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jueves, 12 de mayo de 2016
Camille. Pierre Lemaitre
"Un acontecimiento se considera decisivo cuando desbarata nuestras vidas por completo. Camille Verhoeven había leído esta afirmación unos meses antes, en un artículo sobre La aceleración de la historia. Ese acontecimiento decisivo, sobrecogedor, inesperado, capaz de provocar un cortocircuito en el sistema nervioso, lo podrán distinguir inmediatamente del resto de accidentes vitales porque transmite una energía y una intensidad particulares. En cuanto ocurra, serán conscientes de que sus consecuencias van a ser de proporciones gigantescas, de que lo que ha pasado es irreversible.
Por ejemplo, tres disparos de una escopeta de repetición sobre la mujer que uno ama."
Tras Irene y Alex, y sí Rosy & John aunque fue una tercera entrega que se coló sin avisar, era inevitable leer el cierre de la serie sobre Camille Verhoeven de Lemaitre. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Camille.
Cuando comienza la historia Camille tiene una relación con una mujer llamada Anne. Y es algo que no olvidaremos a lo largo de la historia ya que Anne es brutalmente atacada y abandonada casi sin vida durante el atraco a una joyería. Cuando Camille se entera, hará todo lo posible por quedarse con el caso, ocultando su vínculo personal con la víctima para así poder dar caza a quien hizo eso a la mujer que ama. Lo que no saben ninguno de los dos es que el agresor parece dispuesto a no correr riesgos; la mujer no debió sobrevivir.
Lemaitre avisó de que sería una saga corta la de Camille, de hecho inicialmente iba a ser una trilogía. Con el volumen que lleva como título el nombre de su protagonista, el círculo se cierra en más de un sentido, y pone punto y final a la historia de este carismático personaje marcado tanto por su carácter, como por su altura. Un comienzo agresivo en el que Lemaitre aprovecha uno de sus puntos fuertes, la tremenda capacidad para proyectar imágenes en el lector, presentando la brutal agresión sufrida por Anne, la pareja de Camille. Casi mastica las palabras ralentizando el tiempo para disfrutar del horror que puede provocar así en el lector y hacerle comprender el que sufre el propio Camille al ser testigo de la agresión gracias a las imágenes de una cámara de vigilancia. Y, aprovechando esa sensación, sentimos como si la tierra volviera a girar a la velocidad normal y nos adentramos en esta historia que dura tres días y que cuenta con el punto de vista de tres personajes: Camille, Anne y el propio ladrón que hablará además de forma directa. Y esa es la gran novedad de la última entrega de esta serie que, por lo demás, me ha resultado más previsible que las anteriores, sobre todo en su parte final. Es cierto que el haber recibido los libros de forma tan seguida, dificulta que el lector no se acostumbre a los giros y formas y le coja el punto a los trucos del escritor, pero uno no puede evitar querer ser sorprendido siempre y eso empaña un poco la lectura.
Con todo, el personaje de Camille sigue siendo sobresaliente, esta vez con un equipo más reducido que nunca (confieso que me he quedado con ganas de más Louis), vemos como pisa peligrosamente las líneas de lo correcto en su trabajo para dar caza a quien hizo eso a Anne. La desesperación y su necesidad casi vital son palpables desde el primer momento, y el autor en la parte central del libro se encarga de desarrollar ese punto uniendo además este libro con tramas anteriores que no desvelaré. Pero sí os digo que esta vez convendría leer los anteriores para llegar a este. La violencia sigue presente de forma frontal y el autor no escatima en detalles, huellas de sangre o golpes precisos para horror de un lector incapaz de apartar la mirada de lo que nos relata. Y no sólo eso, sino que consigue que no resulte ofensivo, que se antoje necesario en sus novelas esa suerte de exhibicionismo (eso sí, en cantidad muy moderada) como si fuera una marca de la casa. Exactamente igual que lo es que nos recuerde que la estatura de su protagonista es inversamente proporcional a sus logros policiales. No sería Lemaitre si no lo hiciera así.
Una novela que, sin llegar a Alex, sigue manteniendo el ritmo y la intriga adecuados para conseguir que el lector no levante la vista del libro. Muy entretenido para esas tardes piscineras que se aproximan.
Y vosotros, ¿qué tipo de libros buscáis para esas tardes de sol, sombra y pereza?
Gracias
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miércoles, 20 de mayo de 2015
Irene. Pierre Lemaitre
"- Alice... -dijo mirando lo que cualquiera, excepto él, habría considerado una chica.
Había pronunciado su nombre para ganarse su complicidad, pero no había conseguido que aquello surtiera el menor efecto. Bajó la mirada hacia las notas a vuela pluma que había tomado Armand durante el primer interrogatorio: Alice Vandenbosch, veinticuatro años. Intentó imaginar qué aspecto podría tener normalmente Alice Vandenbosch de veinticuatro años. Debía de ser una chica joven, con el rostro alargado, el cabello castaño claro y una mirada firme."
