martes, 28 de febrero de 2017

Zodiac. Sam Wilson


     "Rachel iba a llegar tarde a su primer día de trabajo, aunque la culpa no era suya. La lavandería de la calle Gull no abría hasta las ocho de la mañana, pero el mánager de Jiffyclean Servicio de Asistentas siempre les repetía que debían lllevar el uniforme impecable, a pesar de que cada chica sólo tenía uno."

      Nunca he creído en supersticiones ni horóscopos, y me sorprende cada vez que veo a alguien leerlo diciendo que es por curiosidad. La curiosidad fue lo que me llevó a mi a este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Zodiac.

     Ciudad Celeste es una ciudad cualquiera en un mundo dividido por estratos sociales basados en sus cartas astrales. Nacer bajo un signo u otro determina las opciones de futuro de una persona tanto como la casa en la que nace. En este lugar aparece el cuerpo del jefe de policía brutalmente asesinado y el detective Burton es el encargado de la investigación, en la que contará con la ayuda de la astróloga Lindi.

     Dicen que la novela negra es el género que más denuncia social tiene. Quizás por eso no podemos despegarnos la sensación de estar ante un reflejo velado de muchas situaciones durante la lectura de zodiac. Lo absurdo  de una férrea división social, la imposibilidad de un colectivo, aries en este caso, de escalar socialmente, los prejuicios, las dudas y los recelos, la asfixia social... todos ellos son temas presentes de forma permanente en la novela que hoy os presento. Y más allá de todo eso está la trama. Una novela de asesinatos con una trama envolvente cuyo ritmo va en aumento a medida que avanzamos.

     Zodiac se presenta como un thriller de lectura ágil que consigue mantenernos enganchados y entretenidos hasta la última página sin dar importancia al reloj. Con un detective marcado por clichés pero que se desmarca precisamente por la originalidad de la sociedad que presenta la novela, pronto nos vemos inmersos en el dilema social que provoca la división de clases de forma férrea de este mundo en el que algunos optan por buscar partos programados. La convulsión social provocada por la protesta, la herencia de signos basada en cálculos que pueden fallar, los estratos, las protestas de quienes no se ven identificados por aquellos rasgos que les caracterizan... todo ello es el telón de fondo de un caso que se va complicando por momentos y Burton será el encargado de resolverlo. Para conseguirlo seguiremos sus pasos junto a Lindi a través de una investigación en la que incluso las redes son importantes, dando así muestra de la actualidad a la hora de ambientar la historia. Y si antes comentaba la crítica social que esconde la férrea estratificación social de la novela, también tengo que decir que el autor sabe convertirlo en un punto fuerte, captando rápidamente el interés del lector que pronto ve su propia sociedad y las protestas de los desfavorecidos reflejados en ella. Además el perfil de los personajes, sobre todo el del protagonista que se ve en el centro de una de las polémicas que genera la trama, está bien dibujado y se ciñe a lo necesario para la novela, lo cual es de agradecer.

      Zodiac me ha parecido una historia sumamente entretenida, sobre todo al cerrar el libro y darme cuenta de que me había durado dos asaltos, ya que consiguió abstraerme lo suficiente como para olvidarme del reloj. Y eso, en este tipo de novelas, es precisamente lo que busco. Además, una vez finalizado, adquirió esa dimensión crítica que ya he comentado, mejorando así de una novela francamente entretenida a una historia más que recomendable.
Echad un ojo.

     Y vosotros, ¿sois de los que os quedáis con las críticas sociales y moralejas implícitas en vuestras lecturas?

     Gracias.

lunes, 27 de febrero de 2017

Un lugar a donde ir. María Oruña


     "Nuestro mundo es solo un envoltorio, una cáscara delgada y fina que esconde un enorme útero de piedra donde se guarda el secreto de lo que somos. El interior de la Tierra es húmedo, caliente e incógnito, como otro planeta en el que retorcidas venas huecas y pétreas perfilan caminos hacia el misterio, el origen y la verdad."

