sábado, 7 de enero de 2012

El gato negro. Edgar Allan Poe







     "No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales. "


     Siempre me declaro amante de la literatura de terror, y luego resulta que no traigo libros de esa temática. Tal vez porque son difíciles de explicar o porque hay muchos donde elegir o están muy oídos si son de King o nada si no lo son. Hoy traigo un cuento, no para niños puesto que hoy seguramente duerman más de lo normal, han sido días de densas emociones y regalos, y tampoco es este un cuento apto para todos los públicos. Traigo, por tanto, un cuento para adultos, de mis favoritos en realidad. Os presento a El gato negro.


     Os presento una familia, una pareja en realidad, da igual sus nombres puesto que hay muchas similares. Uno de sus miembros nos cuenta su historia, como se va dejando llevar por la bebida, como disfruta de la compañía de su gato, hogareño y tranquilo y como, tras un incendio, su vida se ve oscurecida por la sombra de un destino truncado en el cual, el gato parece ser el eje principal de la desdicha.


     Hoy he buscado especialmente la portada, es la de la edición que tengo en casa. Me parece que tiene una magníficas ilustraciones en las que se aprecia en apenas unos trazos ese gato grande como Plutón.
Es un cuento de terror psicológico que va cargando la atmósfera poco a poco. A medida que avanzamos entre sus líneas pasamos de la normalidad cotidiana a un estado de inquietud que se acentúa pese a que casi comienza por el final de la historia. Poco importa conocer el desenlace puesto que Poe se adueña de vista y oído del lector. Resuenan en nuestros ojos los golpes que oímos, sin poder apartar la vista de las paredes y sombras que se ciernen en las vidas que tenemos entre manos.


     Poe se fue haciendo conocido a raíz de ganar un concurso en Dollar News, que además de unos pocos dólares, le proporcionó lectores al ser publicado. Hoy es un referente en la literatura de terror para los grandes maestros del género y nos enseña la perversidad de la sospecha, de la duda irracional y del temor a los desconocido. No le cabe duda al autor sobre el origen del terror y es la mente humana. Por eso nos lleva de viaje por los sentidos en sus cuentos, para enseñarnos a la tenue luz de sus palabras, los rincones en los que se esconde la intranquilidad.


     Un cuento clásico de la literatura, os invito a conocerlo. Pero no lo olvidéis... este no es para leer a los niños antes de acostarlos.


     Gracias

jueves, 5 de enero de 2012

Entre nubes y zanahorias. La ilusión de Towanda

     


     No se desde qué edad llevo leyendo. Si os puedo contar que desde los 14 años invierto una parte sustancial del dinero que dispongo en ello. Incluso ahora que tengo un lector sigo comprando libros en papel. Poco a poco te vas interesando por el mundo literario, primero los autores, las firmas, las editoriales, librerías.. supongo que es inevitable cuando algo te gusta de verdad. Al final hace unos meses me decidía abrir un blog en una plataforma que no admitía ni siquiera seguidores y más o menos en agosto me vine aquí. He conocido autores, editores, bloggers y he visto mucha ilusión. Hoy traigo un libro que no se puede comprar, una edición única, de forma literal, que posee Towanda. En realidad, lo que traigo es su historia, la historia de Entre nubes y zanahorias.


     Towanda escribe relatos en su espacio, que ella denomina "Mi modo de ver la vida", allí nos encontramos con historias de inquilinos, gigolós, carniceros, amores, apariencias mantenidas, el metarrelato del blog dentro del blog, historias de semáforos...  Y la encontramos a ella, amable y comedida hasta que un día nos sorprende con una historia de ilusión. 
     En estas fechas tan propicias para la ilusión de los más pequeños, hace suyo el dicho de "no morir sin tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol", y comparte el momento en que ve sus relatos en papel encuadernado en un único ejemplar que no va a colocar en librerías, no va a estar en listas de ventas, pero tampoco hace falta. Yo creo, que no la he preguntado, que en el fondo se siente autora, aunque en un blog puedes no usar esa palabra, escribes casi a diario, la gente va detrás a leerte y comenta o no comenta. Pero regresa, regresamos. Porque nos gusta su pluma, la sonrisa que nos saca cuando gira la historia por sorpresa o la emoción cuando, con palabras emotivas busca el lado sensible que no sensiblero. Y, cuando alguien hace algo así es autor, en este caso de Entre nubes y zanahorias. Mañana... ¿quién lo sabe?


