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lunes, 18 de febrero de 2013

Mr Gwyn. Alessandro Baricco




     "Mientras caminaba por Regent's Park -a lo largo de un paseo que, de entre muchos, elegía siempre -, Jasper Gwyn tuvo de pronto la límpida sensación de que todo lo que hacía para ganarse la vida había dejado de ser adecuado para él. Ya le había asaltado en otras ocasiones este pensamiento, pero nunca con semejante nitidez y tanta gracia.
     De manera que, de vuelta en casa, se puso a escribir un artículo que luego imprimió, metió en un sobre y llevó en persona, atravesando toda la ciudad, hasta la redacción del Guardian."

     Creo que no me hubiera acercado a este libro de no ser por @Offuscatio en una de estas conversaciones que tenemos sobre libros presentes, pasados e incluso futuros. Me lo señaló junto a otros y, pese a mi escepticismo inicial, me acerqué a él. Supongo que lo hice por el tema, algo había de un autor, y por quien lo firmaba, Baricco. Al final sucumbí y hoy traigo a mi estantería virtual Mr Gwyn.

     Conocemos a Jasper Gwyn, un escritor de relativo éxito que un día descubre que escribir no le sirve, que no quiere seguir haciéndolo. Así que redacta un manifiesto con cincuenta y dos cosas que no volverá a hacer. La última de ellas, escribir. Pasa el tiempo y descubre que no puede tampoco dejar de hacerlo, que lo necesita, así que tiene que dedicarse a algo. Y descubre que ya sabe a qué se quiere dedicar: quiere ser copista. O algo parecido a copista...

     Baricco escribe un libro único que tiene una trama bastante común. Y eso es todo un logro hoy en día. Como habéis podido observar el argumento es bastante sencillo, pero tiene un punto que lo hace especial. La nueva profesión que elige su protagonista es la que nos enseña el punto especial que debe de tener todo libro para que lo recordemos.  Su protagonista sabe lo que quiere ser y como no existe se lo inventa. Conjuga virtudes, inquietudes y necesidades para inventarse una profesión a su medida que pronto nos deja pegados a unas páginas que nos van acercando a este personaje. Lo acompaña una becaria, una mujer que se va tornando importante en una historia que no es de amor y que vamos leyendo despacio, paladeando las palabras.
     Es un libro corto, no llega a doscientas páginas, en el que nos encontramos esa forma de escribir que ya demostró en Seda, su libro mas conocido. Al leerlo queda la sensación e que Baricco escribe despacio porque su obra está pensada para ser leída despacio, deteniéndose en las palabras. Y da como resultado un libro lleno de imágenes casi imposibles, como un artesano de bombillas que las bautiza con nombres, que nos deja un regusto a nostalgia o tal vez a irrealidad. Pero no importa, porque nos lo creemos. En apenas unas pocas palabras nos da una imagen que no somos capaces de ver de otro modo, y así entramos en ese hermoso mundo que esperábamos al comenzar su obra. Y entramos en el mundo interior de sus personajes.

     No, no os voy a contar cual será exactamente la nueva profesión de Jasper Gwyn, pese a que nos lo desvelan pronto, ya que es un placer ir descubriéndolo convertidos en la sombra de este hombre. Y tampoco hablaré del misterio que encierra esta historia, porque sería imperdonable robaros esa parte. Lo que si os diré es que es muy difícil no encariñarse con este hombre mientras nos dejamos llevar por unas letras que no ocupan mas que una tarde sentados al calor, en nuestro sofá favorito, acompañados de este libro cuya portada es simplemente perfecta con esa huella dactilar de letras.

     Hervé Joncour tenía treinta y dos años. Compraba y vendía. Gusanos de seda.
     Seda. Alessandro Baricco.
     Este es el comienzo del otro libro citado en la reseña. Y sí, me parece hermoso y con un toque irreal. Os lo enseño porque no siempre nos fijamos en la forma de escribir que tienen los autores, y hoy me gustaría saber qué libro os ha gustado o disgustado mucho por la forma en que estaba escrito. No por nada... sino por leerlo, que hace tiempo que no asoma mi lado cotilla.

     Gracias

miércoles, 12 de octubre de 2011

Seda. Alessandro Baricco




     "Hervé Joncour tenía treinta y dos años.
Compraba y vendía.
Gusanos de seda."



     Hace no mucho presté este libro. Cuando me lo devolvieron la pregunta fue bastante directa, ¿por qué me prestaste precisamente este libro?
     Las respuestas a esa pregunta son, como siempre, múltiples. Un libro se presta por mil motivos y seguramente este encaje en un par de ellos o tres, pero son lo suficientemente poderosos como para prestarlo una y otra vez y que nadie me haya dicho que no le gustara.

     Seda es la historia de un comerciante de gusanos de seda que tiene que viajar a Japón para conseguir huevos de calidad. Allí descubre una misteriosa mujer de rasgos occidentales que le cambia la vida mientras en Francia le esperan tanto su mujer como sus responsabilidades.

     ¿Y qué tiene Seda entonces de especial para haberse convertido en todo un clásico a la velocidad de la luz?
     Es un relato largo, o libro corto, como queráis decirlo, que nos descubre una historia sencilla en apariencia,  nos presenta a Joncour, el comerciante, su mujer, un personaje construído magnificamente, la mujer misteriosa, la madame que le traduce las cartas... y todos ellos, nos introducen en un mundo que se nos antoja tan musical y fantástico como nos suena la profesión del propio protagonista. Porque tiene un halo de romanticismo dedicarse a comerciar con seda. Es una historia de amor y de deseo, descubrimos quien ama y quien desea y cómo se hace para unirlo.
     Para descubrirlo nos encontramos casi con una poesía de fácil lectura. En poco más de cien páginas el autor nos deja más de sesenta capítulos, alguno de ellos de apenas un párrafo, que nos obligan a pararnos al terminar para paladear lo que nos está contando e intentar vislumbrar el camino de Joncour. Un camino que recorreremos con él, a veces pisando con seguridad, otras no tanto, pero que al terminar el libro nos deja un buen sabor de boca.

     Es, en definitiva una historia diferente, hermosa e interesante contada de una forma especial, simple incluso, pero que encierra en sus páginas el secreto de un libro íntimo que parece que ha sido escrito para quien lo tiene entre sus manos. Y eso sucede con cada lector.

     Gracias