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miércoles, 1 de noviembre de 2023

La chica del verano. La Vecina Rubia

 


     "Me gustaban las estrellas y era muy buena en mi profesión. Por eso, en la redacción, aunque mucha gente se lo tomaba a broma, todos acababan por pedirme un adelanto de cómo iría su semana antes de que yo lo publicara".

     No he caído en mirar a ver los domingos que faltaban para el siguiente verano cuando leí este libro, pero solo con esa frase muchos sabrán a quien me refiero. Hoy traigo a mi estantería virtual La chica del verano.

     Plantear la sinopsis de una tercera parte sin descubrir nada de las dos primeras tiene un punto de complicación, así que en este caso vamos comenzar por lo básico: conocemos a la narradora de la novela. Porque si ya os había dicho en las dos entregas anteriores que el gran mérito del libro había sido convertir a La vecina rubia en un personaje capaz de recoger cada guiño de redes, en esta tercera entrega el personaje trasciende y se convierte en persona (aunque lo haga realizando el camino inverso). Será en esta novela en la que la narradora plantee lo que supone llevar un perfil de alto impacto desde el anonimato; la forma en que surge, el crecimiento que pilla casi por sorpresa, el estrés por ser capaz de llegar a cada persona y, sobre todo, la sensación de no estar siendo sincero con tu entorno debido a que se oculta una parte que cada vez cobra más importancia en tu vida. Así que, si en algún momento alguien ha sentido curiosidad por el "intramuros", va a ser muy feliz con esa parte de la historia.

     Sin embargo esta novela de lo que trata es del camino que te obliga a convertirte en un adulto, un camino que llega de forma inexorable con temas que casi siempre terminan con "pasar tu vida"; ya sea la persona con la que, el trabajo con el que, o la decisión que vaya tocando tomar dependiendo del momento. Se convierte de este modo el libro en una experiencia más cercana a los sentimientos duraderos y aborda el complejo tema de la maternidad. Porque esta es una novela que explora las diferentes maternidades; desde la no deseada hasta la frustrada, de la perdida a la ilusionada y entra de lleno en un tema que poco a poco va tomando luz como es el de las mujeres que pierden un hijo cuando aún son gestantes y como se les trata en su entorno y sociedad.

     No voy a contar, porque bastante he dicho ya, la deriva de cada uno de los personajes que son viejos conocidos para algunos pero que perfectamente pueden ser nuevos añadidos, ya que la novela se puede leer de forma independiente, pero sí me gustaría señalar que, al igual que todos ellos se ven más maduros, también lo hace la prosa dejando ver una clara evolución desde  aquel "Y sin tener la más mínima idea de lo que era el amor, me enamoré hasta las trancas" con el que comenzaba su historia en 2021. En esta entrega la autora baja la intensidad del entusiasta tono de la juventud y los combina con una reflexión pausada que prefiere alargar los momentos a las acciones, cediendo, quizás más que nunca, su espacio al de aquellos que la rodean. Consigue de este modo dar la imagen de una persona normal, que incluso tiene una vecina rubia, pero avanza un paso más. Esta vez las lectoras de su novela no van a mirar a la chica rubia que camina por la calle pensando que tal vez sea ella, ahora pensarán "esta podría ser yo" y lo harán señalando a Laux, a Lucía, a Sara o, por qué no, a La Vecina Rubia.

     La chica del verano es una novela entretenida con la que pasar buenos ratos. Siempre voy a defender la literatura como hobbie, porque si eso no fuera así, perdería su esencia. 

     Y vosotros, ¿qué libro estáis leyendo?

     Gracias.


viernes, 21 de enero de 2022

La cuenta atrás para el verano. La Vecina Rubia

 


     "Las llaves, el amor y las noches más divertidas se encuentran cuando no las buscas".

     Hoy vengo a hablaros de un libro que ha salido a la venta en el mes de octubre del año pasado y que no ha abandonado las listas de los más vendidos desde entonces. De hecho, estas fiestas se agotó en una conocida plataforma de venta online más de una vez. Hoy traigo a mi estantería virtual, La cuenta atrás para el verano.

