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miércoles, 13 de mayo de 2026

Querida Debbie. Freida McFadden

 


     "Querida Debbie: 
      En tu maravillosa columna siempre nos cuentas que el desayuno es la comida más importante del día. ¡Y te creo! Pero ¿mi familia está dispuesta alguna vez a sentarse a desayunar? Antes las ranas criarían pelo. 
      Cada mañana es el mismo circo. Mis hijos buscan zapatos que se les han perdido o deberes que han desaparecido durante la noche y mi marido no encuentra las llaves o sus gafas de leer. 
     Nadie muestra interés en dedicar cinco minutos a sentarse en la mesa de la cocina para disfrutar de un desayuno buenísimo para el que me he pasado cocinando los quince últimos minutos. 
     ¡Lo he intentado todo! Comidas rápidas, opciones para llevar, sobornos (¡mejor no preguntes!), pero, por mucho que haga, mi familia siempre sale de casa con el estómago vacío. 
      ¿Cómo narices se supone que puedo conseguir que mi familia dedique unos minutos a tomar un desayuno nutritivo antes de salir corriendo por la puerta sin despedirse siquiera? ¡Ayúdame, Debbie!

 HAMBRIENTA DE HINGHAM"

     Esta parte nos la sabemos todos: Por la autora de La Asistenta con unas cifras de ventas tan indecentes como envidiables, llega blablabla... Hoy llega a mi estantería virtual, Querida Debbie.

     Conocemos a Debbie. Nadie diría que hace tres décadas estudiaba en el MIT y tenía grandes sueños. Ahora es una ama de casa que disfruta de la jardinería y da consejos a la gente en una columna de un periódico local. En realidad ella tampoco, y eso hace que se sienta un poco vacía y frustrada. Imagináos que su punto destacable del mes sea la selección de su jardín para una revista... Pues lo es. Al menos hasta que la revista decide suprimir ese artículo y poner en su lugar las rosas del rival de Debbie. Y sumad que le cancelan la columna semanal, llaman gorda a una hija, la otra no es suficiente y su marido... Bueno, imaginad un mal día. Y a una columnista estresada y enfadada dando consejos.

     Eso que os he puesto es Querida Debbie. Sin duda con un poco más de "chicha", claro, estamos hablando de Freida McFadden, lo que significa que lo importante es lo que se cuenta y la velocidad a la que puede conseguir que lo leamos. No va a haber un gran desarrollo de personajes, no va a hacer que te encariñes particularmente de ninguno y, desde luego, no va a ser una lectura inolvidable. Pero va a ser divertido, no va a tener piedad con sus personajes y va a intentar sorprenderte al final. Porque eso es lo que uno espera de un libro de esta autora y ella siempre lo da, aunque para ello tenga que ir sacrificando cosas, o personajes. En esta ocasión pasa lo mismo, los personajes existen para el papel que desempeñan y la ubicación tampoco es importante, la autora no pierde tiempo en tonterías cuando lo que realmente quiere hacer es contarte la historia de Debbie y lo que pasa por su cabeza. 

     Porque, por supuesto, Debbie tiene un secreto. Y, por supuesto, Debbie recibe cartas de alguien de su pasado que conoce su secreto mucho mejor que tú, lector. O que los vecinos, y esos no pueden enterarse de la verdad sobre Debbie, tiene que impedirlo como sea, ¡cueste lo que cueste!

     Como podéis ver, Querida Debbie es una novela entretenida, algo que es mucho y que suele ser poco valorado por la crítica pero muy aplaudido por los lectores. Una elección piscinera sencilla que, sin llegar ni a la sombra de La Asistenta, permite unas horas de relax y desconexión. Y, aunque a veces lo olvidemos, ¡la lectura es diversión y entretenimiento!

     Y vosotros, ¿buscáis libros piscineros para el verano?

     Gracias.

lunes, 11 de noviembre de 2024

La primera mentira gana. Ashley Elston

 


     "Todo empeña por pequeñas cosas: un cepillo de dientes en el vaso del lavabo, unas prendas en el cajón más pequeño, cargadores de teléfono en ambos lados de la cama. Luego estas pequeñas cosas dan paso a otras algo más importante: las cuchillas de afeitar, el enjuague bucal y las píldoras anticonceptivas comienzan a disputarse el espacio en el botiquín y la pregunta cotidiana pasa de "¿Vas a venir?" a "¿Qué hacemos para cenar?".

     Y por más que lo haya estado temiendo, este paso de ahora era inevitable". 

     Y aquí estamos, buscando nuevamente el libro entretenido que me haga pasar las horas volando. Hoy traigo a mi estantería virtual, La primera mentira gana.

     Conocemos a Evie Porter, una joven que vive inmersa en la fachada que se ha creado. Novio perfecto, casa perfecta, todo perfecto. Pero todo es mentira.

     Bueno, tampoco es que vaya a contar mucho más ya que la sorpresa forma parte de lo divertido. Solo diré que es una novela que se mueve en dos hilos temporales, uno presente y otro en el pasado escondido de la protagonista, donde conoceremos al Sr Smith. La trama, como podéis ver, no es particularmente original, pero la novela juega con la forma en que está escrita dando un buen punto en el primer tercio, en el que llega a sorprender al lector ya habituado a los giros del género. Sin embargo Elston no es capaz de mantener esa sensación durante todo el libro, quedando el resto en algo más manido. La novela cae en los márgenes habituales de protagonista de éxito, amor inesperado (en serio, es totalmente esperado), conflictos, secretos...  para adentrarse en el juego psicológico de saber quién está diciendo la verdad. Nada nuevo bajo el sol.

     La primera mentira gana es una novela entretenida en la que el lector deja de sorprenderse para acabar resistiendo la tentación de hacer una lectura en diagonal. ¿Es entretenida? Sí, si lo único que quieres es una lectura ligera en la que sea a simple curiosidad la que te lleve al final de la historia. Pero poco más se le puede pedir en un panorama saturado de este tipo de novelas.

     Hoy una reseña breve para una novela que permanecerá el mismo tiempo en la memoria del lector.

     Y vosotros, ¿con qué novela comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 12 de agosto de 2024

La asistenta te vigila. Freida McFadden


     "Porque, seamos realistas, yo nunca tengo suerte en nada".

      Uno de los fenómenos editoriales de los últimos meses ha sido La asistenta, algo que además ha potenciado la editorial al poner la trilogía en manos de los lectores con bastante celeridad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual su tercera entrega y cierre, La asistenta te vigila.

     Conocemos a Millie. Ya la conocíamos en realidad. Pero ahora el tiempo ha avanzado y la vamos a conocer en su nueva etapa familiar y en su nueva casa. Y en su nuevo vecindario.

     Una de las dificultades a la hora de hablar de un cierre en una trilogía es no destripar los dos primeros por lo que en general se termina hablando del conjunto. En este caso, hay que decir que lo más llamativo fue la llegada de La asistenta, volumen con el que abre la trilogía y que descubría a los lectores como un libro en apariencia bastante simple se convertía pasado el momento X en una novela que era difícil de soltar por lo entretenida y las sorpresas que la autora había ido dejando y que parecían agolparse en las páginas de la novela. Los lectores, que llegamos esperando un thriller al uso, descubríamos una forma especial de narrar que no dejaba ni siquiera el epílogo para la tranquilidad y que nos obligaba a esperar si habría, previsiblemente sí, una segunda parte. Como todo, la novedad en una segunda entrega es difícil de mantener y la autora tenía que elegir entre repetir fórmula perdiendo originalidad o volver a reinventarse y optó, evidentemente, por lo primero. Aún así seguía siendo una lectura atractiva capaz de hacer pasar unas cuantas horas de buen entretenimiento a los lectores que ya le habíamos cogido cariño a Millie.

