"Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. Los policías no me aprecian demasiado, pero hay un par con los que me llevo bien. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede, como le puede ocurrir a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno, en los días que corren, nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo".
Philip Marlowe
El problema muchas veces, es hacer una buena reseña de una novela negra. ¿Cómo hablo de una novela perteneciente a una saga formada por tres o diez libros sin hacer referencia a los anteriores o siguientes? y, lo que es más complicado aún.. ¿alguien que no lo conozca empezaría a leer una historia que sepa son diez volúmenes? Para muchos la disyuntiva es complicada: si me gusta me enfrento a nueve volúmenes más, y me da pereza, y si no me gusta.. para eso mejor no empezar.
Así que, antes de entrar a ningún título concreto, he preferido dedicarme a sus protagonistas, los detectives. O al menos a algunos de ellos. A fin de cuentas, son los que nos van a acompañar.
En primer lugar os presento a Maigret, ¿quien no conoce al comisario Maigret? Nos lo trajo Simenon, allá por los años treinta. Tal vez hoy lo veamos un poco trasnochado, pero aún así sigue bien dibujado. Es un hombre gris, elegante, meticuloso, monógamo y sesudo que se va a alejar del prototipo norteamericano tan proclive a la violencia. Se acerca más al hombre de pueblo astuto que hace uso de su cerebro y su paciencia para cazar al malo. Lo acompañamos por sus andaduras desde su puesto de ayudante de comisaría de barrio y aún nos seguimos acordando de él. Se acercó a la crítica social o, al menos, a mostrarnos esa parte de la sociedad que a nadie gusta ver y que ha tenido su continuación hasta hoy.
Digno heredero suyo, aunque alejado geográficamente, es Martin Beck, comisario de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo. Está casado y separado, con dos hijos, fumador de esos eternos cigarrillos Florida, pesimista y tristón que arrastra una carencia en sus relaciones familiares que terminamos achacando a su trabajo. Es, por tanto, el prototipo de policía cansado y descreído de todo y de todos que sobrevive entre compañeros.
Y ya que empezamos con protagonistas desencantados, le toca el turno a Marlowe. Y empezamos con los detectives. Marlowe llegó al tiempo que Maigret, sólo que en San Angelo. Lo vimos mudarse a Los Ángeles y heredar el mundo de Sam Spade, de Hammett, es bebedor, pensador, desencantado y tiene un toque idealista. Trabajó durante un tiempo en la oficina del fiscal, pero no era para él. No puede evitar rebelarse siguiendo sus principios, lo que le lleva a seleccionar sus casos bajo un criterio un tanto dudoso. Va siempre acompañado de su botella de whisky y de un puñado de dólares, sólo por si los necesita. Ah, odia la violencia.. salvo si le resulta imprescindible. Y siempre consigue que las mujeres le encuentren el lado tierno.
Y en Europa, Wallander, sentimental, depresivo, con un problema de alimentación y, posiblemente de autoestima. Tampoco tiene una vida feliz y, tras una adolescencia complicada, acaba en la policía. Se despidió de nosotros hace poco, el mismo día que se despide de su apartamento entre recuerdos de su vida y su carrera y mirando, esta vez con temor, a la enfermedad y la muerte.
¿Y qué me decís de Bosch? hijo de una prostituta pasó su infancia entre familias de acogida, sin saber nada de su padre hasta que lo enviaron a Vietnam. Conoce a su padre a la vuelta y decide entrar en la policía, pero nosotros lo conocemos cuando pasa al departamento de Robos y Homicidios, se encarga de investigaciones complicadas. Es un hombre honesto, rudo a veces, que siguiendo sus principios, convicciones y, en muchas ocasiones, sus propios métodos, no tiene inconveniente en enfrentarse con sus superiores. Él es así, un tipo duro que se mete en líos y que, poco a poco, le vamos viendo enfrentarse a sus propios prejuicios y demonios para aprender a vivir de una forma más "peligrosa".
