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domingo, 31 de julio de 2011
Canción de hielo y fuego. Juego de tronos. George R. R. Martin
"Cuando se juega al Juego de Tronos, sólo se puede ganar o morir: no hay puntos intermedios"
Al final he sucumbido, aunque sólo a medias. O eso es lo que me digo a mí misma cuando veo los libros que aún no he cogido de la saga. Después los cuento y me digo... bueno, pero sólo un poco, además... no he visto la serie.
Conocí Juego de Tronos por la televisión, o por las revistas sobre programas de televisión. La verdad, no lo recuerdo del todo. Si que es cierto que hubo un bombardeo mediático sobre el tema y, como no soy demasiado aficionada a sentarme delante de la televisión, no sólo no le hice caso sino que empecé a cansarme antes de que comenzara. Para cuando la serie empezó a emitirse, ya estaba hasta el gorro de ella. Así que ni me molesté en darle una oportunidad. Supongo que es lo que tiene el exceso de publicidad, a determinadas personas nos provoca una especie de urticaria que hace que evitemos todo contacto con aquello que están anunciando.
Poco después empezó a aparecer gente a mi alrededor que se había animado a leer los libros. No les hice demasiado caso, pensando que se trataba de una moda pasajera, es más, seguramente sea así y dentro de diez o quince años nadie se acuerde de Juego de tronos, soy defensora de mis posturas hasta el final, aunque dude. Sin embargo, cada vez es más gente la que se ha aventurado con la primera novela de la saga y cada vez es más gente la que apenas ha esperado para continuar con la segunda. Así que hice lo que cualquiera, mirar en la red. Y, cual es mi sorpresa, cuando compruebo que han corrido ríos de tinta (a falta de mejor expresión por hacerse frente a un ordenador) sobre los libros en los que se basa la serie. Canción de hielo y fuego, siete libros, que no están escritos todos aún, y el primero es Juego de tronos.
Empezó a picarme a curiosidad. Hasta donde yo veía, podía gustarte la temática más o menos, pero los libros en sí le gustaban a casi todos sus lectores. Y al final me decidí. En verano, que hay tiempo, hay relax, les daré una oportunidad. Y eso hice durante este mes.
La historia de Juego de Tronos transcurre en un mundo fantástico, que no podemos evitar nos recuerde a la Europa medieval. Estamos en el continente de Poniente, donde existen siete reinos gobernados por Robert Baratheon, lider de los nobles que se alzaron en contra de los Targaryen (tranquilos, esta parte nos la cuentan aunque sucediera años atrás del comienzo de la historia). En Poniente, las estaciones son largas, y los reinos están separados de las tierras salvajes del norte por una muralla al otro lado de la cual viven los Otros y empiezan a ocurrir sucesos extraños. Mientras, en los reinos comienza a haber tensiones, pugnas por conseguir el poder que hacen que la estabilidad de Poniente peligre. Y hasta ahí debo de leer para no contar demasiado sobre el libro.
Es un libro impactante por muchos motivos, para empezar es fácilmente reconocible su inspiración en sucesos históricos reales. Tiene un desarrollo directo en el que acompañaremos a sus innumerables protagonistas, sí, innumerables, entre gestas, intrigas políticas y tramas corruptas por conseguir el poder. Cada capítulo del libro salta a un protagonista, toma su título del nombre del mismo, y, en contra de lo que pudiera parecer, consigue dotarlos de credibilidad a todos ellos otorgándoles una humanidad y una riqueza poco habitual en este tipo de literatura. Esto hace, no sólo que los protagonistas sean muchos, sino que cada vez tengamos un punto de vista diferente de los hechos, es decir, que se aleja del concepto bien-línea divisoria-mal que tan cansados nos tiene a muchos. Los personajes son buenos o malos en función de sus propios intereses, jugando algunos con la ambigüedad. Además está el entorno. El autor ha decidido prescindir también de esos mundos mágicos cargdos de criaturas mitológicas de orejas puntiagudas, por uno más cercano. Nos plantea una visión más realista, cruda muchas veces a la hora de describirnos batallas y asesinatos, con los mismos escrúpulos al describirlos que sus autores al cometerlos.
Tal vez por ser el primero, cuando lo terminé me quedé con muchas dudas, quizás más referentes al pasado de Poniente que sobre su futuro. Me ha parecido, en definitiva, una historia clásica con valores clásicos también como el honor, llevada a un plano nuevo en el que nos apena abandonar a cada personaje por sentirlo cercano, tarea que parece prácticamente imposible en un capítulo. Interesa hasta la última página de este extenso volumen que nos hace a ratos olvidarnos de que es literatura fantástica y pensar que estamos ante una novela histórica, ese es un mérito que hay que concederle a su autor .
Si tengo que buscarle un pero, es la ausencia de un malvado. Existen, claro, pero quiero que también sean protagonistas, que tengan su oportunidad de contar su versión, también quiero verlos a ellos. Tal vez tenga que esperar al siguiente volumen no hay que olvidar que, como ya he dicho, Juego de Tronos es la introducción de Canción de hielo y fuego. De momento creo que empezaré con el segundo y, si disponéis de tiempo suficiente, es una lectura perfecta para el verano.
Gracias
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