     Hoy no puedo invitaros a que leáis este libro, pero si su obra completa en su espacio y, para muestra no pongo fragmento alguno sino la forma en que ella misma comparte la ilusión al recibir este regalo. 


     Gracias por compartirlo con todos, Towanda.


     Así resumo mi ilusión

     Hace poco, muy poquito tiempo, un día cualquiera del mes de noviembre, alguien llamó a su puerta interesándose por lo que ella hacía. He de decir que nuestra amiga no era más que una “cuentista aficionada” a la que le encantaba inventar historias, que acostumbraba a compartir con los demás. No siempre eran historias amables y divertidas; en muchas ocasiones utilizaba su “tribuna” para denunciar, a modo de relato, el dolor y la injusticia. Para ese menester se construyó un blog.
     Ese día cualquiera, le invitaban a imprimir, en papel y gratis, todos esos cuentos y relatos que durante el último año había ido publicando en su espacio virtual. Naturalmente, no se lo creyó. Era una persona adulta que sabía que nadie “da duros a cuatro pesetas”. No obstante, en su interior, un gusanillo llamado ilusión se removía como un poseso animándole a aceptar la oferta. ¿Qué iba a perder? ¿por qué no intentarlo? Dicho y hecho, se puso manos a la obra.
     Fueron horas dedicadas en cuerpo y alma a dar la forma requerida al proyecto. Un tamaño de página, una marginación, un título y su portada… Innumerables sueños depositados en aquel documento de Word. Un único visto bueno (el suyo), tres opiniones en contra (la de sus familiares más cercanos) y ¡sus letras volando al mundo de la fantasía!...
     Días más tarde otro alguien volvió a llamar a su puerta. Era bien temprano y malhumorada le abrió. Sábado, 9 de la mañana, ¡es un crimen tocar un telefonillo a esas horas!…
     Firme aquí. Un mensajero de manos regordetas le traía un paquete urgente… Y en el interior del mismo, su sueño materializado. Lo abrió, lo olió, despertó a sus hijas y a su marido… ¡¡Lo tengo!! Es mi libro… ¡qué bonito es!... ¡no lo abráis mucho, no se vaya a estropear!... Ojos vidriosos en la cara de todos y besos y enhorabuenas… y más besos y más enhorabuenas… ¡Mamá, que ya tienes un libro!...
     Nuestra cuenta-cuentos tenía entre sus manos un único ejemplar de lo que se le prometió. No podía explicar las sensaciones de alegría y satisfacción por algo así y lo único que supo decir fue ¡Yupi!, grandiosa palabra que –para ella- lo resumía todo.


     Hoy es día 5, ¿Qué ilusión le pedís a los Reyes?


     Gracias

miércoles, 4 de enero de 2012

La guerra de los mundos. H. G. Wells



     “Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre, aunque mortales como él; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, quizá tan detalladamente como un hombre con un microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua. Con infinita complacencia, los hombres fueron de un lado a otro por el planeta ocupándose de sus pequeños asuntos, seguros de su dominio sobre la materia. Tal vez los microbios que vemos al microscopio hacen lo mismo. Nadie pensó que los mundos más antiguos del espacio pudieran ser fuente de peligro para la humanidad. Sólo pensamos en ellos para desechar la idea de que pudieran albergar vida. Es extraño recordar los hábitos mentales de aquellos días. Cuando mucho, los hombres se imaginaban que en Marte vivían otros hombres, quizá inferiores a ellos y dispuestos a recibir emisarios terrestres. Pero a través de las enormes distancias espaciales, unas mentes que son a las nuestras como las nuestras a las de las bestias, unos intelectos vastos, fríos y crueles, miraban a la Tierra con envidia, y, lenta pero inexorablemente, fraguaron planes contra nosotros. Entonces, a principios del siglo XX, se produjo la gran revelación”.

