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lunes, 13 de febrero de 2023

Primera sangre. Amelie Nothomb

 


     "Me llevan ante el pelotón de fusilamiento. El tiempo se estira, cada segundo dura un siglo más que el anterior. Tengo veintiocho años".

     Hace unos años que leo a Nothomb teniendo como ventaja la cantidad casi ingente de novelas por descubrir de esta prolífica autora, títulos que combino con los que va sacando de forma periódica hasta reunir en mis estantes aproximadamente una veintena. Hoy traigo a mi estantería virtual, Primera sangre.

     En esta ocasión conocemos a Patrick Nothomb, padre de la novelista. Y lo conocemos siendo un niño sin padre con una madre afectada por la situación y unos abuelos que lo crían como se supone que corresponde. Este niño es enviado con su familia paterna, algo que uno esperaría con ilusión ya que así conocerá a esa parte de la familia que parecía vetada y con la que ahora pasará el verano. Allí se encuentra con algo totalmente diferente a lo que hubiera podido esperar y será donde conozca a Pierre, poeta, y a una prole hambrienta que, lejos de vivir en el castillo imaginado, son tan ruidosos como capaces de enseñar a Patrick lo que es la libertad hasta el punto de que esa vivencia marcará su vida como para recordarlo en un punto crucial. Porque Patrick crece, escribe cartas de amor para otro pero se enamora él en una historia de Ciranos y llegará al punto en el que trabajará de cónsul y se verá involucrado en una historia terrible que es la que da comienzo a la novela.

     Cada novela de Nothomb es una sorpresa. Uno no sabe si se va a encontrar un libro intimista, un cuento moderno, una crítica social que rezuma acidez o incluso, como en Sed, el testimonio inventado de un Cristo que se dirige al final de sus días terrenales. Y en este caso, Nothomb lo que hace es rendir un claro homenaje a su padre, fallecido en 2020, en un librito corto en el que la sangre es la gasolina y motor tanto como el hilo que une cada parte de la historia. De hecho es bastante habitual que Nothomb nos regale libros cortos y en este nos dibuja a un padre que relata la situación que está viviendo mientras los hilos de su historia pasada se entretejen para llevarnos hasta su infancia e ir avanzando por su aún breve vida. La historia, mejor o peor para cada uno de los lectores, tiene un tono que resulta conmovedor ya que desde las primeras páginas el lector percibe la ausencia y la añoranza más allá de la simple admiración y es este tono unido a la peculiar manera de narrar la historia a la que la autora nos tiene acostumbrados, lo que levanta la novela hasta colocarla en la pila de los "síes" en cuanto a mi valoración como lectora. Decir que su padre murió en 2020 es hablar de que falleció en la etapa dura de la pandemia, en un momento en el que ella no se pudo despedir de él y quizás por eso es por lo que le da voz en una primera persona nítida al cerrar el libro, le deja después de todo, presentarse desde su infancia hasta  un momento en el que su hija aún no había nacido. Cosas de Nothomb: contar la historia que ella jamás vivió y precisamente por eso fingir, o fingirse, que quien la cuenta es su padre.

     La novela, con una sólida estructura circular y un final que está a la altura de la primera frase, lleva al lector intrigado a través de flashbacks hasta saber por qué y cómo un hombre con esa fobia a la sangre como la que padece Patrick, termina en semejante situación (no olvidemos la primera página), descubrimiento que se hace entre distintos momentos, desmayos, amores y discursos que quedan en la memoria de quien nunca los vivió.

     Primera sangre es una buena lectura. Nothomb se borra para rendir homenaje a su padre y regala la historia de una vida con su tono memorable y su aparente caos que se reordena para dejar al lector feliz de saber que, el año que viene por estas fechas, seguramente tenga en sus manos una novela novela de la autora.

     Y vosotros, con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 7 de mayo de 2018

Riquete el del copete. Amélie Nothomb


     "-Sabe usted, nadie se atreve a decirlo pero los bebés casi siempre son feos. Le aseguro que este me causa una buena impresión".

