miércoles, 30 de marzo de 2016
La dichosa importancia de la belleza. Amanda Filipacchi
"Estoy esperando la llegada de mi nueva paciente sin sospechar que en menos de una hora se revelará como la más interesante que he tenido jamás.
Se llama Barb Colby. Cuando hablamos por teléfono me dijo que tenía veintiséis años, pero a la mujer que entra en mi consulta con paso vacilante yo no le echaría menos de cuarenta."
Creo que he debido de mirar este libro al menos una veintena de veces antes de decidirme a leerlo. No por nada, excepto que Turner nunca me ha dejado indiferente ante los títulos elegidos, y eso provoca una suerte de miedo a que no suceda la vez siguiente que se mezcla con la ansiedad ante el texto por descubrir. Hoy traigo a mi estantería virtual, La dichosa importancia de la belleza.
Conocemos a Barb, una mujer bellísima que vive su aspecto como una maldición oculta bajo un potente disfraz. Lo hace desde que su mejor amigo se suicidara dejando una nota en la que afirmaba que ponía fin a su vida por el amor no correspondido con ella. Barb forma parte de un grupo de amigos, entre ellos Lily, su reverso, la fealdad natural frente a la creatividad musical capaz de ver lo mejor y sacar lo mejor de las cosas. El grupo, además de una incorporación durante la trama, lo cierran Penélope, Georgia y Jack. Todos ellos son creativos a su modo, se han esforzado y reinventado.
La dichosa importancia de la belleza es un libro especial. Por un lado es una tragicomedia delirante en la que todo es posible. Salta entre sucesos, como el disfraz de Barb, que no nos resulta tan extraño durante la lectura, para presentarnos una cadena de situaciones que pasan por enamoramientos enmascarados, asesinatos y confesiones de un suicida cuando ya ha fallecido, cenas en las que el asesino está en la mesa, o fragilidades expuestas. Y todo ellos con mucha imaginación o de otro modo no sería posible desear algo por el simple hecho de escuchar una música compuesta por una mujer de horrible aspecto.
Todos estos ingredientes pudieran valer para quien busque un cuento de hadas, una sátira, un entretenimiento directo con el que sacar alguna sonrisa y tal vez un poco de melancolía entre hermosas imágenes de plumas y espejos. Y ya eso justificaría su lectura. O su conserje psicótico, el periodista, el anónimo que encuentra un objeto perdido o tal vez el hombre que no sabe ver lo que tiene delante o la mujer secuestrada, y liberada por un padre que no la deja respirar. Sólo por todo esto, ya sobrarían los motivos para echar un vistazo.
Pero hay más y ahora reinvento la reseña para, al igual que hacen todos sus personajes, sacar a la luz su interior. La dichosa importancia de la belleza es un libro lleno de una crítica feroz a la superficialidad, eso nos queda claro desde las primeras páginas, pero también nos habla de miedos. El miedo a exponernos en una sociedad que lastima, que no se para a mirar lo bueno que le podemos ofrecer y que nos hace blindarnos para no rompernos, para no sufrir daños. Cada uno de sus personajes lo hacen y, si el libro comienza en una terapia, el lector se convierte en un espectador de excepción para las cenas de los Genios, que no son otra cosa que reuniones de (inserte el término adecuado aquí) no tan anónimos después de llevar unidos un tiempo. Es una novela sobre las barreras y lo que las hace saltar, y también sobre sentimientos, emociones y, para qué ocultarlo, muerte. Una muestra magnífica de lo que comentaba al principio sobre libros que no nos dejan indiferentes y que nos acompañan provocando reflexiones aportando un toque delirante a su argumento, pero calando en el fondo del lector. Y es que la autora, a su modo, nos lanza su dardo haciendo que nos planteemos si nos protegemos, si no sabemos mirar más allá del exterior o nos quejamos de que otros se protejan cuando todos de una manera u otra lo estamos haciendo.
Sin tener en cuenta que no hay caricia que no estremezca si no se siente... piel con piel.
Me ha gustado, me ha hecho venir corriendo a recomendarlo.
Echad un ojo a esta inteligentísima trama. Estoy segura de que no os va a defraudar.