     Sigo con el Año Nuevo, sigo pensando en libros que marcaron un momento para traeros y hoy se me ocurre que este es digno de mención. Wells hace más de cien años publicaba en Londres esta obra en las postrimerías de un siglo fecundo en descubrimientos científicos. La Revolución Industrial ya estaba consolidada y empezaba a asentarse la sociedad de consumo que hoy conocemos. Burguesía frente a proletario, distancias reducidas por el desarrollo del ferrocarril y comunicaciones entre gobiernos para dar pie a la conocida política internacional. Empezaba la guerra en el mundo por convertirse en una superpotencia con sociedades orgullosas de sus ejércitos, milicias, expansiones territoriales y conciencias populares que se alzaban en contra de aquello que empezaban a temer. Es en este momento cuando aparece el libro que hoy traigo a mi particular estantería virtual: La guerra de los mundos.

     La vida se está extinguiendo en el planeta Marte, lo que provoca que una especie entera tenga que buscar un planeta nuevo en el que poder sobrevivir. La Tierra resulta ser el lugar elegido para ello y no tardan en aparecer los primeros platillos volantes dispuestos para comenzar la colonización, invadiendo de forma eficaz el territorio gracias a la supremacía tecnológica que demuestran tener frente a la raza humana. O eso es lo que  parece al principio.

     No voy a contar una vez más como el libro convertido en radionovela con forma de noticiario sembró el pánico. Ya sabemos todos la historia, relatada mil veces y otras tantas que le quedan, sino que me voy a centrar en el texto escrito. Tampoco es la primera vez que la literatura nos muestra seres extraterrestres, pero sí que es el primer libro en el que son los extraterrestres los que demuestran una supremacía tecnológica frente a la raza humana. En un momento en que la sociedad estaba pagada de sí misma, la imaginación del autor cogió Londres en plena era victoriana, en su momento de máximo apogeo,  y lo sometió duramente a una invasión. En ella, no sólamente nos fue dejando pistas de naves, rayos láser, guerras químicas y cooperaciones internacionales, conceptos que en aquel momento eran pura ficción pese a que hoy son realidades para casi todos, sino que nos deja una visión clara sobre el colonialismo. Con una prosa recia va mostrando los devastadores efectos del mismo en la tierra, no habla del orgullo del vencedor sino del calvario que va sufriendo el vencido, que se ve conquistado, privado de derechos, valores y autoestima. Acompañaremos al soldado que sobrevive como puede al calvario y desarrolla su visión de una vida entre marcianos esperando el momento en que pueda vencerlos. Conoceremos el terror que se genera ante esta nueva situación.

     Estamos pues ante todo un referente de la novela de ciencia ficción, una novela pionera tras la cual otras muchas tomaron su estela para introducirnos en la literatura extraterrestre. Hay que tener en cuenta que sobre cualquier libro de ciencia ficción los años caen de forma cruel e implacable, lo que en el momento de su publicación parecía impensable hoy nos puede resultar casi irrisorio, no obstante, una vez que nos deshacemos de la carga que eso supone, es un libro que nos mantiene en vilo. La naturaleza humana se rebela ante el miedo para dar forma a la necesidad de saber, el conocimiento y la forma de lograr la propia supervivencia.

     Un libro valioso por su contenido tanto como por lo que ha representado para la literatura contemporánea. Imprescindible en cualquier biblioteca.

     Gracias

martes, 3 de enero de 2012

Ellas también viven. Relatos de mujer. María del Pilar Muñoz Álamo



     "-Si realmente piensa que no hay nada negativo en su actitud, comience por violar su anonimato. Es imposible que todos los que la rodean puedan conocer su historia, por lo  que irremediablemente acabarán jugándola en base a las apariencias. Las relaciones sociales funcionan así, quién diga que no hace uso de sus prejuicios ante los desconocidos miente. Si usted muestra una degradada imagen de sí misma, todos pensaremos que tiene realmente motivos para avergonzarse, pero si camina con la frente alta y con aparente dignidad, tal vez todos cuantos tiene alrededor acaben minimizando el impacto que provoca su actividad profesional. Puede que incluso ni lo vean".

