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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Crónica insignificante. Emilio Casado Moreno




     "Si me pidieran que eligiera yo, los soltaría a todos.
      O mejor aún... los dejaría aquí, eternamente. A todos.
      O qué sé yo.
      Llevo ya cinco años metido en esta cárcel y todavía no tengo una opinión clara sobre lo que encuentro cada día en mi trabajo. A menudo pienso que el que está aquí encerrado soy yo, en lugar de los presos, que los barrotes están puestos ahí para mí, para que no piense en el mundo exterior, para que no tenga malas intenciones, para que no se me pase por la cabeza la idea de intentar escapar de lo que sea que me esté encerrando."


     Hay libros que nos pillan desprevenidos. A mi me pasó con este. Lo hizo por muchos motivos, hasta cierto punto es como si hubieran cogido muchas de mis expresiones o formas de pensar y las hubieran condensado en una historia. Siempre hablo de personas y trabajos grises, y de pequeñas decisiones que son las que hacen nuestros días. Si os fijáis en la portada, condensaba un poco de cada cosa. Así que me puse con él. Hoy traigo a mi estantería virtual, Crónica insignificante.

     Conozcamos a Marcelo, un hombre común, divorciado, con un trabajo sin demasiada estabilidad y una vida bastante gris. A simple vista su rasgo más exótico es ser psicólogo en un prisión. Y ahora vamos a ver por sus ojos durante una semana.

     Dicho así no parece demasiado interesante, en realidad alguien dijo una vez que detienes a cualquier bobo en la calle y tiene anécdotas con  las que llenar una enciclopedia. Posiblemente tenga razón, de hecho nuestro protagonista bien pudiera ser un bobo que camina por la calle y con el que nos cruzamos muchos días. Y ni siquiera se trata de anécdotas, es simplemente su vida, nos metemos en su cabeza y vemos discurrir su vida junto a él o, mejor dicho, con él. Porque esa es la evolución que seguimos en el libro.
     La magia de Emilio no es lo que cuenta, sino el modo de hacerlo. Nos lleva de forma fluída entre los pensamientos de su protagonista de la misma forma que lo pensaríamos nosotros. Saltando y evolucionando a través de conexiones privadas que terminan por resultarnos familiares, y todo ello salpicado de recursos musicales. No he podido evitar preguntarme cuanto le gusta la música al autor y qué parte de sus gustos han quedado reflejados en el libro.

     Me ha sorprendido porque me he encontrado con personajes reales, cargados de facetas. Vemos pensamientos, decepciones, errores, pero sin intentar moralizarnos, estamos ante un libro humano que no emite juicios como viene siendo lo habitual, ante determinados comportamientos. Tal vez su cercanía radique posiblemente ahí, en no intentar dirigirnos en base a las ideas del protagonista sino que a través de la cotideanidad nos vamos uniendo con un vínculo que nos impide quedarnos impasibles.
   
     Nos presenta en definitiva a Marcelo, un hombre normal cuya vida no marcará una línea en la historia contemporánea y es una vida que perfectamente podría ser la nuestra, de hecho nos llevaremos reflexiones de su vida al menos una temporada. Un libro, en contraste con los que he traído últimamente, que crece a medida que se avanza en él y en el que, aunque parezca que no va a pasar nada, nunca dejan de pasar cosas.
     Os invito a conocerlo, para mí ha sido un placer.

     Gracias