Y vosotros, ¿cuál ha sido el último título que os ha calado durante su lectura?
Gracias
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martes, 29 de marzo de 2016
La noche de los muertos vivientes. John Russo
"Piensa en toda esa gente que ha vivido y ha muerto y que nunca volverá a ver los árboles, la hierba y el sol.
Todo parece tan breve, tan... carente de valor... ¿No es cierto? Vivir un tiempo y después morir... Todo queda reducido a tan poca cosa...
Y pese a todo, en cierto modo resulta fácil envidiar a los muertos.
Ellos están más allá de la vida y más allá de la muerte.
Tienen suerte de estar muertos, de haber pasado la muerte y no tener que vivir más. De estar bajo tierra, despreocupados..., despreocupados del dolor, del temor a morir.
Ya no tienen que vivir más. Ni tienen que morir más. Ni sentir dolor. Ni hacer nada. Ni preguntarse qué más hacer. Ni preguntarse cómo será tener que pasar el trance de la muerte."
Ahora que todo el mundo sale corriendo a ver The Walking Dead pensando que ha hecho un gran descubrimiento, ahora que todos hemos caído presas de esa fiebre Z que lleva una temporada asolando librerías, ahora. Ahora es el momento de acercarnos al origen. Hoy traigo a mi estantería virtual, La noche de los muertos vivientes.
Conocemos a Johnny al anochecer. Tras tres horas de camino, y dos perdidos, ha conseguido llegar junto a su hermana Barbara al cementerio en el que se encuentra la tumba de su padre. Van a llevar una corona que simboliza que su madre enferma aún le recuerda. Lo que no esperan ninguno de los dos es que ese será el comienzo de una pesadilla. Una figura sale de alguna parte entre las tumbas y se abalanza sobre Johnny, que pierde la vida ante los ojos de una aterrorizada Barbara que lo único que puede hacer es salir corriendo. En su huida entra en una casa mientras el atacante de su hermano la persigue. En esa casa se encontrará en un primer momento con Ben, que la ayudará en su defensa de esa especie de monstruos mientras intenta obtener noticias de otros lugares en los que se están produciendo ataques similares. Comienza una noche larga y terrorífica. Ben y Barbara no están solos. Y no toda su compañía es... cordial.
La noche de los muertos vivientes fue un verdadero fenómeno cinematográfico cuando se estrenó en el año 1968. En el año 1974 uno de sus guionistas, John Russo, se encargaba de la novelización que hoy edita Hermida acompañada del prólogo que hiciera George A. Romero, director del film, analizando el fenómeno cinematográfico y salpicando de datos sus páginas. A partir de ahí, todo es novela.
Lo primero que llama la atención de la novela, son las líneas de presentación con las que he comenzado esta entrada. No sé qué me esperaba, pero, desde luego, no algo tan hermoso. Sin embargo y tras estas reflexiones pronto comienza la acción que conocemos, o no, por la película.
Una noche de pesadilla en la que un grupo muy reducido de personas luchan por sobrevivir sin saber si por llegar vivos al amanecer van a tener garantía alguna de salir adelante. Pero la historia aprovecha la noche porque, sin necesidad de decirlo, el lector sabe que las noches son largas y silenciosas. Todo lo que sucede en mitad de la noche, lo que se piensa, lo que se escucha... adquiere una dimensión mucho más potente. Y es en esa noche en la que, con precisión quirúrgica posiblemente provocada por su trabajo como guionista, Russo nos introduce en la historia. Lo hace además de forma aséptica, sin anclarse en lo sentimental, en las crisis que sufre este grupo reducido por estar desesperado y tampoco en lo sanguinario llenándola de detalles escabrosos. Russo sabe que no hace falta. Ya cuando la escribió, una gran parte de la población ponía rostro y sonido a esos seres. Hoy más aún. Así que no necesita extenderse para que sintamos la angustia y la desesperación de estos chicos, de una familia que incluye a una hija herida, de una pareja joven... Nos resulta fácil entender su posición, su necesidad de saber qué sucede y si hay esperanza. Su necesidad de sobrevivir y sus motivos para hacerlo. Cada uno el suyo. Y esos si nos los deja ver Russo, aumentando la tensión entre texto y lector. Además nos abre una segunda línea, la del rescate, el grupo que se dirige para buscar supervivientes y que no sabemos si llegará. Más tensión para una novela cuya atmósfera se puede cortar dentro y fuera del libro.