     Hay gente que durante las vacaciones descansa, en Navidades digo, no es mi caso. Son fechas en las que siempre tengo el tiempo ocupado con algo y no veo el momento en que la casa está silenciosa y me puedo dedicar a la pintura o la lectura. Procuro buscar libros que pueda tomar y posar con tranquilidad, sin dejar al intrépido protagonista a punto de descubrir que su íntimo amigo es quien asesinó a las jóvenes del pueblo vecino. Así que, aprovechando que los relatos me gustan, es la época en la que más los disfruto. Por eso os traigo mi último descubrimiento en este campo, Ellas también viven.

     Este libro nos habla de la mujer, a lo largo de dieciséis relatos conoceremos a diversas mujeres, no sólo a las protagonistas de las historias sino también a personajes que aparecen de forma breve en uno de los relatos, casi como una sombra, pero que también dejan su impronta en el mensaje final. Las mujeres son seres complejos, y tienen mil historias vividas y otras tantas por vivir, se nutren de sus vivencias y también de aquellas que les cuentan sus amigas. Y esas amigas que nos cuentan sus vivencias son las que nos vamos a ir encontrando en el libro. Hay pasiones encendidas, vergüenzas y redenciones, hay orgullo, mucho, y amor, traición, celos, desconfianza...

     Hay una vida entera contada a partir de pequeñas partes, historias, que no tenemos que haberlas vivido para comprender lo que significan. Porque si algo consigue la autora es destilar empatía por sus personajes, comprendemos cada gesto en apenas unas pocas palabras. No necesitamos más. Lo hace con un estilo sencillo y cuidado que nos incita a la complicidad, al secreto a media voz delante del café, la confidencia velada del amigo íntimo. Y, pese a que el personaje global es el corazón femenino, no estamos ante personajes desvaídos que caigan en tópicos fáciles. Consigue la autora crear interés en cada situación, generar la duda y que perduren los nombres en la memoria del lector.
     Cuando cerramos el libro conocemos a Lucía, Marta, María, Estrella, madre, amiga, puta, ejecutiva, esposa infiel, resignada, luchadora y acompañadas de amigos, maridos, amantes, hijos o compañeros. Conoceremos también a su autora, o esa sensación me ha dejado a mí el libro. La de conocer un poco a su autora, como si en muchas de sus partes, hubiera ido dejando pedacitos suyos.

     Una idea común contada en forma de relatos, un libro para descubrir.

     Gracias
     PD. Hoy sí, booktrailer

lunes, 2 de enero de 2012

Y no quedó ninguno (Diez negritos). Agatha Christie



     "Diez negritos salieron a cenar;
     Uno se asfixió y entonces quedaron Nueve.
     Nueve negritos estuvieron despiertos hasta muy tarde; Uno se quedó dormido y entonces quedaron Ocho.
     Ocho negritos viajaron por Devon. Uno dijo que se quedaría allí y entonces quedaron Siete.
     Siete negritos cortaron leña; Uno de ellos se cortó en dos mitades y entonces quedaron Seis.
     Seis negritos jugaron con una colmena; Una abeja picó a uno de ellos y entonces quedaron Cinco.
     Cinco negritos hicieron la carrera de Leyes; Uno se hizo magistrado y entonces quedaron Cuatro.
     Cuatro negritos fueron al mar; Un arenque rojo se tragó a uno y entonces quedaron Tres.
     Tres negritos se pasearon por el zoo; Un gran oso mató a uno de ellos y entonces quedaron Dos.
     Dos negritos se sentaron al sol; Uno de ellos se tostó y sólo quedó Uno.
     Un negrito quedó sólo. Se ahorcó y no quedó...
     ¡Ninguno!".


     Qué difícil elegir la primera reseña del año, y qué tontería, cualquier día es bueno para leer, no hay fechas adecuadas para hacerlo, pero me dejo llevar por simbolismos que rara vez conducen a algún lugar práctico y me detengo delante de la estantería pensando: "libro, libro, libro..." como si él solito fuera a saltar y caer en mis manos diciendo "A mí, hoy me toca a mí". No se en qué momento me pierdo entre ellos y tampoco tengo claro como caigo en la cuenta de que no había traído a Agatha Christie hasta aquí pero, indudablemente, es un momento tan bueno como cualquier otro. Así que hoy traigo a mi estantería virtual Diez negritos.


