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jueves, 4 de octubre de 2012

Los reyes de lo Cool. Don Winslow



     "Es lo que está pensando O, sentada entre Chon y Ben en un banco de Main Beach mientras elige posibles ligues para ambos.
     - ¿Esa?-pregunta, señalando a una típica RVP (Rollo Vigilante de la Playa) que deambula por el paseo marítimo.
     Chon niega con la cabeza.
     Con cierto desdén, considera O. Chon se muestra excesivamente exigente para ser un tipo que se pasa la mayor parte del tiempo en Afganistán o Irak y que no suele ver nada que no haya vestido con ropa de camuflaje o burka."

     Hace unos fines de semana estuve en el San Sebastián en su famoso Festival de Cine y tuve la opción de ver a los protagonistas de Salvajes en directo. Una película que tenía ganas de ver, con un reparto que me gustaba y un libro que me había encantado. Como si se tratase de ratificar la unión entre cine y literatura, apenas unos días después tenía en la mano el libro que traigo hoy, precuela de Salvajes y del mismo autor, Don Winslow. Hoy traigo, por tanto, a mi estantería virtual, Los reyes de lo Cool.

     Lejos de asumir que habéis leído Salvajes y siendo esta la precuela, prefiero empezar la historia por el principio. Conocemos a Chon, marine profesional a la espera de ser enviado a Irak, y a su amigo Ben, pacifista defensor del medio ambiente. El trío protagonista lo completa O(felia) la mujer con la que ambos comparten cama. Estamos en la California más peliculera y comienzan a cultivar marihuana. Nos asomamos también a los años setenta, cuando comenzó a florecer el tráfico de drogas al establecerse conexiones con los cárteles mexicanos.

     Ya comenté hace tiempo que este autor me fascinó con El poder del perro. Casi cualquier novela suya que se lea tras conocer esta primera, parte con esa gran desventaja. Era de esperar que en algún momento el mundo del celuloide se fijase en este fenómeno literario que muchos denominan narcomex, y así ha sido al traer a la gran pantalla Salvajes, una obra que nos mete de lleno en el mundo del narcotráfico en Estados Unidos. Y es justo ahora cuando aparece Los reyes de lo Cool para explicarnos los orígenes de estos jóvenes convertidos en traficantes. Eso hace que, aquellos que hemos leído su anterior novela, nos maravillemos con la complejidad de una trama anterior que encaja perfectamente con unos personajes que ya fueron definidos. Sólo por eso, merecería la pena retroceder en la historia, pero además conocemos a través de la pluma del autor, su particular visión de la América más americana mediante los surferos hijos de idealistas que van tomando su propio camino, normalmente bastante alejado de aquello que proclamaban sus padres.

     Lo bueno de Winslow es el vertiginoso ritmo que imprime a sus obras, sus personajes parece que nunca descansan, siempre están persiguiendo o siendo perseguidos. No puede evitar que se provoquen entre ellos, bien para matar, morir o practicar sexo y tampoco puede evitar provocar al lector. Lo hace enseñando de forma directa y maestra el mundo de la droga desde un prisma mucho mas actual al que estamos acostumbrados. Se sitúa en un mundo con tráficos de influencias, corrupción a todos los niveles, vicios... un mundo que nos hace pararnos a pensar si, dentro de tanta exageración, no nos empieza a resultar demasiado real. Y lo hace de una forma amena, sin olvidar divertir y sin cerrar la puerta a valores como la amistad o lealtad. Y se lo agradecemos, vaya que si se lo agradecemos. Porque eso es precisamente lo que hace que sus personajes nos caigan bien. El ver ambas caras de la moneda e irlos conociendo provoca que no seamos capaces de juzgarlos tan duramente como merecen, porque nos hacen reir con sus chispeantes ocurrencias y nos llevan sin aliento entre páginas de frenéticas carreras.

     Es curioso como puede conseguir un autor que muchas veces nos recuerda a un guionista, contarnos una historia que se devora en apenas un par de días, y que luego nos tenga hablando de ella durante semanas. Recomendándola y contando fragmentos que no terminamos de ahuyentar. No me cabe duda que el universo Winslow está creando cada vez más adeptos y tampoco, al menos de momento, de que es algo que el autor se está ganando línea a línea.

