también que no son Pla, como Villalonga y Rodoreda, grandes maestros también Llull y Martorell. Me atraen también los grandes clásicos, la Divina Comedia, no sería quien soy sin ella. No hay un maestro concreto, estoy leyendo permanentemente y releyendo, en este momento pensando en releer a Anna Karenina. Toda la literatura influye, toda es leída, bebida, trabajada. Incluso la que no gusta, aunque sólo sea por pensar, “yo nunca haría algo así a mi personaje”. Aprovecho para leer más en los períodos entre novelas, pero siempre hay un regusto triste porque tengo 65 años y cuando entro en una biblioteca descubro todo lo que aún me falta por leer.
- ¿Cree usted que las nuevas tecnologías fomentan la lectura o que esos lectores que iban a acercar los libros a los jóvenes al final no lo hacen porque los jóvenes que no leían prefieren usar la tecnología para jugar al Angry Birds?
- Yo creo que el lector normalmente lo es porque proviene de una familia lectora más que por las tecnologías. Los padres que leen convierten en lectores a sus hijos. También puede darse en el entorno. Como profesor de bachillerato me he encontrado con chavales lectores y otros que sin tener entorno se sienten atraídos. Cuando la literatura es tu pasión y consigues transmitirla, los alumnos ven una chispa, una llama como si hubiera gato encerrado, y entonces muchos se descubren queriendo saber el color del gato. Es una edad difícil pero siempre engancha alguno o bien analizan su pasión por la tuya.
- Un final impactante el del libro:
“Di por definitivamente inacabada esta novela el 27 de enero de 2.011 aniversario de la liberación de Austwitz”
Seguido de una dedicatoria genérica, o casi, pero completa.
- Estoy agradecido a mucha gente. Piensa que llevo dando la lata 8 años pensando en la verosimilitud. Por ejemplo en cuestiones médicas, pedía que lo leyeran y una vez la respuesta que obtuve fue “Esto jamás lo diría una enfermera” y justo eso era lo que yo buscaba, la crítica que me ayudara a conseguir que fuera real. Por eso no pongo nombres en el agradecimiento, son muchos y no quiero dejarme ninguno por el camino o primar unos sobre otros.
En cuanto a la fecha es la real en que lo finalicé, recuerdo incluso la hora, fue a media mañana. La historia comienza antes de la publicación de Las voces del Pamano, es decir que empieza en 2.003.
Es curioso además que las primeras frases de la novela son lo que escribo al final. En este caso, lo último que escribí fue
"Hasta anoche, andando por las calles mojadas de Vallcarca, no supe que nacer en semejante familia había sido un error imperdonable."
Buscando además que esa frase fuera perfecta para casi resumir y enganchar la curiosidad del lector, la necesidad de saber.
- Aunque luego está llegar al final. Esos finales que ya sabemos no van a ser felices y edulcorados.
- El final formaba parte de esta composición en que la historia se engulle a si misma, como una Botella de Klein, y si conseguía eso, tenía el imposible hecho novela. Es mas, lo abandoné por un tiempo, pero cuando finalmente me encaré con el final estaba decidido a darle ese giro .
- Muchas gracias, ha sido un gran placer hablar contigo y descubrir al autor tras la obra.
- Gracias a ti, también ha sido un placer.
Quería daros también las gracias a todos por pasar, por leer, por dejar vuestras impresiones sobre lo que vais encontrando y con ello una muestra de vuestro paso. Gracias, de verdad.
Bibliografía (Completa aquí):
- La telaraña
- Fra Junoy o la agonía de los sonidos
- Libro de preludios
- Señoría
- Las voces del Pamano
viernes, 7 de septiembre de 2012
Yo confieso. Jaume Cabré
"Hasta ayer por la noche, caminando por las calles mojadas de Vallcarca, no comprendí que nacer en aquella familia había sido un error imperdonable"
Cuando uno oye hablar de autores españoles que traspasan fronteras y que no le son demasiado conocidos siempre busca obras de referencia. Tras leer un par descubrí una forma de contar historias con un sello muy particular, así que me apunté el nombre pensando, como tantas veces, en la cantidad de nombres que iban a tener que ser apuntados aún en mi listas interminables de autores. Hace unos meses me encontré con su última obra, y mirando la portada, me acerqué para ver si atisbaba qué era eso que el niño intentaba alcanzar. Al final leí la primera frase y me dije; Mientrasleo, estás perdida. Hoy traigo a mi estantería virtual, Yo confieso.
Conocemos a Adrià, un niño barcelonés que vive con sus padres siendo testigo en un improvisado fuerte situado tras un sofá en el centro del mundo, el despacho de su padre, de la historia de su casa. Un niño inteligente y despierto que irá creciendo entre un mundo lleno de cultura, idiomas paternos y música materna se entrelazan en en esta historia marcada por el mal y la culpa.
La verdad que esta sinopsis de se queda muy corta para explicar la novela de Cabré. Es una novela en la que se dan la mano muchos personajes de distintas épocas y lugares que se van dando la mano a través de la narración. Contada de una forma tan sencilla como complejo es su entramado, sentimos vértigo mientras viajamos por España, Holanda e Italia conociendo los secretos y sentimientos que mueven al mundo. Llevada de la mano de esa primera frase que tanto tiene que decir de una historia, me encontré recorriendo con velocidad esas novecientas páginas que se me hacían cortas, para acompañar al narrador por algunos de los momentos estelares de la historia moderna.
Aparece en su última parte un listado de protagonistas entre los que faltan algunos de los más notorios, la cultura, el arte, un violín, una medalla.... el amor, la amistad, la traición y el silencio. Nada escapa a la brillante pluma del autor que demuestra como se mueve con total soltura por una historia llena de hilos; cada uno con un punto de nacimiento, pero que todos ellos construyen la tela central de esta absorvente novela.
Hacia la mitad de libro ya tenía claro que Adrià no era un personaje más ni su creador un autor más. Un libro cargado de sentimientos dispuestos para que los vaya recogiendo el lector, con el que he sonreído y llorado. Pese a mirar con recelo el número de personajes que aparecían puedo decir que cada uno se colocó en el sitio adecuado para que yo lo encontrara en caso de necesidad, la complejidad muchas veces, expuesta de forma sencilla se entiende a la perfección, pero aquí, además, resulta hermosa. Comparado con autores de la talla de Thomas Mann, no diré que coincida o no en la apreciación, lo que si puedo decir es que Yo confieso es, posiblemente, una de las grandes novelas de la narrativa española contemporánea. Si me preguntan a mí, diría que imprescindible para los amantes de la literatura.
¿Y si de cara a las navidades hablamos de novelas sobresalientes? Será mi lista de Reyes, esta vez da igual si es novedad o no, simplemente quiero novelas sobresalientes para vosotros. Yo propongo Yo confieso.
Gracias
PD. El book trailer:
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