     La isla del negro, llamada a sí por su forma, recibe como invitados a Anthony Marston, el matrimonio de criados Rogers, Emily Brent, el general MacArthurm, el juez Wargrave, el doctor Armstrong, a Lombard, a Vera Claythorne y, finalmente, al detective William Blore. Una vez allí, y sin conocer aún al anfitrión, se les acusa a todos de un crimen, lejos de ser una broma, empiezan a morir asesinados uno a uno, tal y como dice la canción.

     Pongo los nombres de todos los personajes esta vez porque la autora se recrea en ellos en casi todas sus obras. Tiende a regalarnos glosarios en los que anota cuidadosamente los personajes más relevantes que intervendrán. De un vistazo sabemos si estamos ante una obra de Poirot o Miss Marple sin necesidad de buscar subtítulos. Y en este caso no es así.

     Diez negritos tal vez sea el título mas afamado de Agatha Christie, publicado a finales de los años treinta con el título Y no quedó ninguno, sufrió variantes en éste pasando por Diez pequeños indios, hasta llegar al que conocemos hoy. Hay que tener en cuenta, además, que fue publicado hace mucho tiempo, el argumento es conocido por muchos y las deducciones utilizadas para obras más contemporáneas, por lo tanto, al lector actual le resulta más fácil llegar a la resolución del misterio simplemente por haberlo "vivido" antes.

      No se recrea la autora en enseñarnos cada personaje con sus vidas y reflexiones, no se pierde en detalles innecesarios para la trama. Es más, muchas veces asistimos a pensamientos cuyo dueño no nos es revelado. Ni una palabra hay escrita en este libro que sobre, pues la misión de Agatha Christie con sus libros, no era otra que urdir una trama en la que meternos para ver si conseguíamos salir airosos. No nos engañemos, quien mas quien menos.. todos hemos intentado resolver los misterios antes que los protagonistas de los libros. Por eso no nos deja dudas, pronto adivinamos que en esta isla sólo están quien ella nos dice, no hay trampa ni magnífica solución sacada del bolsillo mágico del autor. Nos movemos rápidos entre suposiciones, coartadas y divagaciones, dudando de si nos las dan para dirigirnos o despistarnos. Magnífico ejercicio mental, si me permitís la observación., no en vano sus libros traspasaron fronteras geográficas y mediáticas, saltando a la gran y pequeña pantalla.

     Y sin embargo, ¿qué hace especial este libro? Es evidente, la canción. Aquí pronto adivinamos que todos van a morir como la canción lo dice y, justo en ese momento contamos los nombres de los invitados, sí, diez. Y empezamos a pensar y dar vueltas a la idea, si todos mueren, nadie queda para contarnos qué ha pasado, alguien tiene que quedar, y el anfitrión que los invita y qué hicieron antes. Y, amigos, a partir de ese momento.. estamos perdidos, atrapados en la isla con forma de cabeza, hasta que alguien venga a rescatarnos o nos resuelva el misterio.
     ¿A quién lo le gusta un buen misterio?

     Gracias

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo





     “Bibliópolis contaba con más de 5000 librerías de viejo oficialmente registradas, y, más o menos, mil tiendas de libros en las que además de libros se ofrecían bebidas alcohólicas, tabaco y hierbas y esencias embriagadoras cuyo consumo supuestamente, aumentaba la alegría de leer y la concentración de leer. Había un número difícil de estimar de vendedores ambulantes, que en estanterías rodantes, carritos de mano, bolsos en bandolera y carretillas ofrecían obras impresas en todas las formas imaginables. En Bibliópolis había más de setecientas editoriales, cincuenta y cinco imprentas, una docena de fábricas de papel y un número continuamente en aumento de talleres que se ocupaban de producir tipos de imprenta de plomo y tinta de imprimir. Había tiendas que ofrecían miles de puntos de lectura y ex libris, canteros especializados en soportes para libros, carpinterías y negocios de muebles llenos de atriles y estanterías. Había ópticos, que hacían gafas de leer y lupas, y en cada esquina un café, casi siempre con una chimenea encendida y lecturas literarias las 24 horas del día.”  La ciudad de los libros soñadores