     Supongo que la gente que vive en grandes ciudades está más acostumbrada, pero muchas veces, el hecho de que una novela se ambiente en una zona que tienes a tu alcance, la convierte en algo más atractivo frente a otras. Eso sucedió con Puerto Escondido y hoy traigo a mi estantería virtual, la segunda novela de su autora: se trata de Un lugar a dónde ir.

     Conocemos la vida actual de Valentina Redondo y Oliver meses después de los sucesos que convulsionaron a toda una región. Viven en Suances, adaptándose el uno al otro, cuando aparece un cuerpo en la Mota de Trespalacios. Se trata de una mujer ataviada de tal forma que parece venida por una suerte de túnel del tiempo, y el equipo de Valentina Redondo, será el encargado de investigar esta curiosa muerte con una espectacular puesta en escena.

     Escribir una primera novela y que tenga éxito es difícil, que por ello se te considere un escritor es casi imposible. Porque dentro de la enorme dificultad de sobresalir entre tanto título, es en la segunda novela en la que se la juega el autor. Ahí es donde todos iremos (yo la primera) con lupa, buscando saber si fue una carambola, o si realmente tenemos ahí un nombre al que seguir. En este caso, María nos deja una novela más compleja en sus formas, lo cual no significa que lo sea su lectura. Utiliza una vez más varias voces, que esperamos confluyan en algún momento de la trama. María esta vez da el absoluto protagonismo a Valentina Redondo, pese a que equilibra ese protagonismo con las partes en las que no aparece en la historia que nos relata y, otorga además al lector la privilegiada posición de ir por delante de ella en muchos sentidos: y eso que esta vez se rodeará con un grupo mucho más nutrido de expertos que le irán proporcionando pistas y datos con los que ir tejiendo unas hipótesis que le lleven hasta el asesino en una resolución que me ha gustado particularmente.
     Las localizaciones vuelven a ser uno de los puntos fuertes de la novela, centrándose en Cantabria como ya hiciera en la primera novela, pero llevándonos además hasta la zona de Baviera. Me ha gustado particularmente la puesta en escena de ese primer cuerpo en un lugar desconocido para quienes incluso pasamos por delante con cierta frecuencia.

     La novela permite dos lecturas. Por un lado, y aunque hay que reconocer que María cierra sus libros con un golpe de efecto, al tratarse de dos casos individuales y cerrados, es un libro que puede leerse de forma independiente para quienes no se acercaron en su día a Puerto Escondido. Aquellos que vengan con el anterior libro ya leído, descubrirán una complejidad superior en la novela, algo que, a nivel personal, tengo que reconocer que me ha parecido uno de los puntos fuertes de la historia, ya que, además del caso a investigar, Oliver seguirá buceando en su familia para intentar encontrar a su hermano Guillermo.

     Un lugar a donde ir es una novela francamente entretenida que no defraudará en absoluto a quienes ya conocen la prosa de María y que contribuirá a que la autora siga haciéndose un camino en el panorama literario actual. Me ha gustado, quedo a la espera del siguiente título.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.
 

martes, 21 de febrero de 2017

Por si me oyes. Pascale Quiviger


     "Cuesta creerlo pero estoy vivo.
     Nunca estuve tan presente. 
     Tan despejado."

     Se va convirtiendo en costumbre acercarme a esta colección, pero cuando vi este libro me fue imposible no acercarme a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, Por si me oyes.

     Conocemos  a David, está en coma, ha caído de un andamio y ahora se encuentra en esta penosa situación. También conocemos a Caroline, su esposa, que tiene que vivir a su lado aceptando esta terrible situación y cuidando de su hijo de 6 años Bertrand, incapaz de comprender del todo esta circunstancia.

