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lunes, 5 de junio de 2023

El movimiento del cuerpo a través del espacio. Lionel Shriver

 


     Me gustan, desde siempre, los libros que no me dejan indiferente. Shriver tiene la capacidad de lograr en sus letras justo eso; provocar, divertir, molestar... llámalo X, pero llámalo. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El movimiento del cuerpo a través del espacio.

     Conocemos a Serenata Tersipchore (gracias por jugar así con los nombres, Shriver, y gracias Daniel Najmías por no haberlos traducido), una mujer cuya hermosa voz le permite ganarse la vida en el mundo de los audiolibros, y cuya obsesión por el deporte le ha llevado a ester las rodillas destrozadas a sus sesenta años. Ella que siempre creyó que correr era el camino a la salud y la longevidad ahora tendrá que pasar por quirófano para solucionar un problema fruto de esa afición convertida en su modo de vida. Bien, pues Serenata está casada con Remington Alabaster, un hombre tranquilo y sedentario que, ahora que se ha jubilado de su sedentario empleo, ha descubierto en el deporte su nueva pasión. Es más, correrá una maratón. Al menos hasta que la oportunamente nominada como Bambi le habla del triatlón. Y se inscribe para una gran competición. Y empieza el choque.

     La novela de Shriver no es una sorpresa en el sentido de que afrontar temas habituales y hacerlo de forma incisiva es su punto habitual. No falta en esta, por ejemplo, el vecino "normal" que mira lo que camina con más obsesión de la que está dispuesto a admitir y que es utilizado, como no podía ser de otra manera, para que la autora opine sobre sus temas habituales, que rondan toda su obra desde la periferia. En esta ocasión su protagonista se ve superado por una mujer afromericana, ve llegar la inclusividad a su trabajo con bastante sorpresa... ese tipo de cosas que van sucediendo y que, a muchas personas, les pueden provocar la misma reacción que a Remington. O no, puesto que son reacciones particularmente silenciosas. Algo que Serenata sabe, aunque lo parece necesitar confirmar, que puede ser el germen de la nueva pasión de su esposo, algo que no cambiará un ápice los sentimientos que le despierta esta nueva obsesión. Es más, incluso el lector sabe cómo se va a comportar ella. Lo que no sabe, o al menos yo no fui capaz de intuir, es que iba a ser la favorita de Shriver. Y es que de algún modo el hecho de que su marido se haya apropiado de su pasión se siente como una invasión de la personalidad de esta mujer que parece llevar toda una vida sintiéndose de ese modo. Y si este tema ya aumentó mi interés, la forma en que Shriver expone al matrimonio como una unión rutinaria de faltas consentidas, aceptadas y cubiertas levemente para seguir avanzando, me ha parecido una absoluta genialidad.

     Me gusta Shriver. Sus novelas siempre tienen algo diferente que aportarme. Aunque traten aparentemente de algo tan simple como empezar a salir a correr superada cierta edad. Algo que podríamos comprobar mirando por la ventana. Casi a cualquier hora. Me ha gustado El movimiento del cuerpo a través del espacio. Lo recomiendo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 13 de marzo de 2012

Tenemos que hablar de Kevin. Lionel Shriver



     "Mi historia es, prácticamente, lo único que tengo hoy a mi nombre... Pero una historia es mucho más de lo que la mayoría de la gente llega a tener en su vida. Todos ustedes, los que me están viendo ahora, están atentos a lo que digo porque tengo algo que ustedes no tienen: un argumento que compré y pagué... Quieren mi historia. Sé cómo se sienten porque, sí, yo también sentía antes lo mismo. La televisión, los videojuegos, las películas, las pantallas del ordenador... El 8 de abril de 1.999 salté a la pantalla. Pasé a ser uno de los mirados. Y desde entonces conozco el sentido de mi vida. Soy una buena historia"
Kevin

     No todos los libros que infunden terror son de miedo, ni todos los libros de miedo consiguen infundir temor. En este caso traigo uno de los primeros. Una lectura que me acompañó el año pasado y que aún me resuena en los oídos. Un libro impactante y que da para hablar mucho, de Kevin también. Hoy traigo a mi estantería virtual, Tenemos que hablar de Kevin.

     Antes de conocer a Kevin conocemos a sus padres. Una autora de guías de viajes y un fotógrafo publicitario. Cuando se aproximan a los cuarenta deciden tener familia basados en las ideas preconcebidas y maravillosas que tienen de la maternidad, pero la vida dista mucho de ser así. Tienen un niño, Kevin, que desde su infancia se muestra difícil, insomnio de sus padres y pesadilla de sus niñeras. Dos días antes de su dieciséis cumpleaños descubrimos que sigue siendo un desconocido para su madre. Sabemos que es el causante de una matanza, y vivimos con su madre el desarrollo de este niño hasta llegar a ese día.

     Lo primero es explicar que este libro no se centra en una matanza. No ha usado hechos trágicamente reales para escribir una obra cargada de sentimentalismos fáciles, tampoco busca el morbo o la sangre. No, la autora se queda en casa mostrándonos a la familia de Kevin desde antes de su concepción. Es la historia de una familia, de las relaciones y barreras que se establecen entre ellos y también de la sociedad en que se establecen. De niños deseados que se convierten en molestias insalvables, y lejos de ser arrinconados son reyes por un día a diario en esas casas. La maternidad, la familia como nombre y no como institución y el trabajo que supone llegar a lo segundo, si no se hace bien no conocerás realmente a los tuyos. Y ahí es donde entra la maldad, en ese espacio que queda en negro para ocultar aquello que no deseamos sea visto.

     A través de sus padres descubrimos a un niño frío y despiadado perfectamente capaz de llevar a cabo su obra, y lo escalofriante es que se nos presenta real. Es un personaje sólido, que puede ser cualquiera en el colegio que tenemos dos calles más abajo. Somos observadores íntimos en esta familia que rememora muchas veces momentos vividos con la esperanza de llegar a una conclusión para algo inexplicable.

     Kevin es magnífico como personaje, al igual que Eva, su madre, la mujer que renunció a todo por la maternidad y esta resultó no ser lo que ella esperaba. Ahora sólo le queda pensar que no fue el fruto de su mala educación y desilusión lo que influyó decisivamente en el carácter de su hijo. Pero ni así el autor tiene piedad con ella o con el terrible adolescente. Se nos representan los hechos de tal forma que no encontramos inconvenientes para juzgarlos de forma fría, y es justo en ese punto, cuando empezamos a juzgarlos, cuando se nos tornan reales los personajes, y la novela se transforma en terror. Porque no olvidemos, que esta ficción aparece con una escalofriante frecuencia en la vida real.

     Un libro verdaderamente inolvidable, duro, muy duro. Todo un descubrimiento.

     Vosotros pensáis que cuando sucede un hecho trágico de esta magnitud... ¿condiciona la educación que haya tenido quien la perpetra? Si os preguntara qué creéis que pasa por la cabeza de estas personas, empezaríais a descubrir que sobre Kevin, queda mucho por decir aún.

     Gracias

     PD. Este libro fue rechazado por 30 editoriales y hoy es considerada una obra de culto.