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miércoles, 15 de febrero de 2023

No hablemos más de amor. Hervé Le Tellier

 

     "El planeta vivió aquel año su otoño más cálido en cinco siglos. Sin embargo, de la clemencia providencial del clima, que tal vez desempeñó un papel en esta historia, no volveremos a tratar aquí. Este relato cubre el espacio de tres meses e incluso algo más. Aquella o aquel que no quiera -o ya no quiera- oír hablar de amor que no lea este libro".

     Con "La anomalía" Hervé Le Tellier entró en las casas de muchos lectores que, hasta ese momento, no se habían fijado en él. Ahora se reedita una de sus novelas y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, No hablemos más de amor.

    Conocemos a Anna y Louise, aunque ellas no se conocen entre sí. Al igual que muchas mujeres, son dos mujeres casadas y con familia que viven felices. Entonces Anna conoce a Yves y Louise conoce a Thomas (el psicoanalista de Anna para más datos) y esa plácida vida que llevaban desde hace años  y que parecía que iba a seguir así por mucho tiempo, se tambalea en estas dos historias que funcionan como un espejo. 

     Para quien no lo sepa, Le Tellier es un inventor dentro del mundo de las palabras. No diré que inventa términos pero si que inventa juegos, como un dominó para esta novela, que le permiten transgredir cualquier límite literario impuesto. En esta ocasión, tenemos una novela de 4+2 personajes (lo sé, solo os he hablado de 4, los importantes, pero a poco que penséis adivinaréis quién más puede aparecer) en la que hay, más que capítulos, cortes que permiten al lector avanzar por la novela. Encontramos pensamientos, poesía, una foto, una lista e incluso, dentro de la misma novela, hablan de la genética del lenguaje. De hecho ahora podría ponerme técnica y hablar de la pertenencia del autor a un club, Oulipan, sobre creación con restricciones que no afecten a la lectura que me parece francamente interesante por su mezcla matemática que lleva en ocasiones a los creadores a utilizar métodos insospechados como el ajedrez Abjasia utilizado por el autor en esta novela. Pero todo eso, muy ilustrativo para algunos pero tremendamente aburrido para otros, no tendría más valor que el de un ejercicio literario para evaluar, si no fuera porque la novela logra que el lector se involucre con los personajes y comprenda sus sentimientos y reflexiones hechas casi de pildoritas de vida. En cuanto al tema del dominó, será uno de los personajes, Yves el escritor, quien de su clave cuando hable de la novela que él mismo quiere escribir y que hará que los títulos de los capítulos encajen perfectamente para el lector que, hasta ese momento, solo se había dado cuenta de que los había con un personaje, con dos, con secundarios... para un total de seis (o 4+2, ¿lo vais entendiendo?) dejando que la novela, que ya era divertida, se convierta además en un juego que nos obligue a volver a mirar las páginas ya leídas. Y es que hay que tener mucha cabeza para construir una novela de este modo, no sabéis lo que me gustaría poder acceder a las notas de este escritor.

    En esta novela de cuarentones en la que el tema principal parece ser el amor y cuya última frase se debe al título, o quizás al revés, siendo esta la única justificación de su existencia en un libro que versa de lo contrario, los personajes se ven sorprendidos y muestran sus pensamientos, sus dudas, incluso las más recónditas que uno no confesaría como eso de querer enamorarse de una loca, y dan lugar a una novela sorprendentemente coherente y fácil de leer. Yves es quien nos lo pone fácil, Le Tellier a fin de cuentas. De este modo y mediante historias que se superponen, el autor redefine el amor tal y como lo hacen los personajes que, una vez enamorados y casados parecían haberse asentado sin darse cuenta en una placidez de dejarse llevar que ahora se ve agitada en unas cuantas escenas cruciales en las que los enfrentamientos y las pasiones irrumpen tras un montón de banalidad. Si  os fijáis una vez más la estructura, lo narrado y la trama se ven reflejadas también en el interior de la novela. Todo un juego en una novela cruzada por el lenguaje, que parece haber decidido batirse en duelo con el amor para ver quién se lleva la hegemonía del protagonismo.

     No hablemos más de amor es una novela sobre el amor reencontrado cuando no se busca ni se espera, cuando ya se cree que se tiene pero parece que no era todo y uno se deja llevar. Y también es una novela sobre el lenguaje, que homenajea eso de que lo que no podemos relatar es porque no existe en la misma medida en la que cuando no encontramos palabras para decir algo a otra persona significa que, tal vez, algo se haya roto ahí.

     Me ha gustado, la he disfrutado de una forma diferente y a muchas escalas. Sobre todo la superficial, no vayáis a pensaros. Y es que con todo lo que contiene, realmente no es una novela exigente.

