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lunes, 2 de noviembre de 2015

Arenas movedizas. Henning Mankell



     "La mañana del 16 de diciembre, muy temprano, Eva me llevó a Kungsbacka, a la estación de servicio Statoil, donde alquilé un coche. Pensaba ir y volver ese mismo día a Vallakra, debía entregar el vehículo aquella noche. Al día siguiente iba a firmar mi último libro en el ambiente prenavideño de varias librerías de gotemburgo y Kungsbacke."

     Cuando uno descubre que un escritor admirado enferma o desaparece, siempre se siente un poco más desamparado, un poco huérfano. Eso me sucedió cuando Henning Mankell dio a conocer su enfermedad de forma pública. Hoy traigo a mi estantería virtual, Arenas movedizas.

     Cuando Mankell tuvo un accidente de tráfico en diciembre de 2013, consideró que este era la causa del dolor de cuello que comenzó a molestarle en las navidades de ese mismo año. Apenas comenzado el año y el mes de enero, hablamos de un día 8, Mankell acudió al hospital ya que esas molestias habían empeorado. El diagnóstico fue demoledor, no sólo tenía cáncer, además estaba extendido puesto que el dolor del cuello estaba provocado por las metástasis de un tumor localizado en el pulmón izquierdo. Mankell, como cualquiera, se hunde y comienza a leer refugiándose en las letras, sin embargo en apenas unos días consigue levantar la cabeza y tomar la decisión de luchar. Lucha y lo cuenta, primero en la prensa y finalmente escribe este libro en el que reflexiona sobre su vida, los miedos, las incertidumbres y también las injusticias. El infierno del diagnóstico fue combatido no sólo con fuerza de voluntad y ganas de vivir; también con la fuerza de las letras.

     En este libro el autor se desnuda para el lector. Desde ese limbo terrible de no poder aceptar aquello a lo que la medicina sentencia, Mankell mira a su infancia, a los recuerdos de las arenas movedizas de aquella época y también al momento en el que, siendo él mucho más joven, compartió habitación de hospital con un enfermo de cáncer del que hoy se acuerda. Para él, la mejor manera de enfrentarse al miedo a perder la vida, es recordar la propia, desde la infencia. Y eso es lo que hace, aunque es cierto que se deja llevar y salta por distintos episodios en lugar de seguir la estructura lineal de una biogra´fia, Mankell está ahí. Considue de ese modo reflejar al hombre del presente mediante el orden de los recuerdos de su pasado, mediante la selección consciente o no de los episodios que recuerda. Y es que, muchas veces conocemos más a quien nos cuenta una historia por la forma de contarla, que por la historia en sí. A través de capítulos cortos, vamos conociendo su vida y sus preocupaciones, y también su sentido del humor, mediante algún guiño a su gran hijo literario, Kurt Wallander, del que no se olvida cuando en su vida se cruza una mujer llamada Mona. No deja tampoco de lado su necesidad de denunciar injusticias, presente de un modo u otro en todos sus libros, y en este toca el tema de los residuos nucleares y de la falta de cuidado en la forma de tratarlos, del desconocimiento real que existe sobre algoq ue podemos tener más cerca de lo que pensabmos. Reflexiona de este modo sobre el legado que vamos a dejar de nuestro paso por el planeta. Y lo hace de tú a tú, casi en un diálogo que en realidad es un monólogo por el que pasan todas las cuestiones que a él le parecen importantes. Nos cuenta de sus miedos, sus errores y la forma de enmendarlos, lo aprendido y lo dejado en el camino y, por supuesto, de la enfermedad y la muerte.
     Sin embargo, no es un libro depresivo. Es, en todo caso, un libro de Mankell, sin flores y nubes rosas y con una ventana, siempre orientada a la esperanza.

     Quizás para los seguidores del escritor, la parte más interesante sea en la que habla del momento en el que decide que va a ser escritor y cómo comienza sin apoyos, sin formación, sin un entorno que lo arrope... Habla también de viajes, de su estancia en África, de su padre y también de la búsqueda de su madre. Mankell habla de... Mankell y esta vez, lejos de inventarse una historia, nos muestra su alma.

