jueves, 31 de octubre de 2013

El monte de las ánimas. Gustavo Adolfo Bécquer




   "La noche de difuntos me despertó, a no sé que hora, el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.
     Intenté dormir de nuevo; ¡imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato, me decidí a escribirla, como, en efecto, lo hice."

     Ahora que todo el mundo decora calabazas, que se disfrazan los niños, y se venden golosinas para poder tenerlos con una sobredosis de azúcar despiertos más horas de las razonables. Ahora que gritan por las calles porque empieza a extenderse la moda de ir de casa en casa y corren desenfrenados entre pinturas de caras que te arriman sin importarles lo difícil que sea de quitar la mancha... Ahora es cuando esta noche me da miedo. Pero hasta no hace tanto, estábamos en fechas de difuntos. Por eso hoy acerco un clásico. Hoy traigo a mi estantería virtual, El monte de las ánimas.

     Estamos en Soria, en el Monte de las Ánimas, el día de difuntos junto a los condes de Borgues y de Alcudiel que van de cacería junto a sus hijos. En el camino, Alonso les empieza a relatar la leyenda de El Monte de las ánimas, que trata de Reyes, nobles y árabes en lucha: guerras y muertos y almas que siguen corriendo por ese monte junto a los animales durante la temida noche de difuntos. Poco sabía Alonso que le pedirían volver a dicho monte esa misma noche...

     Parece que si hablamos de leyendas tenebrosas, de ambientes escalofriantes clásicos en relatos cortos, todos tendemos a pensar en Poe. Y no, mucho más cerca tuvimos a Bécquer quien, estando precisamente en esta zona de Soria, nos dejó una de sus leyendas más conocidas y más apropiadas para estas fechas.
Un relato breve, una única leyenda que, sin grandes descripciones, nos hace un perfecto cuadro de una situación fantasmagórica a todos los lectores. Consigue ese halo de irrealidad que entrelaza el misterio con elementos sobrenaturales convirtiendo esta historia en una perfecta opción para escuchar una noche oscura, sin más luz que la luna y, si acaso, un par de velas.

     Por cierto, El Monte de las Ánimas existe, con leyendas que hablan de Templarios, capillas, ruinas,. Bécquer y quién sabe qué más. De hecho, estoy por asegurar que si decidiéramos acercarnos, alguien tendría mucho que relatarnos. Quien sabe, tal vez en las palabras de Béquer... tal vez... haya algo de realidad. Al menos durante una noche al año, a todos nos está permitido dudar.

     Y vosotros, ¿aprovecháis estas fechas como una excusa para acercaros a la literatura más aterradora?

     Gracias

     

miércoles, 30 de octubre de 2013

Dies Irae. César Pérez Gellida




     "Aquel hombre enjuto, de pelo cano, talludo y de porte distinguido caminaba pesaroso sin apenas atreverse a levantar la mirada de sus lustrosas botas militares. Se notaba a si mismo mucho más aterrado de lo que cabría esperar de un teniente coronel de la UNPROFOR y comandante en jefe de uno de los cinco enclaves protegidos por la ONU: Srebrenica. Comprobar que el rostro de su subordinado estaba absolutamente desdibujado le hizo ganar a Thomas Karremans algún punto de coraje."

     Siempre digo que comenzar una saga puede ser esclavo, por eso es de agradecer cuando no nos hacen esperar demasiado entre entregas. Así sucede con la trilogía de César Pérez Gellida, ya que apenas unos meses después de la salida de Memento Mori podemos continuar la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne sabiendo que la finalizará también sin hacernos esperar mucho. Hoy traigo a mi estantería virtual, Dies Irae.

     Carapocha, Augusto, Orestes, Pílades, Erika, Sancho... ya los conocemos a todos. Lo que no sabemos es lo que nos depara esta historia que comenzó hace casi seiscientas páginas con un cadáver sin párpados. Pero seguro que no va a suceder nada bueno. Sólo hay que coger el libro y abrirlo para encontrarnos las primeras muertes. Tres capítulos, tres escenarios y en todos huele a sangre.

