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lunes, 14 de mayo de 2012
La naúsea. Jean Paul Sartre
"Creo que he sido yo el que ha cambiado; es la solución más sencilla. También la más desagradable. Debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas transformaciones.
Lo que sucede es que casi no pienso, entonces, sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día se produce una auténtica revolución."
Este es otro de esos libros que yo quería que estuvieran pero me costaba acercar. Para empezar es una novela que parece un ensayo, lo cual es más árido de comentar y de leer habitualmente, y además es Sartre, que también suena ya de por sí árido. Sin embargo es un título que en su momento me impactó. Publicado por primera vez en 1932, retocado y vuelto a publicar en 1938, hoy traigo a mi estantería virtual, La náusea.
Os presento a Antoine Roquetin y su diario. Es historiador, o algo así, investiga en París a Rollebon y sus pesquisas lo llevan a Bouville. Allí comienza una relación con su hospedera, y conoce a un hombre que está empeñado en leerse toda la biblioteca por riguroso orden alfabético. Ah, y allí es donde empieza a sentir náuseas.
Este libro causó furor en su momento generando muchos seguidores al autor y su filosofía existencialista que, incluso, buscaban imitarle en formas e indumentaria. No hace otra cosa que mostrarnos la vida absurda de su personaje. Una vida que, al igual que nos presentara Camus a su extranjero, se nos antoja aislada. No realiza Roquetín ningún esfuerzo por formar parte de la sociedad que lo rodea, de la que es consciente de su existencia y a la que traslada el asco que se provoca a si mismo por la vida que le ha tocado.
Este hombre, observador de su entorno profundiza en el significado de la vida, de existir. Al no encontrarlo tampoco lucha por ello y, poco a poco, va cayendo en la apatía y el asco provocado por la inutilidad de la vida de cualquier tipo. Descubre la inutilidad de emprender una misión como es la de leer todos los libros de una biblioteca, porque no es viable. Y cuando mira a los ojos al que fue el amor de su vida... tampoco ve un motivo que lo haga reaccionar. Duda de todo y nos traslada esas dudas a los lectores, planteándonos el motivo de las cosas, su causa y su efecto y, descubriendo que si las respuestas de nuestro protagonista fueran ciertas... todos seríamos un poco más libres. O tal vez ya no tendríamos mucho por lo que luchar. Y si nos ponemos a valorar esa posibilidad más de tres minutos seguidos... que angustia, pasar la vida desde los 30 años que tiene nuestro protagonista, en ese estado de consciencia extrema.
Y tú ¿por qué peleas en tu vida?
Gracias
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