     Nacho, Amistad, Álex, Papá y Laux son las partes en las que la autora divide su novela para hablar de las distintas etapas de la vida de la narradora que es, como no podía ser de otra manera, La Vecina Rubia.

     La cuenta atrás para el verano es, desde su título, La Vecina Rubia hecha novela. En ella las historias que ha ido dejando ver en redes durante años cristalizan en un texto amable que se mueve entre el chick-lit y el feelgood. Su protagonista y narradora recorre momentos que oscilan entre la adolescencia y ese momento adulto en el que aún nos permitimos vernos normales en los años adolescentes al mirar atrás. Unos momentos que todos compartimos y que generan una corriente de empatía con las lectoras, provocando que desde las primeras páginas, hagan suyas las palabras y vivencias de la protagonista más en sentimientos pretéritos que ahora se recuerdan con cariño que en los hechos en sí. Porque todo el mundo ha tenido un primer amor, una mejor amiga y un grupo de personas que han ido apareciendo a lo largo de su vida para estar en los momentos importantes. Y sí, muchas también han sufrido pérdidas importantes que han visto reflejadas en esa suerte de sonrisa lacrimosa que despierta el capítulo dedicado a su padre. Y es que el mayor mérito de la novela es su capacidad para generar una corriente de empatía con el lector. Decía Ben Marcus que hay libros que apelan al cerebro del lector, obligándolo a esforzarse y a pensar, y otros que se dirigen directamente al corazón. Bien, pues LVR ha apelado directamente al segundo con su primera novela. Y lo ha hecho con certera puntería. 

     Tiene la novela un regusto a escrito de amiga en el que sus seguidoras reconocen sus frases, sus dichos y alguna vivencia del chat de amigas que mantiene su autora desde hace años y que le sirve para conectar con personas de casi cualquier lugar y eso significa que también tiene mucho trabajo detrás. Ha generado un narrador que existe realmente haciendo el camino inverso al realizado por algunos escritores que ahora hablan con lectores por medio de las redes. En este caso, como en la eterna pregunta del huevo y la gallina, nace primero la red, el grupo y la charla; y de ahí, la novela. Dice la autora que la vida son recuerdos y los suyos tienen nombres de persona y, en este caso, yo me quedo con un capítulo en particular, el que dedica a su padre. Puede parecer cuando uno realiza la lectura que ese capítulo queda un tanto descuadrado respecto al resto y quizás esa sea precisamente la intención ya que consigue trasladar la sensación de que es algo que no debería de haber pasado. En una vida, en ese momento, en esa edad... no son todo sonrisas. Aunque debería. Y en La cuenta atrás para el verano, aunque lo que prevalezca sea la sonrisa, también se muestran cicatrices que todos llevamos a modo de recuerdo que acariciar con el dedo y que en este caso vemos en una relación teñida de un cariño que trasciende las páginas que la han convertido en inmortal.

     Como decía al principio estamos ante una novela que todos hemos visto en las librerías, en los centros comerciales y en las listas de libros más vendidos. Y, sin embargo, en pocos suplementos. Llevo mucho tiempo hablando en las redes de que hay un desajuste entre lo que se lee y lo que se dice que se lee o lo que se recomienda leer, como si reconocer que uno se ha acercado a tal o cual libro le fuera a poner más alto o más bajo en algún tipo de escala cultural. Con más de 100.000 libros vendidos, no me cabe duda (y esta vez con pruebas) de que estamos ante un fenómeno editorial (y más tratándose de una primera novela) con la que está pasando como con El Código Da Vinci o 50 Sombras de Grey, que parecía que uno confesaba su lectura como si fuera un pecado. Y no se ha visto ningún titular al respecto, lo que me lleva a pensar que pese a que decimos mucho eso de no juzgar un libro por su cubierta, no se lleva demasiado a la práctica.

     La cuenta atrás para el verano es una novela entretenida que apela a los sentimientos del lector mediante situaciones comunes relatadas con soltura. Para los que leemos a Tolstoi, y para quienes no leen. Y eso, como ya he dicho muchas veces, no es fácil de lograr.

     Gracias.

     PD. He terminado la reseña sin decir ni una sola vez la palabra influencer porque considero que no es necesario hacerlo. Ahí lo dejo.