     Que diga a estas alturas que me gusta la Nothomb dudo que le sorprenda a alguien, así que hoy traigo a mi estantería virtual Riquete el del copete.
   
     Conocemos a Deodat: nace de un matrimonio que se ama  ya no esperaba tener hijos, nace dotado de una inteligencia superior a la normal y además... además nace feo, tanto que se asusta a sí mismo al conocerse ante un espejo, tan feo que nadie parece ser capaz de pasar por alto su extrema fealdad. Y conocemos también a Trémière, una niña cuya extrema belleza sobrecoge a quien la mira. Ambos tienen problemas para relacionarse, ya sea la repulsión o la envidia, la inteligencia extrema o la falta de ella, hace que nadie se les quiera acercar. Sus únicos apoyos serán la madre de él y la abuela de ella, mujeres ambas que también fueron un poco alejadas del mundo por sus peculiaridades. Deodat y Trémière parecen, como en el cuento, condenados a encontrarse y formar así su propia historia: la de dos supervivientes.

     Riquete el del copete es un cuento de Perrault. En el cuento, se nos habla de el hijo de una reina, feo pero inteligente; tan feo era, que ni parecía humano. Y por su mata de pelo en la parte superior de la cabeza, fue llamado Riquete el del copete. Nacen también de otra reina dos niñas, y una de ellas es bellísima, pero sin inteligencia alguna... a partir de ahí, con hada de por medio, la historia avanza a modo de cuento clásico. Y este es el cuento elegido por Nothomb en su novela para dar vida en nuestro mundo.

     "Ante tanta determinación, la enfermera escribió Trémière en la pulsera. En el momento de atársela a la muñeca. miró el rostro de la pequeña y no pudo impedir exclamar:
- ¡Qué hermosa eres!"

     Nothomb actualiza el cuento y aprovecha para hacer una crítica sutil a la superficialidad del mundo que nos rodea, una superficialidad que se ve tanto en el rechazo a lo feo como en la envidia extrema, vivimos, parece decir, en una sociedad que no admite a quien destaque sin importar demasiado el motivo por el que lo hace. Quizás el punto que señala de forma más directa es el de los modelos, la moda, las revistas... pero esto no es algo que nos pille de sorpresa, todos sabemos en qué se basa este tipo de mundo, a fin de cuentas, es imagen y se vende imagen. En su cuento, porque con 120 páginas es un cuento, Nothomb no termina de ser incisiva, que es la Nothomb que a mi me gusta, y parece un tanto distante de sus excesos y champán. Avanza un tanto a trompicones y llega a un final que ella misma reconoce como feliz, quizás buscando redondear el reflejo del clásico de Perrault, en todo caso, a mi me ha resultado un tanto descafeinado, aunque me he reconocido a gusto entre sus letras. Pero eso es algo con lo que ya contaba, es más, ese es el motivo de que corra a por sus libros en canto llegan al mercado.

     Riquete el del copete es una revisión entretenida de un cuento clásico en el que Nothomb ha perdido parte de su fuerza. Deodat es sin duda mi favorito, pero el conjunto no termina de ser todo lo contundente que me hubiera gustado. Entretenido, sin más.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ácido sulfúrico. Amélie Nothomb




     "Llegó el momento en que el sufrimiento de los demás ya no les bastó: tuvieron que convertirlo en espectáculo"

     No me gusta la televisión. Es algo que ya he comentado alguna vez. Me cuesta terriblemente sentarme delante de la televisión a ver un programa de entretenimiento. Y, de un tiempo a esta parte, los que menos me gustan son los reality shows. Tal vez por eso me atrajo particularmente este título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Ácido sulfúrico.