     En esta entrega la autora recupera a Millie, como no podía ser de otra manera y, tal y como apunta la contra, Millie está casada (no diré con quién), tiene familia, y ha llegado a un nuevo vecindario (uno de los puntos fuertes de esta historia es precisamente el vecindario y la forma en que lo usa McFadden). La novela comienza con un prólogo que no sabemos quién nos cuenta pero nos dice claramente que, por mucho que toda la primera parte de la novela nos parezca una narrativa bastante convencional de un vecindario con sus secretos y una fachada de perfección que se agrieta, algo va a pasar. Y, al igual que sucede en sus anteriores entregas, veremos aparecer a un muerto (aunque tardará bastante, algo que sería agotador si no fuera porque la autora mantiene el ritmo a base de capítulos cortos y esa constante sensación de que pasan pequeñas cosas constantemente y que todas las frases que se dicen, van a significar algo mayor). A partir de ese momento comienzan los giros que tanto éxito han dado a la trilogía y veremos como las sospechas de cuernos, el dinero que puede ser caído del cielo para la ambición de unos, el regreso de personajes y las acusaciones cercanas, toman posesión de la novela para que el lector llegue, sin apenas darse cuenta, a la parte final. Es cierto que el lector se inmuniza y que eso significa que cuando empieza a leer la novela ya lo hace con un cartelito de advertencia "nada es lo que parece, nadie es quien dice ser y todos ocultan algo incluso mientras te lo están contando", lo que lleva en ocasiones a descubrir de antemano alguno de los momentos clímax de la historia, pero es más porque nos entretenemos buscando todas las posibilidades que por la pericia a la hora de vaticinar el curso de la narración, seamos sinceros. 

     Sin embargo y pese a ello tengo que decir que la historia es entretenida. ¿Carece del frescor de entregas anteriores? Sí. Por eso celebro que la siguiente novela de la autora sea independiente. Bastante me ha costado escribir esta reseña sin dar un solo nombre o una sola pista de lo que en ella sucede. Bueno, salvo la primera línea, esa que no es del principio de la novela pero pertenece a ella y he colocado en cursiva.

     La asistenta te vigila es el cierre a un auténtico fenómeno de lecturas. No diré que es alta literatura, pero sí que es muy entretenida. Si no habéis conocido aún a McFadden, acercaos a La asistenta. No decepciona.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 8 de junio de 2022

Mi adorada esposa. Samantha Downing

 


     "Me está mirando. Baja la vista fugazmente hacia su copa con sus ojos azules, vidriosos, y vuelve a levantarla. Yo miro mi copa y siento que me observa, al tiempo que me pregunto si estoy tan interesado como ella. Echo un vistazo y sonrío para darle a entender que sí. Ella me corresponde a la sonrisa. Se le ha borrado casi todo el pintalabios, ahora una marca rojiza en el borde de su copa. Me acerco y tomo asiento a su lado".

     Empezamos con las lecturas veraniegas de desconexión. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mi adorada esposa.

     Nuestro protagonista está casado con Millicent desde hace 15 años. Él es instructor de tenis en un club social y ella vende casas, a poder ser de lujo. Juntos tienen dos hijos y son un matrimonio feliz en el que él sigue fascinado por el magnetismo de su mujer. Hasta aquí son un matrimonio normal, solo que entre sus aficiones comunes figura una muy particular: el asesinato.

     Mi adorada esposa es una novela de misterio con un punto cómico basado en un argumento que roza la comedia pero sin perder el enganche del thriller. Me ha recordado mucho a esa serie Santa Clarita Diet, en la que un matrimonio vive pendiente de la alimentación de la esposa zombi sin tener aparentemente nada que ver con el argumento de esta novela.
     
     La novela. La autora nos presenta un matrimonio con una afición un tanto peculiar en la que sus vidas personales se verán implicadas más de lo razonable incluso para un hobbie tan excéntrico como es el asesinato. El protagonista nos irá narrando en primera persona la evolución de su matrimonio en la medida en la que se ve afectado por la decisión de... bueno, ¿de asesinar? Y con este punto de partida a medio camino entre la novela de misterio y la comedia de situación seguiremos los entuertos en los que se ve enredado para poder seguir adelante de forma más o menos normal en un barrio residencial en el que todos se conocen. Con un ritmo ágil y descripciones visuales la novela gira poco a poco hacia el thriller dejando al lector una grata sorpresa final y la sensación de haber pasado unas horas entretenidas con las aventuras y desventuras de un casi cuarentón y su no tan normal familia.
     Como sucede en este tipo de novelas, la credibilidad puede tambalearse en muchos momentos, pero se espera del lector que no tenga en cuenta esos pequeños detalles que le harían pararse a pensar y no disfrutar del buen rato que Downing tiene planeado para él. Así que el trato es sencillo: te vas a divertir si no te fijas demasiado. ¿La pega? Que el ritmo que la autora imprime desaprovecha momentos que me parecían particularmente interesantes.

     Mi adorada esposa es una novela entretenida que no aspira a aportar al lector más que un rato divertido y que se maneja a ritmo de película de sobremesa. La decisión es vuesta.

     Y vosotros, ¿también dejáis este tipo de lecturas para el verano?

     Gracias.

lunes, 4 de mayo de 2020

Nueve perfectos desconocidos. Liane Moriarty


     "Yao       

Estoy bien —dijo la mujer—. No me pasa nada. 
       A Yao no le parecía que estuviese bien. 
       Era su primer día como enfermero de emergencias en prácticas. Su tercera visita a domicilio. Yao no estaba nervioso, pero se encontraba en un estado de alerta extrema porque no podía soportar cometer siquiera un error insignificante. De niño, los errores le hacían llorar sin consuelo y aún le provocaban calambres en el estómago.  
      Una única gota de sudor se deslizaba por el rostro de la mujer, dejando un rastro de baba de caracol por encima de su maquillaje. Yao se preguntó por qué las mujeres se pintaban de naranja la cara, pero eso no era relevante. 
      —Estoy bien. Quizá no sea más que un virus de veinticuatro horas —añadió ella con un leve acento de Europa del Este.  
      «Fíjate bien en tu paciente y en su entorno», le había dicho Finn, el supervisor de Yao. «Piensa que eres un agente secreto en busca de pistas para realizar un diagnóstico».
     Debo de ser de las pocas personas de este mundo que no han visto Big Little Lies, pero es cierto que tanto ver el título en boca de todo el mundo me llamó la atención, así que hice lo propio: buscar el libro. Al final no me tropecé con el que daba nombre a la serie, pero sí con una opción de la misma autora. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Nueve perfectos desconocidos.

     Conocemos Tranquilium House un complejo que, según su propia propaganda, puede cambiar la vida de sus huéspedes en sólo diez días. El lugar está regentado por Masha, una inmigrante rusa que guiará a nueve perfectos desconocidos en el camino del cambio a traves de ayunos, paseis, análisis y batidos.

     He contado una brevísima sinopsis y no he hablado en ella de lo más importante del libro: los huéspedes. Y es que Masha es, evidentemente, un personaje principal, pero los huéspedes forman la segunda parte de la novela. Así es como conocemos a Frances, esa gran novelista que se ha visto trastocada tras un triple rechazo y que pondrá el toque de ironía a la novela, el matrimonio formado por Jessica y Ben, Tony, el futbolista que perdió su forma física, el matrimonio formado por Heather y Napoleón, que acude junto a su hija Zoe para intentar sobrevivir a la muerte del hermano gemelo de esta y un par de huéspedes más que cubren el resto de "diversidad adecuada para un libro de entretenimiento", a saber: la mujer cuyo marido abandona por otro más joven y el abogado gay.

     Con estos ingredientes y un lento comienzo la autora se balancea entre hacernos preguntas existenciales o buscar que las respondamos como si fuéramos integrantes del spa, entretenernos e incluso sacarnos alguna sonrisa y no sé si sorprendernos ya que, aunque la novela tiene giros, estos resultan bastante predecibles.
     Moriarty lleva a estos urbanitas a un balneario, recurso ya utilizado y famoso en la literatura, para componer un retrato de grupo al que le falta convicción pero muy entretenido. Supongo que si ahora me pongo a pensar de qué trata la novela en realidad, poco puedo añadir a lo que puse en la sinopsis, y es esa falta de fuerza lo que caracteriza la historia. Pero, también hay que decirlo, que son a veces esos libros que parecen no tratar de nada, los que nos llevan hasta las últimas páginas sin que nos demos cuenta. Y eso es lo que sucede con Nueve perfectos desconocidos, es una lectura amable y entretenida que aporta poco al lector salvo ese entretenimiento. De hecho he leído no hace mucho que, siguiendo la estela de Big..., esta novela también va a tener su adaptación a la pequeña pantalla, y seguramente en ese formato sea mucho más atractiva. He dejado una pequeña pista respecto a uno de los puntos relevantes de la trama, pero no desvelaré cual. Aunque aquellos que la hayan leído, estoy segura de que han recogido claramente la huella del lodo.

