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viernes, 23 de septiembre de 2011

Tarántula. Thierry Jonquet



     "Lafargue levantó la vista hacia el primer piso y su mirada se detuvo en las ventanas de las habitaciones de Eve. Una tenue claridad, un póstigo entreabierto por donde escapaban las tímidas notas de un piano, los primeros compases de esa canción, The man I love"


     Descubrí este libro hace unos meses cuando empezó a sonar la película de Pedro Almodóvar, La piel que habito. Siempre que hay una película que resuena me intriga su historia, así que indagué un poco y salió el nombre de Thiery Jonquet. Lo conocía, un autor francés magnífico a la hora de tratar la novela negra al que había leído en La bella y la bestia. Me gustó porque su concepto de novela negra se aleja del thriller básico. Asi que decidido, me puse con Tarántula (en la que se basa La piel que habito, no dejéis que ver la película os impida llegar al libro, de verdad).

     Tarántula nos cuenta dos historias. Por un lado conocemos a Lafargue, un cirujano plástico de éxito, viudo, cuya vida se reparte entre dos mujeres. Su hija, marcada por un hecho que la lleva a la locura, y Eve, una suerte de mujer fatal que esconde un pasado más que tortuoso. A este triángulo se une Alex, que necesita para escapar de la policía un cambio de aspecto y acude al cirujano sin saber lo que va a encontrar. La segunda historia es la de la víctima de una cruel venganza llevada a cabo por un hombre, al que llama precisamente Tarántula.

     Todos los personajes de este libro están estigmatizados por sus vivencias, y todos parecen condenados a la más absoluta fatalidad. Es una historia perversa con toques fetichistas en la cual el autor nos enseña las más pesadas cadenas de las relaciones afectivas. Es una novela que se va tejiendo lentamente, cual tela de araña,  y que te va atrapando en una sucesión de hechos crueles y, a ratos, escalofriantes, para no dejarnos aire que tomar en la búsqueda de un desenlace feliz para nuestros protagonistas. Escasos, tanto que los conocemos perfectamente, más o menos...

     No es la novela negra del detective clásico, sino la de vaqueros y zapatillas. Lo brillante de este autor es su capacidad para hacernos ver a cualquiera dentro de su libro. Cualquier persona puede protagonizar los sucesos más atroces. Dice basarse en la prensa para sus argumentos y ha usado muchos de sus libros para denunciar abusos a jóvenes con problemas o para relatarnos experiencias entre ellos. A final, decidió trabajar en una escuela pública especial en uno de los suburbios de París y, desde allí, enseñarnos los instintos más bajos en una novela de venganzas, culpas, obsesiones y desprecios que nos lleva página tras página sin dejarnos respirar hasta el esperado desenlace. No por descubrir ya nada, eso nos lo va desgranando poco a poco, sino por la necesidad de saber a dónde conducirá a nuestros protagonistas.


     Todo un descubrimiento este autor, al menos lo fue para mí.

     Gracias