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viernes, 7 de octubre de 2011

La góndola fúnebre. Tomas Tranströmer











" Y detrás de mí
-más allá de las aguas
relucientes como plomo-
la otra costa
y ellos, los que reinaban.
Seres con futuro
en lugar de rostros.
Soy llevado en mi sombra
como un violín
en su negra caja.
Lo único que quiero decir
reluce fuera de alcance
como la plata
en casa del prestamista.
"


     Bien, después de quinielas y apuestas hemos conocido hoy al flamante Premio Nobel de Literatura. Ayer a estas horas resonaba el nombre de Murakami en todas las bocas y estaba impreso en la mayoría de las listas y hoy lo hemos cambiado por el de Tomas Tranströmer.

     Estamos ante un poeta mudo, irónico si uno lo piensa, pero un derrame cerebral lo dejó sin habla hace ya más de 20 años, pero no secó su pluma y siguió acercando su obra. Yo lo conocí hace un par de años que empezó a resonar con fuerza su nombre. En ese momento me leí Izmir a las tres en punto, una historia en la que un mendio carga con otro sin piernas. Hoy os traigo La góndola fúnebre porque la escribió después de su derrame y porque pertenece a ese escaso grupo de poemas que tengo apuntados en una libreta. Me cuesta leer un poemario así que hace tiempo decidí hacerme uno propio donde voy incluyendo como piezas sueltas las obras de autores consagrados o desconocidos, conviven reconocidos autores con bloggeros o grafiteros sin tener problemas vecinales.
     En este caso, este poema me cautivó desde su primera lectura. Es de esos que relees apenas has terminado para empaparte bien de todo lo que dice en tan pocas palabras, yo veo muerte, soledad, incertidumbre, secretos y, por qué no, esperanza. Me parece vislumbrar un alma y una duda y , a la vez, un intento de agarrarse a una certeza, me parece en realidad ver tantas cosas en tan pocas líneas que envidio la capacidad de su autor.

     No "entiendo" de literatura, ni siquiera sé si alguien lo hace y me veréis pegarme muchas veces con autores reconocidos porque no comprendo cómo pueden serlo, y no comparto ni dejo de compartir este tipo de premios. Eso se lo dejo a quienes estén capacitados para ello. Lo que si puedo decir para finalizar esta entrada es que esta poesía en concreto me gusta.

     Gracias

     PD. Os dejo la magnífica obra de Liszt que inspiró a Tranströmer, una obra lúgubre que nos acerca la muerte.