La noche de los muertos vivientes no llega a las doscientas páginas pero consigue una atmósfera envolvente. Su autor nos deja una historia desnuda, desprovista de cualquier adorno supérfluo, y eso hace que haya resistido el paso del tiempo sin perder su esencia, sin que el lector perciba apenas (salvo porque no hablan de cobertura de móviles) los años transcurridos desde que se escribió. No sólo eso, sino que da una muestra perfecta de cómo el origen muchas veces no ha sido mejorado en otras historias que bebieron de ella. Sólo por eso merecería la pena leerla. O por ser un clásico del género. O por la historia en sí que nos relata... En realidad, me sobran los motivos para recomendar su lectura. Aunque no seáis aficionados al género. Es un buen comienzo.
Por cierto que ayer olvidé preguntaros, ¿qué libro tenéis entre manos?
Gracias
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lunes, 28 de marzo de 2016
Ciudad en llamas. Garth Risk Hallberg
"Por la avenida Once avanzaba un árbol de Navidad. O, mejor dicho, lo intentaba: se había enganchado en un carrito del súper abandonado en el paso de cebra, se sacudía y se erizaba y se estiraba, a punto de estallar. O así se lo pareció a Mercer Goodman mientras se empeñaba en rescatar la copa del árbol de la malla abollada del carro."
Uno de los títulos más esperados por muchos era este. Casi sin tener clara la sinopsis ya teníamos curiosidad por sus letras, para qué vamos a engañarnos. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, Ciudad en llamas.
Conocemos a Mercer, un profesor de colegio caro, negro y que quiere escribir una gran novela, cuando carga con un árbol de Navidad junto a su novio William. Mercer ha descubierto que William pertenece a la sacrosanta familia Hamilton-Sweeney ya que la hermana de éste le ha dado una nota para él. Coincidencia es que se hayan cruzado, pero habrá muchas más a lo largo de la novela. También conocemos a Samantha y a Charlie, dos adolescentes que aparentemente poco o nada tienen que ver con los personajes nombrados, hasta que un tiroteo une a los cuatro.
Ciudad en llamas llega tras batir todos los récords. Una novela de un escritor desconocido que ronda peligrosamente las mil páginas, acaba costándole dos millones de dólares al editor que se queda con ella. A partir de aquí nos encontramos ante una suerte de fusión entre las críticas que recuerdan a la salida de El hijo de Meyer y la extensión y facilidad de lectura de El jilguero. Y, sobre todo esta última, nos hace empezar a perder el miedo a la extensión de la novela. Porque si algo nos demostró Tartt, es que somos capaces de olvidarnos de la extensión.
La novela se desarrolla entre 1976 y 1977, de tal modo que comenzamos en una Navidad y finalizamos en el Gran Apagón. Sin embargo, la trama se irá desarrollando a lo largo de los años 70 para dibujarnos una ciudad castigada económicamente y repleta de barrios y calles que han perdido el lustre para convertirse en algo mucho más mundano y, en muchos casos, maloliente. Ya lo percibimos en ese primer párrafo en el que el árbol se encuentra con un carrito abandonado o cuando Garth nos habla de la casa en la que viven William y Mercer; nos va a presentar una ciudad ajada, no esa urbe deslumbrante que estamos acostumbrados a ver. El autor, llevando la contraria a uno de sus protagonistas, lo que hace en este libro es dibujar el pulso de una gran ciudad a la vez que nos presenta un misterio por resolver en forma de tiroteo. De hecho, casi al final, uno de sus protagonistas se pregunta si habrá alguien en algún punto mirando por la ventana y sintiendo exactamente el mismo dolor que él. Y nos descubrimos asintiendo porque Garth nos ha convencido página tras página de que todo está conectado. En una urbe tan grande, en la que parece que cada cual va a lo suyo, hemos descubierto que, no sólo cada acto puede tener una consecuencia, además, la gente puede estar conectada por ínfimos detalles que son los que forman el gran tejido de la sociedad en la que nos movemos. Y para ello no sólo utiliza a estos cuatro personajes ya nombrados, sino que se apoya en los secundarios, sus historias y sus recuerdos que serán los que abarquen toda una década.