     Un año es el tiempo que dura este libro, una eternidad o un segundo para quien está en coma, cuyos pensamientos leeremos en cursiva. Una eternidad para quien acompañan a este hombre, porque no solo serán la mujer y el hijo, Quiviger nos acerca al equipo hospitalario y también a los padres, la familia de él y la de ella. Entre todos veremos todas las posturas posibles. Hay quien se resigna y quien no pierde la esperanza, quien cree que acecha la muerte y quien conserva ánimos o se niega a mirar la situación. El personal que les dice que le hablen, la mente del enfermo que no puede comunicarse, el dedo que se mueve, el niño que parece escuchar... todas las opciones quedan reflejadas en una familia cualquiera que tiene que enfrentarse a esta terrible situación pre-pérdida o de pérdida en vida.
Y el autor, además de encararlo con una cierta valentía, haciendo pensar al lector en todas las opciones posibles, incluso aquéllas innombrables, elimina de esta difícil ecuación el patetismo y las situaciones cargadas de sentimentalismo barato que suelen poblar estos libros. Utiliza, además, una voz poética para David, las letras más hermosas quedan conservadas para quien no puede hablar confiriendo de este modo a su tono algo de ilusión soñada para el lector que buscar darle un tono a lo largo del libro. Al resto, se le otorga sin problemas, cada pequeño cambio, cada paso en sus vidas, queda reflejado en sus actos y sentimientos. Mientras el enfermo parece deshumanizarse, hacerse etéreo, su familia ve como se produce el cambio contrario dentro de cada uno, esos primeros pasos que suponen la aceptación del gran cambio ya sufrido en sus vidas. El dolor y la ausencia ante quien sigue presente, la vida, la muerte, el camino...

      Hay temas complejos, no hay temas imposibles. Pascale Quiviger se enfrenta en este libro a uno de esos temas que apenas son tratados en la literatura, y lo hace con acierto. Evita clichés y encara con entereza una situación en la que, si uno se para a pensarlo, cualquiera podemos vernos por muy difícil, lejana o penosa que se nos antoje al verla en el cine o las noticias. Me ha gustado, y ahí soy consciente de que discrepo con muchos lectores, el final. De hecho, me ha gustado esta lectura. Es una pena que no tuviera más repercusión en su momento. Y es que, las librerías están llenas de libros que merecen la pena y pasan desapercibidos hasta que alguien nos los señala.

     Y vosotros, ¿hay temas que evitéis en vuestras lecturas? Yo, por ejemplo, evito en la medida de lo posible, la Guerra Civil.

      Gracias.

lunes, 20 de febrero de 2017

Efecto dominó. Olivier Norek


     "La psicóloga empujó el cenicero de cristal hacia delante. Aunque los estores estaban bajados tres cuartas partes, un rayo de sol cruzó la habitación e iluminó la danza del humo en suspensión.
- ¿Le apetece contarme cómo empezó todo?
El hombre aplastó el cigarrillo con un giro de muñeca y dijo:
- Es una historia que tiene varios principios.
La piscóloga, nerviosa, balanceaba el bolígrafo entre los dedos. Era evidente que el hombre que tenía en frente la intimidaba.
-  Al menos, ¿sabe por qué está aquí?
- Porque he matado a dos personas. ¿Teme que se sonvierta en un hábito?
- Solo ha matado a una. Y en legítima defensa. Respecto al segundo caso..."

     Lei los dos primeros libros protagonizados por Victor Coste y, cuando vi que salía este en castellano, ni me lo pensé. Hoy traigo a mi estantería virtual, Efecto dominó.

       Conocemos a Victor Coste (si no lo hacíamos ya) afectado por el resultado de su último caso. En ese momento le llega a las manos el secuestro de un joven a la salida de un local nocturno. Nadie ha visto nada, y se pide un rescate a los padres. Lo que no hubiera debido de darle mayorees quebraderos de cabeza, se tuerce y empiezan a caer las piezas de un dominó cuya primera pieza había colocado el autor con la historia de Nano Mosconi en la terrible cárcel de Marveil y cómo su hermana quieres sacarle de allí a toda costa.