     Nueve perfectos desconocidos es una opción agradable para pasar un rato entretenido. Sin más.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 2 de marzo de 2020

Alguien a quien conoces. Shari Lapena


     "Está quieta en la cocina, mirando por las amplias ventanas de atrás. Se vuelve hacia mí —un ondear de su cabellera castaña y tupida acompaña el gesto—, y en sus grandes ojos marrones veo confusión y un miedo repentino. Ha comprendido la situación, el peligro. Nos miramos fijamente. Parece un hermoso animal asustado. Pero no me importa. Me da un subidón: una furia pura y descontrolada; nada de pena. 
      Ella y yo somos conscientes del martillo que llevo en la mano. Es como si el tiempo se ralentizara. Todo debe de estar sucediendo deprisa, pero no lo parece. Abre la boca, como para formar palabras. Pero no me interesa lo que tenga que decir. O a lo mejor quiere gritar".

     Para hablar sobre un libro hay que leerlo, así que si hay un título que suena en la boca de los lectores, me pica la curiosidad. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alguien a quien conoces.

     Viajamos a Aylesford, una zona tranquila a una media hora de Nueva York en la que vamos conociendo a sus vecinos. Todo empieza cuando una mujer aparece muerta en el maletero de su coche. Es una vecina del lugar con fama de ser un poco fresca o, al menos, parecerlo y que todos creían que había abandonado a su marido. En otra de las casas del vecindario un joven se queda lívido al conocer la noticia ya que en la casa de ese matrimonio van a encontrar huellas suyas: le gusta colarse en las casas de sus vecinos y cotillear en sus ordenadores.

     Shari Lapena es uno de esos nombres que se hizo conocido con su primer libro pero que, tengo la sensación de que no ha repetido éxito con ninguno de sus títulos siguientes. Vende, sí, pero se va agotando poco a poco la fama que le diera el primero y la estela en ventas que le podía suponer. Lo que está claro es que entró de lleno al llamado domestic noir, y que sigue en él.
     En esta ocasión Lapena se inventa una pequeña localidad, casi un barrio residencial, para trazar una suerte de comedia de enredos con un cadáver a los postres. Y es que me ha costado mucho tomarme en serio un libro en el que casualmente todos se relacionan con todos. Es decir, ¿no hay más vecinos en ese barrio que absolutamente cada cosa y secreto vital ha de pertenecer a alguno de los personajes centrales? Hay muerto, muerta en este caso, y críticas tras los visillos; un marido que nunca parece lo suficientemente apenado y que nos colocan para que sospechemos de él; hay líos de faldas o de pantalones, como queramos llamarlos; adolescentes que cumplen su papel de descerebrados ingobernables; vecinas cotillas con mascota o sin ella y, en fin, todo lo que se supone que tiene que incluir este tipo de vecindarios. El problema es que al ponerlo todo junto y no medir la dosis uno tiene la sensación de estar ante un capítulo final de Sexo en Nueva York mezclado con aires de Agatha Christie.
     La novela es olvidable y estoy segura de que eso no es un problema para quien la escribe ya que la concibe como un entretenimiento con el que matar tiempos muertos sin pensar demasiado. Hay giros pero no demasiado bruscos y el final tampoco nos pilla de sorpresa, lo que hace que hace aún más sorprendente que siga defendiendo que es un entretenimiento al más puro estilo comida rápida. Y por qué digo esto, pues porque a veces uno no comprende que ciertos libros se vendan tanto o sean tan alabados pero en el caso de este estilo de novelas, entiendo perfectamente que la gente los busque como evasión ya que es el lugar que buscan. Y es que no todo ha de ser alta literatura, y cada uno sabe lo que está buscando en un libro. A mi me no me ha gustado, me ha parecido predecible y plana y donde otros ven tensión yo me sonreía ante lo inverosímil que no es lo mismo que lo increíble. Pero esto es solo una opinión personal y ha de tomarse como tal.

     Alguien a quien conoces es una novela tan entretenida como olvidable que cumple su función sin aportar nada reseñable a la literatura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 22 de noviembre de 2019

Elevacion. Stephen King


     "Scott Carey tocó a la puerta de los Ellis, y el doctor Bob (que era como los residentes de Highland Acres seguían llamando a Bob Ellis a pesar de que llevaba cinco años retirado) le invitó a entrar.
     - Bueno, Scott, pues aquí estás. A las diez en punto. Dime, ¿en qué puedo ayudarte?
     Scott era un hombre corpulento, de metro noventa y tres descalzo, que había empezado a echar barriga.
     - No estoy seguro. A lo mejor no es nada, pero... Tengo un problema. Espero que no sea grave, pero pudiera ser."

     Empecé hace años con aquellos formato en bolsillo rojo, luego seguí completando mi colección con aquellos horrendos de lomos dorados y ahora voy comprando las novedades. soy fan, es lo que hay. Hoy traigo a mi estantería virtual, Elevación.

     Conocemos a Scott, un hombre de mediana edad, divorciado y que pasa de los cien kilos. Al menos eso pesaba justo cuando le íbamos a conocer, porque una vez que va a visitar a su amigo médico, ya ha bajado los primeros kilos. En realidad ese es el motivo de su visita, Scott está perdiendo peso. Y lo hace de una forma poco común, ya que no adelgaza "por fuera". Ni siquiera le afecta el peso de aquellas cosas que tiene en sus manos si se sube a la báscula con ellas. Visto ese camino... lo más probable es que termine por desaparecer. Aunque tal vez logre congraciarse con sus vecinos antes de hacerlo.

     Todo es posible en Castle Rock. Eso es lo que nos ha enseñado Stephen King a los largo de los años y también que no es del todo raro que un personaje lea un libro de Paul Sheldon o que, como sucede en este caso, alguien recuerde que ya no existe la escalera del suicidio. Y dentro de estas rarezas, Castle Rock parece un lugar proclive a que la gente tenga problemas con su peso: ya sea por maleficios o caramelos, el peso parece algo importante para los habitantes del lugar. aunque ahora hay una diferencia: uno no se ve más delgado y no teme desaparecer a base de hacer agujeros al cinturón. Lo que le sucede a Scott es algo así como estar en marte. Su cuerpo diferencia entre peso y masa y, si bien mantiene su masa, solo el peso se verá afectado como si la tierra hubiera decidido rebajar la gravedad con la que le atrae.
     Así las cosas Scott no encuentra modo de ponerle freno a tan inusitado síntoma o enfermedad, a saber, y curiosamente, el dejar de preocuparse por él mismo le hace consciente de su entorno. Así es como comienza a fijarse en DeeDee y Missy más allá de sus perros. Este matrimonio que llegó al pueblo hace unos meses con la idea de abrir un restaurante, se ha chocado de bruces con unas mentalidades que van más allá del conservadurismo ya que, amparándose en el rechazo a su matrimonio entre mujeres, no dudan en ser groseros y evitar cualquier tipo de trato con ellas que no sea un comentario o broma de tintes crueles. Tengo que decir que en este caso, lo terrorífico no es el protagonista cuarentón que se encuentra de repente en una situación que lo convierte en pobre hombre (algo habitual en los libros del maestro del terror) sino en la indiferencia de quienes consideran que, por el simple hecho de no sentirse molestos por la homosexualidad, ya están siendo abiertos de mente. Y esa es la vía que toma Scott, la de dejar esa indiferencia que le proporcionaba oídos sordos, para encontrarse con una hostilidad autoprotectora frente a la que decide luchar. Y yo lo leo y supongo que, sobre todo en los entornos más pequeños, que pueden ser desde un pueblo hasta un bloque de vecinos, no es algo tan lejano lo que King nos plantea. Lo que hace es, como siempre, avanzar por este terreno de una forma rápida, para seguir con la historia del increíble hombre liviano, que busca donde agarrarse de forma literal y figurada hasta que llega un momento en el que ya sabe lo que tiene que hacer.
     Y ese es el final que me reservo. A fin de cuentas estamos ante un relato casi largo protagonizado por cinco personas, dos perros y un gato, que guarda un final que me ha hecho sonreír con mirada infantil.

     Me hubiera gustado un King sorprendente, aunque ya empiezo a no hacerme ilusiones al respecto y disfruto con lo que hay. King es King.

     Elevación es un cuento que trata sobre la tolerancia y la amistad. Aquí el terror se produce cuando no existen esas cosas.

     Y vosotros, ¿habéis leído al maestro del terror?

