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martes, 19 de abril de 2016

Julia Bride. Henry James


     "Había paseado con su amigo hasta lo alto de las amplias escaleras del museo, aquellas que descienden de las galerías de pintura: y luego, una vez que el joven se hubo marchado, sonriendo, mirando atrás, agitando alegre y vehementemente el bastón y el sombrero, ella le había mirado, sonriendo también, pero con una intensidad diferente; y su mirada había permanecido fija en él hasta que hubo desaparecido por la gran puerta."

     Hay una frontera difusa entre el relato largo y la novela corta que muchos autores manejan a la perfección. Uno de ellos es Henry James, por lo que los lectores nos sorprendemos de vez en cuando con un título nuevo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Julia Bride.

     Conocemos a Julia Bride, una joven soltera de la sociedad neoyorquina de comienzos del s XX. Ella es joven y hermosa, tanto como para poder elegir pretendiente, aunque sus continuas indecisiones y los divorcios acumulados por su madre, son una mancha que tal vez la dejen marcada a la hora de intentar lograr el matrimonio deseado. Julia verá en su expadrastro la oportunidad perfecta para que alguien intervenga y la ayude a cerrar su matrimonio con Basil French, y a su vez, Pitman, el exmarido de su madre, verá en la joven Bride, una oportunidad para pedir ayuda en sus propios planes.

     Este año, centenario de Henry James, La editorial dÉpoca nos sorprende con este título en una cuidadísima edición ilustrada que eleva el clásico a la categoría de tesoro que conservar. Con unas hermosas ilustraciones, marcas de agua, un jardín interior, y un diseño de portada francamente hermosos, la editorial parece empeñada en demostrar que hay cosas insustituibles por la tecnología. Además, si dejamos la superficialidad a un lado, la edición viene acompañada de un prólogo estupendo, como ya nos tienen acostumbrados, en el que se desarrolla y sitúa al lector tanto en la época como en el contexto y vida del autor de la novela que tenemos entre manos.

     La historia se acoge al ya famoso "mujer blanca, hermosa y bien situada busca" y hace de él una verdadera crítica social a las ya conocidas normas no escritas de la alta sociedad. Cuenta además con una peculiaridad, los escenarios en los que se desarrolla la historia, ya que por una vez en este tipo de novelas, no será en salitas de té llenas de visitas femeninas y salones de baile: James nos lleva a la calle a lugares muy conocidos, sumando un atractivo a la novela. El autor pivota la historia sobre dos personajes, pese a ser tres, y consigue desgranar perfectamente la forma de pensar de cada uno, descubriéndonos a una Julia inteligente y capaz de sopesar cada acto de todas las formas posibles, consiguiendo a través de sus palabras y reflexiones dar una clara muestra del choque generacional que se produjo entre los más jóvenes y las pautas ya asentadas de una sociedad estancada en sus propios prejuicios y convencionalismos.

     La prosa de James es intrincada, sobrecarga sus frases incluso en el número de palabras y eso puede hacer que muchos lectores teman un acercamiento a él. Por eso, esta obra que ronda las cincuenta páginas, es un buen comienzo, una forma de tomar contacto con el autor o de dar una oportunidad a las letras de un nombre de sobra conocido en la literatura. Tengo que decir que no defrauda, es una novela sencilla de leer que esconde bajo cada palabra muchos más significados de los que parece sin que por ello el lector se vea forzado, ya que es empujado de forma natural por la protagonista, a realizar una serie de reflexiones según va avanzando la trama. Una trama cuya finalidad es precisamente esa, como concluiremos convencidos una vez terminado el libro.

     Como curiosidad, me ha gustado llegar a una historia cuya base había leído con otros títulos, otros nombres y firmada por otras autoras, y encontrarme con la literaria visión masculina. Pero esto ya forma parte de las curiosidades que vamos desarrollando a medida que acumulamos títulos leídos, y que normalmente dotan a la obra de un valor añadido, como es el caso.
     El resultado de todo lo expuesto es un libro totalmente recomendable, como historia y como objeto. Una novelita deliciosa para admirar y disfrutar.

