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lunes, 22 de enero de 2024

El asesino de la montaña. Anders de la Motte

 


     "Una tarde de primavera, cuando tenía ocho años, se fue corriendo. 
     En un momento dado estaba jugando con unos niños mayores en el bosque, y de golpe desapareció. 
     Todo el vecindario lo estuvo buscando desesperadamente bajo la lluvia y en el frío de la noche. Gritaban su nombre una y otra vez, con voces cada vez más afónicas cuyo eco resonaba entre las copas de los abetos. Pero era como si se lo hubiera tragado la tierra. 
     Y poco después del amanecer, cuando la esperanza ya estaba a punto de apagarse, lo encontraron metido en la grieta de una roca, empapado y ardiendo de fiebre. No lloró ni se rio al verse salvado, sino que se limitó a mirar fijamente al vacío. 
     No sabía explicar qué le había ocurrido; ni siquiera reconocía a sus propios padres. Al menos eso fue lo que le dijeron luego, cuando le contaron cómo había ido todo. 
     Pero él no recuerda nada del suceso, más allá de la forma en que se recuerdan los cuentos viejos; una historia que le han explicado tantas veces que casi se ha vuelto real. 
     Pero solo casi".

     De esta novela me llamó la atención eso de la Unidad de Casos Perdidos, y por eso decidí llevármelo a casa. Hoy traigo a mi estantería virtual, El asesino de la montaña.

     Conocemos a la inspectora Asker, una mujer que está ascendiendo rápidamente en la policía de Malmö. Su nombre suena como posible para los grandes ascensos. Y entonces una pareja desaparece tras irse a realizar una ruta; ella, de familia poderosa. Y Asker es retirada del caso mediante la treta de ascenderla a un departamento que nadie conoce y que se encuentra en el sótano de la comisaría. Allí se juntan los casos que nadie quiere y los policías que a nadie le apetece tener de compañeros. Aser ha sido relegada y su puesto ocupado por un policía con el que terminó a malas una relación. 
Lo que nadie espera es que desde el sótano Asker siga siendo una buena policía. Allí relacionará tres desapariciones con unas miniaturas que van apareciendo en una maqueta que la llevarán a conectar con su pasado y luchar por su presente.
     Parece que volvemos a la novela nórdica, la ambientación por encima de los detalles cruentos y la psicología de los personajes y una ambientación psicológica opresiva por encima de la sangre. Entonces, ¿qué tiene esta novela que hizo que destacara? Inicialmente podría hablar el urbex, una moda desde hace años que recorre las ciudades del mundo y hace que decenas de miles de personas se adentren en edificaciones abandonadas para tomar fotos con la premisa de no alterar nada. Y sería cierto, pero solo un detalle menor. Lo cierto es que lo más atractivo de esta novela es la combinación que realiza el narrador de focos visuales. Asker es la protagonista, pero alterna ese foco con el de otros compañeros y con el de el mismísimo Rey de la Montaña, además de buscar un hilo pasado que vaya situando al lector en el desarrollo de los dos nombres sobre los que pivota la novela. Y todo ello lo hace de forma cercana y que resulta sencilla de seguir para un lector que siente como la tensión va aumentando a medida que la trama se mueve cargando de tensión una lectura que hace que las páginas vuelen sea uno o no aficionado a este tipo de novela. Asker me ha parecido además un personaje interesante, una mujer fuerte aunque no de la forma tan directa a la que estamos acostumbrados, es algo más cotidiano, más del día a día que la convierte en una mujer normal con sus aciertos y errores con los que tiene que cargar y que evita, y le doy gracias al autor por ello, la tensión sexual que tanto me aburre en este tipo de novelas. Y es que me ha parecido bastante más interesante ir conociendo a los distintos policías que han acabado en el sótano, sus recelos frente a la nueva que esperan se marche en cuanto pueda, sus peculiaridades y también la forma en que cada persona tiene no solo sus defectos, si no también alguna virtud escondida que tal vez no sea tan visible o que simplemente nadie se ha parado a mirar.
Del final solo diré que me gusta cuando un autor deja de lado esa manía que parecen tener de sorprender al lector sacrificando muchas veces parte de la credibilidad de la trama. En este caso no hay grandes sorpresas (no nos engañemos, muchas veces los defensores de esas grandes sorpresas son los mismos que acaban buscando en google eso de "xxxxxx final explicado"), pero si un broche verosímil que cierra el inicio de una serie que bien puede ser leído como una novela independiente y única.
  