     Me releo recomendando un libro y, hasta cierto punto, una película. Y pienso que siempre hablo de la unión entre ambos artes y hablo de libros y los recomiendo con mayor o menor fortuna, lo mismo que os pido que me los recomendéis. hoy voy a cambiar el tercio para pediros que me recomendéis alguna película que os haya gustado especialmente. Nunca he sido de ver mucha televisión, pero el cine... eso ya es otra cosa. Bien sea en casa o en una buena sala, eso sí, sin palomitas.

     Gracias

     PD. Os dejo el booktrailer



viernes, 19 de agosto de 2011

El poder del perro. Don Winslow



     "Los campesinos mexicanos corren delante de las llamas, aferrando las escasas posesiones que han podido reunir antes de que los soldados prendieran fuego al pueblo. Los campesinos empujan a sus hijos hacia delante, cargados con sacos de comida, fotografías de familiares compradas a buen precio, mantas y algo de ropa. Sus camisas blancas y sombreros de paja (manchados de amarillo a causa del sudor) les dan la apariencia de fantasmas entre la bruma de humo.

     Salvo por la ropa, piensa Art, podría ser Vietnam.

     Casi se sorprende, cuando mira la manga de su camisa, al ver algodón azul en lugar del verde del ejército."

    Hoy traigo una novela magnífica que, además, me ha sorprendido incluso tiempo después de leerla. Cuando estaba buscando la foto he descubierto que la edición que tengo en casa ha quedado descatalogada y que se puede incluso vender. Vamos, ni loca la vendo, pero me he quedado un tanto perpleja con el descubrimiento.

     Cuando ví la novela la primera vez, no pude evitar recordar los incidentes a media noche y ni siquiera me paré a mirarla dos veces. Luego escuché decir a James Ellroy sobre este libro: "Es aterradora y triste, de una intensidad magnificamente sostenida. Es una visión en miniatura del infierno, con toda la locura moral que la acompaña" y, ante semejante afirmación y añadiendo que la practica totalidad de los hechos que nos cuenta Winslow en su novela son verídicos... estaba claro, había que leerla.

     Es una novela dura, te atrapa desde sus primeras páginas, no da tregua en presentaciones innecesarias, ya nos iremos conociendo todos por el camino. Y el camino es aterrador, nos va contando una historia en varias voces y ni una de ellas nos sirve de consuelo ante las vidas que se nos muestran.

     Winslow nos sitúa en la década de los setenta, se cultiva amapola y Keller, perteneciente a la DEA se encarga de luchar contra el narcotráfico a cualquier precio; ya sea su familia, su conciencia o la vida de aquellos que van quedando por el camino. Entramos, además, en una guerra entre cárteles mexicanos por controlar un paso fronterizo con Estados Unidos que se presenta como una suerte de ruta del oro para quien lo posea.  Así que Keller se encuentra con los Barrera, una familia que provocará que nuestro agente pierda la capacidad de valorar si sus actos están o no justificados por su misión. Los Barrera son narcotraficantes, luchan por controlar el tráfico de cocaina y van dejando cadáveres a su paso como firma en caso necesario. Y, entre los Barreras y Keller, aparecen los dos últimos protagonistas de la novela, Nora y Callan. Dos historias repletas de muerte y tragedia, una prostituta que se cruza donde no debe y un joven cuyo destino lo lleva a vivir matando.

     Y todo esto, que no es poco, es lo que nos trae Don Winslow en  un libro que crea tanta adicción durante su lectura como las sustancias alrededor de las que gira. Recrea un universo que no nos permite olvidar que existe fuera de las páginas del libro, que nos revuelve por dentro mientras continuamos leyendo escenas que bien podrían dejarnos las manos manchadas de sangre como reflejo de lo que tenemos entre éstas.

     Tengo que añadir que no soy particularmente aficionada a leer novelas sangrientas o que destilen violencia gratuita pero, en este caso, y pese a que su comienzo da una idea bastante exacta de lo que uno se va a ir encontrando, me descubrí buscando ratos, quitándolos de otras actividades, para sumergirme en ese infierno de 700 páginas y, pese a todo lo que nos enseña y las sensaciones que produce saber que no es todo ficción, tengo que decir que estamos, posiblemente, ante una novela que será referente de la literatura durante mucho tiempo. Por méritos propios.

     Gracias