     Comenzaba diciendo que hay libros que parecen editarse para recordarnos que no todo puede pasar por el formato digital sin dejarse cosas en el camino. Tesoros en papel que reivindican su derecho a existir y poblar estantes. Así que os pregunto, ¿cuánta importancia le dais a una edición a la hora de elegir un libro que comprar?

     Gracias

lunes, 29 de septiembre de 2014

Pandora. Henry James


     "Desde hace tiempo es habitual que los barcos a vapor de la North German Lloyd, que transportan pasajeros de Bremen a Nueva York, fondeen durante unas horas en el tranquilo puerto de Southampton, donde el cargamento humano recibe considerables adiciones. Hace algunos años, un joven y despierto alemán, el conde Otto Vogelstein, dudaba sobre si censurar o aprobar dicha costumbre. Apoyado sobre la barandilla de cubierta del Donau observaba con curiosidad, tedio y desdén, a través del humo de su cigarro, cómo los pasajeros americanos (la mayoría de los viajeros que embarcan en Southampton son de dicha nacionalidad) cruzaban el pantalán y eran engullidos por la enorme estructura del barco, dentro de la cual tenía el conde la reconfortante certeza de tener un nido propio."

     Decir a estas alturas que me gusta Henry James, es repetirme. Pero es así de simple, me gustan sus pequeños universos y como nos cuenta la mitad de lo que entendemos en sus letras. Por eso pocas veces me resisto mucho tiempo a sus obras cuando veo que se editan. Y por eso también, adquirí el libro que os enseño hoy, porque hoy traigo a mi estantería virtual, Pandora.

     Conocemos al conde Otto Vogelstein cuando viaja a Estados Unidos para tener allí una carrera diplomática. Durante el viaje de ida, en el barco, conoce a una joven llamada Pandora que llama su atención, de familia de bajo nivel, la joven sin ser espectacularmente hermosa tiene un desparpajo que lo deja sorprendido. Tiempo después, ya en Washington, vuelve a encontrarse con esta mujer. Para su sorpresa no sólo ha ido escalando puestos en la sociedad, sino que conoce incluso al presidente. Y sus armas parecen seguir siendo las mismas que hicieron que él se fijara en ella durante aquel trayecto en barco.

     Estamos ante una novelita corta que se diferencia de las últimas obras de James principalmente en el tono. Es una obra irónica a grandes ratos y divertida en la que representa el cambio del rol femenino en la sociedad en el siglo XIX. La mirada del conde ya en el barco, escudriñando los distintos estratos sociales desde su posición claramente superior, la forma en que se fija en la familia Day y como se ve sorprendido por esta joven, son un placer para los ojos del lector que se encuentra sonriendo ante alguna de las apreciaciones casi maliciosas que realiza.

     Pero no será hasta su reencuentro que nos demos cuenta del verdadero motor del libro: los cambios. Cambio entre la sociedad europea, clásica y aposentada, magníficamente dibujada en el personaje de Otto, y la norteamericana, fresca, joven y en constante movimiento, como Pandora. Y es que Pandora es muchas cosas como nos queda claro por las distintas observaciones que recibimos, pero sobre todo es sorpresa, enigmas y magnetismo.
     Y además mujer, lo cual la convierte en un enigma aún mayor porque se sale de los roles establecidos hasta el momento en la sociedad para el sexo femenino. Imaginaos al pobre conde...
     Incluso nosotros, los lectores, no podremos evitar caer rendidos a sus pies tal y como nos la dibuja James.