     Gracias.   

lunes, 19 de noviembre de 2018

La caja de botones de Gwendy. Stephen King y Richard Chizmar


     "Existen tres vías para llegar a Castle View desde la pequeña ciudad de Castle Rock: por la carretera 117, por Pleasant Road y por las Escaleras de los Suicidios. Cada día de este verano —sí, incluso los domingos—, Gwendy Peterson, de doce años de edad, ha tomado el camino de las escaleras, que ascienden en zigzag la ladera rocosa, a la que están sujetas por fuertes (si bien oxidados por el tiempo) pernos de hierro. La niña sube andando los cien primeros escalones, al trote los cien siguientes y corriendo los últimos ciento cinco, empecinada y a tumba abierta —como diría su padre—. En lo alto se dobla por la cintura, resoplando como un viejo caballo de tiro, con la cara roja, las manos apoyadas en las rodillas y mechones de pelo sudorosos cayéndole sobre las mejillas (da igual lo mucho que se apriete la coleta, siempre se le suelta durante ese último esprint). Sin embargo, se aprecia cierta mejoría. Cuando se endereza y mira hacia abajo a lo largo de su cuerpo, alcanza a verse las puntas de las playeras, algo impensable en junio, el último día de colegio, que también coincidió con su último día en la Escuela Primaria de Castle Rock".

     Ya hemos hablado de King en este blog. Muchas veces. Así que no es de extrañar que hoy traiga a mi estantería virtual, La caja de botones de Gwendy.

     Conocemos a Wendy cuando está a punto de cambiar de cambiar al instituto de secundaria de Castle Rock. Es un cambio importante y una de las cosas que Gwendy quiere dejar atrás es su sobrepeso junto a ese estúpido mote que le puso un niño. Por eso cada día sube las escaleras de Castle Rock. Pero un día se encuentra a un hombre que parece saber mucho sobre ella. Y no solo eso, además dice que tiene algo que le pertenece: una caja. Una caja que puede cambiar la vida de Gwendy con sus palanquitas y botones, pero que también supone una responsabilidad. Y la preocupación constante por si alguien la encuentra.

     Esta vez King escribe a cuatro manos con el escritor y guinista Richard Chizmar. Juntos desarrollan esta historia corta en la que reconocemos perfectamente al maestro en la idea pero quizás no tanto en el desarrollo. Lejos de esos personajes de mediana edad que se ven sobrepasados por las circunstancias, en esta ocasión la protagonista es una niña en pleno paso a la adolescencia y la acompañamos durante unos cuantos años. Con un regusto a La tienda volvemos a Castle Rock, ese lugar conocido por todos los admiradores de King, al que por un lado iríamos encantados y por otro no no acercaríamos ni estando ebrios. La novelita juega con las inseguridades de una joven para proponerle colmar su mayor deseo mientras le deja la advertencia de la responsabilidad que eso puede su poner. Es decir, conocida la avaricia del ser humano, si le propone perder peso sin esfuerzo, ¿le tentará apretar uno de los botones de la caja para ve qué deseo le satisface o qué provoca? Porque, tal y como le dice el hombre a esta joven: ella es la custodia y también "tu ya sabes lo que pasará si pulsas uno de esos botones". Y ya tenemos el juego mental en marcha. Cualquier cosa en la vida de la joven, vaya bien o mal, será culpa de la caja. Y es que la mente humana es capaz de convencerse de casi cualquier cosa y Gwendy será testigo y víctima de ello. Seremos pues partícipes de su angustia y también de sus avances en la custodia de tan extraordinario artefacto que llegará a ser el centro de su vida y con el que mantendrá una lucha constante para evitar vivir bajo la obsesión de perderlo.

     King y Chizmar escriben por tanto una historia con un cierto regusto a aquellas que escribiera el maestro del terror hace años, pero lo hacen de una forma totalmente light, como si, de repente, el terror fuera algo de adultos y ahora estuviéramos ante una versión tolerada para todos los públicos. Es por eso que el lector no puede evitar tener la sensación de estar ante una oportunidad desaprovechada para volver a la senda de hace años que King parece haber abandonado definitivamente.

     La caja de botones de Gwendy es una novelita entretenida. Sin nada más que añadir al respecto.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD. Motivos técnicos me obligan a no sacar reseña hasta el lunes, no quiero pillarme los dedos con los plazos que me han dado (en teoría, mañana).

lunes, 22 de octubre de 2018

Hope. Wendy Davies


     "Aprender a olvidar es una de las primeras lecciones que debes aprender cuando el tiempo pasa y tú no. Acabas por darte cuenta de que los recuerdos son cicatrices del alma y que no existen tiritas ni medicinas para corazones llenos de melancolía. El único tratamiento es el olvido.
     Y eso es extraño, sobre todo cuando los demás te olvidan pero tú eres incapaz de olvidarlos a ellos".

     A veces es algo tan simple como la estética lo que nos conduce a un libro y no miramos autor ni sinopsis. No es frecuente pero pasa. A veces. Hoy traigo a mi estantería virtual, Hope.

     Conocemos a Hope, una niña que por una tragedia ha perdido la capacidad de escuchar las palabras. No es sorda, solo que no escucha las palabras. En ese punto tan limitado, con una familia marcada por dicha tragedia, Hope se topa con el Serendipity y su regente, a quien puede milagrosamente oír. Y allí con nuestro narrador, una marioneta de la que ya no querrá separarse. Junto a ellos veremos como Hope crece y vive.

     Wendy Davies es un seudónimo tras el que se esconden dos blogueras cuya pasión por las letras les llevó a escribir. Lo cierto es que fue toda una sorpresa descubrirlo, y lo descubrí tras la lectura al ver que hablaban de "las autoras". Y es que, en estos mundos literarios, los seudónimos son cada vez más frecuentes.

     Y así es como llegué a Hope, un cuento para adultos cuya portada me enamoró quizás porque me recordaba a lecturas anteriores. Y es cierto que el comienzo es hermoso y también que la idea de cuento otorga una magia especial a una historia narrada por una marioneta. Sin embargo, y posiblemente sea porque jamás lloré viendo Toy Story, la historia me ha sabido a caramelo azucarado y poco más. Tiene frases bonitas que podríamos entresacar de esta historia, pero le falta pulso al argumento si queremos valorarlo como una novela. Hope se queda corta en su crecimiento personal y mi primera percepción de ello fue el momento en que dieron una edad la primera vez. Recuerdo que pensé que no era posible, porque si algo tenía la historia, es que la niña era normal excepto esa incapacidad para escuchar palabras. Quizás un punto de vista más adulto, más realista, hubiera estropeado el resto ya que en este tipo de libros necesitamos creer a la hora de entrar en ellos, pero si nadie te avisa, el tortazo es de órdago. Y eso es lo que me ha pasado a mi, percibía lo hermoso de las imágenes que las autoras proyectaban y también lo cuidado de las frases, pero me resultaba tan azucarado y manido que no era capaz de sentir empatía alguna por los protagonistas. Al final, lo he terminado con la sensación de no estar ante un libro malo, sino ante una lectura totalmente desaprovechada por mi parte, porque le veía el potencial para otros lectores.

     Como cuento en cambio es bonito, con moraleja, ternura, su parte trágica y también su crecimiento y consuelo. Básicamente con todos los ingredientes que debe de tener un cuento, incluida una protagonista entrañable y un Pepito Grillo narrador con un punto de sabiduría. Y ese es el modo en el que hay que leerlo, ya que es el único en el que puede sobrevivir.

     Hope es un cuento para adultos que, aunque en mi caso no ha llegado a emocionarme, entiendo que ha sido mi problema, ya que no es un tipo de libros al que me suela acercar. No sería demasiado justa si me quedara en lo sensiblero, de hecho casi envidio a todos aquellos que se han emocionado durante su lectura. si buscáis la magia, es vuestro libro.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 11 de septiembre de 2018

Belgravia. Julian Fellowes


      "Sé que supone que tenemos que alimentar la ficción de que queremos a todos nuestros hijos por igual, pero a mí me cuesta trabajo".

     Voy a empezar comenzando que no he visto Downton Abbey, pero sí he leído muchas referencias a esa serie. Al final, y por no comenzar por el principio, me enteré de que su autor también tenía libros publicados y es por eso que hoy traigo a mi estantería virtual, Belgravia.

     El 15 de junio de 1815 un selecto grupo de la alta sociedad británica celebra una fiesta en Bruselas. Al día siguiente tendrá lugar la Batalla de Waterloo.
25 años después Londres está cambiando y Belgravia comienza a ser el barrio próspero que sigue siendo hoy en día. En él, las disputas y los secretos son algo común, y alguno de esos secretos viene desde aquella noche de 1815.

