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lunes, 27 de octubre de 2025

Cómo ordenar una biblioteca. Roberto Calasso

 


     "¿Cómo ordenar la propia biblioteca? Es un tema altamente metafísico. Me sorprende que Kant no le haya dedicado un breve tratado. De hecho, ofrece una buena ocasión para indagar en la cuestión capital: ¿qué es el orden? El orden perfecto es imposible, sencillamente porque existe la entropía. Pero sin orden no se puede vivir. Con los libros, como con todo lo demás, es necesario encontrar un término medio entre esas dos afirmaciones".

     Los lectores nos sentimos atraídos por los libros sobre libros, es un hecho. Pareciera que, además de presumir y hablar de libros, nos sintiéramos parte de una suerte de secreta hermandad en la que todos nos comprendiéramos con un lenguaje secreto basado en validar comprar nuevos libros cuando aún tenemos sin leer o en el placer de ver nuestras propias bibliotecas, ordenadas por un criterio personal que nos impulsa además a intentar descubrir el criterio con el que otros ordenan las propias. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal, Cómo ordenar una biblioteca.

     Roberto Calasso reúne en una única persona las figuras de editor, escritor y lector, y me atrevo a decir que todas ellas al más alto nivel. De hecho no hay más que echar un vistazo al catálogo de Adelphi durante sus años de editor para comprender a qué me refiero. Tiene además entre sus publicaciones una serie de títulos que se acercan a los libros desde todos los puntos de vista que él poseía, y el que hoy traigo en particular se coloca muy del lado afín de los lectores. 
     Si esperáis la fórmula mágica para colocar vuestra biblioteca de forma que no os queden dudas o que desaparezca esa sensación de tener algún libro mal colocado (ya sea porque el autor cambió de editorial o la editorial de formato, o tal vez el escritor optó por publicar un ensayo), os aviso: aquí no es. Calasso afirma que hay tantas formas de colocar las bibliotecas como lectores y que, además, todo lector piensa en varias posibilidades que le convencen, pero en el mundo tridimensional normal que habitamos no podemos desdoblar libros para que se encuentren en dos lugares a la vez salvo que los compremos y ocupemos más espacio. Ese es nuestro eterno problema, ¿verdad? Y aquí aparece además la regla del buen vecino, vital para el autor, y que dice que cuando vas a buscar un libro acabas cogiendo el de al lado porque de repente es más útil o llamativo que el que habías pensado en un primer momento. Confesadlo, a todos nos ha pasado alguna vez. Es como ese momento en el que vas a por un libro a la librería pero ves otro que no buscabas y... bueno, ya nos sabemos también el final de esta historia.
     Además hay partes biográficas o basadas en experiencias propias que enriquecen esta lectura que tiene, por supuesto, un bello hilo conductor en torno a los lectores y también saca la sonrisa cuando afirma no solo que hay que comprar libros que no se leen o que comprar más libros de los que se leen porque en el futuro, cuando nos apetezca leernos, será como si el día que los compramos nos hubiéramos anticipado en el tiempo. También dice, y me tuve que reír, que si alguien le preguntara si ha leído todos los libros que tenía en su casa y él respondiera que sí, estaba seguro de que la otra persona huiría espantada. Y es que pensadlo por un instante... conoces a alguien, con el tiempo vas a su casa y ves una pared atestada de libros. Un lector jamás hace esa pregunta pero tú no puedes evitarlo y le dices: ¿los has leído todos? Y entonces la otra persona se vuelve y te mira con una sonrisa y afirma sin dudar siquiera un instante: sí, por supuesto, por eso están ahí. Bien, pues no quiero asustaros pero yo estoy casi segura de que pensaría que he dado con algún tipo de psicópata.

     Calasso cuenta que cubre los libros con pergamino porque exponer los títulos sería como una exposición de su propia intimidad y yo que tengo un estante con mis libros más preciados justo pegado a la cama comprendo perfectamente lo que quiere decir. El resto están expuestos abiertamente repartidos por la casa. También habla de los malos vecinos, los vecinos molestos, y de la necesidad del no en una biblioteca. al igual que una editorial, una biblioteca tiene que saber decir que no a libros malos, ediciones malas, obsoletas o embarazosas por lo que pone o por la dedicatoria que nos encontramos. Calasso dice, en definitiva, muchas cosas que serán perfectamente comprensibles para cualquier lector que se acerque a este pequeño ensayo que, en mi caso, no va a estar jamás al fondo del estante, donde puedo colocar delante del lomo tantas figuritas y adornos como para dejar claro que ese libro no va a salir nunca del lugar que le asigné.

     No existe la biblioteca perfecta con el orden perfecto. Toda biblioteca es en sí un caos en constante orden o desorden porque vamos cambiando los libros de sitio. Lo que si existe es una librería perfecta y tal vez ya la conozcamos aunque no seamos conscientes de ello: es aquella de la que uno siempre sale con un libro bajo el brazo y, la mayor parte de las veces, es con un libro que ni siquiera sabía que necesitaba pero que al descubrirlo se volvió, como decía aquella colección sacada por otro erudito editor, ineludible.