     Jovencita americana se mete en el bolsillo a conde europeo, podría rezar un resumen mínimo de esta historia. Sin embargo eso sería tremendamente injusto para esta pequeña joya de la literatura. Si tenéis opción, no dejéis de acercaros a la obra de James. Sus personajes tienen algo que hace que nos parezcan especiales.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias


miércoles, 19 de junio de 2013

Las alas de la paloma. Henry James



     "Ella -Kate Croy- esperaba que su padre bajase, pero él se demoraba allá arriba desconsideradamente, y había momentos en los que se mostraba a sí misma, en el espejo de la chimenea, un rostro decididamente pálido por esa irritación que la había llevado hasta el punto, casi, de retirarse sin verlo. Pero era en ese punto, precisamente, cuando decidía quedarse, cambiando de lugar, yendo desde el raído sofá hasta el sillón tapizado con una tela brillante que daba a la vez -ella lo había probado- la sensación de lo resbaladizo y lo pegajoso."

     Hoy, en mi regreso a los clásicos, vuelvo con mi querido Henry James. Un autor que me gusta cada vez más y cuyas obras se van acumulando en mis estantes sin ocupar demasiado espacio, pues no suelen ser muy extensas, pero reclamando siempre el sitio que les corresponde. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las alas de la paloma.

     Conocemos a Kate que quiere casarse y tener una posición social. Y quiere casarse bien, claro,. y con Densher a poder ser, que tampoco es que tenga dinero. Así que lo ideal es que éste se case con Milly, una mujer terriblemente enferma para así heredar su fortuna y luego poder casarse con él... si la herencia es buena.

     Bueno, pues la intriga está servida. Ya tenemos un triángulo, aunque sin perder de vista al autor, ya que Henry James no se caracteriza por su romanticismo precisamente. Kate es una mujer terriblemente fría, consciente de que vive en una época en la que sin dinero una mujer a poco puede aspirar, y sin marido además, sus aspiraciones se quedan en nada.  Nos la perfilan como una mujer llamativa y con mucho carácter, aunque lejos del apasionamiento habitual de los personajes femeninos. Y eso la hace terriblemente atractiva al lector, pese a que no se la coge precisamente cariño. Sin embargo, ese punto de diferencia con lo habitual, siempre me ha gustado. así que no pensemos que su amor por el joven va a dominar su vida, como suele ser común, y la va a tener suspirando. Kate suspira por otro tipo de cosas mucho más prácticas. Y el contrapunto es justamente Milly, aunque tampoco James nos la pondrá como una víctima doliente vislumbraremos en ella la dulzura. Y en mitad un hombre que se ve empujado o se deja empujar, o por qué no, tal vez se rebele... es el turno del lector descubrirlo en una historia que no pretende dar sorpresas, pero que tampoco lo necesita. Sabemos lo que es posible que suceda casi en cada momento, nos enseña las virtudes y los defectos de sus personajes recordándonos que él es quien tiene la última palabra. Y en dos tardes llegamos a ella con la sensación satisfecha de quien ha disfrutado de una historia escrita con sumo cuidado y con ese estilo tan particular que caracteriza a Henry James.

     Y aquí es donde os hablaré de la versión cinematográfica. No porque no me haya gustado, sino porque los personajes de la gran pantalla tienen menos fuerza, son más descafeinados que los que nos presenta el autor. La Kate del cine es más humana, y eso hace que la historia no sea la misma. Tampoco el final es igual, ya que James tiene la costumbre de reservar un golpe de gracia en las últimas páginas que, personalmente, me regocijo esperando desde casi mitad del libro, y en la película me encontré que había desparecido de un plumazo. Os digo esto porque muchas veces, haber visto una adaptación y sobre todo si es una adaptación de cierto renombre en calidad o reparto (o ambos), desanima a acercarse a la versión escrita por eso de... "si ya me conozco la historia". No es siempre así, a veces, lo mejor de las historias está en los matices.

     Y vosotros, ¿El haber visto una adaptación cinematográfica os incita o por el contrario os desanima a leer su versión escrita?