     Si el autor es conocido por una serie, está claro que se siente cómodo con ello. De hecho este libro apareció en forma de publicaciones semanales a través de una app en una suerte de homenaje a Dickens en versión 2.0. De esta forma atrapó a muchos lectores que esperaban ansiosos el siguiente capítulo y terminaron por comprarse el libro. Sin embargo, no  he visto en el libro ninguna referencia a Dickens y el retrato de Londres de Fellowes carece de la profundidad dada muchas veces por esas clases menos pudientes que otros autores sabían explorar. De hecho, Belgravia es y se concibe como un producto dirigido a entretener al lector y eso se nota desde el lanzamiento por capítulos, hasta el punto final de la historia.
La novela, dividida en 11 capítulos, es un folletín por entregas que utiliza el ya conocido formulismo de "tirar del lector" al final de cada capítulo para conseguir que se quede a leer uno más y, con un poco de suerte, haga lo mismo en todos ellos hasta llegar al final de la novela. Comienza para conseguirlo deslumbrándonos con una escena de la alta sociedad la víspera de un suceso histórico de sobra conocido. Esa noche sucede "algo", importantísimo para el resto de la historia y cuyas repercusiones y ecos serán el motor del resto del libro. Un cuarto de siglo más tarde será el momento elegido por Fellowes para poner en marcha su maquinaria de intrigas, mentiras, envidias y codazos que se sucederán sin pausa dejando que conozcamos lo justo a cada uno de los personajes como para que lo identifiquemos sin problemas. A fin de cuentas, los buenos, los malos y los que pueden sorprendernos, son señalados por el autor con la claridad suficiente desde casi las primeras páginas. Aquí no se trata de complicarnos la vida una vez hechas las abrumadoras presentaciones, se trata de que nos resulte fácil seguir leyendo.

     Fellowes busca escribir una novela victoriana como las de antaño y ambienta su historia de una forma visual y efectiva en la que se echan de menos esos detalles que dan realismo a las novelas. Resulta de hecho un tanto manido en sus letras el tema de la sociedad cambiante y las nuevas familias pudientes que comienzan a codearse con las de rancio abolengo en las ciudades que crecen al amparo de las nuevas prosperidades tecnológicas. Por mucho que nos las quiera explicar, otros ya lo hicieron mejor. Los codazos, las envidias, las competencias incluso entre criados, pueden ser divertidas, pero están tan vistas que la novela va perdiendo frescura, incluso repitiéndose, por el camino hasta resultar demasiado previsible en su parte final. Y eso, en una novela que busca el entretenimiento, es imperdonable. Supongo que Fellowes, en su afán de ganar al lector y tenerlo enganchado a su historia, ha pecado de complaciente a la hora de resolver.

     Belgravia es una novela entretenida con la que pasar un par de tardes que no deja poso alguno en el lector. Ahora, si os gusta la época y lo único que buscáis es evadiros, tal vez sea vuestro libro. Leer es un acto ocioso que debe de procurar placer al lector, y la lectura como evasión es un gran placer por mucho que algunos se empeñen en decir que solo los libros sesudos que nos hacen sudar pueden alcanzar ese status deseado de "bueno".

     Y vosotros, ¿habéis leído alguna novela por culpa de una serie televisiva?

     Gracias.

martes, 3 de abril de 2018

Un extraño en casa. Shari Lapena


     "No debería estar aquí.
     Sale corriendo por la puerta trasera del restaurante abandonado y avanza a trompicones en la oscuridad -la mayoría de las farolas están quemadas o rotas- con  la respiración entrecortada en ásperos jadeos. Corre como un animal aterrorizado hacia el lugar donde ha aparcado, apenas consciente de lo que hace."

      Soy de dar segundas oportunidades. Si un libro no me gusta pero me siento sola en mi disgusto general, tiendo a volver a las letras pensando que tal vez fue el momento o el tema. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Un extraño en casa.

     Conocemos a Tom cuando llega a casa por la noche después del trabajo. Es un hombre enamorado que llega con ganas de cenar con su esposa, Karen. Sin embargo ella no está, la puerta está sin cerrar y ni siquiera ha llevado el teléfono con ella. Sus nervios aumentan y termina por llamar al 911 cuando la policía llama a su puerta para comunicarle que una mujer, que puede ser Karen, ha sufrido un accidente y está en el hospital. Descubrimos a Karen con amnesia, esperando recordar lo que ha sucedido esa noche, mientras la policía investiga un cadáver aparecido cerca del lugar en el que ella tuvo el accidente.

     Tuve problemas con este libro desde las primeras páginas. Que la esposa de Tom se fuera y resultara la accidentada se veía venir... y a partir de ahí toda la trama de este libro se ve con la misma claridad.Supongo que la autora busca entretener y poco más, pero cuando los personajes son bidimensionales y carentes de cualquier tipo de emoción real, y la trama no es sorprendente ni novedosa y ni siquiera se profundiza en los pequeños momentos... el entretenimiento se convierte en una lectura tibia de la que se sale con más pena que gloria.
Dar una opinión negativa es complicado, ya que se suele pedir un razonamiento mucho más extenso y meticuloso, pero hasta en eso nos lo pone fácil: la amnésica protagonista se convierte en uno de esos personajes poco fiables que tan de moda se han puesto últimamente, sin embargo, su supuesta angustia por no recordar lo sucedido la noche del accidente se volatiliza cuando vemos que lo que no recuerda si recordaba en parte y que la autora es incapaz de gestionar el punto de secretismo necesario en una protagonista de estas características. En cuanto al resto de personajes son todos clichés de tinta que van desde el marido atontado que duda de todo y vive un infierno de dudas solo porque te lo dice el policía avispado, cuyo mayor logro pasa por mirar con unos ojos penetrantes que hacen ver a quien habla con él que se da cuenta de todo. Un lince, vaya, pero que tampoco transmite, porque no le llegamos a conocer, ni remata, y la cosa se queda en una investigación peregrina que da bandazos para situarse en una línea final un tanto apresurada. Y luego está la vecina, mi favorita, histriónica por los cuatro costados, imposible de creer o de siquiera tolerar. Como comprenderéis, con estos personajes y sus emociones de papel, es muy difícil que la trama despierte interés. Si a eso le unimos que, incluso para quienes se dejen sorprender por el giro final, les resultará manido y poco original, la segunda novela de Shari Lapena es una historia fallida en todos los sentidos.

     Los diálogos son simplones y las descripciones prácticamente inexistentes, así que, si tengo que buscar algo positivo para decir de esta novela, lo tengo complicado. Aunque, ahora que caigo, si que hubo una cosa que me sorprendió de la novela: ¡resulta que se desarrollaba en Nueva York! Y creedme, no lo digo como una sorpresa precisamente positiva.

     En definitiva, Un extraño en casa no ha mejorado mi percepción de la autora respecto a su primera novela. Quizás para la piscina.... pero solo quizás.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 8 de agosto de 2017

Baby Doll. Hollie Overton


     "Un cerrojo de seguridad tiene un sonido muy concreto. Lily era una experta en reconocer determinados sonidos: el crujido de los tablones del suelo que indicaba su llegada, los ratones correteando por la superficie de cemento en busca de comida. Pero siempre estaba preparada para el sonido del cerrojo, para el roce de metal contra metal. El cerrojo estaba empezando a oxidarse, razón por la cual él siempre tenía que intentarlo varias veces. Inevitablemente, sin embargo, el clic acababa oyéndose, ese sonido que significaba que estarían atrapadas otra semana, otro mes, otro año."

     Si hay un momento adecuado para sacarse de la lista de pendientes las novelas piscineras, es el verano. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Baby Doll.

     Conocemos a Lily el día que escapa de su cautiverio junto a su hija Sky. Fue secuestrada hace ocho años y no ha perdido la cuenta de uno solo de los días que le han sido arrebatados de su joven vida. Huye y se adentra en la noche hasta llegar a su casa, en la que la recibe una asombrada madre. Lily tendrá ahora que luchar por recuperar la vida que perdió, aceptar que su hermana gemela está esperando un hijo de su novio del instituto e intentar encerrar al hombre responsable de su secuestro y tortura.

