- Han pasado doce años desde aquella primera novela, ¿cómo ves La unción desde la distancia?
- La veo como una novela sencilla, muy sencilla, con las carencias de quien está empezando. Es un libro de comienzos.
- Y sin embargo un punto en común entre ambos libros es ese distanciamiento en el tono.
- Me lo han comentado o he leído como lo decían en algunas críticas los lectores, pero en realidad no era mi intención cuando estaba escribiendo ese distanciamiento. Si se percibe quizás sea porque el personaje es muy fuerte y de este modo alcanza una suerte de equilibrio con la historia.
- Marc, el personaje principal de la historia, es muy carismático y especial. ¿Cómo lo describirías?
- Honesto. Marc es honesto. Es una persona muy directa con apenas contacto humano y tal vez eso hace que resulte tan frontal. Es honesto incluso consigo mismo, de hecho no tiene reparos en reconocer cuál es su futuro, a dónde va abocado, y también en reconocer su lucha en contra de ese destino que parece tener marcado por ser quién es.
- Un carbonero, una figura totalmente desconocida para muchos de nosotros, que parecía vivir ajeno y escondido del mundo. ¿Por qué un carbonero?
- Realmente yo tampoco tenía conocimiento de esta vida. Conocía, claro, las sitjas, pero no había investigado sobre el tema, creo que ni siquiera me había parado a pensar en ellas, hasta que un día me encontré con un artículo en el que un hombre hablaba de su profesión. Era carbonero, hijo y nieto de carboneros y había ejercido su profesión hasta hacía treinta años. Imagina, treinta años y estaba contando una vida que pareciera databa de hace un siglo, pero que estaba ahí al lado. Al descubrirlo no pude evitar tirar de un hilo que me llevó a nuestra maravillosa sierra y los personajes comenzaron a construirse prácticamente solos.
- La sensación de aislamiento que transmite esa vida es brutal, ¿en qué medida afecta eso a tus personajes?
- En todo. Estar ahí arriba tantos meses sin apenas contacto te da mucho tiempo para pensar. Tanta soledad puede volverte loco y uno se acaba refugiando en sus pensamientos que, en el caso de Marc, van invariablemente hacia ese crimen que se cometió y, por supuesto, hacia la venganza. Es el aislamiento el que alimenta la intensidad de esa necesidad de vengarse que tiene Marc y de ahí nacen los deberes que él mismo se pone. Marc entiende que su vida está marcada y dibujada, pero tiene una deuda moral con ese momento de fractura su vida y la de su padre. Porque prácticamente lo pierde todo y es ahí donde la señora gana la fuerza de quien vela por ellos, y también la deuda de Marc hacia la señora. Con el tiempo, Marc sabe que no es responsable de lo sucedido, pero si se ve en la responsabilidad de que no caiga en el olvido lo sucedido, ni esa vida pasada que perdió en un momento.
- Nombras a la señora, que es un personaje mucho más complicado de lo que puede parecer a simple vista.
- Sí, la señora es un testimonio vivo y Marc tiene sentimientos encontrados hacia ella. Por un lado parece una competidora de su madre y, por otro, su familia está unida a ella que siempre estuvo ahí, velando por ellos. Por todos en realidad.
- Un ambiente rural que llega a convertirse casi en un universo cerrado y prácticamente ajeno a todo lo que sucede fuera de él.
- Es que es justo eso, y Marc es quien ha de mantenerlo vivo. Se niega al olvido.