     Estos días, en todas partes aparecen resúmenes: de canciones los recopilatorios, de cine los top ten, de casi cualquier cosa se hace un listado. Y también de libros, los mejores del año, los más leídos, los peores, los ideales para regalar en Navidades... Como ya dije un día, hay listas para todos los momentos y gustos. Y algo así pensaba hacer yo cuando me dí cuenta de que... en realidad llevo todo el año hablando de mis lecturas. Porque un blog es una especie de monólogo que uno suelta hasta que responden, y ahí si que me siento afortunada por todos los comentarios que recibo cada día. Eso si que es una lectura sorprendente y satisfactoria. Pero ¿listas? no, no voy a hacer mi top ten porque necesitaría mas de diez, para bien y para mal. Así que, hace unos días decidí preguntar en facebook por vuestras mejores y peores lecturas. Así que esto bien podría títularse "Resumen de lecturas del lector", sin críticos de por medio.

Lo primero que descubrí ya lo sabía, "para gustos, los colores". Donde unos afirman que cualquier obra de Zafón ha sido su mejor lectura otros proponen casi hacer una pira con sus libros, salvando, si acaso, La sombra del viento. Reverte, que ahora está en todas las listas de ventas, tampoco ha resultado ser apreciado como persona, aunque en las opiniones sobre sus libros hubo para todos los gustos. Da igual también si Dan Brown fue Best Seller, tampoco se le recuerda con cariño hoy. De hecho, es uno de los nombres que más se ha repetido en la parte negativa mientras que nadie lo ha destacado positivamente.
     Tengo que decir que somos en general muy selectivos, recordamos las decepciones más recientes mientras que entre nuestros favoritos guardamos en el recuerdo títulos leídos años atrás. Eso provoca que El bolígrafo de gel verde nos sorprenda junto con La casa Riverton en la parte de decepciones mientras que en el lado reservado a los mejores nos encontramos a Dickens o a Kafka, incluso en la orilla de la mano de Murakami.

     Y nos ha encantado Kvothe, y nos gusta mirar hacia arriba y ver Cometas en el cielo, volando  sobre Mi planta de naranja y lima, vamos a La catedral del mar buscando ver La mano de Fátima que no resulta del agrado de todos y, buscando más cosas hermosas,  viajamos a London de la mano de Rutherford. Dicen que por allí cae El museo de inocencia al que se llega luchando Contra el viento y están justo delante de la costa las Islas de las 3 sirenas pero, si las pisas y caes en su embrujo, como le pasó a algún compañero de Ulises en la Odisea, puedes pasar Cien años de soledad. Evidentemente, esto tampoco gusta a todo el mundo.
     Os invito el año entrante a adentraros en un Mar de fuego, y que os guiéis por Las voces del desierto para llegar a La casa del propósito especial. Dicen, que allí se guarda El libro de los abrazos, justo En la habitación de piedra. Aunque.. si no lo encontráis, aprenderéis conmigo que hay que Saber perder, ya lo dijo Trueba.

     En todo caso, recordad que este viaje se hace sin salir de casa, justo desde las páginas de un libro. Y que os agradecería sugerencias que guiasen mi hoja de ruta del año entrante, justo como hice yo aquí, las buenas y las malas.

     Espero que os haya gustado este resumen cuya fuente sois vosotros, somos nosotros, los lectores.