     Uno de los grandes retos en esta reseña es no desvelar absolutamente nada de la primera parte, algo que el autor pone francamente complicado al retomar la historia prácticamente donde la dejó. Quizás no en el tiempo, ha dejado que transcurra lo necesario para que las heridas dejen de sangrar y pasen a ser un dolor sordo o una garra que atenaza, pero si en la acción y relaciones entre los personajes. De esta forma y bajo esta premisa de personajes ya conocidos y todos con unas secuelas que ya nos resultan tan evidentes como las marcas en el rostro de Carapocha, retomamos la historia.
     El autor sigue apostando por la música, intercalando canciones en una lectura que, sin tener un ritmo trepidante va subiendo a medida que avanzamos. Esta vez, con los papeles repartidos, era bastante más complicado mantener el interés del lector, y sin embargo lo consigue con una historia que se reparte en dos hilos temporales y nos hace salir de Valladolid. La asienta mezclando datos reales y nos permite seguir buceando, o al menos intentarlo, en la mente humana buscando esas zonas oscuras pobladas de secretos que tan atractivas tienden a resultar en la literatura. Además tengo que decir que me he reído leyendo este libro, cosa que me ha pillado del todo por sorpresa puesto que tanto la documentación de la que hace gala como lo que en él sucede es escalofriante. Y aún así... tiene alguna frase escondida con la que me he tenido que reír sin que ello aligerase en absoluto la atmósfera.

     Hoy traigo un thriller psicológico del que todo el mundo se empeña en decir que lo más destacable es el lenguaje cinematográfico (que lo tiene). Sin embargo creo que yo me quedo con la arriesgada apuesta que supone conocer la identidad del asesino desde el primer momento y no basarse en descubrir quien es, incluso ahora darle voz, y aún así mantener al lector.
     Tengo que decir que me ha gustado más que Memento mori. Con las presentaciones ya hechas y con unos secundarios mucho más interesantes, me he encontrado una historia compacta en la que, sin llevarme grandes sorpresas (seguramente por la cantidad de lecturas que llevo a las espaldas), se perfila un autor que se va abriendo un hueco en el difícil panorama literario actual. Una novela entretenida y de fácil lectura y una trilogía que terminará, si la memoria no me falla, a principios de 2014. Hasta entonces, nos quedamos con el eco de Vetusta Morla.

     Decidme, sagas, trilogías, autoconclusivos... ¿qué preferís y a qué os termináis luego enganchando? Porque claro, yo empiezo hablando de sagas y aquí sigo esperando Vientos de invierno..

     Gracias

martes, 29 de octubre de 2013

Agnes Grey. Anne Brontë


     "Imposible describir la frescura y pureza del aire. Ninguna otra cosa se movía, ningún otro ser a la vista, solo yo. Mis pisadas eran las primeras que hallaban aquella arena virgen; ninguna señal sobre ellas desde que la última marea borrara las marcas más profundas del día anterior, y la dejara lisa y uniforme, salvo en las partes en que el agua había dejado algunos charcos y pequeños arroyos. Refrescada y vigorizada por la brisa, feliz, caminaba por la playa, olvidando todas mis preocupaciones, como si mis pies tuvieran alas y pudiese caminar cuarenta millas sin fatiga, y experimentando una sensación de entusiasmo que no recordaba desde los días de mi juventud."

     Es difícil leer y no terminar cayendo en la familia Brontë. Y supongo que es difícil pertenecer a esa familia y no terminar escribiendo. Esta familia si que es de las que vivieron imbuidas en la literatura desde su nacimiento; de hecho ya de niñas las tres hermanas Brontë escribieron poesía y redactaron junto a su hermano (investigaré si publicó algo, palabra) unas aventuras que sacaban en una suerte de revista improvisada. Siguiendo la estela de esta familia, hoy traigo a mi estantería virtual, Agnes Grey.

     Conocemos a Agnes, hija de un pastor en una familia que se arruina y que decide ofrecerse como institutriz para ayudar con los ingresos que suponga su trabajo. Veremos la ilusión con la que llega al trabajo y lo mal vista que está la clase trabajadora socialmente, sus esfuerzos y fracasos en el día a día. Sin embargo poco a poco encauzará su vida, encontrando su sitio e incluso enamorándose.

     La menos de las Brontë tiene dos títulos, así que me decidí por este ya que leí que contenía una importante carga autobiográfica. Y por curiosidad, claro. Me gustan las letras de esta familia y quería saber si esto se mantendría en Anne. Y así es, tiene un punto literario que me ha seguido gustando aunque la historia difiere mucho de lo que había pensado en un primer momento.
Agnes es una mujer que, como muchas en la época, se encuentra preparada pero pertenece a una clase social que le da pocas oportunidades y por lo tanto ha de buscarse la vida: es la heroína de la novela. Pero su autora aprovecha esta heroína no para enfrentarse a la sociedad, sino para escribir un libro con una gran carga moral, incluso religiosa en algunos momentos que termina desembocando en una historia romántica.