     Y vosotros, ¿disfrutáis de estructuras arriesgadas a la hora de escribir o sois más clásicos?

     Gracias.

miércoles, 31 de marzo de 2021

La anomalía. Hervé Le Tellier

 


     "Jueves, 24 de junio de 2021, McGuire Air Force Base, Trenton, Nueva Jersey Un Boeing 787 con el fuselaje dañado permanece detenido al final de la pista 2, no lejos de los helicópteros Black Hawk y de los imponentes bimotores grises con hélices de la US Air Force. Tres vehículos blindados se encuentran junto al avión de largo alcance, mientras la noche cálida cae entre efluvios marinos sobre un descampado invadido por la hiniesta y la salvia".

     De todos los premios literarios europeos me quedo con el Goncourt. Y lo digo sin rastro de dudas. si además se da el caso de que se convierte en top ventas apenas sale en Francia, yo ya llego convencida de leerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, La anomalía.

     Decir que uno ha leído La anomalía sin contar la parte que uno se muere de contar de La anomalía va a ser complicado. Supongo que si lo dijera no pasaría realmente nada, se dan pistas en la contra, pero me lo pasé tan bien descubriéndolo sola que me daría reparos quitarle a nadie ese placer. Así que empecemos y veamos hasta dónde me atrevo a llegar.
     La novela trata de un avión que entra en una turbulencia. Es un avión comercial, con personas normales (entre las que hay un escritor al que mi cerebro decidió ponerle el rostro de un famoso escritor español provocando que me resultara todo más divertido. Mi cerebro va por libre a veces, es lo que tiene ser rubia). El avión avisa a la torre de control del aeropuerto, la cosa se pone regulera pero logra salir. Cuando sale le dicen por radio al comandante del vuelo que le van a ir pasando con personas de distinto rango hasta que en un último aviso tiene cazas a los lados que lo van a escoltar hasta que aterrice donde lo mandan. Y el comandante, que primero creyó que era una broma de los compañeros de tierra, mira por la ventana y flipa. Allí están los aviones.

     "Pero el protocolo 42... No es posible enfrentarse al protocolo 42".

     En realidad La anomalía trata del protocolo 42 que iremos descubriendo a la vez que un científico que es trasladado a un hangar. Lo llevan por el avión que salió de la turbulencia y fue escoltado, el que os acabo de contar. Allí esperará la llegada de dicho avión. Miller, que así se llama el científico, perteneció al grupo que creó una serie de protocolos para cubrir contingencias y así actuar con rapidez. Cuando llega al hangar y ve allí el avión al que espera, le dicen salió de la turbulencia hace tres meses como es normal. La anomalía es que ahora haya vuelto a salir de la turbulencia el mismo avión con la misma gente. No el mismo avión tiempo más tarde, no... Es un caso claro de protocolo 42. Es imposible, pero ahí está. Y en un rato estará por duplicado. ¿Qué hacemos?

     A partir de lo que os he dicho lo único que tenéis que hacer es poner un pie en la realidad más cotidiana y pensar en qué se haría si sucediera algo así. Además nos ofrece las distintas perspectivas de los pasajeros del avión lo que nos lleva a una suerte de enredo entre los primeros, los segundos, los primeros cuando el tiempo ha llegado al momento de los segundos...  y nos deja una novela que uno debería de catalogar como ciencia ficción en un espacio incatalogable en el que se han movido muchas series con éxito pero, hasta ahora, pocos escritores se habían atrevido a adentrarse. Aquí lo divertido, y la novela es francamente divertida, es lo imposible. Decía Holmes que si eliminamos lo imposible, lo que queda, por improbable que sea, tiene que ser la verdad. Y Le Tellier nos dice: ¿y qué pasa si lo que ha sucedido es precisamente lo imposible? Pues pasa que hay que buscar explicaciones en la religión, la ciencia, incluso en el cine. Pasa que importan las historias de las personas y pasa que uno comienza a leer la novela y es incapaz de soltarla en su cabeza durante los ratos en los que no está leyendo. Pero, sobre todo, lo que pasa con este libro es que uno tiene ganas de que lo lea alguien más para poder comentarlo a gusto. Así que ¡leed insensatos!

     La anomalía es una novela diferente escrita de forma brillante y con un final a gusto del destinatario con la que he disfrutado mucho. Y me ha dejado algo muy claro: no está todo escrito.

     Y vosotros, ¿cuál es el último libro que os moríais por diseccionar a todo spoiler y os tocó esperar a que alguien lo leyera?

     Gracias.

     PD. No os he contado un millón de cosas. Os he hablado de un pasajero escritor pero no de su libro escrito en el intermedio. Los pasajeros de este vuelo, tienen sus historias. Pero tras la anomalía...¿qué hacemos con ellos?