     Vaya por delante, como considero que hay que avisar en estos casos, que uno puede ponerse directamente con este título sin conocer previamente a Victor Coste, ya que el autor nos familiariza pronto con su carácter, su vida, y la relación que mantiene con los miembros de su equipo policial. Además lo hace sin que el lector tenga la sensación de estar leyendo una suerte de resumen para ubicarse, ya que el autor sabe integrarlo perfectamente en las pequeñas historias que se despliegan junto al hilo principal. dicho esto comenzamos la novela con una terrible historia carcelaria que nos hace preguntarnos si el infierno está realmente en la tierra, y si es un penal llamado Marveil. Una vez conocemos los pormenores de la terrible estancia de Nano, un joven que llega allí por una imprudencia y que ni está preparado para esa vida ni sabe defencerse, no duda en mostrar la cara más dura del lugar. Y el lector no puede evitar dejarse caer en la historia de Nano, uno de los guardias de prisión, la hermana de Nano que conspira con el abogado para sacarlo como sea... Todos ellos se dibujan claramente. Pero, ¿y Coste? Coste aparece en un segundo hilo que nos habla de un secuestro con rescate fallido que se convierte en un verdadero infierno. Nos preguntamos el motivo del camibio, y es que, en esta novela habrá pequeños saltos como si estuviera dividida en partes más que en capítulos, trazadas con el cuidado suficiente como para que ningún lector pierda pie en la historia.

     Capítulos cortos, abundancia de diálogos y descripciones efectistas, convierten a Efecto dominó en una novela de ágil lectura, El autor nos coloca a ambos lados de la historia, en todas las posibilidades para ser realistas, por lo que hay escenas de una violencia frontal que pueden poner los pelos de punta pese a que Norek no se recree en ellas. No hace falta tampoco, con las frases precisas, el lector tiene la escena completa delante de los ojos. Esa sensación de calma con la que comenzaba la novela, se empieza a desvanecer mientras nos preguntamos el motivo de comenzar presentándonos esa historia de penales, y Norek pronto alcanza el ritmo thriller que busca ellector de este tipo de novelas para culminar con un final más que satisfactorio.

     Efecto dominó es una novela que me ha resultado realmente entretenida. Puede que para algunos requiera un poco de paciencia, pero no se verán defraudados en absoluto.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 17 de febrero de 2017

Que me quieras. Merritt Tierce


     "Los conocí en el caterin por el nuevo Grupo de Cirugía Mínimamente Invasiva de la Columna y el Cuello que los cuatro acababan de fundar. Cornelius era el que me gustaba y el único al que no me tiré, aunque fue el único que me pidió una cita."

     Tenía muchísimas ganas de tener este libro. Desde el primer momento, desde el primer día, me atrajo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Que me quieras.

     Conocemos a Marie, Camarera. Así, con mayúsculas. Y este libro nos cuenta la vida de Marie.

     Dicho así parece algo carente de sentido, cuando es justamente lo contrario. En una vida cualquiera, un paso en falso puede cambiar el rumbo del futuro. Marie se queda embarazada siendo adolescente, ella era un cerebrito y se había saltado un curso, así que su embarazo se produce siendo menor. Busca trabajo, avanza con su vida y, contra todo pronóstico en los argumentos de libros que pasan por modernos, se casa con el padre de su hija. La brillante estudiante de Texas que miraba hacia Yale, comienza su historia con 21 años, camarera y la dudosa virtud de soportar a hombres terribles. Y así comienza mirando atrás para relatarnos una vida vacía, que no es capaz de llenar con sexo, cocaína o dolor físico provocado por lesiones. De la ilusión de un juguete roto a una cáscara hueca que solo se ve plena al hablar de su hija, y de su trabajo como camarera.