     Gracias

martes, 2 de abril de 2013

Las Bostonianas. Henry James




     "Ella no se hacía ninguna ilusión sobre el porvenir que le esperaba cuando fuera su mujer; no lo pintaba con colores suaves ni se prometía que resultaría fácil; por el contrario, sabía que viviría en la pobreza y en la oscuridad, que sería la compañera de sus luchas y de su severo, duro y áspero estoicismo. Pero sabía también que la felicidad para ella consistía en introducirse en la vida de él, por árida y triste que pudiera resultar."

     La novela que hoy traigo tardé mucho tiempo en decidirme a leerla. No tengo un motivo claro, pero no terminada de atraerme el argumento y la fuí dejando para las últimas del autor. Se trata sin embargo de una de las novelas centrales y más famosas del mismo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las Bostonianas.

     Estamos en Bostón y dos mujeres Olive y Verena se unen en una amistad que las complementa, ambas viven un momento de cambio y se sitúan junto al feminismo mientras sus lazos se van estrechando. En un momento determinado aparece Basil, enamorando a Verena y provocando el conflicto entre ambas, consciente de que sus ideas con contrarias a las de ambas mujeres.

     Estamos ante una novela bastante densa cuyo tema sorprende. Los derechos de la mujer no eran un tema habitual para tratarlo en el momento en que fue escrita y podemos decir que es una de las bases de la historia. En cuanto a las dos mujeres protagonistas, James no busca hacerlas amables, sino mostrarlas duras, casi obsesivas con sus temas, sobre todo a Olive a la que nos muestra mucho más cerebral, intentando incluso aislar a Verena de su entorno para quedársela para sí. Seguramente fue esa actitud la que le ha valido tantos comentarios sobre si estaba o no enamorada de Verena. Si os interesa mi opinión... yo creo que no, simplemente es otro rasgo más de una persona con una clara tendencia obsesiva. Pero eso tampoco hace que veamos a Verena como una víctima, James no quiere víctimas y no nos pinta un retrato amable de estas mujeres. Es difícil cogerles cariño.
     La aparición de Basil da un pequeño giro al libro, ahora hay un hombre interesado que tiene ideas contrarias y eso suscita el interés del lector una vez más, deseamos conocer el final de este improvisado trío, saber las reacciones de los otros a cada uno de los movimientos. Estamos, en definitiva, ante un clásico que se sitúa en un momento importante para las mujeres y que despliega personalidades diferentes que interactúan ante esa situación de una forma bastante verosímil. Todos podemos imaginar la existencia de personas así, las conocemos incluso hoy aplicadas en otros temas y, precisamente por eso, si escarbamos un poco en lo que nos cuenta el autor descubrimos inseguridades y fallos propios del ser humano que se procuran esconder tras fachadas serias.

     Un clásico con nombre propio de un autor que nos ha dejado grandes títulos a la literatura universal como, por ejemplo, Otra vuelta de tuerca. Uno de esos autores que no pueden faltar en una biblioteca. Por cierto, ¿esta semana qué estáis leyendo vosotros?

     Gracias.

lunes, 18 de junio de 2012

Los papeles de Aspern. Henry James




     "Había llegado yo a tener confianza con la señora Prest; en realidad, bien poco habría avanzado yo sin ella, pues  la idea fructífera, en todo el asunto, cayó de sus amistosos labios. Fue ella quien inventó el atajo, quien cortó el  nudo gordiano. No se supone que sea propio de la naturaleza de las mujeres el elevarse, por lo general, al punto  de vista más amplio y más liberal, quiero decir,  en un proyecto práctico; pero algunas veces me ha  impresionado que lancen con singular serenidad una idea atrevida, a la que no se habría elevado ningún hombre. «Sencillamente, pídales que le acepten a usted en plan de huésped.»"