Conocí al autor con Alex, segundo libro de la saga, realmente impactante, después con Nos vemos allá arriba, libro con el que ganó el Premio Goncourt, y hace no tanto llegaba Vestido de novia. Registros diferentes de un autor al que merecía la pena seguir la pista. Por eso no tardé nada en leer este libro y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Irene.
Conocemos a Camilli Verhoeven, héroe discreto de estatura más que discreta, comandante de la policía. Lleva una vida tranquila junto a su equipo policial y su hermosa esposa Irene, que está esperando un hijo. Sin embargo eso cambia el día que recibe una llamada para avisarle de un crimen: cuando llega encuentra una escena espeluznante de mujeres descuartizadas que logra intranquilizarlo hasta perturbar sus momentos más íntimos. Por si fuera poco, no es el único crimen cometido por este terrorífico asesino, y la prensa se siente atraída y busca conocer detalles. El reloj se pone en marcha para Camille; hay que coger al asesino.
Comenzaba diciendo que Irene es el primer libro de una trilogía que muchos hemos comenzado en Alex. Ahora sabemos, no sólo que este es el primer volumen, sino que la trilogía está formada por cuatro títulos que serán publicados por esta editorial en el futuro.
Lemaitre arranca esta novela con un crimen realmente perturbador. No sólo para su policía, sino también para el lector que cierra el libro temiendo haber salpicado algo de sangre. El crimen que nos presenta es tan feroz, que consigue que le tiemblen las rodillas al policía más experimentado; y sin embargo nada hay que reprocharle al autor por estas páginas. Porque consigue, mediante un simple y hábil giro de muñeca, ponerse al resguardo de una muy buena sombra, dejando claro que él (el autor) es inocente. Y empiezo justo en este punto, porque me ha parecido uno de los momentos brillantes del libro, de esos que traspasan el juego entre personajes y sientes que realmente el escritor ha conseguido jugar con el lector y dejarte con los ojos como platos y la boca bien cerrada ante la observación que tenías sobre su escena. Una escena preparada con un fin muy preciso rindiendo un homenaje muy particular al género negro.
Verhoeven se acompaña de un equipo policial en el que todos tienen su rasgo distintivo, del privilegiado al avaro pasando por el mujeriego todos juegan su papel durante la investigación. Y termina de cerrar el círculo de secundarios con un periodista particularmente suspicaz y avezado que juega al gato y el ratón con nuestro comandante buscando una situación de informador privilegiado. De hecho, y ahora que tengo delante a todos sus personajes, el comandante es de los menos llamativos pese a la particularidad que le otorga el autor basada en su estatura.
La trama, que comienza con un duro golpe en la cara del lector, se desarrolla con un ritmo que va aumentando a medida que nos dan datos. La investigación y las pruebas a las que es sometido el protagonista, nos sirven para ir hilando poco a poco a la vez que asentimos y buscamos incluso alguna de las partes que nos presentan. Reconozco que yo lo hice. No escatima en datos, pequeñas aportaciones a las que deberemos estar atentos, ni tampoco lo hace en su parte final a la hora de aumentar el ritmo intentando descolocar al lector. Reconozco que vi venir una parte, pero no importaba, casi al contrario, eso fue lo que provocó que no pudiera apartar la vista de la historia. Lemaitre consigue una tensión en sus últimas páginas que dejan al lector satisfecho y sin resuello.
Una novela francamente entretenida y una saga que pienso continuar. Ahora sólo me falta saber cuándo llegará el resto a nuestras librerías.
Y vosotros, ¿sois de los que resolvéis misterios o de los que os quedáis sorprendidos con los finales?
Gracias
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jueves, 5 de febrero de 2015
Vestido de novia. Pierre Lemaitre
"Está sentada en el suelo, con la espalda contra la pared y las piernas estiradas, jadeante.
Léo está pegado a ella, inmóvil, y tiene su cabeza en el regazo. Con una mano ella le acaricia el pelo y con la otra intenta secarse los ojos, pero con movimientos desordenados. Llora. Algunos sollozos se convierten en gritos, chilla, le sale de las entrañas. Cabecea. A veces, la pena es tan intensa que se golpea la parte de atrás de la cabeza contra el tabique."
Conocí a Lemaitre con Alex, una novela francamente entretenida con un punto diferente que me atrapó entre sus páginas. Después llegó a mis manos Nos vemos allá arriba, nada que ver con la anterior. Así que cuando vi el título de hoy en la librería no pude resistirme. Hoy traigo a mi estantería virtual, Vestido de novia.
Conocemos a Sophie, una mujer que trabaja cuidando a un niño. Tiene lagunas en la memoria y vamos conociendo su pasado y como vive atemorizada de si misma, de las pesadillas sobre lo que tal vez haya hecho sin recordarlo. Sophie huye del mundo y de si misma dejando cadáveres como huellas de su paso.
Este es uno de esos libros que duran dos tardes en la mano y que pueden ser estropeados a quien aún no se acercó, en apenas una frase. Un libro a cuidar si se va a recomendar.
