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martes, 12 de abril de 2016
El elefante desaparece. Haruki Murakami
"Estoy en la cocina preparando unos espaguetis cuando llama la mujer. Apenas falta un minuto para que estén cocidos y ahí me encuentro yo, silbando el preludio de La gazza ladra de Rossini que suena en la radio. Una música perfecta para preparar un plato de pasta."
Murakami es uno de esos autores que se han ido abriendo hueco en el mundo literario hasta situarse en todas las librerías, la mayoría de las casas y en un montón de revistas especializadas. No es de extrañar que cada nuevo título suyo nos llame la atención, al menos a mi. Hoy traigo a mi estantería virtual. El elefante desaparece.
En esta ocasión Tusquets nos trae un libro que recopila diecisiete relatos de Murakami, abriendo el libro El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes y cerrándolo el que da título al volumen completo.
Como siempre digo, comentar un libro de relatos es bastante más complicado que hablar de una novela. Sobre todo si, como es el caso, son relatos cortos que corren el peligro de quedar expuestos totalmente a un análisis. Salvo si el autor es Murakami, en cuyo caso un análisis podría ser contraproducente, ya que sus realidades imposibles arropadas con un Japón occidentalizado y vestidas de una prosa musical y característica, son las señas de la mano del autor. Y es precisamente en estas realidades imposibles en las que se asientan los relatos de este volumen en el que todos los protagonistas parecen aceptar como normal lo que al lector desconcierta durante su lectura.
Ya en el primer relato, germen de lo que sería Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Murakami, que comienza hablando de espaguetti (y algún lector empedernido del autor se sonreirá en este momento) nos deja confiarnos con la respuesta ante unas extrañas llamadas de teléfono al protagonista, para luego enviarle a una improbable situación tras un gato sin dejarle perder la compostura. Pero así es Murakami, y nos presentará enanos fascinantes, obsesiones con canguros y lo acompañará con cerveza, música y comida a lo largo de sus títulos hasta llegar a ese elefante que desparece de un recinto de una forma más que improbable.
Como curiosidad, decir que además de ese germen de lo que sería luego una novela, he echado de menos el relato que cuenta el primer asalto a la panadería y que puede buscarse en otros idiomas, ya que aquí nos encontramos con El segundo asalto a la panadería. Algunos de sus cuentos han sido publicados, como precisamente este segundo asalto, que lo publicó libros El Zorro Rojo bajo el título Asalto a las panaderías en un volumen con unas preciosas ilustraciones. Además tengo que decir que es uno de los relatos que me han gustado más, y que habla de cómo una decisión puede pesar, del vacío que se llega a sentir y que es como un agujero, tal vez en el estómago provocando una sensación similar al hambre, y que no podemos llenar por mucho que comamos porque es el hambre de la conciencia el que necesita ser saciado.
Esta vez me ha costado un poco más la lectura de Murakami, no sólo porque ante un recopilatorio con tanto cuento, es imposible que no haya unos mejores que otros, sino porque me ha costado encontrar un nexo común a todos ellos, salvo tal vez ese perder pie de los personajes y que se traduce en muchos relatos en una impasibilidad que descoloca durante la lectura. Con todo, y como siempre, se disfruta de su prosa, de ese Japón cercano a nuestras calles que se mezcla a la perfección con las tramas y con costumbres que nos resultan ajenas y se nos relatan cotidianas.
Y vosotros, ¿soís de los que han sucumbido a las letras de Haruki Murakami?
Gracias
martes, 25 de octubre de 2011
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami
"Las lágrimas goteaban produciendo ruido, una tras otra, en el charco blanco del claro de luna y eran absorbidas por él. Las lágrimas, mientras caían, se bañaban en la luz de la luna y brillaban hermosas como un cristal. Y he visto que mi sombra también derramaba lágrimas. Incluso se veía, nítida, la sombra de las lágrimas. Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿has visto alguna vez la sombra de una lágrima? La sombra de las lágrimas no es una sombra cualquiera. Es muy distinta. Viene de un mundo lejano especialmente para nuestros corazones. O tal vez no. Quizá las lágrimas que derrama la sombra son las auténticas y las que derramo yo son sólo la sombra. Lo he pensado entonces. Oye, señor pájaro-que-da-cuerda, seguramente no lo entenderás. Pero cuando una chica de diecisiete años, desnuda, derrama lágrimas a medianoche bañada por el claro de luna, puede ocurrir cualquier cosa. Es así."
Si ayer contaba como una portada puede repelerme hay veces que un título me atrae. Sobre todo si viene de la mano de Murakami. Ver un título así de la mano de este hombre es motivo suficiente para que me pique la curiosidad. Y eso que soy asidua a las discusiones sobre su calidad literaria, que dudan de si su éxito es una moda pasajera.
En Crónica del pájaro que da cuerda al mundo conocemos a Tooru un joven que trabaja en un bufete de abogados y, tras ponerse en contacto con él una mujer, su mundo se ve invadido por sucesos extraños que hacen la la realidad ondule. Su mujer desaparece y entran en escena personajes extraños que conducen a nuestro protagonista a un mundo mental, una dimensión que está reflejada en un lunar que le aparece en la cara.
Murakami es un autor que unas veces nos trae historias y otra ideas, este libro, que me parece de los más complejos, pertenece a los segundos. Sus personajes no realizan grandes hazañas, no son gente diferente ni tienen una vida apasionante, son sus circunstancias las que se vuelven extraordinarias, y de lo que se trata es de verlos sobrevivir y moverse en ellas. Asistimos de mano del autor una vez más a un mundo dentro de otro, constante habitual en él, siempre interpretable, y esperemos que pueda continuar diciendo que siempre sorprendente y con libros repletos de personajes irresistibles. Como Tooru empeñado en encontrar a su mujer.
Además tengo que conceder a este libro lo mucho que me hizo pensar. Me tiré varios días dando vueltas al motivo por el que ponen semejante nombre a un gato, y muchos más pensando en el pozo al que baja Tooru y la imagen del pájaro.... esa se dibujó perfectamente en mi cabeza. Tal vez no le ví tanto simbolismo como he leído a los grandes críticos, o no me paré tanto a pensar en ello. Si que atisbas la sociedad de la que te habla, la extrañamente familiar sociedad en la que se ve inmerso el protagonista, eso es inevitable verlo y compararlo.
Sin embargo mentiría si no dijera que me decepcionó un poco el final, esta vez Murakami no supo dejarme un buen sabor de boca al cerrar el libro pero, aún así, si echo la vista atrás hacia este pájaro... me parece una buena lectura.
Gracias
A vosotros.... ¿qué os parece Murakami? ¿Está sobrevalorado?
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