     He disfrutado mucho con Cómo ordenar una biblioteca. Me he sentido comprendida, acogida y aceptada y es que cuando un lector encuentra a otro y su amor por los libros es equiparable, solo puede pensar: mi sitio, mi manada.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

      Gracias.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Cómo ordenar una biblioteca. Roberto Calasso



     "¿Cómo ordenar la propia biblioteca? Es un tema altamente metafísico. Me sorprende que Kant no le haya dedicado un breve tratado. De hecho, ofrece una buena ocasión para indagar en la cuestión capital: ¿qué es el orden? El orden perfecto es imposible, sencillamente porque existe la entropía. Pero sin orden no se puede vivir. Con los libros, como con todo lo demás, es necesario encontrar un término medio entre esas dos afirmaciones".

     A veces me acerco a estos minilibros que se publican tan coloridos porque los títulos son tan atractivos que me hacen olvidar que son eso, minis. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cómo ordenar una biblioteca.

     Durante la pandemia decidí ampliar mi biblioteca con varios metros de estantes nuevos. Se me planteó entonces la duda del orden, y muchos me entenderéis, de los libros. No sabía si colocarlos por orden alfabético, lo que supone desniveles de alturas por los formatos, por autores a mi aire, géneros, colores, editoriales, tamaños... hasta que al final combiné el orden por editoriales con uno que creo compartimos todos: el orden histórico (ese que, una vez tenemos los estantes llenos, dice que los libros en horizontal, que suelen estar sobre los verticales, son más recientes que los ordenados meticulosamente en los estantes de forma vertical). El caso es que, terminado el nuevo orden, llené estantes y seguí comprando libros de determinadas editoriales más allá del hueco que tenía... en fin, supongo que muchos sabéis de lo que hablo. Por eso cuando vi que Roberto Calasso tenía este título en la librería, pensé dos cosas: la primera es que Anagrama ya se había extendido por encima de sus dominios, colonizando un par de estantes extra y la segunda; ¡he encontrado la solución! (sería más adecuado decir que he encontrado dónde otro escribió la solución que encontró, pero bueno). Y así fue que llegó a mi casa este librito.

     Hay que decir en un primer momento que si alguien espera que estemos ante algún tipo de ensayo que aporte la solución mágica a problemas como el mío, ya se puede ir olvidando. Cómo ordenar una biblioteca es una breve colección de relatos en las que Calasso habla de libros, sí, y que funciona incluso en su conjunto como una suerte de correlación de anécdotas y citas, además de recomendar una librería en concreto, sobre el tema literario. Respecto al orden, nos dice  "el orden de una biblioteca no encontrará nunca -no debería encontrar nunca- una solución" ya que tal y como el lo plantea, una biblioteca es un lugar vivo al que vamos añadiendo libros y del que, cuando buscamos un libro, tal vez nos llevemos el que está a su lado. De este modo Calasso ventila el asunto del orden y puede dedicarse íntegramente a hablar de los libros, cuando y como se compran, como se conservan... y lo salpica de anécdotas como esa que dice alguien (no diré nombres) tapó los títulos de los libros para que sus visitas no tuvieran una exposición demasiado privada a su alcance. De tal modo que comparte con Castán la percepción de la biblioteca como una suerte de diario íntimo y personal del lector que la va construyendo a lo largo de su vida. Muy poético... y certero, ya que a veces uno emprende la relectura de un libro que le fascinó hace años para descubrir que no sabe qué vio en él. Y decimos entonces eso de que el libro o ha soportado bien el paso del tiempo (quizás porque es mejor hablar de los años que cumplen otros).

     Calasso utiliza en su biblioteca, aprenderemos, la regla del buen vecino; cogida esta a  un tal Aby Warburg al que yo no conocía pero al que está claro que el escritor admira. Por supuesto Warburg no es el único "visitante" ilustre de este libro, pero quizás sí que es el que más me ha sorprendido ya que gracias a Calasso he conocido su historia. Hay, por supuesto, un espacio privado que se abre al lector en el que el autor habla de experiencias personales, curiosidades y anécdotas dejando de este modo una mezcla entre anecdotario, ensayo o libro divulgativo con dosis medias de humor que sirve como disfrute un par de días antes de ir a formar parte de ese retrato de nuestra psique.

     Cómo ordenar una biblioteca es un libro para amantes de los libros que se disfruta por su brevedad, algo más extenso hubiera perdido frescura, como por la capacidad del autor para convencernos de todo lo que dice. 

     Por ejemplo: "En la biblioteca perfecta, cuando se busca un determinado libro, se termina por tomar el que está al lado". Que lo leí y destilaba ese punto romántico de las fotografías que todos hemos visto alguna vez hasta tal punto, que casi me convenció de lo que estaba diciendo. Luego recordé que las bibliotecas públicas llevan un orden y que las privadas, al menos en mi caso, también, y que en ambas ocasiones me acerco a ellas con un deseo definido. Pero fue bonito soñar con Calasso.

     Y vosotros, ¿cómo ordenáis vuestros libros?

     Gracias.