Ciudad en llamas son casi mil páginas con unos interludios orquestados con tipos de letra y estética diferente que romperán de algún modo la monotonía que puede suponer una novela tan extensa. Se le puede achacar, por supuesto, que le sobran páginas y tal vez un poco más de fuerza en algunos momentos, pero eso es algo que se dice de casi cualquier libro con esta extensión incluso sin haberlo leído. El autor desarrolla su pensamiento de forma casi constante, poniéndolo en la cabeza de sus personajes, de tal modo que genera una atmósfera común en todos ellos como si pudiera saltar de cabeza en cabeza. Y lo hace con un estilo constante, como si se tratara de una conciencia común cada una parcelada en cada situación personal. Y lo agiliza, porque si nos basamos ahora en los personajes, se puede decir que tal vez si que hagan falta todas esas páginas para presentarlos.
Recapitulemos: tenemos al aspirante a escritor negro y gay cuya relación de pareja es con un rico renegado que fue músico y ahora es yonqui, la hermana de éste que parece vivir sin hacer pie en la sociedad en la que ha permanecido, y los dos adolescentes (imprescindible Sam), hay un periodista que tiene mucho que decir y un padre con un curioso negocio, y si hay un tiroteo habrá policía... Volaremos sobre relaciones cotidianas, regalos y recuerdos, secretos, dramas, sentimientos y más secretos que irán formando el entramado de una historia cuya lectura es mucho más fácil de lo que habíamos pensado y, para cuando uno quiere darse cuenta, está preso de un final realmente estupendo. Al final, y pese a todo lo dicho, me faltan líneas para ir desgranando todo lo que sucede en el libro.
Me ha gustado Ciudad en llamas. Es cierto que si uno se deja llevar por el entusiasmo con el que aterriza corre el riesgo de caer en uno de esos momentos en los que lo esperado se vuelve inalcanzable, y que parece ser el mal común de las fajas de los libros, condenar al lector a esa sensación. Personalmente me ha recordado levemente a Franzen, como comentaba en las redes al comenzar su lectura, aunque mucho menos depurado. Entiendo algunas de las comparaciones que he leído, aunque no comparto la mayoría, y, en todo caso, cada uno bebe de sus propias fuentes a la hora de establecer similitudes.
Me ha parecido, en conjunto, un libro más que recomendable y, sobre todo, un autor al que seguir la pista, tanto por su ambición como por el resultado. No sé si figurará entre mis mejores lecturas, pero seguro que a lo recordaré a finales de año. Olvidad su extensión y llevároslo a casa.
Las fajas son fuente de publicidad y de polémicas, de hecho @sigfrido1976 les suele dedicar su atención de una forma muy acertada en Lectura y locura. Mi duda es, ¿os fiáis de las fajas de los libros?
Gracias
Pd. Hoy sí, el book tráiler
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miércoles, 23 de marzo de 2016
Pétronille. Amélie Nothomb
"La embriaguez no se improvisa. Es competencia del arte, que exige dar y cuidar. Beber sin ton ni son no lleva a ninguna parte.
Que la primera borrachera suela ser tantas veces milagrosa se debe únicamente a la famosa suerte del principiante: por definición, no volverá a repetirse."
Hace muchos años que sigo la trayectoria de Nothomb. Libro tras libro, divertidos, extravagantes, con tintes autobiográficos... todos ellos con un sello muy personal. Por eso no he tardado apenas nada en leer su último título. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Pétronille.
En esta novela casi autobiográfica conocemos a Amélie Nothomb narradora, novelista, en París. Allí, esta enamorada del champán, busca una compañera de borracheras, una cómplica, y se encuentra con la irreverente y excéntrica Pétronille, compañía perfecta, diferente, amiga, buscalíos, defensora... con la que comenzará una relación.