     Cuando uno se enfrenta a una historia como esta, es fácil temer los tópicos habituales. A saber: o será una protagonista desgraciada que ha sufrido todas las vejaciones que se le ocurra al escritor, o estaremos ante una mujer coraje, perfecta para el papel de Julia Roberts. Pero no en este caso, Merritt Tierce ha optado por un camino más amplio y realista, el de la vida misma. Y deja que sea ella quien vaya desmadejando su historia como si fueran páginas de un álbum de fotos en el que vemos cómo han sido los días de esta mujer. Una mujer que no sufre abusos más que de sí misma, y que me hizo sentir auténtico terror ante determinadas situaciones que se provocaba. Y como contrapunto, la normalidad del trabajo, los compañeros (que podían o no ser de cama también), limpiar mesas, recoger vasos, mano en el muslo, cliente habitual, zona de ensaladas, saltarse pasos para cometer errores, no saltarse ningún paso mientras se cometen errores... en una larga sucesión de una vida rota y una protagonista que no se lamenta. Pareciera anestesiada. Hasta que dice que busca que un dolor tape a otro, y entonces asoma todo lo que ha empujado a esta novela a convertirse en una de mis lecturas favoritas del año, ¡y lo digo ya en febrero!

     Tierce escribe una novela brillante y desgarradora, con un estilo impecable, perfectamente fragmentado para que el lector, al igual que su protagonista, oscile entre una conciencia feroz y una vida igualmente feroz. No puedo hacer más que recomendaros su lectura.

     A veces, y cada vez más, me sorprenden las primeras veces, las primeras novelas. Y vosotros, ¿os aventuráis con nombres nuevos o preferías leer sobre seguro?

     Gracias.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Silencio. Thomas Raab


     "El día en que murió Karl fue un buen día.
     Un humo blanco procedente de la chimenea de ladrillo situada al otro lado del cerro se desplazaba como un velo de novia por el cielo despejado. debajo, el verde de los prados y bosques: jugoso, exuberante, extenso. A lo lejos, primero la suave elevación del Calvario, detrás la punta siempre humeante de la chimenea de la fábrica de acero, y ese silencio. Solo se oía el canto de los pájaros, el zumbido de los insectos, el crujido de las líneas eléctricas, el susurro de los árboles, el viento. Un lugar apacible para un instante fugaz."

     En esta ocasión traigo un regalo de Navidad tardío o quizás el primero que reciba este año. El caso es que hoy traigo a mi estantería virtual, Silencio.

     Conocemos a Karl cuando nace. Un niño deseado cuyo llanto atraviesa el pueblo de lado alado de forma incesante salvo en los escasos momentos que cae agotado. El rechazo que parece sentir por su madre pronto hace que ella caiga en una depresión, mientras que su padre, un hombre enamorado y de buen carácter, intenta imaginar qué misterio puede tener ese comportamiento. Karl no les odia, no odia a nadie. Lo que sucede es que nace con un oído muy desarrollado, y hasta el más mínimo ruido le vuelve loco de dolor, como si fuera a estallar su cabeza. Así que crece separado del mundo, aislado, sin luz, sin ruido, sin reglas. Pero las reglas son importantes, al menos las básicas que hablan del bien y el mal, de la vida y la muerte. Cuando alguien no entiende esas reglas corre el peligro de convertirse en un monstruo.

     Es inevitable, me temo, pensar en Jean Baptiste Grenouille, protagonista de "El perfume" tras leer la sinopsis de este libro. Y además el autor lo ha aprovechado, ha sido consciente, aunque aquí no hay mujeres a las que robar esencias, y la infancia del niño juega un papel crucial. Escrito a modo de thriller psicológico de esos que cargan la atmósfera de forma constante más que con subidas de adrenalina provocadas por giros y sustos, nos va descubriendo la vida de Karl y también la del policía que será su reverso. Un niño al que comprenderemos en su desdicha, pero que se mantendrá también apartado de un lector que no logra sentir lástima por él. Incluso antes de conocer sus atrocidades, ya le tenemos antipatía, como si Raab quisiera retarnos a no sentir pena por su discapacidad provocada por exceso. Este monstruo demoledor que protagoniza la novela se arma de esa supuesta inocencia, y cuando digo supuesta es juicio personal, para aterrorizar aquellos lugares por los que pasa, y también los jos del lector.
     Sin embargo, lo que parecía ser una historia prometedora, no logra mantener el ritmo hasta el final, y leídas las dos terceras partes se estanca ante un autor que opta por magnificar lo que sucede para así intentar no perderos. Y no hace falta eso, el lector ya es fiel a esas alturas y quiere saber qué va a suceder con Karl y, sobre todo, qué va a aprender.