     El libro finaliza seis meses después del diagnóstico. Por el camino hemos conocido tratamientos, informes y la lucha de un hombre que no pierde la esperanza. No diré que hay optimismo, pero si hay esperanza.

     Henning Mankell falleció el 5 de octubre de este año 2015 dejando un legado de novelas que le colocaron en lo más algo del género negro. Evidentemente Wallander no es lo único que nos ha dejado, pero los aficionados al género, siempre unirán ambos nombres.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

     PD. La mejor herencia que nos deja un escritor es su legado literario, su obra a través de la cual lo podremos conocer y disfrutar de una forma inmortal. Si esta entrada pretendía ser un homenaje, humilde en su importancia y sincero en su intención, qué mejor manera que completarlo con la reseña de Asesinos sin rostro que hoy publica Abrirunlibro. Conocer a Mankell leyendo su obra, de la primera a la última.

jueves, 30 de enero de 2014

Kurt Wallander. Henning Mankell


 

     Y si ayer hablábamos de detectives, también ayer se conocía la noticia de la enfermedad de Henning Mankell que él mismo anunciaba. Ya ha pasado Mankell por este espacio, o mejor dicho lo hizo algún título suyo. Hoy invitamos a su detective más famoso, Kurt Wallander.

     Muchos piensan que es el alter ego del autor, supongo que compartir edad, gustos musicales y placer disfrutando con la naturaleza ayuda. Lo cierto es que la vida de Wallander nos ha acompañado caso tras caso a los amantes de la novela negra. Y lo digo en pasado porque la saga Wallander termina con El hombre inquieto. Muchos de hecho nos sorprendimos al ver su regreso en Huesos en el jardín, y sería el propio Mankell quien nos vendría a explicar que esa historia llevaba ya muchos años escrita, nacida como un pequeño regalo a los compradores de su saga, y que rescataba pensando en nosotros, los lectores coleccionistas.
     Wallander es desordenado incluso en sus hábitos alimenticios, quizás por eso tiende al sobrepeso. Pero su gran capacidad es la de ir paso a paso en unas investigaciones que muchas veces nos muestran contenidos sociales importantes. Precisamente por eso las novelas en las que aparece se disfrutan paso a paso casi más que cuando terminamos conociendo al asesino al que perseguíamos. Nos hablará de racismo, de desigualdades sociales, de el boom económico y las diferencias creadas... Mankell no es un escritor que se muerda la lengua, y eso hace sus novelas francamente interesantes.
     Con todo esto, como supondréis, os recomiendo que os acerquéis a conocer a Wallander, eso sí, de forma ordenada. No porque sus tramas queden abiertas, ya que son casos cerrados, pero si que es cierto que vamos conociendo al protagonista y a las personas que lo rodean mucho mejor si leemos de forma cronológica hasta llegar al final. Y eso es algo que me gusta y que no siempre se da en las sagas detectivescas. Saber que comienza y que tiene un último libro. Y no, no penséis en muerte tan rápido... será mejor que vayáis título a título para empezar a sacar conclusiones sobre cual puede ser el final de Wallander...

1. Asesinos sin rostro
2. Los perros de Riga
3. La leona blanca
4. El hombre sonriente
5. La falsa pista
6. La quinta mujer
7. Pisando los talones
8. Cortafuegos
9. El retorno del profesor de baile
10. Antes de que hiele
11. La tumba
12. Huesos en el jardín

     Está claro que Mankell es uno de los grandes nombres de la novela negra que también nos ha sorprendido alguna vez en las páginas de los diarios con noticias sociopolíticas. En todo caso quiero dejar claro que esta no es una entrada provocada por el pesimismo ante una noticia, sino una invitación a conocer la pluma de Mankell quien, por cierto, seguirá escribiendo.
     Y es que muchas veces, ver el nombre de un escritor en la prensa, por el motivo que sea, nos recuerda que aún no nos hemos acercado a su obra. Y cualquier excusa es buena para abrir un libro.