     Entramos dentro de los subgéneros que se han ido etiquetando dentro de la novela negra y vamos a una historia protagonizada por mujeres, ya que todo el peso de la trama lo soportan las gemelas Lyly y Aby, y su madre, Eve, Overton opta por comenzar la historia donde otros la terminan, aunque ya no es novedoso ya que, quien más quien menos, conoce otros títulos como La habitación que partían de este mismo punto. Tampoco busca giros sorprendentes, ya que conocemos en todo momento al autor del infierno por el que pasa la protagonista, que es, como suele suceder en la vida, quien menos se lo espera su entorno. Entonces, ¿de qué trata la novela? Bien, Overton lo que hace es hablar del periodo de integración de quien ha pasado un largo tiempo en cautiverio, de una chica cuyo mundo se vio reducido a un infierno constante y de cómo le afectó eso a su entorno más cercano. Nos da también una muestra de cómo reacciona la sociedad y, sobre todo la prensa, ante la posibilidad de explotar el morbo. Como ya he dicho, serán los personajes femeninos y el discurrir de tres vidas que se rompen ante una tragedia las protagonistas de la novela, aunque el captor, no solo tiene voz propia, sino que también protagoniza una parte interesante de la misma, ya que seguiremos sus razonamientos desde el momento de la fuga de su baby doll.
     La autora además tiene el acierto de utilizar varias voces en la novela, voces que identificaremos fácilmente ya que, aunque su tono es prácticamente el mismo y eso podría dar pie a confusiones, vienen identificadas en la cabecera de cada capítulo. Todo por facilitar la lectura de un libro que, pese a estar cargado de abusos y torturas, no detalla absolutamente ninguno para proteger al lector más sensible. Está claro que busca el entretenimiento fácil, la distracción, y lo hace sin abusar de los cliffhanger, las sorpresas de dudosa credibilidad o las soluciones sacadas de la manga. Aunque, también es cierto que para conseguirlo sacrifica el trabajo en profundidad de los personajes o la diferenciación de sus voces.

     El resultado es una novela entretenida que busca desmarcarse un poco de lo habitual pero sin correr grandes riesgos. No es alta literatura, ni va a pasar a la historia... pero tampoco se lo pide nadie. Cumple lo que promete, sin más pretensiones.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la proliferación de etiquetas que subdividen los géneros y subgéneros? Personalmente, me parece excesivo.

     Gracias.

martes, 28 de marzo de 2017

La química. Stephenie Meyer


     "La tarea de aquel día se había vuelto rutinaria para la mujer que en ese momento se hacía llamar Chris Taylor. Se había levantado mucho antes de lo que habría querido para desmantelar y guardar sus medidas de precaución nocturnas. Era un auténtico incordio colocarlo todo por las noches para luego tener que desmontarlo a primera hora de la mañana, pero no merecía la pena arriesgar la vida por permitirse un momento de pereza."

     Que la curiosidad mató al gato es algo por demostrar, así que muchas veces ese es el único motivo que me lleva a elegir un libro. Por eso, por la curiosidad, hoy traigo a mi estantería virtual, La química.

     Conocemos a una peligrosa mujer, la química, que vive obsesionada por su seguridad debido al peligroso trabajo que ha desempeñado. Torturaba para conseguir información utilizando temibles mezclas químicas. Ahora la vamos a llamar Alex, y ya no trabaja para el gobierno. Su situación se ha vuelto peligrosa, máxime cuando compañero y mentor muere. Sin embargo, tal vez un último encargo pueda ser una vía de salida... o una trampa mortal.

     Y si tus lectores crecen, crece con ellos. Es algo que ya hizo Rowling, adaptándose a la edad de quienes comenzaron su periplo lector con el mago. Y ahora le ha tocado a Meyer. De Crepúsculo a La química, con una pequeña parada para hablar de parásitos extraterrestres en un libro que no era ni para jóvenes ni para adultos, o tal vez pretendía ser para todos, hay un salto de edad en el rango lector. No solo aso, además, como si renegara de lo escrito, que no de lo ganado, opta por una protagonista diametralmente opuesta a su famosa Bella. Aquí no hay un hombre para salvarla ni tampoco para guardar su sueño, ella se vale sola y además es quien cuida y protege llegado el caso. De lo de vigilar mientras duerme que no le pase nada, mejor ni hablamos teniendo en cuenta las exageradas medidas de seguridad que toma cada noche. Con este desembarco, es fácil suponer el camino que tiene la novela, escrita de esa forma que se dice cinematográfica, y que lo que suele representar es la clara intención por parte del autor de ver su historia en la gran pantalla.
     Si algo tiene en común con las anteriores historias de Meyer, es su capacidad de entretener a casi cualquier lector. Con un ritmo no demasiado rápido y sin detenerse en largas descripciones, es fácil dejarse llevar por una trama que nos puede resultar vagamente familiar a pedazos de otras novelas ya leídas y olvidadas. Exactamente igual que nos sucederá con este pasapáginas cuyo final se nos antoja previsible y, si me lo permitís, parte romántica infumable. Y es que no he sido capaz de creerme ninguno de los vestigios de romance que aparecen en la historia, ni el principal ni el Estocolmo express, y cuando un libro me hace levantar la mirada y murmurar un "venga ya"... me ha perdido. O casi. De hecho, si me quedo con algo de esta novela es con la vía canina, ya que tampoco hay grandes sorpresas en el giro argumental.

       Pero... seamos justos y desandemos el camino. Meyer ha escrito una novela entretenida en la que ha mezclado la mayor parte de los ingredientes del éxito. Además ha tenido en cuenta el público que ya conoce su nombre, y que ya serán mujeres adultas o casi adultas, y ha dotado a la protagonista de la fuerza y el carácter que le faltó en su día a Bella, además de joyas y artificios mortales y un más que dudoso carácter que parece querer hacer dudar en un primer momento al lector sobre si la química es buena o mala en esta novela. Un poco de amor, escenas de acción... un libro, en definitiva, que se deja leer si uno no se hace demasiadas preguntas, o tiene algún conocimiento extra, y que entretiene durante unas horas, que será lo que tardemos en olvidarlo.

     Como comentaba, hay escritores que han dado el salto al libro para adultos con los años, pero que eran conocidos por su literatura dirigida a jóvenes lectores. Así que decidme, ¿os habéis animado con alguno de estos nombres?

     Gracias.

miércoles, 4 de enero de 2017

La pareja de al lado. Shari Lapena


     "Anne puede sentir el ácido revolviéndose en su estómago y trepando por su garganta; la cabeza le da vueltas. Ha bebido demasiado. Cynthia se ha pasado la noche rellenándole la copa. Anne no quería sobrepasar un límite, pero las cosas se le han ido de las manos; tampoco sabía de qué otra manera aguantar la velada. Ahora no tiene ni idea de cuánto vino ha bebido en el curso de esta interminable cena. Tendrá que extraerse leche por la mañana."

     Posiblemente este sea uno de los libros de los que se oiga hablar en las primeras semanas del año. Quedáis con eso. Hoy traigo a mi estantería virtual, La pareja de al lado.

     Conocemos a Anne y Marco la noche que salen a cenar por primera vez desde que son padres. La canguro les falla y ellos habían quedado en casa de los vecinos, sí, de al lado, Cynthia y Graham. Cynthia no soporta a los niños y deciden ir igualmente cargados con el monitor de vigilancia y acudiendo por turnos cada media hora a comprobar el estado de su hija. Anne no está cómoda y, cuando regresan, realizan un terrible descubrimiento: Cora, su hija de seis meses, no está en la cuna.

     Los libros que involucran niños son siempre efectivos para el lector, tienen una carga dramática extra. Si se trata además de un bebé ya tienen medio público ganado, y de eso se vale la autora de este libro para cargar de tensión el secuestro en torno al que gira la trama de La pareja de al lado. De hecho lo mejor del libro es precisamente eso, la relación y la angustia de unos padres que descubren que su hija no está en casa. Y la autora lo hace con la rapidez suficiente como para que el lector no termina cansado de los lamentos de unos padres que no huyen de su conducta negligente por haber dejado solo a su bebé. Nos permite juzgarles a la vez que explica de una forma comprensible la decisión que tomaron. Una madre primeriza, deprimida, un cuerpo que ha cambiado, un marido relegado... y la posibilidad de hacer una salida como la de otros tiempos a casa de sus vecinos. Y en el primer capítulo ya nos plantea el secuestro. Y se apresura una vez más a darnos a conocer a la tercera pareja protagonista del libro, los padres de Anne, acaudalados, posible motivo económico, la intriga está servida. Y también la policía, con un detective del que apenas conocemos nada a nivel personal, deliberadamente opaco supongo, pero que aparece demasiado como para que el lector no se pregunte más sobre él. Porque sí, he encontrado bastantes peros a este libro, me ha costado. Superado ese momento de tensión, y asumidas las vueltas con las que la autora nos intenta sorprender, el libro decae y no consigue recuperarse, hasta llegar a un final... bueno, no desvelaré nada, pero tengo que decir que ha sido insatisfactorio en mi caso.