Pétronille es, si las cuentas no me fallan, la novela número 23 de esta autora en otros tantos años. Un número más que respetable de libros para una mujer cuyos temas y estilos siempre son peculiares, y que tiene además una cierta tendencia de dejar un rastro biográfico en muchas de sus novelas. En este caso, y en menos de 200 páginas, conoceremos ese rastro de mano de una Nothomb narradora que nos habla de su estancia en París y de su pasión por el champán. Porque Pétronille es mucho más que la historia de una amistad entre dos mujeres que se acodan a tomar champán o se van juntas a esquiar. Pétronille es una historia de pasiones un tanto desmedidas. Pasión por una ciudad, París, para quien no ha nacido en ella y se deja llevar por quien sí lo hizo para reconocerse en sus calles. Pasión por una bebida, tan típica por otro lado de París, como es el champán. Por su sabor, sus burbujas, la sensación de flotar y de disfrutar. Es difícil no leer esta novela sin caer en la tentación de abrir una botella de Taittinger o tal vez de Perrier Joulet en caso de tenerlos en casa. Al final, y aprovechando que la narradora no puede vernos, o tal vez pensando a media sonrisa en la escandalera que nos montaría, nos sirve un Anna de Codorniú, porque no se trata ya tanto de lo que uno se tome (yo me conformé con una coca cola) como de compartir esa pasión desmedida que parece mostrarnos. Y también, como no, es la historia de una amistad tumultuosa entre dos mujeres singulares, dos extrañas que se encuentran y establecen un punto común en el fondo de una copa comenzando así una relación que durará años.
Amélie Nothomb nos deja una novela corta con tintes irreverentes y alusiones nada veladas a otras obras suyas y momentos de su vida, como por ejemplo su vida en Japón y la salpica de pistas y detalles insignificantes que no nos lo parecen tanto, como el color de su pijama o el encargo aceptado por su parte de entrevistar a una terrible mujer en Londres, ciudad que conoció hace no demasiados años. Y todo ello lo salpica con frases de cata de una copa bien fría entre situaciones que rozan lo cómico de una forma más que extravangante y alguna otra directamente surrealista con la que consigue sacarnos una sonrisa.
Entonces, os estaréis preguntando muchos, si se trata de algo tan simple y no hay grandes amores ni terribles misterios, si no hay una gran crítica o crónica, ¿por qué leer a Nothomb en este título? Pues es muy sencillo. Porque cuando uno termina el libro, ha de releerlo de nuevo. Aunque no os diré el motivo. Eso sí, tal vez, yo no elegiría este título como toma de contacto. Por eso del sentido del humor.
Y si yo sigo a un autor con tantos títulos publicados, no puedo menos que preguntaros, ¿de qué autor o autores hay más libros en vuestros estantes?
Gracias
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martes, 22 de marzo de 2016
Huyendo de mí. Salvador Navarro
"Una noche más los argumentos de Carmela llevaron a Leo a convencerse de que su vida era redonda, a pesar de los tremendos reveses en el estudio y las caricias esquivas de ella al llegar a casa, y se vio, tras una maratoniana jornada de trabajo, paseándose a solas una noche helada camio de la galería de Rodolfo; todo ello por no faltar al compromiso de su mujer, que una jaqueca le impedía cumplir, de acompañar a su amigo al cóctel de apertura de la exposición de Julien Schöll, el artista fetiche del galerista."
Al igual que ayer, este libro tiene una cubierta que me llamó la atención. Pero esta vez porque tiene algo de intranquilizador que no sería capaz de definir. Hoy traigo a mi estantería virtual, Huyendo de mí.
Conocemos a Leo, un arquitecto sevillano con un estudio de arquitectura con un socio y amigo, una familia compuesta por su mujer y su hija y una vida aparentemente estupenda. Sin embargo todo eso es fachada ya que se irá desmoronando a partir de los sucesos que le rodean y que comienzan con la aparición de un amor adolescente, Virginia.
Huyendo de mí es una novela de vida. Un hombre en la cuarentena, la crisis de seguridad que eso provoca en una persona que por antecedentes se ve insegura y que tiene una relación con su mujer basada más en lo que recibe, en una suerte de amparo tranquilizador pero que ahora parece resultrle insuficiente y un trabajo que se ve afectado por esa segunda crisis económica que vivimos en la calle. Con este punto de arranque y el encuentro con un amor adolescente que parece insuflarle, no vida, pero si sangre en las venas al protagonista, Salvador construye toda una novela en la que el pasado, los miedos y algún que otro secreto serán las claves principales.