     Por cierto, aprovechando que he visto un reto que me ha parecido interesante sobre autores eternamente pendientes, voy a sacar a pasear mi lado más cotilla para preguntaros; ¿quién es vuestro autor eternamente pendiente? Ese que decís y retrasáis sin motivo real para hacerlo.

     Gracias

     PD. El reto es este. En el blog de Cartafol, una fantástica oportunidad para quitarle el polvo a un par de nombres

lunes, 28 de octubre de 2013

Antes de que hiele. Henning Mankell




     "Las ideas se precipitaban en su mente como si de una lluvia de agujas candentes se tratase. El dolor era casi insoportable. Con el fin de conservar la calma, intentaba por todos los medios pensar con claridad. ¿Qué era lo que más lo atormentaba? En realidad, no necesitaba buscar la respuesta, pues la conocía. Era el miedo. el miedo a que Jim liberase a sus perros y los enviase en su busca, como si él fuese una presa temerosa que se hubiese dado a la fuga, lo cual, por otro lado, era cierto. Los perros de Jim eran lo que más le aterraba."

     Hay autores que parece que son conocidos solamente por sus salgas y es difícil hablar de Mankell sin hacerlo de Walander. Sin embargo no siempre apetece empezar una saga por muy independientes que sean los casos. Por eso elegí este título, porque no pertenece a la saga Wallander. Hoy traigo a mi estantería virtual, Antes de que hiele.

     A Kurt Wallander ya lo conocíamos, así que ahora conocemos a Linda, su hija, que regresa unos días a casa de su padre mientras espera que su status de policía se haga oficial. Aprovecha para ponerse en contacto con antiguas amistadas, Anne y Zebran, pero todo se complica cuando Anne desaparece justo después de hablarle de un hombre que parecía observarla. Linda comienza entonces a buscarla y, cuando aparece una mujer asesinada brutalmente, empieza a ponerse nerviosa. El cadáver aparecido sólo tiene cabeza y manos.

     Lo primero que destaco es que el libro está escrito desde el punto de vista de Linda, así que nos metemos de lleno en una relación padre-hija bastante realista y, además, complementamos al ya conocido Wallander con la visión que nos aporta ésta de él. Por cierto que ya que lo primero es el prólogo, en este caso el autor consigue captar toda la atención justo en esta parte del libro. Es un buen adelanto de lo que nos va a suceder con el resto de la historia, nos va a enganchar hasta no dejarnos soltarlo.

     Las novelas de Mankell, además de ser unas estupendas referencias policíacas, tienden a incluir una suerte de reflexiones dadas por su autor. en este caso, y partiendo de un hecho conocido como el el suicidio masivo de los seguidores de Jim Jones en el 78, nos trae una novela en la que veremos como nos habla de fundamentalismos, por supuesto a su manera, de relaciones familiares o asesinos en serie. Dicho así ya nos podemos hacer una idea de lo tremendamente adictivas que pueden resultar estas más de cuatrocientas páginas. Es bastante importante, además, recalcar que no pertenece a la saga, ya que Wallander es uno de los personajes del libro. Y no sólo eso, sino que aquellos lectores que ya han leído los anteriores, se encontrarán con algún personaje conocido paseando por las páginas del libro. Siempre me ha gustando eso, el cruce casual de historias, hace que me vaya formando una especie de "universo" propio del autor, como si de ese modo todos sus entramados se me antojaran más realistas.

     Comienzo la semana con novela negra, un libro muy entretenido con un final tal vez poco sorprendente, pero Mankell no trata una historia en la que el fin sea dejar al lector asombrado, y eso se percibe desde las primeras páginas. No buscamos al culpable, seguimos las pesquisas, por decirlo así. Si os da pereza comenzar con sagas y tenéis curiosidad por el autor, hoy os traigo una opción a tener muy en cuenta.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias