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lunes, 19 de mayo de 2025

Léxico familiar. Natalia Ginzburg

 


     "Me llamo Natalia Ginzburg.  
     Mi padre, Beppino, ama la ciencia y la naturaleza. 
     Lidia, mi madre, disfruta en cambio con «el placer de narrar». Tengo tres hermanos y una hermana. Vivirán lejos y me bastará la ficción para saber qué les ocurre. Cumpliré con los ritos: nacer, crecer, reproducirme. Algún día moriré. También escribiré libros. Quizá, incluso, plante el cerezo de aquella primavera triste de Pavese".

     Hay libros a los que llego no sin cierto miedo, ya que a todo el mundo parece que le han encantado y siempre se tiene esa presión compartida: el libro por no estar a la altura, el lector por lo mismo. Hoy, finalmente, traigo a mi estantería virtual, Léxico familiar.

     Conocemos a la familia de la autora, los Levi. Son una familia extensa, sí, y por lo tanto vamos a conocer a mucha gente. Y lo haremos a medida que la autora los recuerde gracias a un pequeño detonante que hace click en su cabeza. Y hay, como en todas las familias, un poco de todo: el padre que parece que le tienen que echar de comer a parte con esas perlas que suelta, la madre, tan madre eso de quedarse con todo aunque no lo parezca, los hermanos que pelean, ellas que ahorran... como dije es una familia extensa, así que ahora podríamos añadir lo de amigos, primos y demás familia. 

     El libro, casi un anecdotario, se acerca al lector más por la forma de encadenar los recuerdos, igual que los que cualquier lector tiene de su propia familia, que por la familia en sí que presenta. Además al estar estructurado sin división capitular, se tiene aún más la sensación de estar ante recuerdos vertidos si demasiado orden que ante una novela como tal. Y, por supuesto, la situación política se hace sentir en la novela y en el devenir de la familia, ya que todo sucede en pleno fascismo y pocas familias salieron totalmente ilesas (y además de esas familias no se escribe, no son tan interesantes). Claro que, en el caso de los Levi, el lector se dará cuenta además de la gente peculiar que conocen y que luego será conocida por sus propios méritos, por lo que a veces uno tiene la sensación de que son pocos los vecinos, o algo así, ya que el ratio es realmente elevado. A tener en cuenta además la ambientación, tanto la política que se va volviendo cada vez más oscura a medida que avanzamos, como la propia de la familia, esa de las pequeñas cosas que, para mi gusto, le da gran credibilidad a la novela. Y sí, ya sé que estamos en no ficción, pero eso no significa que siempre me crea las cosas que me proponen los autores.
    Ginzburg se aparta en este caso para dar todo el protagonismo a su familia: judíos, antifascistas y residentes en Turín, un grupo de personas a los que el lector no puede evitar ir cogiendo cariño : Giuseppe, Lidia, Gino, Mario, Alberto, las dos hermanas, el primer marido de Natalia, Leone y un tremendo y hermoso homenaje a Pavese.

     Léxico familiar es un libro que me ha gustado más de lo que esperaba y, por qué no decirlo, mucho más de lo que parecía cuando comencé a leerlo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 17 de marzo de 2017

Léxico familiar. Natalia Ginzburg


     "Me llamo Natalia Ginzburg.
     Mi padre, Beppino, ama la ciencia y la naturaleza.
     Lidia, mi madre, disfruta en cambio con el placer de narrar. Tengo tres hermano y una hermana. Vivirán lejos y me bastará la ficción para saber qué les ocurre. Cumpliré con todos los ritos: nacer, crecer, reproducirme. Algún día moriré. También escribiré libros. Quizá, incluso, plante el cerezo de aquella primavera triste de Pavese."

     Tenía curiosidad por leer a Natalia Ginzburg y aproveché el aniversario para leer alguno de sus títulos. O al menos para comprar, leerlos.. poco a poco. Hoy traigo a mi estantería virtual, la primera de mis lecturas, Léxico familiar.

     Natalia Ginzburg, de apellido soltera Levi, nos presenta en este libro a su familia formada por un matrimonio y cinco hijos, en una casa inquieta y, como todas peculiar.  Conoceremos así a sus padres, Griuseppe y Lidia, un profesor más severo y una mujer de esas que gustaban a principios del siglo pasado. También a sus hermanos y hermanas, y a su marido Leone, de quien tomó su apellido. Se incluirán además las personas pertenecientes a su círculo.

     Dijo la propia autora del libro, que había que leerlo más como una novela que como una biografía, pese a que el libro sea un retrato familiar. Y es adecuado hacerle caso, ya que sabe bien de lo que se habla, posiblemente más que el lector, que de entrada se encuentra una colección de anécdotas que, lo primero que señalan es el motivo del título. Supongo que a todos nos sucede, y más en familias grandes o con tendencia a reunirse (me sirve también grupos de amigos) que una frase nos lleva a un recuerdo, y una vez que se relata siempre aparece otro ¿y recuerdas cuando...? y así en un bucle infinito de frases, y palabras, y momentos y recuerdos, que son como un léxico propio y común de las personas pertenecientes a ese círculo. Quizás por eso Ginzburg comienza hablando de todos y se va centrando en los cercanos, para que tengamos la sensación de ir colocando nombres y personas y saber perfectamente de quién habla pasadas las primeras páginas. Nos presenta a una familia en la que nos invita a ser uno más durante la lectura, y para ellos, casi parece olvidarse de ella misma como uno de los protagonistas. Sabremos más del resto, de sus sentimientos, del cambio de país, la severidad del padre que realiza algunos comentarios de esos propios de padre pero extraños a quienes no son sus hijos. Nos habla de política y de cárcel, de fascismos y de ideas recurrentes, y también aparece el mundo cultural en el que se integra ella con su marido. Nataliz Ginzburg es capaz de tratar su matrimonio, en la parte de los sentimientos de la propia autora, "dándole carpetazo en tres frases" y luego extenderse para que comprendamos, por ejemplo, que su gran amigo Pavese no superaría la muerte del marido de ella. O hablarnos de la muerte, anunciada y poco creída, de quien al final se quitó la vida.

     Léxico familiar es un libro de esos que llaman de lectura fácil, que parece comenzar como un compendio de anécdotas pero que, una vez cerrado descubrimos que sí hemos leído una novela. Una historia en la que si hay ficción no lo sabemos, y ahora ya no queremos que nadie nos lo diga, porque los personajes que aparecían y sabíamos personas, se fueron volviendo cercanos, les cogimos cariño. Nos invita de este modo a esa zona privada que solo comparten los íntimos, los afortunados, de algún modo los elegidos.

     Entiendo que guste Natalia Ginzbug. a mime ha gustado mucho. Repetiré.

     Y vosotros, ¿os acercáis alguna vez a la no ficción?

     Gracias.