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jueves, 6 de octubre de 2011
Sólo el silencio. R. J. Ellory
“Más tarde rememoraría el pánico y la confusión. Más tarde intentaría recordar los pensamientos que me habían invadido la mente, pero por mucho que lo intentara, no lo conseguiría. Recordaría haber gritado su nombre con todas mis fuerzas. Recordaría la sangre mientras intentaba levantarla, la sensación húmeda y fría en las manos, en los brazos en la cara cuando la apreté contra su pecho para ver si aún respiraba. Recordaría haberla llevado al camión, cómo le sostenía la cabeza en mi regazo mientras Reilly conducía el camión dando botes y saltos por carreteras llenas de surcos hasta la casa del doctor Pipper. Recordaría los billetes de dólar manchados de sangre y pegados a la ropa uno en su melena, otro pegado a su antebrazo (…) Recordaría todas aquellas cosas vivamente, y reproduciría los recuerdos mentalmente como un viejo disco de baquelita, una y otra vez hasta desgastar el surco; los sonidos desaparecerían y no quedaría más que el enorme pozo de desesperación y pena en el que caí”.
A veces uno va a comprar libros y se despista. Vas buscando uno y acabas con tres o con ninguno o terminas en la cafetería de fuera hablando tranquilamente con un señor que no conoces y, seguramente no verás más, simplemente porque ambos lleváis bolsas del mismo sitio. Otras veces se lee mal. Ya se que suena cuanto menos raro, vas a una librería y lees mal, es incongruente lo cojas por donde lo cojas. Pues bien, eso me pasó a mí. Estaba husmeando entre las mesas de novedades, narrativa, histórica... y veo por el rabillo del ojo "Sólo el silencio. James Ellroy" y me paro dos segundos pensando... No me suena.. Así que sigo mirando sin prisa, tenía bastante para leer en casa y mientras doy vueltas disfrutando del placer de pasear entre historias por descubrir me doy cuenta de que, más que disfrutar de los lomos que veo con sus portadas aún sin mácula, estoy pensando en James Ellroy. Me niego a hacerlo, me paro en histórica, miro un poco más... y al final me doy por vencida y cojo el dichoso libro sin mirarlo apenas, casi enfadada por esa insistencia con la que se ha colado en mi mente, y lo pago. Salgo de la tienda y lo saco para verlo a la luz, una costumbre que tengo desde que compraba mis libros en una librería ubicada en un primer piso cuya iluminación natural brillaba por su ausencia, y me encuentro con Ellory, sí Ellory! como si de una errata se tratara se han descolocado las letras para dejarme con un palmo de narices. Así que lo dí la vuelta ahora con curiosidad y, para cuando me quise dar cuenta ya me había terminado los primeros capítulos.
Nos sitúa Ellory en Georgia, donde un asesino secuestra y mata una decena de niñas dejando sus cuerpos mutilados en Augusta Falls. Conocemos así a Joseph, que con doce años asiste a tan terrible espectáculo y deseoso de ayudar forma una patrulla con sus amigos a modo de policía vecinal. La historia llega a buen término cuando se descubre a un vecino con objetos de las niñas en su casa o, al menos, la historia de Joseph niño, ya que años después Joseph se encuentra conque el asesino está libre y ha decidido volver a matar.
Este autor al que han rechazado más de una veintena de novelas antes de llegar a publicar me descubrió el thriller una vez más. Tiene unos personajes impresionantes junto a los que te ves paseando o descubriendo pistas donde, a veces, no las hay. No se trata sólo de un asesino o un puzzle, es un libro que nunca va a buscar ser rápido y llevarnos sin aliento hasta la siguiente esquina donde, tal vez, aguarde el asesino. Es un libro que parte de la integridad de un niño para dejarnos conocer su interior, crecemos con sus demonios y obsesiones que lo van a acompañar toda la vida y que, llegado el momento, encuentran como salir a la superficie. Vemos miedo, intolerancia, culpa, mucho racismo, justicia o falta de ella; todo ello se mezcla en esta novela que me tuvo pegada a sus páginas hasta llegar al último punto y que, si bien he dicho que es de ritmo lento, me llevó a una lectura bastante rápida. Muchas veces no se puede esperar a terminar una página para ver qué ocurrirá, y sin embargo, no podemos evitar pararnos a disfrutar con las descripciones de lugares o pensar en los sentimientos que nos van mostrando sus personajes. Asistimos a sospechas no necesariamente fundadas, a rabia dificilmente contenida y a escenas espeluznantes que parecen el simple telón de fondo para las vidas destrozadas que deja una muerte a su paso.
Es, posiblemente, de los mejores thriller que me he tropezado últimamente. Quien me lo iba a decir cuando lo compré.
Gracias
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