     El Asesino de la Montaña es una novela entretenida cuya lectura se disfruta sin recelos ni lagunas que molesten al lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

      

martes, 9 de agosto de 2011

Detectives de novela negra (I)



     "Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. Los policías no me aprecian demasiado, pero hay un par con los que me llevo bien. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede, como le puede ocurrir a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno, en los días que corren, nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo".
Philip Marlowe

  
     Hoy en día la novela negra está de moda. Tal vez lo estuvo siempre y me pasa que, al aficionarme y mirar a mi alrededor me fijo un poco más en el género que tengo en las manos y pareciera que todo el mundo se dirige a él. O tal vez es culpa de Larsson y Lackberg y Donelly.

     El problema muchas veces, es hacer una buena reseña de una novela negra. ¿Cómo hablo de una novela perteneciente a una saga formada por tres o diez libros sin hacer referencia a los anteriores o siguientes? y, lo que es más complicado aún.. ¿alguien que no lo conozca empezaría a leer una historia que sepa son diez volúmenes? Para muchos la disyuntiva es complicada: si me gusta me enfrento a nueve volúmenes más, y me da pereza, y si no me gusta.. para eso mejor no empezar.
Así que, antes de entrar a ningún título concreto, he preferido dedicarme a sus protagonistas, los detectives. O al menos a algunos de ellos. A fin de cuentas, son los que nos van a acompañar.

     En primer lugar os presento a Maigret, ¿quien no conoce al comisario Maigret? Nos lo trajo Simenon, allá por los años treinta. Tal vez hoy lo veamos un poco trasnochado, pero aún así sigue bien dibujado. Es un hombre gris, elegante, meticuloso, monógamo y sesudo que se va a alejar del prototipo norteamericano tan proclive a la violencia. Se acerca más al hombre de pueblo astuto que hace uso de su cerebro y su paciencia para cazar al malo. Lo acompañamos por sus andaduras desde su puesto de ayudante de comisaría de barrio y aún nos seguimos acordando de él. Se acercó a la crítica social o, al menos, a mostrarnos esa parte de la sociedad que a nadie gusta ver y que ha tenido su continuación hasta hoy.
    Digno heredero suyo, aunque alejado geográficamente, es Martin Beck, comisario de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo. Está casado y separado, con dos hijos, fumador de esos eternos cigarrillos Florida, pesimista y tristón que arrastra una carencia en sus relaciones familiares que terminamos achacando a su trabajo. Es, por tanto, el prototipo de policía cansado y descreído de todo y de todos que sobrevive entre compañeros.
     Y ya que empezamos con protagonistas desencantados, le toca el turno a Marlowe. Y empezamos con los detectives. Marlowe llegó al tiempo que Maigret, sólo que en San Angelo. Lo vimos mudarse a Los Ángeles y heredar el mundo de Sam Spade, de Hammett, es bebedor, pensador, desencantado  y tiene un toque idealista. Trabajó durante un tiempo en la oficina del fiscal, pero no era para él. No puede evitar rebelarse siguiendo sus principios, lo que le lleva a seleccionar sus casos bajo un criterio un tanto dudoso. Va siempre acompañado de su botella de whisky y de un puñado de dólares, sólo por si los necesita. Ah, odia la violencia.. salvo si le resulta imprescindible. Y siempre consigue que las mujeres le encuentren el lado tierno. 
     Y en Europa, Wallander, sentimental, depresivo, con un problema de alimentación y, posiblemente de autoestima. Tampoco tiene una vida feliz y, tras una adolescencia complicada, acaba en la policía. Se despidió de nosotros hace poco, el mismo día que se despide de su apartamento entre recuerdos de su vida y su carrera y mirando, esta vez con temor, a la enfermedad y la muerte.
   ¿Y qué me decís de Bosch? hijo de una prostituta pasó su infancia entre familias de acogida, sin saber nada de su padre hasta que lo enviaron a Vietnam. Conoce a su padre a la vuelta y decide entrar en la policía, pero nosotros lo conocemos cuando pasa al departamento de Robos y Homicidios, se encarga de investigaciones complicadas. Es un hombre honesto, rudo a veces, que siguiendo sus principios, convicciones y, en muchas ocasiones, sus propios métodos, no tiene inconveniente en enfrentarse con sus superiores. Él es así, un tipo duro que se mete en líos y que, poco a poco, le vamos viendo enfrentarse a sus propios prejuicios y demonios para aprender a vivir de una forma más "peligrosa".
     ¿Y Charlie Parker? Hijo de un policía que acabó por suicidarse, se va con su madre y su abuelo a vivir hasta que, alejándose de lo que paree una tradición familiar, se dispone a estudiar Literatura Inglesa. Parker termina igualmente en robos y Homicidios de Nueva York. Tal vez el más castigado, sufre la pérdida de su mujer y su hija mientras está bebiendo en un bar. También muere una parte de nuestro protagonista esa noche y termina por abandonar la policía para buscar  al asesino de su familia. Pasa de ser un policía objetivo e impecable, sin una sola muerte a sus espaldas, a vivir atormentado por una suerte de visiones de aquellos que necesitan ayuda. Siente el dolor ajeno y ahora mata si lo considera necesario, también miente y es amargo. Y sabe cuando lo que hace está mal, aunque se dice a sí mismo que tiene que hacerlo para ayudar a quien lo necesita.