¿Y Charlie Parker? Hijo de un policía que acabó por suicidarse, se va con su madre y su abuelo a vivir hasta que, alejándose de lo que paree una tradición familiar, se dispone a estudiar Literatura Inglesa. Parker termina igualmente en robos y Homicidios de Nueva York. Tal vez el más castigado, sufre la pérdida de su mujer y su hija mientras está bebiendo en un bar. También muere una parte de nuestro protagonista esa noche y termina por abandonar la policía para buscar al asesino de su familia. Pasa de ser un policía objetivo e impecable, sin una sola muerte a sus espaldas, a vivir atormentado por una suerte de visiones de aquellos que necesitan ayuda. Siente el dolor ajeno y ahora mata si lo considera necesario, también miente y es amargo. Y sabe cuando lo que hace está mal, aunque se dice a sí mismo que tiene que hacerlo para ayudar a quien lo necesita.
Me dejo a Flanagan, un adolescente que se enfrenta a camellos, pederastas, chantajistas.. al que vemos crecer despacio, creando un estilo más refinado. Al comisario Bordelli en Florencia, a Fandorin con su corsé Lord Byron..
En definitiva, me dejo a tantos que iré mirando con cuidado con quién me encuentro al pasar la página para ir volviendo regularmente a presentároslos. Todos ellos merecen la pena y muchos tienen la culpa de esa leyenda que dice que a la mujeres les gustan los hombres malos. Aunque, claro, también está el contrapunto (y con él me despido por hoy), que no es otro que Myron Bolitar. Nada en él hacía pensar que iba a meterse en problemas, es más, esta mañana no hubiera imaginado donde iba a estar al caer la tarde. Bolitar, que lleva su nombre con resignación, se hizo un nombre en el baloncesto pero, al fichar por un equipo de primera, una lesión de rótula termina con su carrera antes de despegar. Así que se dedica a estudiar Derecho y probar suerte en el FBI.
Para cuando lo conocemos es representante de deportistas, modesto, nada de grandes agencias ni grandes firmas, lo suyo es estar ahí y prepararlos por si les sucede lo mismo que a él. Es sensible, sesudo y tiene tendencia a abrir la boca cuando menos le conviene. Por eso tiene a Win, para ayudarlo a salir de sus líos, es su socio sin escrúpulos. Mientras Win se encarga de todo podemos encontrarnos a Myron tomando uno de sus batidos de cholocate. Él es así.
Y, por todos ellos, merece la pena empezar las sagas. Porque hay novelas que son mucho más que los casos que nos presentan. También son la historia de sus ciudades, sus víctimas, su entorno y, como no, de sus detectives.
Gracias
PD. Por si buscáis la casa de quienes he hablado:
- Jules Maigret: Georges Simenon: 78 novelas; El parador de Alsacia, El pasajero del Polarlys..
- Martin Beck: Sjöwall y Wahlöö : 10 títulos; Roseana, Asesinato en el Savoy...
- Philip Marlowe: Raymond Chandler: 13 títulos; El sueño eterno, La dama del lago..
- Sam Spade: Dashiell Hammett; 4 títulos; El halcón Maltés, Demasiados han vivido..
- Kurt Wallander: Henning Mankell; 10 títulos; La pirámide, El hombre inquieto..
- Harry Bosch: Michael Connelly: 13 títulos; El eco negro, Nueve dragones..
- Charlie Parker: John Connolly: 9 títulos; Todo lo que muere, Voces que susurran...
- Flanagan: Andreu Martín y Jaume Ribera: 12 títulos; No pidas sardina fuera de temporada, Flanagan Flashback
- Comisario Bordelli: Marco Vichi: 4 títulos; Muerte en Florencia...
- Erast Fandorin: Boris Akunin: 12 títulos (la mayoría sin traducir); El ángel caído, El gambito turco...
- Myron Bolitar: Harlan Coben: 10 títulos; Motivo de ruptura, Alta tensión..