Lo primero que llama la atención es que el autor no necesita tirar de una gran trama de intrigas para conseguir que apeteza seguir leyendo su historia. Una novela que se construye sobre una suerte de sentimientos cotidianos y confidencias entre café que, si bien en algún momento se ve lastrada por frases demasiado largas, mantiene un ritmo fácil de seguir hasta el final. Los personajes se van desarrollando poco a poco y el lector se familiariza con facilidad con todos ellos, algo muy de agradecer, y va descubriendo que los secundarios también pueden ser vitales.
Me ha gustado, y cogido desprevenida, una suerte de juego que el autor se trae con el lector al incluir determinadas escenas que nos hacen pararnos un momento a pensar. Dentro de unos personajes tan comunes, ha sabido introducir en los momentos adecuados esa nota discordante que hacen que un libro tenga una marca propia.
Caso a parte son las descripciones en las que nos deja pasear por las ciudades que van recorriendo en la historia y casi saborear literalmente muchos de los momentos vividos. Por otra parte, tienen mucha importancia también los perfiles, destacando en este caso el de Leo, protagonista absoluto de la novela que, si bien no llega a ser nunca el favorito del lector, si que es capaz de conseguir que comprendamos esa suerte de protección que parece darle su mujer. Me ha parecido, y con mucho,k de los más logrados de la novela por esa variedad de sensaciones que me he descubierto durante la lectura.
Huyendo de mí es una novela aparentemente sencilla en la que no hay que fiarse de las apariencias, con un final apto para una larga conversación, cuyo descubhrimiento casi por azar ha resultado un placer. Tendré que seguir la pista al autor, qué duda cabe.
Y vosotros, ¿sois de los que os gusta sentir el suelo bajo los pies de los protagonistas o no le prestáis atención al lugar en el que transcurren las historias?
Gracias
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lunes, 21 de marzo de 2016
El bosque de los inocentes. Graziella Moreno
"Una niebla espesa me envolvía como un etéreo manto gris. Llevaba puesto un vestido de seda negro que me llegaba hasta los tobillos. Bajé la mirada y me sorprendió ver que iba descalza. Las ramitas de los arbustos me rozaban los pies, que se me hundían en las hojas muertas que cubrían la tierra. Aspiré con fruición el olor a musgo y a resina. Me movía grácil, ligera, segura de mí misma por entre enormes hayas, encinas y castaños. Estaba en el bosque de mi infancia. A su abrigo, me sentía a gusto, protegida."
La verdad es que esta vez se trató de algo tan simple como una bonita portada. Me hizo fijarme en el título y me atrajo por sus colores, con un toque casi romántico, pero no ese romántico de amor, que ya sabía que era un thriller cuando cogí el libro. Y al final, hoy traigo a mi estantería virtual, El bosque de los inocentes.
Iris es una mujer cuya vida está sufriendo un cambio. Se ha divorciado no hace mucho, han regresado a su vida unos sueños intranquilizadores como los que tenía de niña... así que decide irse al pueblo en el que pasó su infancia durante un fin de semana. Lo que no espera al llegar es encontrarse conque el pueblo se ha movilizado buscando a un niño desaparecido, y mucho menos ser ella quien descubre el cadáver.
El bosque de los inocentes es un thriller contado a dos bandas, en el que en todo momento tenemos la historia de Iris, y la de los asesinatos alternándose. Y sí, son asesinatos, porque en el pueblo en que se desarrolla la novela, hay alguien que parece imitar al sanguinario Gilles de Rais. Es evidente que ambas tramas convergen, mientras intentamos buscar una explicación que las relacione en los intranquilizadores sueños de Iris, a la que pronto descubrimos dotada de una sensibilidad especial. Será el juego con esta sensibilidad el que coloque a Iris en el centro de la historia y, aunque roza un poco lo fantástico, la autora ha sabido darle el realismo justo como para que el lector lo acepte como algo normal desde las primeras páginas.