     Es una lectura bastante ligera, aunque reconozco que no terminé de conectar con una protagonista que en algunos momentos me pareció que estaba resentida por el lugar que la había tocado. Por supuesto que estaba con niños mimados y familias de una clase social que muchas veces despreciaba a la obrera. Y lo refleja de una forma realista, no tenemos ninguna duda de estar leyendo lo que sucedía en la época victoriana y las situaciones que les tocaban vivir a esas jóvenes. Incluso el ambiente moralista refleja el del momento... pero me faltó un punto de conexión con ella. Supongo que de algún modo eché en falta el toque de rebeldía que hace que una protagonista tenga fuerza, pero no por ello dejé de disfrutar la historia.

     Un buen libro para descubrir a la tercera hermana Brontë pero al que hay que llegar sin ánimo comparativo. Pues ya se sabe: "las comparaciones son odiosas" y aquí no nos vamos a encontrar a Jane Eyre ni a Heathciff.

     Por cierto, ¿cuál es vuestro libro favorito de las hermanas Brontë?

     Gracias

lunes, 28 de octubre de 2013

Antes de que hiele. Henning Mankell




     "Las ideas se precipitaban en su mente como si de una lluvia de agujas candentes se tratase. El dolor era casi insoportable. Con el fin de conservar la calma, intentaba por todos los medios pensar con claridad. ¿Qué era lo que más lo atormentaba? En realidad, no necesitaba buscar la respuesta, pues la conocía. Era el miedo. el miedo a que Jim liberase a sus perros y los enviase en su busca, como si él fuese una presa temerosa que se hubiese dado a la fuga, lo cual, por otro lado, era cierto. Los perros de Jim eran lo que más le aterraba."

     Hay autores que parece que son conocidos solamente por sus salgas y es difícil hablar de Mankell sin hacerlo de Walander. Sin embargo no siempre apetece empezar una saga por muy independientes que sean los casos. Por eso elegí este título, porque no pertenece a la saga Wallander. Hoy traigo a mi estantería virtual, Antes de que hiele.

     A Kurt Wallander ya lo conocíamos, así que ahora conocemos a Linda, su hija, que regresa unos días a casa de su padre mientras espera que su status de policía se haga oficial. Aprovecha para ponerse en contacto con antiguas amistadas, Anne y Zebran, pero todo se complica cuando Anne desaparece justo después de hablarle de un hombre que parecía observarla. Linda comienza entonces a buscarla y, cuando aparece una mujer asesinada brutalmente, empieza a ponerse nerviosa. El cadáver aparecido sólo tiene cabeza y manos.

     Lo primero que destaco es que el libro está escrito desde el punto de vista de Linda, así que nos metemos de lleno en una relación padre-hija bastante realista y, además, complementamos al ya conocido Wallander con la visión que nos aporta ésta de él. Por cierto que ya que lo primero es el prólogo, en este caso el autor consigue captar toda la atención justo en esta parte del libro. Es un buen adelanto de lo que nos va a suceder con el resto de la historia, nos va a enganchar hasta no dejarnos soltarlo.

     Las novelas de Mankell, además de ser unas estupendas referencias policíacas, tienden a incluir una suerte de reflexiones dadas por su autor. en este caso, y partiendo de un hecho conocido como el el suicidio masivo de los seguidores de Jim Jones en el 78, nos trae una novela en la que veremos como nos habla de fundamentalismos, por supuesto a su manera, de relaciones familiares o asesinos en serie. Dicho así ya nos podemos hacer una idea de lo tremendamente adictivas que pueden resultar estas más de cuatrocientas páginas. Es bastante importante, además, recalcar que no pertenece a la saga, ya que Wallander es uno de los personajes del libro. Y no sólo eso, sino que aquellos lectores que ya han leído los anteriores, se encontrarán con algún personaje conocido paseando por las páginas del libro. Siempre me ha gustando eso, el cruce casual de historias, hace que me vaya formando una especie de "universo" propio del autor, como si de ese modo todos sus entramados se me antojaran más realistas.