El autor divide la trama en tres partes en las que va encajando una historia que comienza siendo una novela negra con alguna escena violenta explícita para dar paso a una potente trama psicológica que acelera hasta terminar con un par de giros vertiginosos que, además, consiguen encajar la totalidad de la trama. Porque tengo que reconocer que, desde que aterricé en la segunda parte, un pensamiento recurrente era; "no podré decir si me gusta, hasta no ver qué hace el autor con la trama, si me lo justifica." Y efectivamente lo hace, y sin complicarse la vida.
Si en un primer momento conocemos a Sophie y vemos los asesinatos, poco a poco vamos ampliando la mira sobre la situación que nos describen. Una situación que se apoya en unos personajes sólidos a los que llegamos a conocer casi tan bien como el autor. Con un estilo dinámico, el autor se permite el lujo de desvelarnos una parte importante de la trama antes de llegar a mitad de la novela. No es un gesto habitual en las novelas de este género, ya que puede provocar que el lector pierda interés en la historia. Y sin embargo, para cuando lo hace ya ha generado la necesidad en el lector de conocer más, de saber más. Por eso no nos detenemos en su lectura y buscamos en los rincones de la mente, entre las líneas, entre las palabras... porque necesitamos saberlo todo. La pregunta es sencilla; ¿qué pasa con Sophie?
Al igual que ya sucediera con Alex, el autor nos deja un thriller que se sale de los cauces habituales, con un fuerte contenido psicológico y en el que va tensando los cables hasta llegar a la última parte. He procurado no dar más datos de la novela que los que aporta la sinopsis, el resto de la trama tendréis que ir descubriéndolo vosotros mismos. Porque si no ha quedado claro, os recomiendo que os acerquéis a este título y a este autor.
A veces sucede que cae un libro en mis manos y apenas soy capaz de levantar la vista hasta que lo termino. Pienso en él cuando no lo tengo delante y siento como me llaman sus letras. Y vosotros, ¿también os pasa?
Gracias
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lunes, 3 de noviembre de 2014
Alex. Pierre Lemaitre
"No son para alimentarla. Son para atraerlas. No será el hombre quien la mate. Serán las ratas."
Casi parece que Lemaitre únicamente ha escrito Nos vemos allá arriba, pero lo cierto es que yo lo conocí hace ya un tiempo con una obra que no tenía nada que ver con esta. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Alex.
Conocemos a Alex, una joven atractiva, en la treintena, que ha sido secuestrada ante testigos. Encerrada y rodeada de ratas parece que su destino está ya decidido. Y también a Camille, el policía encargado de la investigación que pronto se pone a poca distancia del suceso. El momento en que encuentren a la joven se torna inminente, tanto es así que no tardan en llegar al lugar; pero Alex ya se ha escapado. Es en ese momento cuando empieza la verdadera historia, conocer a Alex, lo sucedido y por qué están apareciendo más víctimas.
Lo primero que hay que decir es que Alex forma parte de una trilogía. De hecho es el volumen central. Sin embargo se puede leer de forma independiente, tanto es así que ni el primero ni el tercero están traducidos al castellano a día de hoy, y en las primeras páginas del libro el lector se sitúa perfectamente para afrontar una historia que, además, es autoconclusiva. Así que el hecho de que estemos ante una trilogía se convierte esta vez en algo anecdótico.
La historia está contada a dos tiempos que se alternan, por un lado tenemos a Alex, la joven secuestrada que dista mucho de ser una víctima, y por otro a la policía: a Camille con el fantasma que arrastra de su mujer, también secuestrada, y sus dos compañeros; Louis y Armand, tan dispares como complementarios en la historia. Los capítulos son además cortos, así que la novela gana en dinamismo y provoca esa sensación de "querer avanzar un capítulo más" consiguiendo así que se nos esfumen las páginas entre las manos.
El estilo es casi rudo, con alguna escena bastante dura (personalmente las ratas son unos animales por los que no siento ningún tipo de aprecio, así que esa parte me resultó angustiosa) salpicada con momentos de reflexiones que nos otorgan una visión más completa de los personajes.
La novela, dividida en tres partes diferenciadas de las que no voy a dar ninguna pista, parte de una historia tratada mil veces en la literatura, como es un secuestro, y la retuerce hasta conseguir una trama llena de giros en la que el lector necesita saber lo que va a suceder en la siguiente página. Esto provoca en el lector una inquietud que va en aumento y que sólo queda aligerada con algún toque muy disperso de humor que viene dado por el trío policial. Si nos queda claro algo a medida que avanzamos, es que la víctima no es una simple víctima y que dividir a sus personajes en buenos y malo puede ser demasiado simplista en esta historia.
El resultado de todos estos ingredientes es una novela negra realmente inquietante, aunque siendo sincera noté que bajaba un poco el ritmo a medida que me aproximaba a la resolución de la historia, que resulta muy efectiva a la hora de conseguir despertar en el lector la necesidad de seguir leyendo. Me gustó, y me mantuvo pegada a sus hojas sin saber qué esperar, y me gusta encontrarme de vez en cuando con novelas que sean capaces de despertarme esa inquietud.
Y vosotros, ¿cuál es el último libro que se os quedó pegado a las manos?
Gracias
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