La novela se va complementando con personajes de la familia y entorno de Iris, un hombre nuevo y peculiar que llega al pueblo, policías, clientes... algunos retratados en apenas unas pinceladas, pero que otorgan una muy buena visión de conjunto de la historia. De hecho, pronto tenemos la sensación de conocer el pueblo y sus calles, pese a que no hay descripciones apenas del mismo.
En cuanto a la trama, si bien se desvía un poco explicándonos la historia de de Rais, esta es tan interesante, que no pierde al lector y, aunque no he llegado a compartir del todo que existiera un parecido tal entre ambas, me ha gustado el resultado final de la novela.
En conjunto tenemos un thriller ambientado en nuestro país, con una historia que no buscar ser trepidante, esa palabra tan de moda en el género, pero que es difícil de soltar porque consigue picar la curiosidad del lector. Me hubiera gustado que se extendiera un poco más en algunos puntos, pero el resultado es una novela entretenida que se lee prácticamente del tirón. Algo muy de agradecer en estos días de lluvia.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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sábado, 19 de marzo de 2016
Entrevista a Federico Axat
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| Un momento de la entrevista |
El jueves pasado, delante de una caña y un café doble, por fin pude preguntar al autor de La última salida por todas esas dudas que uno tiene cuando lee un libro que realmente le ha llamado la atención. Así que, sin dar demasiadas vueltas, os dejo un pequeño retrato de Federico, compuesto por el mismo y referido a sus comienzos en la literatura.
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| Sala de la presentación |
Habíamos acordado no hablar del tema hasta que no lo terminara y, un día que llegué y le vi en las últimas páginas, me hizo un gesto para que esperara en el salón. Allí me quedé quieto, sin moverme hasta que le oí venir. Levanté la cabeza y al ver su cara casi de incredulidad, de tremenda sorpresa con el manuscrito en la mano... esa fue la primera vez que vi en la cara de una persona que le había gustado lo que hacía. Hoy es casi una anécdota que suelo contar, pero nunca lo voy a olvidar.
- Pero comencemos por el principio, ¿Qué es una última salida, qué es La última salida?
- La última salida para alguien que se desespera es la muerte, incluso el suicidio. Y así empieza justo la novela, en la búsqueda de una última salida.
- Y ese principio tan impactante, ¿no era un riesgo comenzar así?
- En realidad lo que buscaba incluso antes de tener concebida la historia, era un principio impactante. Después de haber escrito novelas con un final sorprendente, tenía muy claro que quería hacer eso: comenzar impactando al lector. Así que me puse a pensar y darle vueltas y rescaté a Ted de un relato que ya existía. En realidad, Ted estuvo 5 años esperando en ese despacho a saber si iba a suicidarse o no.
- Coges el relato y comienzas la historia, ¿cuánto tiempo te lleva una novela con una trama tan compleja y que, al mismo tiempo, se pueda leer con tanta facilidad, de una forma totalmente lineal?
- Dos años. Comencé el trabajo de la novela y, entre escribirla, volver atrás, meter una vuelta más aquí y allá y luego releer una y otra vez para asegurarme de que todo quedase bien atado, me ha llevado algo más de dos años. Es importante que el lector no se pierda leyendo tu novela; si el lector se pierde, pierdes al lector.
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| Imagen de la presentación |
- Pues mira, el final por ejemplo, iba a ser diferente (Iba a terminar un poco antes, comento para quienes hayan leído la novela, y quienes no lo hayan hecho aún pueden respirar tranquilos porque no se desvela nada). Luego me di cuenta de que, aunque pusiera ese final, yo sabía que iba a suceder algo más, que lo tenía totalmente claro, así que tenía que ser honrado con el lector y dejarle saber tanto como sabía yo. Y la novela quedó como ha llegado a las librerías.
- Tu novela está llena de trampas para el lector, zonas de intercambio de teorías, que luego tu te encargas de que queden claras, muchas veces apenas pasadas unas páginas. ¿Te divierte jugar con el lector?
