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lunes, 28 de enero de 2019

El animal más triste. Juan Vico


     "Bailo sobre mi silla giratoria, soy un ágil derviche consagrado a la mística de la rutina. Me concentro en las ruedas traqueteantes, sus pequeños fragmentos de rotación cósmica, su precaria música de las esferas. Las horas siguen distribuidas ordenadamente en el reloj de la pared: he renovado mis votos. Pues no hay igualdad ni exactitud en la labor del minutero, solo la mecánica arbitraria de su señorío. Alabémosla. A las pausas reglamentarias (los cafés, los cigarrillos, el menú nuestro de cada día, uno y trino, en el restaurante de la esquina) demos gracias".

     Tenía curiosidad por conocer el nuevo libro de Juan Vico, así que no he tardado mucho en comprarlo y tampoco en leerlo, ya que no es demasiado extenso. Pese a ello, no es una lectura rápida, es de digestión tranquila y poso sosegado. Hoy traigo a mi estantería virtual, El animal más triste.

     Conocemos a Jonás, un hombre que está en esa difícil edad que es la década de los cuarenta, cuando la juventud ya se apaga y los sueños que tuvimos ya sabemos si no pasarán. Juan y su pareja irán a una reunión con amigos de él, viéndose las caras algunos veinte años despu´s para descubrir que ha sido de sus vidas.

     Para Juan Vico el animal más triste es el hombre. Al menos el hombre de mediana edad, y cuanto más avanzaba en mi lectura más claro lo veía. De hecho, articula su historia basándose precisamente en eso. Jonás y sus amigos son una muestra de ello, parece decirnos.
La novela se divide en tres partes y da comienzo cuando Jonás recibe un fragmento de un vídeo en el que es más joven... y no se reconoce. Ni el momento, ni su ropa... nada. La poca calidad de la imagen que le deja ver que es más joven pero le muestra un rostro que se desdibuja al ampliar, es una metáfora de esto que acabo de decir. Así se percibe aquello que nos importó en la juventud, eso es lo que queda, ni lo recordamos. Somos traidores a nuestros propios sueños. Traición, una segunda palabra que da sentido a esta novela. Jonás se junta con un grupo de amigos en una primera parte narrada por él. Una chica con la que tuvo una relación y que ahora tiene a una mujer como pareja, un amigo que tiene una relación con la hija de quien un día fue su pareja, Jonás y su novia, una chica del pueblo... Se juntan unos días, los vemos, visitan un pueblo abandonado, recuerdan un documental grabado, hablan de un relato, de sexo... y los retomamos en la tercera parte, tiempo después. Ahora el que calla el Jonás y son sus amigos quienes toman la voz , se alternan para darnos ss versiones, contarnos sus infidelidades, sus traiciones. Jonás contó una parte, ahora vemos que siempre hay mucho más. Vico también nos cuenta la historia de un maestro en un relato sobre ideales y sexo como si en él nos diera la fórmula mágica para entender la novela. De él no daré mi interpretación, esa os la dejo.

     El animal más triste es una novela llena de ironía pero también de desencanto. En ella el sexo tiene un papel importante, al igual que lo tiene en la vida, pero yo me quedo con la traición. Y con los silencios. Porque las traiciones cotidianas no generan grandes tragedias, no es necesario que se confiesen. Y las traiciones a uno mismo no se confiesan jamás.
Utiliza un grupo de amigos, a ratos cercanos la mayor parte del tiempo casi pedantes, cuyo interés por la cultura queda atente casi en cada palabra. Y quizás esto que hubiera debido de conseguir captar toda mi atención, sea lo que me haya distanciado más de la novela. Me han resultado ajenos, casi distantes salvo algún momento fugaz. He tenido la sensación de que se han perdido en algún punto en el que lo estético era más importante que lo real.
Comentaba al principio que es una novela corta pero que no es rápida. Es uno de esos libros que te obligan a pensar sobre aquello que un día soñaste, sobre ilusiones que perecieron, las que se lograron y aquellas que aún siguen ahí. Y que deja en el lector un cierto regusto a desencanto con la vida.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 16 de mayo de 2016

Los bosques imantados. Juan Vico


     "Una lámpara de queroseno. La calavera de un elefante. Dos manzanas medio mordidas. La esfera golpeada de un reloj.
     Alguien, alguna vez, le desveló la naturaleza de esas enigmáticas y cambiantes masas.
     Minúsculas gotas de agua suspendidas en la atmósfera. Nada más."