     Una vez más traigo uno de esos autores que pareciera sólo han escrito un libro en su vida. No es así, evidentemente y he decidido esta vez desmarcarme con el que dicen es su mejor relato. Sin embargo, por la temática y la forma de expresarse el autor, nos da un punto de reflexión que lo acerca a la novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los papeles de Aspern.

     Aspern es un poeta famoso. Tras su fallecimiento, en un palacio veneciano se encuentran un editor obsesionado con encontrar "los papeles", la guardiana de dichos papeles, que no es otra que una antigua amante del poeta entrada en años, y la sobrina de esta última.

     La obra se inspira en una historia real que llegó a oídos del autor. En 1887 James conoce a la condesa Gamba, cuyo marido tenía un lejano parentesco con el último amor de Lord Bayron. Con una relación así, conservaban en la familia las coartas de amor del ya fallecido autor, y James se empeñó en leerlas, dejándole la condesa con un palmo de narices. Poco tiempo después un hombre cualquiera, en este caso llamado Silsbee, admirador del poeta Shelley, se hospedaría en casa de la ya anciana amante de Byron, Claire Clarimont, con objeto de obtener unas cartas que tenía en su poder esta mujer firmadas tanto por su admirado Shelley, como por Byron. Esta anciana vivía con su sobrina nieta, quien propondría al joven Silsbee entregarle las cartas a cambio de matrimonio, cosa que el bostoniano no aceptó.

     Este libro cuenta con tres personajes, el narrador en el que se personifica el editor, y las dos mujeres Bordereau. La idea del narrador es, sin reparar en gastos, irse ganando la confianza de estas mujeres para así conseguir sus ansiados papeles. De algún modo se nos antoja un tesoro la consecución de estos papeles por parte del editor. Todo lo relacionado con su adorado señor Aspern se magnifica en la mente de este hombre. Cualquier precio parece que le va a resultar barato o justo en la lucha por conseguir dichos papeles. De una temática aparentemente sencilla James construye una historia maestra en la que vemos como la necesidad de conseguir esos papeles se va convirtiendo en una obsesión que atrapa a nuestro narrador. Cuanto más se le niegan, más fabula sobre su contenido y mas se enreda en su propia historia para lograrlos. Aun con esto, no es un personaje oscuro, no nos lo imaginemos maquinando con dedos huesudos detrás de las puertas, sino que con apenas cuatro trazos nos componemos a un hombre inteligente y con mucho carácter que se anticipa a una historia hoy habitual en biografías. Contar los secretos, sacar los papeles de los cajones con llave a cualquier precio y utilizar el morbo para conseguir más ventas.

     James nos introduce con un ritmo constante en una historia con personajes de acusados perfiles psicológicos a cuyos actos nos intentamos adelantar. Jugamos, y es del todo imposible evitar caer en la tentación, a adivinar que será de estos papeles, qué pasará con la anciana y con esa sobrina que ha vivido siempre a la sombra de una vieja mujer. Barajamos opciones, dudamos si queremos que se salga con la suya el narrador o es tal vez la anciana, o la sobrina, es la sobrina la que quiere salirse con la suya; entonces, ¿qué pasará con los papeles? ¿es justo que salgan a la luz cuando el autor los concibió como privados? y nos obliga a reflexionar sobre el precio de las cosas, la privacidad y la integridad que tenemos sobre nuestros propios precios.

     En realidad no hay más que mirar a nuestro alrededor, en biografías y artículos para saber responder a la pregunta de hoy, ¿el morbo vende también en librerías?