     Silencio me ha parecido una novela que bebe de el perfume, parte de una buena idea y no termina de rematarla bien. No obstante, me ha parecido francamente entretenida. Y solo con pensar en su protagonista, tan bien descrito para que todos le pongamos imagen en apenas media docena de palabras, se me ponía la carne de gallina.

     Y vosotros, ¿recordáis a algún personaje que os haya hecho estremecer?

     Gracias.

martes, 14 de febrero de 2017

La hora de la araña. James Patterson


     "La finca de Charles Linderbergh, iluminada por una fuerte luz de tonos naranja, parecía un castillo en llamas en esa oscura y lóbrega región de Jersey, una zona repleta de espesos bosques de abetos y donde un muchacho, a quien la niebla húmeda le rozaba la cara, se acercaba a su primer momento de auténtica gloria: iba a cometer su primer asesinato." 

     James Patterson es un autor ya conocido por todos y, de hecho, el libro que hoy traigo a mi estantería virtual es el primero de una larga serie. Unos conocerán el título cuando vean que su protagonista es el ya famoso Axel Cross y otros por la película rodada allá en 2001 y que contaba con Morgan Freeman como protagonista. El caso es que hoy traigo a mi estantería virtual el primer libro de la serie recién reeditado, se trata de La hora de la araña.

     Alex Cross está investigando unos terribles asesinatos cuando dos niños de buenas familias desparecen y el jefe le deriva a este nuevo caso, para disgusto inicial del detective. No solo le cambia de caso, sino que además tendrá que colaborar con el FBI. Ambos son niños de 9 años, y Cross no arda en verse implicado emocionalmente pensando en sus propios hijos. No tardarán en descubrir que están ante un asesino realmente temible.

     Las novelas, incluso los thriller o sobre todo estos, acusan el paso del tiempo. Aquí lo notamos en las primeras páginas, cuando el autor nos hace esa distinción en el trato de casos entre negros, evidentemente pobres, y blancos bien situados. Hoy es un tema que tenemos más acostumbrado y no existen, o no debieran, la necesidad de estas denuncias abiertas sobre la discriminación por color. Además, no será el único momento en el que Patterson aluda al tema a lo largo de la novela. En cuanto a la historia, el autor busca entretener y lo hace recurriendo a todas las armas conocidas: capítulos cortos, abundancia de diálogos y partes descriptivas francamente visuales que ayuden al lector a avanzar sin problemas. Además afianza ese dinamismo con una sucesión encadenada de hechos y giros que no termina en el momento que suele ser cumbre en estas novelas, sino que avanza hasta la zona de juicio, pretendiendo de este modo dar una vuelta de tuerca a la tensión. Se queda, por supuesto, un poco corto en cuanto a la profundidad de los personajes y cae en ese cliché tan noventero del malvado hiperinteligente y, a ratos, casi inhumano por su capacidad de supervivencia, pero tampoco ha engañado al lector durante la novela, que no se siente en ningún momento defraudado antes situaciones semejantes. Patterson quiere escribir un bestseller y eso es justamente lo que hace, una novela cuyas páginas vuelan y que no aspira a escribir su nombre en los anaqueles literarios.
La saga, como comentaba en un primer momento, ha superado ya la veintena, pero sigue manteniendo a un público que se sienta a leer como quien ve una serie policiaca, sin importar demasiado si se saltaron u olvidaron parte de algún capítulo, porque el hilo se sigue a la perfección.

     La hora de la araña es una novela entretenida sin aspiraciones que se lee casi casi del tirón. Puede que no perdure en la memoria del lector, pero le hará pasar un par de tardes en la compañía de este detective.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sagas?

     Gracias.