     Comienzo la semana con novela negra, un libro muy entretenido con un final tal vez poco sorprendente, pero Mankell no trata una historia en la que el fin sea dejar al lector asombrado, y eso se percibe desde las primeras páginas. No buscamos al culpable, seguimos las pesquisas, por decirlo así. Si os da pereza comenzar con sagas y tenéis curiosidad por el autor, hoy os traigo una opción a tener muy en cuenta.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

viernes, 25 de octubre de 2013

Llorar




     No soy una persona de lágrima fácil. De hecho lloro muy raras veces en público, excepto cuando lo hago delante de multitudes. Sin embargo mis multitudes no tienen ojos, sino letras. Porque reconozco que algunas de esas tardes en que me he sentado en el suelo, en mi rincón favorito aprovechando el silencio... hubo quien puso a traición palabras que hicieron que me emocionase. Pocas, sí, pero me ha pasado. Me ha pasado despedirme con pena de un libro cuando hubiera querido quedarme eternamente entre sus líneas, convirtiendo sus personajes en improvisados vecinos, y también me ha pasado que, de tanto hacerme confesiones al oído han conseguido que mi corazón se contraiga hasta hacerme soltar alguna lágrima peregrina acompañada de miradas desconfiadas por si tenía algún acompañante indiscreto.

     Me emocioné al conocer a Stoner, por el simple hecho de conocerlo, de verlo.. y casi por tener que despedirme de él. Y también con Fantine, madre, mujer.. perteneciente tal vez a ese estrato social que titularon Los Miserables. Cómo no hacerlo. Quién no lee con el corazón en un puño La sonrisa Etrusca o sonríe con emoción cada vez que un buen hombre comienza una frase diciendo "Sostiene Pereira.." Recuerdo haber seguido Las travesuras de la niña mala sin esperar que al final iban a llegarme de una forma tan profunda. Cómo no acordarme de Desgracia, cuya atmósfera te impregna hasta la desolación o de ese libro titulado Nunca me abandones, que coge al lector y lo estruja.
     Jamás busco libros tristes, no lloro con historias de amor, sino por mi propia cuenta, me emocionan otro tipo de relaciones que hacen que lea Grandes Esperanzas y tenga el corazón en un puño en el momento equivocado si lo comparo con otros lectores. Y tengo que confesar que mis rarezas se extienden hasta este punto, porque me emocionan las palabras. No por haber expresado con ellas un sentimiento sino por hermosas. Las descripciones, de una ráfaga de viento, de un poco de lluvia, un rayo de sol... Supongo que si la luz del sol en un ángulo determinado puede convertir una flor en una obra maestra, lo mismo sucede en un texto. Y cuando me encuentro con algo así lo releo con emoción contenida por haber encontrado un tesoro. Lo memorizo, lo anoto, lo mastico... me lo quedo.

     Como empezaba diciendo, no soy una persona de lágrima fácil. Hay quien si lo es y es capaz de emocionarse con mil y una películas, a mi con el cine me cuesta más. Tal vez porque esos personajes si que me ven desde el otro lado de la pantalla. No lo sé. Pero me he dado cuenta que una persona puede decir tranquilamente haber llorado viendo Lo imposible y nadie se lleva las manos a la cabeza. Ahora, si afirmas que has llorado leyendo un libro te tropiezas con un arco de cejas levantadas con incredulidad. Se puede llorar por muchos motivos: por alegría, por pena, incluso por estornudar muchas veces seguidas. Y en mi caso tengo que decir, que también puedo dejar caer una lágrima de pura admiración.

     Y vosotros, ¿os habéis emocionado con algún libro que nos queráis compartir?

     Gracias

jueves, 24 de octubre de 2013

El misterio de Pont-Aven. Jean-Luc Bannalec




     "Todo apuntaba que ese 7 de julio iba a ser un espléndido día de verano. Uno de esos grandiosos días de la costa atlántica que tan feliz solían hacer al comisario Dupin. Allá donde mirase, reinaba un azul luminoso y, aunque hacía un calor poco habitual para la Bretaña a una hora tan temprana, la atmósfera estaba tan despejada que todo presentaba unos contornos limpios, nítidos. Y eso que la tarde anterior había parecido que se les venía encima el fin del mundo: unos nubarrones negros, bajos y amenazantes habían cruzado veloces el cielo, descargando fuertes aguaceros torrenciales aquí y allá."

     Lo primero que me llamó la atención de este libro fue el tándem cubierta-título que se me antojaba de algún modo familiar, como con un regusto a aquellas viejas novelas detectivescas que no aparecían tan negras como las actuales. Por eso, movida por la curiosidad, me decidí a llevármelo a casa. Hoy traigo a mi estantería virtual, El misterio de Pont-Aven.

      Conocemos a Georges Dupin, un comisario desterrado de París a un pueblo de la costa bretona. Un día aburrido como otro cualquiera recibe una llamada que le informa de asesinato de un anciano de 91 años y propietario del hotel más famoso de la población vecina Pont-Aven. Allí se trasladará para investigar el caso tropezándose incluso con otro cadáver.