     Gracias por un año estupendo. Feliz Año Nuevo a todos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

La juguetería errante. Edmund Crispin




     "—Libros —continuó el camionero—. Yo soy un gran lector, ¿sabe usted? Lo soy. Poesía no. Me gustan más los libros de historias de amor y de crímenes. Soy socio de una de esas... —lanzó un gran suspiro; con un enorme esfuerzo sufrió los trabajos del parto mental y finalmente dio a luz—: ¡una biblioteca ambulante de esas! —Súbitamente se puso melancólico—. Pero estoy harto ya de eso. Ya me he leído todo lo bueno que tienen. […] El otro día pillé uno bueno, vaya que sí. El amante de lady Noséquién. Ese era de los buenos, de los de antes, ya me entiende... —Se dio una palmada en el muslo y resopló lascivamente.
     Algo asombrado ante aquellas demostraciones de alta cultura, Cadogan volvió a quedarse sin palabras."


     Tengo un problema con esta editorial. Me gustan sus libros, sus portadas cuidadas me atraen, los dibujos que les ponen parecen sacados de un viejo almanaque. Y los títulos, o son bien conocidos o tienen el toque adecuado para que nos paremos un momento a leer la contraportada. Y ya estoy perdida. Pero se lo perdono, no por ser Navidad, no, sino por las obras que me descubren, pequeños tesoros que creo desenterrar y poder guardar hasta que descubro que son conocidos por todos. Hoy traigo uno de esos tesoros, La juguetería errante.

     Conocemos a Cadogan un poeta que, tras discutir con su editor decide cambiar a la novela, e irse de vacaciones unos días a Oxford, cambiar de aires. Cual es su sorpresa cuando, al llegar, encuentra el cadáver de una mujer en el suelo de una juguetería. Como buen ciudadano lo denuncia, pero al llegar con la policía, la juguetería se ha convertido en una tienda de ultramarinos en la que, evidentemente, no hay cuerpo alguno.
Se une entonces a Gervase de Fen, profesor de literatura y detective aficionado, para investigar este asesinato imposible con pistas en formas de poemas y coches con nombre propio.

     Montgomeri era compositor musical hasta que un buen día se cambió el nombre por el de Edmund Crispin y se pasó al mundo literario. Escribió en siete años ocho novelas estupendas que le han superado en fama a sus composiciones musicales. Creo al detective Gervase de Fen a mediados de los años cuarenta y hoy en día se sigue leyendo. Es un misterio también el motivo por el cual dejó de escribir salvo reseñas, pero se sabe que su vida cayó poco a poco hasta fallecer hace más de treinta años. Como curioso final diré que al autor no le gustaron jamás las novelas policíacas psicológicas y realistas.

     Nos traslada rápidamente en esta novela a un Oxford ambientado con genialidad y poblado por personas absolutamente reconocibles y estereotipadas. Lejos de hacer perder el encanto de inocentes y villanos, lo aumenta como aumentaría la caracterización el interés en una obra de teatro. Gervase de Fen, protagonista de casi toda la obra de este autor, es un personaje carismático y pintoresco. Desde su carácter hasta su automóvil todo en él nos llama la atención, principalmente la capacidad deductiva que tiene, que me dió una gran sorpresa. Parece que todos esperamos que un detective que busca respuestas cavilando ha de parecerse a Holmes.... bien, no es este el caso. Citando al propio Gervase, que ante un anuncio en la prensa diría:
     "Y sin embargo creo que yo debería deducir algo... Ese tipo tan listillo, Holmes, lo habría desmenuzado... era muy bueno con los anuncios por palabras de los periódicos"

Disfruté muchísimo con esta novela por mil motivos, primero por las mil referencias literarias que tiene, incluso en los títulos de los propios capítulos, también por su humor inglés, que destila por los cuatro costados haciéndonos sonreír cuando menos lo esperamos. También por la ambientación, es, hasta cierto punto, como un anuncio de un juego de mesa de misterio, con todos los escenarios montados y los personajes teatrales realizando su papel. Incluso el autor se permite colocar a personajes en distintas habitaciones para decir qué, quién, dónde y cómo.  Es una novela de misterio con un escenario del crimen móvil, lo cual ya nos hace tener una idea de lo divertido que puede ser el libro. Y colma con creces las expectativas.

     Termino diciendo que, pese a la dificultad que le podáis ver ahora mismo, el final es simplemente redondo.  Si no conocéis al profesor, hacedme caso y buscad esta juguetería, no os arrepentiréis.

     Gracias