"-Ese trozo de acero es el poder de la vida y la muerte.
-Exacto, pero si en realidad quien nos gobierna es el hombre de armas, ¿Por qué fingimos que son nuestros reyes quienes ostentan el poder? ¿Por qué un hombre fuerte con una espada se plantearía jamás a obedecer a un niño rey o a un idiota borracho?
-Porque esos niños reyes y esos idiotas borrachos pueden llamar a otros hombres fuertes, con otras espadas.
-Entonces serían esos otros guerreros quienes en verdad tendrían el poder. ¿O no? ¿De dónde salen sus espadas? ¿Por qué obedecen? Hay quien dice que el conocimiento es poder. Hay quien dice que el poder deriva de los dioses. Otros dicen que el poder lo da la ley."
-Exacto, pero si en realidad quien nos gobierna es el hombre de armas, ¿Por qué fingimos que son nuestros reyes quienes ostentan el poder? ¿Por qué un hombre fuerte con una espada se plantearía jamás a obedecer a un niño rey o a un idiota borracho?
-Porque esos niños reyes y esos idiotas borrachos pueden llamar a otros hombres fuertes, con otras espadas.
-Entonces serían esos otros guerreros quienes en verdad tendrían el poder. ¿O no? ¿De dónde salen sus espadas? ¿Por qué obedecen? Hay quien dice que el conocimiento es poder. Hay quien dice que el poder deriva de los dioses. Otros dicen que el poder lo da la ley."
Y aquí traigo la segunda parte de Canción de hielo y fuego. Esa novela que llegará a superar la 5.000 páginas y que ha sido cortada en tomos igualmente voluminosos, en los que sigo pensando si el invierno llegará o no. Hoy toca Choque de Reyes.
Estamos en Poniente y la Guerra Civil se ha extendido hasta conocerse como la Guerra de los Cinco Reyes. Mientras, La Guardia de la Noche envía un grupo de reconocimiento al norte, a traspasar el muro, y, en el este, Daenerys continúa con su difícil misión, volver a los Siete reinos.
Volvemos a este mundo que conocimos en Juego de tronos, un mundo que no destaca por su originalidad ya que lo hemos visto representado mil veces, y a una base argumental que inicialmente tampoco nos aportaría nada nuevo. Tenemos casas nobles con blasones y luchas por el trono salpicadas de intrigas y traiciones y algún toque erótico. No parezca esto una crítica negativa, ya se dijo hace mucho que queda poco por inventar y ya sean novelas policiacas, de terror o aventuras, hay elementos en los que parece imposible dejar de caer o, cuanto menos, imposible no caer en ninguno de ellos.
Este segundo tomo comienza justo al final del último capítulo del primero, no hay saltos temporales ni se nos oculta nada del camino, volvemos a la novela río contada por sus propios personajes que nos van dando su versión de los hechos mientras van dejando sus opiniones y sensaciones. Se van, en definitiva, creando a sí mismos a partir de sus palabras. Seguimos descubriendo que en el mundo de Martin, como en el nuestro, no hay buenos ni malos sino personas que actúan llevados por unos motivos más o menos acertados, nos puede resultar simpático al que tildan de malo, no pasa nada porque no hay juzgados ni victimismos.
Como muchos yo defiendo la teoría de la Guerra de las Rosas entre los Lancaster y los York, perdón Stark y Lannister. Y veo un mundo medieval ya conocido, veo celtas y normandos, incluso vikingos, pero claro... eso es lo que veo yo. No se vosotros.
Seguimos con esta ambiciosa obra que está recorriendo las librerías de todo el mundo y cuyos lectores se multiplican a la espera de que se subsane el gran fallo, y es que está inacabada. Pero como para todo hay alternativas, a poco que miremos por el mundo virtual descubrimos apuestas y posibles desarrollos defendidos por sus fans.
Gracias