     El conjunto es una novela que funciona cumpliendo lo que promete, un ritmo rápido para una trama que busca mantener al lector entretenido y pegado a sus páginas. Es más, diría que incluso fue concebido ya como una posible película a juzgar por muchas de sus escenas. Me ha recordado de una forma casi constante a la archiconocida y exitosa Perdida, y es fácil suponerle un éxito similar, pero si lo que vas buscando es una calidad determinada, La pareja de al lado tiene unas cuantas carencias.
Entretenida, muy entretenida, de hecho es fácil que os dure apenas un suspiro entre las manos. Que ya es mucho.

     Y vosotros, ¿cuál es el último título que os mantuvo pegados a sus páginas?

     Gracias.
   

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Niebla. Andreas Pflüger


     "Nada la tranquiliza tanto como limpiar su arma. Cualquier otro tendría que comprobar la recámara para asegurarse de que está vacía. Ella no. Ella conoce al gramo el peso del cargador que se desliza en su mano. Sabe que no hay ningún cartucho en el cañón de la Browning High-Power igual que sabe que tiene los ojos verdes. Y a veces negros."

     Llegué a este libro por una recomendación directa y lo visual, cosa curiosa teniendo en cuenta la discapacidad de su protagonista, de la cubierta, terminó de decidirme. Hoy traigo a mi estantería virtual, Niebla.

     Conocemos a Jenny Aaron, una mujer joven, miembro de el Departamento, un cuerpo de élite de la policía alemana de Berlín. En una misión fallida en Barcelona, está a punto de perder la vida, al igual que su compañero y pareja Kvist, pierde la vista y casi a su compañero, al que siente que dejó tirado cometiendo el peor acto de traición. Ahora se ha convertido en una experta en interrogatorios en Wiesbaden. Han pasado cinco años y es requerida su presencia en Berlín porque un fantasma de su juventud ha matado a la psicóloga de la prisión en la que está recluido y afirma que solo hablará con ella. Acude sabiendo que todo serán reencuentro, pero lo que desconoce es que los fantasmas del pasado rara vez vienen solos.

     Me gustan las novelas de género en general y las de acción en particular. Me sirven para estar entretenida sin despegar la vista del libro. Y el hecho de estar escrita por un guionista suele ser garantía de acción rápida y lenguaje cinematográfico que ayuda al lector a hacerse una composición de las escenas con facilidad. Justo como en este caso. Esta vez la protagonista es una mujer con una experiencia traumática encerrada en el sótano de un asesino en serie mientras estaba en la academia. No contento con eso, el destino la depara una situación compleja en la que acaba perdiendo la visión y la tranquilidad para dormir durante lo que parece será el resto de su vida. Una vida que cambia cuando deja a su amante abandonado y que vuelve a cambiar cuando lo ve. Andreas además nos plantea a una mujer hermosa y fuerte, una suerte de versión femenina del mejor de los agentes secretos que es capaz de chasquear para orientarse en función de los ecos recibidos del ruido y cuyo equilibrio y percepciones ha desarrollado para adaptarse a su nueva circunstancia de invidente. Pero al mismo tiempo, utiliza la discapacidad de su protagonista para que sea el lector quien la sienta vulnerable cuando es perseguida, acosada, observada. Mucho más de lo que ella se llega a sentir. Con esto consigue un equilibrio, a veces precario, en el que la acción y la tensión van de la mano.
   
     En la novela, cuyo argumento avanza de forma lineal en apenas unos días superado el salto de cinco años, se alternan multitud de recuerdos del pasado. De este modo personajes como el padre de la protagonista, ya fallecido en el presente, se convierten en piezas clave del libro. Además el autor consigue que no nos perdamos entre presente y pasado mientras vamos descubriendo las motivaciones de la protagonista así como sus habilidades. Y es en sus habilidades en el punto en el que dudamos del realismo de la novela sin que eso importe en realidad demasiado, ¿o acaso nos creemos todas las de Bond, Bourne o compañía? Como siempre, en este tipo de libros, nosotros somos los que decidimos hasta qué punto queremos dar nuestra confianza al escritor. Un escritor que se vale de términos orientales para dirigir al lector por el camino del adiestramiento y la percepcción de Aaron y que en mi caso, tengo que reconocerlo, me ha resultado más divertido que real o no, el jugar a imaginar lo que me estaba relatando, he optado por dejarme llevar sin preguntas y divertirme un rato, y he conocido de este modo a un puñado de personajes bastante bien construídos entre los que destacaría a la nueva jefa del Departamento y al miembro de más edad.

     Niebla ha resultado una novela divertida, de esas que seguramente olvide con la misma facilidad que la he leído pero que se disfruta si uno no se anda haciendo preguntas. Y me ha gustado encontrarme con un protagonista que se sale de lo común. De hecho, ahora que estoy reflexionando sobre ello, es probable que si encuentro otro libro del autor, continúa leyendo su obra. Me gustan los personajes que se salen de lo común.

     Y vosotros, ¿os llaman la atención los libros cuyos protagonistas se salen de lo común?

     Gracias.

lunes, 3 de octubre de 2016

El búho. Samuel Bjørk


     "Un viernes durante la primavera de 1972, justo cuando el pastor de la iglesia de Sandefjod iba a cerrar las puertas para irse a casa, recibió una visita muy especial que le hizo tomar la decisión de mantener el despacho abierto un rato más."

     Recuerdo haber leído Viajo sola hace más de un año y salir con la sensación de no estar ante un novelón pero sí una novela francamente entretenida con un ritmo creciente y de comienzo impactante. Quizás por eso me atrajo esta segunda parte de lo que ya por aquel entonces tuve claro que sería una saga. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El búho.

     Una adolescente aparece asesinada en un parque. el escenario indica de forma bastante clara que puede haber sido en un ritual, ya que la escenificación es realmente espectacular. Holger Munch será el encargado del caso y recurrirá no solo a su equipo, sino también a su ex compañera la inspectora Mía Krüger, que está luchando por salir de una espiral autodestructiva que la mantiene apartada de la policía.Ambos junto a su equipo irán descubriendo paso a paso que el caso que tienen entre mano es incluso más escalofríante de lo que ya les pareciera en un principio.

     Esta es la segunda entrega de la saga Much & Krüger, afirmación que suele ir seguida de la preguna sobre lo necesario o no de haber leído la primera entrega. En mi caso diré que no es necesario en absoluto, ya que, si bien en aquel momento me pareció un libro muy entretenido y de fácil lectura, he descubierto que pasado un año es de escaso poso y apenas recordaba lo sucedido en él. Así que me enfrenté a este Búho prácticamente en blanco respecto a la historia, y así lo voy a contar para no estropear a nadie la primera entrega si aún no se acercó.
Munch, protagonista junto a Mía, es un policía que sobrepasa la mediana edad, un tanto seco, divorciado, fumador empedernido y cargado con algún tópico más en este tipo de personajes. Conocemos además a su familia, porque uno de los hilos argumentales irá basándose en su relación con ella, la recuperación de la relación con su hija, y los sentimientos que tiene hacia su exmujer. Mía por su parte, es un personaje más oscuro, torturado por su pasado, inteligente y que recuerda de algún modo a aquella Salander que hiciera las delicias de tantos lectores, pese a que Bjørk deje bien claras algunas diferencias como que, sin ir más lejos, ella no sabe nada de informática.

     La trama parte del impacto en la frente, apenas empezar la lectura, como ya hiciera en Viajo sola. De este modo y mediante la intriga y el golpe visual que produce la descripción más fría que minuciosa que nos encontramos, el lector ve como su interés despierta, mientras que la historia se va mezclando con una última voz que nos transporta a un momento y lugares indeterminados del pasado que van a darnos la pista que nos permitirá, si somos avispados, ir un paso por delante de la pareja protagonista. El autor rodea a los personajes principales de secundarios tales como el equipo de investigación o la hija de Munch, que tendrán su importancia, algunos decisiva, pero que no quedan del todo dibujados dejando parte de ese trabajo a un lector que, llega un momento en el que se ve falto de datos.