     Me dejo a Flanagan, un adolescente que se enfrenta a camellos, pederastas, chantajistas.. al que vemos crecer despacio, creando un estilo más refinado. Al comisario Bordelli en Florencia, a Fandorin con su corsé Lord Byron..

     En definitiva, me dejo a tantos que iré mirando con cuidado con quién me encuentro al pasar la página para ir volviendo regularmente a presentároslos. Todos ellos merecen la pena y muchos tienen la culpa de esa leyenda que dice que a la mujeres les gustan los hombres malos. Aunque, claro, también está el contrapunto (y con él me despido por hoy), que no es otro que  Myron Bolitar. Nada en él hacía pensar que iba a meterse en problemas, es más, esta mañana no hubiera imaginado donde iba a estar al caer la tarde. Bolitar, que lleva su nombre con resignación, se hizo un nombre en el baloncesto pero, al fichar por un equipo de primera, una lesión de rótula termina con su carrera antes de despegar. Así que se dedica a estudiar Derecho y probar suerte en el FBI.
Para cuando lo conocemos es representante de deportistas, modesto, nada de grandes agencias ni grandes firmas, lo suyo es estar ahí y prepararlos por si les sucede lo mismo que a él. Es sensible, sesudo y tiene tendencia a abrir la boca cuando menos le conviene. Por eso tiene a Win, para ayudarlo a salir de sus líos, es su socio sin escrúpulos. Mientras Win se encarga de todo podemos encontrarnos a Myron tomando uno de sus batidos de cholocate. Él es así.
     Y, por todos ellos, merece la pena empezar las sagas. Porque hay novelas que son mucho más que los casos que nos presentan. También son la historia de sus ciudades, sus víctimas, su entorno y, como no, de sus detectives.

     Gracias
     PD. Por si buscáis la casa de quienes he hablado:
  • Jules Maigret: Georges Simenon: 78 novelas; El parador de Alsacia, El pasajero del Polarlys..
  • Martin Beck: Sjöwall y Wahlöö : 10 títulos; Roseana, Asesinato en el Savoy...
  • Philip Marlowe: Raymond Chandler: 13 títulos; El sueño eterno, La dama del lago..
  • Sam Spade: Dashiell Hammett; 4 títulos; El halcón Maltés, Demasiados han vivido..
  • Kurt Wallander: Henning Mankell; 10 títulos; La pirámide, El hombre inquieto..
  • Harry Bosch: Michael Connelly: 13 títulos; El eco negro, Nueve dragones..
  • Charlie Parker: John Connolly: 9 títulos; Todo lo que muere, Voces que susurran...
  • Flanagan: Andreu Martín y Jaume Ribera: 12 títulos; No pidas sardina fuera de temporada, Flanagan Flashback 
  • Comisario Bordelli: Marco Vichi: 4 títulos; Muerte en Florencia...
  • Erast Fandorin: Boris Akunin: 12 títulos (la mayoría sin traducir);  El ángel caído, El gambito turco...
  • Myron Bolitar: Harlan Coben: 10 títulos; Motivo de ruptura, Alta tensión..