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miércoles, 11 de diciembre de 2013

El misterio del Cuarto Amarillo. Gastón Leroux


     "No sin cierta emoción, comienzo a relatar aquí las extraordinarias aventuras de Joseph Rouletabille. Hasta hoy, este se había negado tan firmemente a ello que yo había perdido toda esperanza de publicar alguna vez la historia policial más curiosa de los últimos quince años. Supongo que el público nunca habría conocido toda la verdad sobre el prodigioso caso llamado del Cuarto Amarillo -que generó tantos dramas misteriosos, crueles y sensacionales, y en el que mi amigo estuvo tan íntimamente comprometido- si, con motivo de la reciente nominación del ilustre Stangerson para el grad de la Gran Cruz de la Legión de Honor, un periódico vespertino, en un árticulo lamentable por su ignorancia o por su audaz perfidia, no hubiera resucitado una terrible aventura que Joseph Rouletabille, según me decía, hubiera deseado que se olvidara para siempre."

     Hay autores conocidos por un libro. Y seguramente muchos de vosotros habéis ya identificado al que hoy os traigo. O, por lo menos, os suena mucho. Famoso principalmente por El fantasma de la ópera, hoy traigo una novela que merece la pena conocerse. Hoy traigo a mi estantería virtual, El misterio del Cuarto Amarillo.

     En el castillo Glandier hay un Cuarto Amarillo. Este cuarto tiene un único acceso, ya que su ventana está enrejada, por lo que si la puerta se cierra desde el interior es imposible entrar. En el castillo viven el profesor Stangerson y su hija apaciblemente hasta que un día, estando la hija en el interior del cuarto cerrado se escucharon gritos, lucha, incluso disparos. Tras forzar la puerta para entrar, los testigos sólo encontraron a la joven tirada en el suelo, sangre y restos de lucha. En la investigación de este misterio que parece imposible participarán el periodista Rouletabille y el famoso investigador Frédéric Larsan.

     Dicen que esta historia fue soñada por Leroux quien, despertándose con ella aún en la cabeza y sabiendo que los sueños se diluyen a medida que pasan las horas, despertó a su esposa en plena noche para contársela. Era la única forma de asegurarse recordarla al día siguiente. Recuerdo que me contaron esta anécdota la primera vez que leí el libro, allá cuando la vida era en blanco y negro y yo tenía los años que se supone adecuados para una novela catalogada como juvenil. Sin embargo quise volver a leerla incluso conociendo el enigma, para volverla a disfrutar. Por eso me he decidido a traerla, si habéis visto la sinopsis estoy segura de que os hacéis una idea.

     En esta novela, cuyo narrador es partícipe de la acción como ayudante, se puede decir que Rouletabille y Larsan compiten por resolver el misterio. Heredera de la mejor tradición de Doyle nos sumerge en una historia de intriga en la que la lógica de lo que parece imposible será la mejor aliada de un lector que acaba entregado a la trama. Una trama que, contada de forma fluida se va enredando más y más sin liarnos para que acabemos sin ser capaces de despegarnos del libro, ansiosos por conocer todos los datos y, como no, lo que sucedió en la dichosa habitación. Y para eso tenemos que llegar a un final logradísimo, de esos que te hacen pensar y te dejan más que satisfecho. Por muy difícil que nos pueda parecer durante su lectura, el autor sale airoso y nos enseña que detrás de El fantasma de la ópera hay otras obras con un registro totalmente diferente que merecen ser descubiertas de Gastón Leroux.

     Hoy, tras recuperar una novela policíaca, la pregunta es fácil. ¿También os pasa que se os quedan autores eclipsados por un único título del que no habéis avanzado?

     Gracias

sábado, 17 de septiembre de 2011

El fantasma de la ópera. Gastón Leroux



     "Señor:
     No puedo sino incitarlo a publicar los resultados de su investigación. Me acuerdo perfectamente de que algunas semanas antes de la desaparición de la gran cantante Christine Daaé, y del drama que enlutó a todo el barrio de Saint-Germain, se hablaba mucho, en el foyer de la danza, del fantasma; y creo firmemente que no se dejó de hablar de él hasta después de cerrar ese caso que ocupó todos los espíritus.
     Pero si es posible, como pienso después de haberle oído a usted, explicar el drama mediante el fantasma, le ruego, señor, que volvamos a hablar del fantasma. Por misterioso que éste pueda parecer al  principio, siempre será más explicable que esa historia oscura con la que gentes mal intencionadas quisieron ver destrozarse hasta la muerte a dos hermanos que se adoraron toda la vida...
     Con mis mayores respetos, etcétera..."


     Hoy traigo un libro tan conocido como desconocido. Todos conocemos el fantasma de la ópera y hemos visto algún hombre con capa y media cara cubierta por una máscara blanca. Hemos incluso oído alguna de las piezas musicales y todos tenemos la imagen de ese hombre sentado en un gran órgano. Sin embargo, pocos han leído el libro. Yo me empeñé en hacerlo hace unos años, temblando ante la posibilidad de encontrarme una especie de libreto de ópera. No tenía demasiado claro lo que tenía entre manos. Así es como se descubren las cosas que merecen la pena, me día mientras el libro cogía polvo en la mesilla. Al final, como soy presa de mi palabra y no dejo libro sin leer, lo abrí. Y descubrí que no era para nada lo que temía y sí mucho más de lo que esperaba. Pierde el libro el artificio inevitable de la puesta en escena para generar una atmósfera de misterio que nos envuelve mientras hora nos apena el Fantasma, hora nos apena Christine, hora nos parece una muchacha simple.. Cada vez que lo cerramos es como si se desvanecieran de delante nuestro llevándose el olor a polvo y moho que los hace tan sumamente reales. Aunque ... tal vez, y sólo tal vez, sea porque sabemos que el libro se apoya en una leyenda. A ver, os cuento..

     Hace apenas más de cien años, La Ópera de París era un lujoso edificio en el que competían magistrales obras con suntuosos espectadores. Sin embargo, para muchos de sus trabajadores era algo más. Algunos incluso afirmaban haber visto un hombre con una máscara, un fantasma! que, sediento de sangre, sacrificaba víctimas simulando accidentes. Poca gente recuerda al ingeniero responsable de la construcción del edificio, que había vivido marcado por la pobreza y la deformidad, que llegó a visitar tierras lejanas aprendiendo difíciles artes y acabó refugiado en túneles mandados excavar por él mismo y que convertiría en su hogar. Desde allí se enamoró de una joven y, sin escrúpulo alguno, la llevó al difícil puesto de Prima Donna. Ella, convencida que está siendo ayudada por un ángel que la compone las mejores óperas, va obteniendo todo en la vida, incluso el amor de un Vizconde, pero Erik, así se llama nuestro fantasma, no está dispuesto a que ella sea la primera cosa que se le va a escapar así que la cita, la encierra, la seduce con su música, pero la mentira dura poco y ella tiene que hacer algo para escapar del "fantasma".

     En realidad, nada de esto es real y ahí reside la magia del libro, nos suena a leyenda, a cuento tras los telones hilado con sucesos relacionados. A "posible" o tangible o como cada cual lo quiera llamar. Es un libro en el cual cada detalle está cuidado al máximo, cada gesto, cada nota musical que parece resonarnos al pasar la página, cada palabra y cada momento de miedo, amor o angustia. Y esto es así hasta el punto de lograr que nos olvidemos de la ópera, de Andrew LLoyd Webber y de la cantidad de representaciones que nos han pasado por delante ya sea de largo o para fijarse en nuestra memoria.

     Gracias