     Conocemos a los participantes de un programa de televisión llamado Concentración. Como si de un campo real se tratara son elegidos y trasladados sin importar su voluntad a un recinto lleno de cámaras en el que serán sometidos a trabajos y castigos físicos por parte de kapos. El público es cada vez más numeroso y muestra sus filias y sus fobias a través de la prensa mientras no aparta los ojos del televisor. El programa avanza evolucionando en crueldad y aumentando audiencia hasta llegar a hacerlos partícipes de la nominación de los concursantes. Pero claro, de Concentración no sale nadie vivo. Cuando a uno lo eliminan, muere.

     Parecía un tema de moda desde que Stephen King nos habló de programas cuya eliminación consistía en la muerte, hablar de ello en la literatura. Sólo hay que ver el éxito de Los juegos del hambre. Y sin embargo me faltaba la otra cara de la moneda, y eso fue lo que pensé cuando vi este libro. Que podía ser justo eso, la cara b de la historia.  

     Con frases certeras y sin buscar en ningún momento sentimentalismos la Nothomb nos hace un retrato brutal de una sociedad en la que los medios de comunicación no tienen escrúpulos a la hora de mirar su parrilla en audiencias. Y en el que la población se siente atraída por el morbo sin mirar las consecuencias de sus actos. Un campo de concentración casi real, en el que la gente es golpeada, insultada y acaba muriendo es algo tan atroz como atractivo de forma morbosa para la sociedad que nos presenta la autora. Unos kapos elegidos mediante entrevistas en lo que vemos personas con pocos recursos que se ven catapultadas a la fama y a unos buenos sueldos y que, en el caso de Zdena, una de las protagonistas, es lo único que importa, sobresalir. Aunque su trabajo les exija deshumanizarse, todo vale a cambio de algo. Todo por un precio. Comparte protagonismo con CKZ114, una mujer que pertenece a los prisioneros, las grandes víctimas del juego, los participantes. Personas sin esperanza que viven y se adaptan como pueden a un lugar en el que no pidieron ser incluidos. Dos personas que se juntan en un entorno inusitado, y cada una tiene sus propias motivaciones para seguir levantándose cada día. Dos mujeres a las que acompañaremos sin tener muy claro que será de ellas en la página siguiente. Zdena golpea, CKZ114 recibe los golpes, al menos los físicos. Las personalidades no siempre son lo que parecen ni son tan fáciles de doblegar como los cuerpos. Y ese es precisamente el enganche de esta relación.
     El otro gran protagonista es la sociedad, el morbo y el horror y la audiencia. Hasta qué punto el morbo mueve a la gente a ver este macabro espectáculo que nadie parece poder parar. La justificación para verlo, el horror, el verlo para no sentirse excluido, para criticarlo, para hablar del mal... Pero verlo. Participar incluso, votar. Una crítica feroz a una sociedad que pierde valores, que olvida que lo que aparece en la pantalla bien puede no ser una mera ficción recreativa siempre que entretenga. Ese es el verdadero punto fuerte de este libro cuya única pega es que no termina de meterse hasta el cuello en un tema que me parece realmente interesante.

     Me ha gustado, sí. Pero he echado en falta que llegase un paso más allá. Que nos dejase entrar realmente en esa parte podrida de la moral y la exhibiera como si fuera un trozo de carne en un mercado. Porque eso es lo que hace con los concursantes (eso sí, de una forma pulcra y sin entrar en detalles escabrosos) y eso es lo que he echado de menos que haga con el entorno capaz de crear algo tan monstruoso como es el concepto del programa Concentración. Aunque, tal vez, lo verdaderamente monstruoso es pararse a pensar si un programa así podría tener un éxito relativo en la sociedad en que vivimos... eso si que pone los pelos de punta.

     He comenzado diciendo que apenas veo televisión, salvo alguna película o serie que sepa no va a durar demasiado alargándose en temporadas carentes de sentido respecto a la primera. Por cierto, ¿me recomendáis alguna serie? es... por quitarme el mal sabor de boca que Amélie Nothomb me ha dejado unido unido al concepto de Reality Show.

     Gracias

     PD. Lectura compartida con Marilú, y las que caerán.