- Sí, claro. Además me gusta que se formen teorías y luego leer esas teorías o hablarlas, saber que uno pensó tal o cual cosa. Aprendo también como piensan. Y por supuesto que son conscientes, ya en las primeras páginas según iba escribiendo pensaba que, seguramente, algún lector dudaría de lo que estaba leyendo.
- ¿Y no es peligroso dejar que el lector haga teorías que igual luego no se corresponden con lo que tu relatas? Hablas del principio por ejemplo, un comienzo que ya en sí mismo, podría "dar" para una trama completa.
- Qué va, es un juego al que todos nos prestamos. Eso que dices del principio, yo no lo pensé. Para mi era la excusa para comenzar la novela como yo quería. Y ha sido después cuando me he dado cuenta de que mucha gente se había fijado en esa parte de la novela y me preguntaba directamente por esa idea.
- ¿Y qué me dices de la portada del libro?
- Que me gusta -aquí se ríe abiertamente, como alguien a quien le han preguntado muchas veces por una misma cosa - me gusta que sea en blanco y negro y me gusta la expresión del chico, atribulado, lleno de dudas en su cabeza, de pensamientos diferentes. Y me gusta que sea joven, porque también nos hablan del Ted joven en la novela, ¿por qué no ser él? Es una portada desconcertante en la que se ve el conflicto del chico, y esos dos conceptos están muy presentes en la historia.
- De la portada al centro, ¿por qué una zarigüella?
- ¿Y por qué no? A ver, no busqué un animal específico, y no es que sea un animal común en Argentina. Pero es un animal que, si te fijas, mucha gente desconoce cómo es. Y cuando lo buscan en google se encuentran con un bicho relativamente bonito... hasta que bajan un poco con la ruedita y aparece una cosa muy diferente que da un poco de miedo. Se convierte en un contraste terrible.
- Bueno, y llegas con esta novela, traducciones, proyecto de película, ¿cómo lo vives?
- ¡Imagina! Para empezar, esta será la primera novela que se publique en mi país. Allí yo puedo decir que soy escritor, pero no están mis libros en las librerías. La verdad que es todo muy emocionante, llegar, el viaje, la prensa... estoy feliz. ¿cómo no estarlo? Ver prensa, encontrar mis novela y a personas que las han leído.¡No sólo esta, también las anteriores! Y que te digan lo que les han parecido, si les han gustado. Encontrarte con alguien que te ha leído y le diga que tu novela le ha gustado es algo que no puede compararse con nada.
- Por cierto que en esta novela he echado en falta niños, en tus anteriores libros siempre eran parte protagonista de la historia.
- Pues mira, no ha sido algo premeditado. De hecho no había reparado en ello hasta que no me lo comenzaron a decir; yo no me propuse ahora escribir una historia en la que los niños no fueran importantes. Aunque, si te digo la verdad, cuando escribes una historia, llega un momento en el que es la historia la que te hace escribir a ti, como si la trama te estuviera llevando. Y no tienes muy claros los caminos por los que te va a llevar, ella elige. En todo caso, no ha sido algo premeditado, no es como el principio, por ejemplo.
A partir de aquí, la conversación giró por derroteros sobre la trama en la que hablamos de narradores, médicos, protagonistas, descripciones más o menos precisas que él quería completara el lector. Hablamos otra vez de zarigüellas, de epílogos y de anécdotas leyendo. Hubo explicaciones sobre guiños en sus novelas a otros títulos o de que Lynch, como no podía ser de otro modo, debía su nombre al famoso director, mientras que Ted había sido el resultado de buscar algo más simple. Pero todo esto, que daría lugar a pistas sobre la trama de la historia, no puede ser desvelado ni siquiera en un epílogo al encuentro. Y recordad: Si alguien viene y os habla de La última salida, no dejéis que os cuenten de qué va la historia. Es más, procurad responder a la altura, habiéndola leído ya.
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| Entrada a la presentación posterior |
Y gracias a todos los que os pasáis por aquí.
Bibliografía:
- Benjamín
- El aula 19
- El pantano de las mariposas
- La última salida
El acceso a cada reseña es pinchando en el título resaltado. Y por cierto, si pincháis AQUI encontraréis un estupendo lugar en el que se sortea La última salida.
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