     Al igual que en la primera entrega, la novela lleva un ritmo más o menos lento pero estable hasta aproximadamente la mitad, que empieza a acelerar introduciendo datos nuevos que aportan una sensación de dinamismo y la necesidad justa de seguir leyendo. No he encontrado esa suerte de denuncia social que últimamente parece acompañar a la novela negra y es que, no siempre tiene que existir y Bjørk, lo tengo cada vez más claro, escribe sin otra pretensión que entretener, cosa que consigue. Desconozco si esta saga continuará, aunque todo parece apuntar a una respuesta afirmativa, y en caso de ser así me gustaría ver una evolución en lo personal de los protagonistas, al menos en Mía, que es lo que más eché en falta durante la lectura de la novela. Por lo demás no daré pistas sobre el final como tampoco las he dado del caso que resuelve ya que creo que es un escritor para el que es importante el impacto al lector y, precisamente por eso, es preferible llegar en blanco a su lectura.

     y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

martes, 20 de septiembre de 2016

El otro hijo. Sharon Guskin


     "La víspera de su treinta y nueve cumpleaños, el día más deprimente del peor febrero que alcanzaba a recordar, Janine tomó la que acabaría siendo la decisión más trascendental de su vida: disfrutar de unas vacaciones."

     Cuando vi este libro pensé que sería una buena lectura para pasar el rato entre otras más complejas, anunciado como una novela de misterio, con una base sobrenatural en la que no creo, pero sin que esto sea un problema para la lectura, y con las alabanzas de libreros independientes, no dudé en ponerme con él. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El otro hijo.

     Conocemos a Janine en su cumpleaños, día que que se deja llevar y termina en una noche de pasión. Unos años después la retomamos, sin una pareja, vive con su hijo Noah, fruto de aquella noche. Noah es un niños especial que vive aterrorizado por el agua, no se relaciona bien, y parece recordar atisbos de otra vida, con otra casa, otros gustos... porque nada justifica en el entorno de Noah las cosas que sabe. Por eso su madre, se esfuerza con el  de médico en médico hasta que se tropieza con Anderson, un doctor que documenta este tipo de casos: reencarnaciones.

     Partiendo de una premisa que puede ser interesante la autora nos mete de lleno en la desesperación de una madre cuando la ciencia es incapaz de poner nombre o solución a la dolencia de un hijo. Nos describe cómo es el día a día de un niño especial, con fobias, que pide incluso desesperado a su madre que le lleve con su otra  madre. Y luego nos muestra, alternando capítulos de supuestas experiencias reales documentadas, al doctor que habla de la reencarnación, de niños que recuerdan otras vidas hasta los 5 o 6 años, porque sus mentes aún están abiertas. Abre entonces la trama de misterio, además de la búsqueda de esa otra vida, y obliga al lector a preguntarse qué sucedió en esa otra vida, cómo murió ese otro niño o a manos de quién.

     Es evidente que estamos ante un argumento diferente al que se le puede sacar partido, pero no he tenido esa sensación. Me ha parecido una historia superficial en la que, ni la desesperación materna era genuina, ni se justificaban sus continuos cambios de opinión. No tengo problema con tramas sobrenaturales, pero necesito que, si me sacan a todo un doctor experto, me den algún hilo que justifique en este caso, el estudio y la creencia, y aquí la autora se ha limitado a acumular experiencias en cursiva que parecen intentar convencer al lector por repetición. Porque es el problema principal de esta trama fallida, la falta de convicción y el "imposible descifrar", "expresión nueva para ella"... que parecen acompañar a los supuestos momentos de tensión como si Guskin se quedase sin argumentos llegados esos puntos que suelen ser los principales en una historia. Por otro lado tampoco el personaje del doctor, al que aqueja de una enfermedad degenerativa, termina de resultar convincente, como si esos olvidos y pequeñas incapacidades, fueran la excusa para no necesitar ahondar en él. Y así solo nos queda la trama, una trama en la que se precipita para luego tener que frenar y no terminar el libro "demasiado pronto", lo que ha provocado en mí esa sensación de goma que tira y afloja durante una lectura que, no sólo no ha llegado a convencerme, sino que ha terminado por ser decepcionante.

     De vez en cuando me gusta experimentar, y de un tiempo a esta parte parece que la palabra independiente es considerada un sinónimo de calidad: ya sea editorial independiente, prensa independiente o libreros independientes, pero lo cierto es que si uno experimenta, tarde o temprano, se estrella. Y eso es justo lo que me ha pasado a mi con El otro hijo. No obstante, no me arrepiento de su lectura, hay que leer de todo para saber lo que a uno le gusta.

     Y vosotros, ¿recordáis vuestra última decepción?

     Gracias.

miércoles, 25 de mayo de 2016

La maniobra de la tortuga. Benito Olmo


     "Todo empezó con la muerte de una chica."

     A veces uno se tropieza con un título de forma recurrente hasta que tiene claro que lo va a acabar leyendo, u odiando quién sabe. En este caso ha sido la primera opción, así que antes de que nadie me terminara por relatar la historia, hoy traigo a mi estantería virtual, La maniobra de la tortuga.

     Conocemos a Manuel Bianquietti, un inspector de policía trasladado a la comisaría de Cádiz tras un incidente que traspasó de lo personal a o laboral. Manuel lleva un tiempo a su aire en la comisaría, sin interferir en nada y también sin que nadie le diga nada a él, sin embargo, la muerte de una joven de forma violenta, parece que lo hace reaccionar y meter la nariz en el caso para encontrar al culpable. Quién sabe, quizás le ayude a reaccionar también en la faceta personal.

     Benito Olmo juega a seguir la estela de la novela negra clásica. No escatima para ellos en adjetivos para su protagonista, ya sea rudo, fumador o marcado por su pasado en el que él tuvo parte activa, está claro desde las primeras páginas que Bianquetti nos resulta familiar: no ha buscado ser original. Sin embargo, tal vez eso no sea una falta sino un mérito en este caso, ya que tampoco ha cargado las tintas con él, ni ha necesitado llevarlo a ver prostitutas o consumir drogas escondidas en un cajón de la comisaría. Su Bianquetti es mucho más de "andar por casa" y prefiere acodarse cerveza en mano  y no torturarse más allá de lo necesario para conseguir las simpatías del lector. No lo necesita.
     Lo conocemos desterrado en un Cádiz que nada tiene que ver con las fotos turísticas que aparecen en los folletos de esta época del año. es una ciudad más, pequeña comparada con otras, en la que hay ricos y pobres, callejones oscuros y polígonos industriales. Y sí, también hay contenedores en los que aparecen jóvenes asesinadas. Y partir de aquí Benito Olmo abre una historia en dos hilos que se unen en un encuentro fortuito, en los que vemos, como viene siendo habitual en las novelas negras, un poso de crítica social a las influencias, los privilegios, el maltrato o el trato por parte de unos sectores a los inmigrantes.

     Estos son los ingredientes, que incluirán una mujer que se acerca a la vida de Bianquetti, también marcada por su pasado, y unos compañeros en la comisaría entre los que no tardamos en descubrir filias y fobias, que usará el autor para su novela. Una historia marcada por la brevedad de frases y capítulos que aceleran la lectura de una trama que no busca ser trepidante, por mucho que el adjetivo parezca estar de moda, sino interesante para el lector o más aún, entretenida. El lector avanza a medida que lo hace su protagonista, sufriendo los mismos resbalones que él ) aunque afortunadamente no los mismos reveses,) mientras se fortalece la simpatía que profesamos por el rudo inspector que, aunque aparentemente no haya nada que lo indique, bien podría haber desembarcado para quedarse a juzgar por el tono de la historia. Un final, por cierto, impecable, por si pensáis que lo he dicho porque el autor decide dejar abierto el caso: no es así.

     La maniobra de la tortuga ha resultado una novela entretenida que me ha durado apenas un rato en las manos, de esas que empujan a seguir leyendo un rato más hasta que, sin apenas notarlo, hemos llegado al final de la historia. Estaré pendiente de los títulos de Benito Olmo.

     De un tiempo a esta parte es innegable el protagonismo de la novela negra en nuestro país y vamos descubriendo títulos y autores en las mesas de las librerías que antes nos eran desconocidos y que se enfrentan al entusiasmo de unos y el escepticismo de quienes consideran que el género está, simplemente, de moda. Y vosotros, ¿creéis que está de moda la novela negra?

     Gracias.