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domingo, 29 de enero de 2012
Los animales de Katherine Pancol
“A Joséphine le hubiese gustado detener el tiempo, quedarse con ese momento de felicidad y guardarlo en una botella. La felicidad, pensó, está hecha de pequeñas cosas. Siempre se la espera con mayúsculas, pero llega a nosotros de puntillas y puede pasar bajo nuestras narices sin darnos cuenta.”
Los ojos amarillos de los cocodrilos
Hasta hace poco tiempo ni siquiera conocía a esta autora. Había visto en las librerías la portada de su primer libro y, precisamente por tanto colorín, no me había parecido atractivo en absoluto. Después ví otro libro que me recordó a algo, con animales... y hace poco encontré las ardillas y me fijé, me fijé en el título, en la portada y en sus predecesores. Y, como no, en las cifras impresionantes de ventas. Y me entró curiosidad.
Así que hoy, por ser domingo, día de relax, traigo La trilogía animal de Katherine Pancol, formada por Los ojos verdes de los cocodrilos, El vals lento de las tortugas y Las ardillas de Central Park están tristes los lunes.
En el primer libro, tras un fracaso matrimonial desembarcamos en una granja de cocodrilos en África, aunque la novela sucede en París y allí no hay cocodrilos. En el segundo continuamos las andanzas de las protagonistas Josephine y Zoé, y su ascenso económico por el éxito de una novela, así como su relación con el exmarido... Y en el tercero y último, asistiremos a la búsqueda de lo que hace especial la vida, "el diamante" que dice la autora, por parte de las protagonistas.
Pretende la autora hablar de mujeres, sus ilusiones, sus andanzas y su evolución y sueños en estas tres novelas. Y digo pretende, porque cualquier afirmación categórica ante tan altas miras es un error. No hay dos personas iguales, y menos aún si hay separación geográfica. El caso es que pese a todo triunfa con su visión de mujeres luchadoras y activas, modernas pero no demasiado como para "chirriar", y son miles las mujeres que están cayendo rendidas a los pies de sus animales. A mi, particularmente, esta visión de heroínas modernas y de "vive el momento" no me atrae demasiado. Le reconozco, eso sí, un estilo fresco y una trama con enredos, sin resultar demasiado enrevesada, que puede ser el equivalente de una comedia de situación.
No me cabe la menor duda de su triunfo, soy la primera que afirma que la literatura tiene que entenderse también como esparcimiento y sus novelas no aburren, al contrario. Se digieren con suma facilidad dejando una sensación de satisfacción que, si bien no alcanza la plenitud, nos resulta de lo más placentera.
Y entonces, ¿por qué en este caso mi opinión no suena demasiado bien? Porque ya he dicho muchas veces que no me gusta que se alargue una fórmula más de lo previsto por mucho éxito que haya cosechado. Las series televisivas se queman, las sagas se eternizan entre páginas de paja y los personajes son extraídos de su entorno sin miramientos para poder seguir viviendo de su tenue estela.
Ayer leía una entrevista a Katherine en la cual afirmaba que sus personajes deciden donde siguen y reaparecen y que por ello, volverían en sus novelas a asomar. Y tengo que decir que no, no es así. Puede que los personajes decidan, siempre entre comillas, su evolución o un giro inesperado en una trama. Lo que dudo mucho, es que decidan ser protagonistas de más libros si no es el autor quien los empuja.
Y vosotros, ¿qué opináis?
Gracias
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