     Sucede cuando lees, que vas descubriendo nombres de escritores que te apetecen, letras que quieres probar. Uno de esos nombres surgidos en los últimos tiempos era el de Juan Vico, por eso fue una sorpresa ver un título suyo entre las novedades y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Los bosques imantados.

     Todos conocemos a Houdini y lo que representó en su momento. Muchos han intentado seguir su estela, algunos a través de sus memorias incluso publicadas por él. Como siempre, hay un rumor: dicen que un periodista francés le ayudó a escribirlas. Ahí es donde recoge Juan Vico el testigo y nos presenta a Víctor Blum, protagonista de su último libro.
     Conocemos a Víctor Blum mientras viaja a los bosques de Samiel. Estamos en 1870 y el ocultismo y el sensacionalismo están viviendo un auge, un momento en el que pseudociencias como el mesmerismo que habla de imanes y corrientes magnéticas internas que sanan, parecen enfrentarse a las ciencias convencionales. El bosque de Samiel es una zona de encuentro por sus poderes curativos y este año, en el que además hay un eclipse, un abanderado de estas pseudociencias llamado Locusto, acudirá al bosque. Por eso va Víctor Blum, para desenmascarar a Locusto, ya que al periodista no el mueve la fe, es un hombre escéptico.

     El libro nos presenta a su protagonista con dos libros sobre el regazo, uno de Verne y otro sobre el mesmerismo. Gran presentación y casi resumen de uno de los ejes de la novela. Además, lo une con Houdini, a quien convierte en una suerte de mentor de Blum que bebe de muchas de sus frases e ideas que usará para sus razonamientos. Tenemos de este modo la realidad, la farsa y la puesta en escena. Ahora diferenciemos entre la farsa convenida por las dos partes, el que representa y el que la consume ya sea en forma de truco o libro, y aquella en la que una parte sabe que es farsa y la otra no. Hablemos de la sustitución de la fe por el ocultismo y de las ciencias por las pseudociencias, aunque alguna como el mesmerismo terminase derivando en lo que hoy conocemos como hipnosis. Sumemos a todo esto un bosque con supuestos poderes de sanación, un personaje que sabe como aprovechar toda esta superstición o esperanza en su propio beneficio y un misterio. Y con todo ello ya tendremos la novela de Juan Vico. Porque es evidente que hay un misterio, de hecho ese misterio es el que le permite estructurar el libro como si se tratase de una novela negra, aunque eso no es más que otro truco o tal vez otra pequeña dosis de la ironía que tiñe toda su historia, para llevarnos por un camino mucho más interesante.

     Como una gran puesta en escena, Juan Vico maneja el ritmo y el tono convirtiéndo ambos en los dos rasgos sobresalientes de una historia ya de por si interesante tanto por la época como por el tema. Junto a Víctor Blum conoceremos a personajes dispares tales como su casero, periodistas que buscan el sensacionalismo frente a la verdad para conseguir público, lugareños, creyentes y detractores del supuesto fenómeno curativo del bosque que irán dejando sus impresiones a lo largo de la novela creando un espacio para la opinión del lector (la de su protagonista la vamos a tener clara desde un primer momento). Libreta en mano y sorprendiéndonos con alguna referencia literaria, acompañaremos a Blum en su camino para resolver los misterios que esconde una novela que juega permanentemente en ese espacio que hay entre lo real y lo inventado cuyo autor maneja de forma férrea para que no se le escape ni siquiera cuando aparece un cuerpo.

     Me ha gustado Los bosques imantados, incluso me he sonreído algún rato ya que hay paralelismos que se ven de lejos con situaciones que no nos son ajenas en absoluto pese a que la novela se ambiente hace más de un siglo. Me ha parecido una novela con una gran puesta en escena y un argumento diferente a los habituales. Pero, sobre todo, me ha parecido que Juan Vico es una voz muy interesante a la que seguir.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.