     Gracias

   

martes, 4 de octubre de 2011

Otra vuelta de tuerca. Henry James



     "La historia nos había mantenido alrededor del fuego casi sin respirar, y salvo el gratuito comentario de que era espantosa, como debe serlo toda narración contada en vísperas de Navidad en un viejo caserón, no recuerdo que se pronunciara una palabra hasta que alguien tuvo la ocurrencia de decir que era el único caso que él conocía en que la visión la hubiera tenido un niño. El caso, debo mencionarlo, consistía en una aparición en una casa tan antigua como la que nos acogía en aquellos momentos, una aparición terrorífica a un niño que dormía en el mismo cuarto que su madre, a quien despertó aterrorizado; pero despertarla no disipó su terror ni lo alivió para recuperar el sueño, sino que, antes de haber conseguido tranquilizarlo, también ella se halló ante la misma visión que había atemorizado al niño. La observación dio lugar a que Douglas replicara -no de inmediato, sino más avanzada la velada- algo sobre cuyas interesantes consecuencias quiero llamar la atención. Otra persona contó otra historia, no demasiado impresionante, y vi que Douglas no la seguía. Entendí que eso indicaba que Douglas tenía algo que contar, con tal de que esperásemos. En realidad, esperamos hasta dos noches después, pero en aquella misma velada, antes de separarnos, Douglas dejó entrever lo que estaba pensando."


     Hagamos como en el comienzo del libro, nos sentamos. Nos disponemos a oir una de esas historias que tanto gustan a adolescentes y que hizo clasificar a esta como literatura juvenil unas cuantas veces, historias de fantasmas. Pero nos nos confundamos, no es una historia de fantasmas simplemente, es una historia perturbadora con fantasmas interiores que nos intranquilizan y exteriores que son conscientes de su propia existencia y que intranquilizan a quienes los ven, o tal vez más a aquellos que no lo hacen. Leamos en definitiva, Otra vuelta de tuerca de Henry James.

     El libro nos cuenta la historia de una institutriz que acude al cuidado de dos niños.  Estamos en una magnífica mansión victoriana en la que, poco a poco la historia se vuelve mucho más inquietante. Los niños a los que cuida no son simples niños inocentes sino que han tenido que aistir a unos sucesos bastante perturbadores. Los que relacionan a su tío, su anterior institutriz y un criado.Vamos asistiendo a la marca que les deja la vida con ellos y su repentina muerte y como la nueva institutriz en su intento por ayudarlos acaba por implicarse demasiado en la historia.

     Es un libro truculento e intranquilizador, tanto para los personajes como, principalmente para el lector. Tengo que echarlo en cara lo primero, no haberlo descubierto antes. Supongo que siempre le pondría ese pero; pero es la verdad. Uno no tiene muy claro lo que va a encontrarse con un libro que tiene este título y lo que hay es una juego mental en el que James le da otra vuelta de tuerca al concepto de fantasma y a la capacidad comprensora del lector.
     Es una historia de fantasmas, y además hay niños, lo cual suele significar una carga extra en este tipo de historias. Pero además aquí se da la circunstancia de que lo importante del libro es quien ve esas apariciones y no las apariciones en sí.  La narración viene de la mano de la reciente institutriz que es la que descubre la existencia de fantasmas de los que nadie más habla, ve a los niños sufriendo reprimidos aunque.. bien pudiera ser que como lo niegan los fantasmas sólo los vea ella. Y ahí está la vuelta de tuerca de James, el momento maestro en que nada es lo que parece ni totalmente cierto y soltamos a los auténticos fantasmas de la historia que no son otros que los interiores. La tensión de este relato es el laberinto que plantea en el cual todo es lo que nos enseña y, al mismo tiempo, puede ser mucho más y esa sensación de espejo que refleja dentro de espejo es la que nos hace intranquilizarnos a cada página, la que angustia a sus protagonistas y la que construye este inolvidable libro.

     Este relato ha sido clasificado muchas veces como juvenil, erróneamente si me permitis opinar. Aunque no podía ser de otro modo en una historia con adultos inocentes, niños que nos son tan niños y fantasmas que actúan con conocimiento de causa. Porque la consciencia es muy importante en esta historia. De lo que unos ven y de lo que nosotros leemos y, os puedo asegurar que no es una novela "juvenil".

     Ahora que lo pienso, tal vez le ponga otro pero al libro, y es que finalizara al pasar la última página.

     Gracias