     Y esta vez acerté con mi intuición (y si no ha sido la única vez si que ha sido una de las pocas veces que he acertado, la intuición y yo nos llevamos regular) y me tropecé con un libro con regusto a novela clásica detectivesca. Dupin, que sí tiene intuición, es un típico detective con sus rarezas como sello de la casa, que investiga sospechoso a sospechoso a lo largo y ancho de este pueblo durante los cuatro días en que se desarrolla la historia. El autor, desde un plano maravillosamente dibujado hasta una ambientación realmente lograda, consigue trasladarnos a esta zona de Bretaña que se nos antoja casi tan idílica como un cuento, lo que contribuye a que recordemos más los libros de Agatha Christie que las novelas negras actuales, más oscuras y sangrientas.
     Un libro sencillo y entretenido en el que el arte tiene un hueco para hacer disfrutar al lector de una novela que da comienzo a la saga de las aventuras de este peculiar comisario. Si sois aficionados a la novela negra, seguramente se os quede corto Pont-Aven, pero para el resto, es un libro muy entretenido que no busca sorprender al lector con grandes giros, sino hacerlo disfrutar de una novela de misterio y, a juzgar por el éxito, no solo lo busca sino que además lo consigue.
     Como último apunte y puesto que he hablado de novela inicial de una saga, os diré que es autoconclusivo. Si comentaba que es el punto de partida, es porque fuera de nuestras fronteras ya se ha publicado el segundo, no porque la historia quede fragmentada dejándonos la necesidad de anotar en el calendario la fecha de salida del siguiente.

     Hoy comenzaba hablando de intuiciones a la hora de comprar libros, esos libros que con un primer vistazo sentimos la necesidad de llevárnoslos a casa no siempre con el mismo éxito. Decidme, ¿sois de hacer este tipo de compras impulsivas? Reconozco que en mi caso, me he llevado algún tesoro a casa (y un montón de rarezas).

     Gracias

martes, 22 de octubre de 2013

La formación de una marquesa. Frances Hodgson Burnett


     "Cuando el autobús de dos peniques se detuvo, la señorita Fox-Seton, que estaba acostumbrada a subir y bajar de los autobuses de dos peniques y a abrirse paso por las embarradas calles de Londres, recogió su elegante falda a medida con pulcritud y decoro y se bajó. Una mujer cuya falda a medida tiene que durar dos o tres años aprende pronto a resguardarla de las salpicaduras y se esfuerza en que conserve la frescura de sus pliegues."

     La colección Rara Avis de Alba me llamó la atención desde su concepción, se suponía, dijeron, que iban a rescatar rarezas literarias. ¿Cómo no iba a sentirme atraída? Hoy traigo a mi estantería virtual uno de los primeros títulos de la colección, se trata de La formación de una marquesa.

     Conocemos a Emily, una mujer cuya posición cambia al casarse con un viudo millonario y trasladarse a una mansión del campo inglés. Sin embargo, no todos los familiares del marqués estarán contentos con la llegada de la nueva marquesa. Por muy buena que ésta sea.

     Esta novela que arranca como una novela romántica victoriana casi al uso sufre una metamorfosis cuando llegamos a la segunda parte y aparecen los familiares, sobrinos del marqués. En un primer momento conocemos a Emily y su vida de una forma poco convencional, ya que la autora, pese a mantener un estilo clásico, nos sorprenderá con continuas observaciones sobre la protagonista. Las peripecias de esta mujer que comienza el libro siendo una suerte de secretaria de mujeres nobles nos llegan salpicadas con comentarios sobre su carácter, "de tan buena tonta" nos dice la autora demostrando no tener pelos en la lengua ni problemas para hacer una crítica por encima de lo sutil que provoca la sonrisa del lector.
     Llegada la segunda parte, y supongo que por eso podemos encontrarnos una comparación con la obra Rebeca que yo no termino de ver, el libro toma un giro al llenarse con las intrigas de los Osborn cuyo único objetivo es ser los herederos del marqués, para lo cual les sobra la extremadamente buena marquesa.

     Un libro entretenido que gana en la segunda parte y que está escrito de una forma sencilla y divertida. Contiene elementos propios de novela victoriana, descripciones y situaciones que a los lectores habituales del género nos resultan familiares, y lo combina con un sentido del humor directo que nos hará reír compartiendo las reflexiones que nos plantea.

     Porque seamos sinceros, ¿nunca os habéis planteado que determinados personajes son "demasiado" buenas personas?Y, ¿quienes son vuestros "buenos" literarios favoritos? Porque parece que siempre se pregunta por los "malos".

     Gracias.