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martes, 11 de octubre de 2011

No matéis al gorrión. Antonio Medina Guevara




     "La tierra... ¿Qué es la tierra..?
    Alguien me dijo una vez que la tierra es el espacio donde se plantan las almas... Yo entonces no lo entendía.
     También me dijo que todas las tierras parecen iguales, pero que todas son diferentes.
     Comenzaré por decir que la mía es una tierra seca, fuerte; con acequias que son las venas por donde el agua transmite la vida a su paso; que a su vez vienen de unos sitios donde laten muchos corazones enterrados: sus fuentes. A veces es tan gris, tan clara, que se confunde con las nubes del cielo; a veces tan roja, que parece que sangre..., ¡y fuerte!.
     Tiene que serlo".

     Me encanta la portada de este libro. Campos al atardecer, luces anaranjadas y cielo cubierto y, de repente, una zona blanca que reza "No matéis al gorrión", cualquiera diría que estamos ante una novela negra, verdad?
Sin embargo hoy lo que os traigo es una historia de amor. De esas historias que nacen en la niñez y crecen junto con las ilusiones de una vida mejor.

     Estamos en la dura España rural de la postguerra. Es dura la tierra en los pueblos pequeños, es duro el hambre, y más duros los recuerdos que no se han enfriado lo suficiente como para ser sólo recuerdos.
Allí está Antonio, un niño que crece como tantos otros en una zona rural que le permite sentirse libre, donde hay vecinos que son familia aunque no lleven apellido y donde las ilusiones pasan por las grandes ciudades, donde se estudia. Antonio se enamora, desde siempre que diría cualquiera a quien le preguntaran pasados los años, de Isabel una vecina que hace con él el difícil camino de la vida que les ha tocado.

     Dice Miguel Hernandez y el autor del libro así nos lo recuerda, que los gorriones son los niños del aire; así que ya tenemos al gorrión que alude el título. Sin embargo, pronto me olvidé de Miguel Hernández al adentrarme en este libro porque tenía un regusto conocido, a viejo, a clásico.
     Si habéis leído el fragmento que he puesto no me podéis negar que suena a El camino, a los pueblos de Cela, a historia bien contada, con pausa, escogiendo las palabras para que nos calen hondo. Yo cuando llegué a ese párrafo ya supe que había caído rendida a los pies del autor.  Y puedo asegurar que no es un fragmento único, el libro está lleno de párrafos memorables por su fuerza y su serenidad.

     Os invito a conocer una historia contada en muchas casas, en muchos pueblos, una historia de muchas personas que vivieron esta época tan complicada y que Antonio Medina nos acerca, porque no es sólo una historia de amor, sino que es la historia de una vida. De un niño que quiere volar y apenas es consciente de la situación económica, un joven que quiere progresar y de todo aquello que le rodea, no sólo su amada sino el cementerio con su "corralillo", Juan el de la huerta, Matías.. tantas personas son las que nos rodean y nos marcan que si no tuviéramos un cuaderno de la memoria no seríamos capaces de recordarlos a todos. Por suerte nuestro gorrión tiene uno, y nos permite leerlo.
   
     Y sí, también es una magnífica historia de amor.

     Gracias