Miércoles, 23 de febrero de 1944
"Mi querida Kitty:
Desde ayer hace un tiempo maravilloso fuera y me siento como nueva. Mis escritos, que son lo más preciado que poseo, van viento en popa. Casi todas las mañanas subo al desván para purificar el aire viciado de la habitación que llevo en los pulmones. Cuando subí al desván esta mañana, estaba Peter allí, ordenando cosas. Acabó rápido y vino adonde yo estaba, sentada en el suelo, en mi rincón favorito. Los dos miramos el cielo azul, el castaño sin hojas con sus ramas llenas de gotitas resplandecientes, las gaviotas y demás pájaros que al volar por encima de nuestras cabezas parecían de plata, y todo esto nos conmovió y nos sobrecogió tanto que no podíamos hablar. Peter estaba de pie, con la cabeza apoyada contra un grueso travesaño, y yo seguía sentada. Respiramos el aire, miramos hacia fuera y sentimos que era algo que no había que interrumpir con palabras.""Mi querida Kitty:
Cualquiera que lleve un tiempo entre mis libros ya sabe que este tema me resulta complicado. Voy siempre con mucho tiento con los libros que tratan sobre el holocausto porque pienso que es un tema sobre el que se ha frivolizado demasiado para seguir exprimiendo unos pocos euros más. Y eso hace que se pierda el contacto con lo real, llega un momento que tanto ver ficción nos olvidamos de que la realidad es que todo lo que cuentan sucedió. Posiblemente más de lo que nos han contado. Hoy traigo un diario de alguien que vivió esa época, un libro conocido por todos y leído por muchos que ha pasado a ser un símbolo, El diario de Ana Frank.
En el año 1940 el ejército alemán era imparable, ya tenía ocupada una gran parte de Europa occidental, incluída Holanda. Allí estaba refugiada la familia Frank. A partir de 1.942 se empiezan a citar judíos para enviarlos a campos de trabajo. Es muy difícil huir y las familias optan por refugiarse en escondites que eviten su deportación. En unos de estos escondites vivieron durante dos años las familias Frank y van Pels, y es en este tiempo en el que Ana escribe su diario, reflejando lo que vivía hasta que en 1.944, sólo tres días después de su última entrada, fueron detenidos en su escondite y sacados de allí sin tiempo para llevar nada. Apenas una hora después Miep Gies pasaba a recoger las pocas pertenencias que restaban en el refugio, y allí encontró esparcido en el suelo el diario.
Cuando el padre de Ana regresa del campo de Auschwitz y, una vez que descubre que su hija no regresará y recupera su diario de manos de Miep Gies decide compartirlo, primero con familiares y amigos y luego con el mundo, publicándolo en 1.947 con el título La casa de atrás. Se sabe que no publicó la totalidad, de hecho hace catorce años se encontraron unas pocas páginas, no más de cinco, manuscritas que hoy siguen custodiadas en estudio y que podrían pertenecer al diario original.
Y esta es la historia del diario, la que no se cuenta en él.
El diario relata la vida de esta niña, de su escuela, sus amigos, sus estudios, su familia y de como llega la primera citación para ir a un campo de concentración y su vida cambia radicalmente. Luego asistimos a su cautiverio en la casa de atrás para evitar un destino peor, sus escondites, los que les ayudaban, las rutinas y las tensiones por vivir así.
Es un libro diferente plagado de sensaciones y sentimientos que nos muestran la cara más inocente y la pérdida de esa inocencia ante las desgraciadas circunstancias que le tocan vivir. Ha vendido miles de copias, ha sido traducido a muchos idiomas y seguirá conmoviendo a los lectores que se animen a adentrarse en la vida de esta niña durante mucho tiempo. Porque no nos olvidemos que estamos leyendo un diario, lo que allí cuentan, es real.
¿Cómo os afectan este tipo de libros a vosotros?
Gracias